sábado, 28 de febrero de 2026

RELIGIÓN DENTRO DEL MARXISMO ORDINARIO

 


 

Por Carlos Valdés Martín

 

¿Religión en el marxismo cuando te dijeron que su fundador fue el más ateo de los materialistas? ¿Estructura religiosa dentro de un pensamiento que presume de ser el más radicalmente materialista en lo filosófico y por entero científico en su investigación?  Espera a leer hasta el final. Después de Marx y Engels, cuando sus herederos intentaron popularizar, entonces recurrieron a una semiótica concorde al fenómeno religioso, pero no tuvieron que esforzarse mucho porque, lo que pocos conocen, es que Marx también fue discípulo y admirador de Feuerbach.

Resulta que Ludwig Feuerbach fue admirado por Marx y Engels en su primer periodo, pero ese maestro los despreció y no llegaron a un acuerdo para colaborar. Pocos saben que Feuerbach era, a su vez, otro de los admiradores de Hegel, que se especializó en la aplicación social de la religión. Hizo un estudio interesante donde establece la conexión entre una visión que ahora llamaríamos sociológica y la fenomenología religiosa. Esta visión la muestra Feuerbach en su libro La esencia del cristianismo.

Aquí comienza lo más interesante. Marx utilizando al Feuerbach de La Esencia del Cristianismo y a otros “hegelianos de izquierda”, anduvo rondando en su cabeza acerca de esa relación entre filosofía, política y religión. En apariencia, Marx estaba en contra y se burlaba de las tendencias religiosas cuando escribió La sagrada familia, pero sucedía una relación más compleja. Mientras criticaba y se burlaba, el joven Marx también asimilaba y elaboraba una nueva versión de lo mismo.

Para no dar muchas vueltas y resolviendo acertijos, voy a dar un adelanto donde queda claro que la estructura ideológica que presenta Marx está montada sobre arquetipos religiosos convertidos en ideología. Y no todo lo toma de Feuerbach, buscando más a fondo, mucho del concepto proviene de Hegel, pero ninguno de los anteriores pretendía levantar un movimiento político radical en una especie de neo-religión materialista.

Resulta muy sencillo evidenciar que la estructura de la ideología comunista copia íntegramente la estructura de la religión y hasta su fenomenología secundaria, tal como mostraré en esta puntualización de equivalencias. La equivalencia entre el marxismo y la religión, en especial, el cristianismo, es como sigue:

Dios es la Materia, siendo eterna y todopoderosa[1], según estableció la Filosofía de la naturaleza de Engels. Aunque un Dios que sea la Materia, en realidad, es un sinsentido, pues un Cosmos sin Espíritu es una roca fría en mitad de la nada.

Espíritu Santo (lo que mueve) es la Dialéctica (lo que manifiesta y cambia por caminos misteriosos), aunque la Dialéctica que es un potente instrumento filosófico, es convertida (alterada) para volverse un carnaval sangriento de política, con el cual justificar la opresión más brutal contra el proletariado (su Jesucristo redentor en la ideología) hasta cometer crímenes masivos contra los leales comunistas.

Cristo es el Proletariado (sufrido redentor de la humanidad), pues para la construcción ideológica en esta clase se concentra el sufrimiento junto con el potencial redentor, entonces quien habla en su nombre adquiere “licencia para matar”. Esta mezcla de sufrimiento y redención (que se espera será positiva) es clave, siendo eje del cristianismo clásico y remasterizada por el comunismo ideológico[2].

Católico (el nivel universal, según la etimología) es el Estado, como sistema de poder y zona de perdón. La ideología comunista tiende al perdón mientras se opere dentro del Estado, con el Estado, por el Estado y para el Estado. La ideología y práctica del marxismo se deslizan hacia un culto universal al Estado autoritario, en contradicción con la hipótesis comunista de sociedad sin Estado y a críticas particulares en textos. La práctica del comunismo radical consiste en fortalecer sistemáticamente el poder del Estado, hasta alcanzar un nivel de totalistarismo.   

Paraíso es el Comunismo, pero al reino celestial marxista no ha entrado ahí ningún ser vivo y nadie sabe si algún día entrarán los muertos; funciona como el horizonte que, conforme te acercas, se va alejando. A medio camino, entre paraíso (celestial) y tierra prometida (un espacio real que ocupar) el ideal de una sociedad comunista es una promesa de felicidad futura, mediante la cual el presente de horrores (la revolución sangrienta, la purga criminal, la traición al camarada) se justifica como “intención angelical”.

Iglesia es el Partido Comunista, lo cual ya es muy obvio, lo cual le da derecho a apoderarse de todos los diezmos, transformados en todos los impuestos del Estado. Esta iglesia comunista exige sumisión, pago en efectivo de sacrificios presentes (arriesgarla vida y gastar el tiempo por la causa) y un derecho a saquear a todo capital (obtener todas las riquezas sociales).

Pecado es el capitalismo, cuando toda riqueza es sospechosa de provenir de un mal, de tal manera que hay un vicio ético, pues proviene de un egoísmo, materializado en la propiedad privada (presión material del individuo).

Pecador es el capitalista, el pequeño burgués y todo individuo que no se someta a la religión comunista con docilidad absoluta.

Comunión es profesar la ideología comunista, de preferencia, acudir a manifestaciones públicas, donde se confirma la filiación.

Religión es la ideología comunista. El término religió proviene del latín “re-ligare”, que significa volver a ligar. El proyecto de Marx es la máxima ligazón imaginable de la humanidad en una comunidad perfecta que él fantasea en el futuro. En ese sentido estricto, el ideario comunista es una religión.

Devoción significa leer los textos que se vuelven sagrados, en particular, los icónicos como Manifiesto comunista y El capital. Cuando no se entienden los textos por su complicación filosófica, al menos se repiten palabritas de ese lenguaje, como camarada y plusvalía.

Expiación de los pecados es la Revolución comunista, que debe ser dolorosa y sangrienta, porque las transformaciones pacíficas no saben a martirio colectivo.

Profeta mayor es Marx, seguido por algunos apóstoles que adquieren derecho a poner su perfil en la bandera como Engels, Lenin, Stalin, Mao y el dictador de moda.

Los Apóstoles son los continuadores de la palabra desde Engels (casi imposible de distinguir del fundador, Marx) y luego Lenin, Mao, Gramsci, Che, etc. Los Apóstoles rojos tienen más prestigio cuando son mártires, de ahí la importancia de que muriera el Ché.

Misionero es el militante revolucionario, que esparce la palabra del marxismo y logra descubrir la consciencia de clase al proletario inconsciente.

Mártir es el revolucionario muerto en combate (tipo ícono del Che Guevara).

Salvación y conversión de infieles son rasgos típicos de la religiosidad en etapa juvenil, que ha desbordado en el marxismo, para el cual la tarea salvífica es darle su “consciencia de clase” al propio trabajador. A los “infieles” pequeñoburgueses y hasta capitalistas se les pretende rescatar y entregarles la palabra sagrada de Marx, aunque los consideran “clases destinadas a desaparecer”, incluso en un sentido físico.

Caridad es la obra social de reformas dentro del capitalismo, donde los alivios a las penalidades proletarias son actos parciales de alivio, preludio de la salvación mediante la Revolución. 

La Biblia es la obra de Marx: La Revelación es Manifiesto Comunista, casi todo lo demás El Capital, y hay la obligación de nunca criticar ningún texto originario, siempre justificar.  

Escolástica es el marxismo que se pretende “socialismo científico”, pero como no posee un método científico, su justificación se aplica mediante la simple repetición de citas, descripciones sin un rango más profundo (mera mezcla de lenguaje marxista con hechos, como en la historiografía) y uso de pretextos “ad hoc” (variados según la ocasión).

Dogma es aferrarse al texto marxista para ignorar la realidad, aunque el hecho real grite y, entonces omitir cualquier hecho importante que contradiga al planteamiento de los fundadores.

Papado es el gobernante en turno, que se atribuye infalibilidad en la interpretación del marxismo mientras detenta el poder, como hicieron Stalin y Mao.

Herejía es todo pensamiento que escapa de la ortodoxia reinante y, entonces la ideología comunista se permite el asesinato masivo de los mismos marxistas como una expiación, por ejemplo, con la Gran Purga de Stalin, la Revolución Cultural de Mao, etc.

Adoctrinar en el dogma (que se llama fe) no es una exclusiva de las religiones, el marxismo redobla la apuesta, señalando que fuera del marxismo todo es ideología burguesa. Toda idea divergente puede ser “ideología del enemigo de clase”. Eso genera una sólida estructura de fanatismo ideológico. El Estado del régimen comunista adoctrina desde la más tierna infancia y con descaro se ponía el rostro de Stalin desde los cunero, pasando por todas las escuelas de la URSS y así siguió.

Ritual comunista está marcado por signos exteriores como el símbolo de la Hoz y el Martillo, el color rojo, cantar la Internacional, las banderas de países comunistas, etc.

Inquisición es la persecución política tipo la URSS con su Checa, NKVD y KGB. Stalin purgando a millones de personas en gulags, matándolos de hambre y frío, o fusilándolos si tienen suerte. Mao con su Revolución Cultural y enviando a millones a campos de trabajo y reeducación, etc.

Se podría continuar con más aspectos y detalles de la confusión del marxismo realmente existente con las principales religiones, pero implicaría demasiados detalles. Resulta de gran interés la vinculación del marxismo práctico con la Iglesia como autoridad y sus mecanismos sociales.

Resulta sorprendente descubrir que bajo el “discurso radical materialista”, hay una estructura religiosa fácil de identificar. Hay una metafísica de la falsa moralidad torcida y fácil de encajar en un proyecto totalitario. Esta interpretación no es un descubrimiento inesperado, la misma presencia del marxismo a manera de una religión de Estado en la URSS y China con “culto a la personalidad” del líder, ya había dado muchas pistas. Muchos filósofos[3] y críticos[4], psicólogos[5] y antropólogos han develado este entramado de religión encerrado bajo la costra del marxismo. Desde hace medio siglo, al menos Raymond Aaron, dio un diagnóstico completo del comunismo como una religiosidad atea[6]. Algunos teóricos de raíz marxista también han evidenciado y rechazado ese cariz religioso del marxismo, por ejemplo, Kołakowski señala: “En este sentido el marxismo cumple la función de una religión, y su eficacia es de carácter religioso. Pero es una caricatura y una forma espuria de religión, ya que presenta su escatología temporal como un sistema científico, cosa que las mitologías religiosas no pretenden ser.”[7]

 

Religiones típicas y la comunista

A una religión típica no le interesa demostrar resultados prácticos en su operación material, por lo mismo, para los marxistas en el poder, la instauración de un modelo radical de sociedad que evoque el arquetipo de la religión les ha resultado más significativo que instaurar un modelo pragmático que funcione. El resultado de la Revolución Rusa no fue un Estado eficiente, sino la conversión ideológica obligatoria del país más extenso del mundo bajo una nueva faz que pretendía crear al “homo soviéticus”, como el nuevo ente pseudo-angelical, que encarnara los ideales comunistas. Sin embargo, el totalitarismo posee una mecánica política de horror y el experimento de ingeniería social entra rápidamente en una fase de contradicciones internas, que son sofocadas con más violencia y propaganda, rebasando en violencia y destructividad los niveles de una guerra civil.

La implantación de la ideología encuentra grandes contradicciones y el modelo inicial de la URSS termina colapsando en 1991 y arrastrando a la liberación de Europa del Este y otras repúblicas satélite. Tras los años iniciales de Mao, después China se embarca en el experimento de colocar una base económica capitalista y sostener un Estado con ideología marxista, y esa fórmula la imitan otros regímenes en el Sureste Asiático. Mientras Corea del Norte se mantiene como un modelo más puro, que deviene en una dinastía familiar, en una especie de monarquía comunista, que expresa de manera más pura esa religión de Estado comunista.

Una vez que se instaura en el poder, el rasgo religioso del marxismo se expande con otras ramificaciones, incluso hacia los detalles. Milan Kundera califica a esa religiosidad del estalinismo marxista, como una estética Kitch, donde la cursilería de las masas pretende conquistar con una mezcla de estética y moralina. La belleza de las masas en movimiento se convierte en una cursilería Kitch institucional, que obliga a una representación colectiva de la población sometida tras la Cortina de Hierro[8].

Conclusión

El origen dual con filosofía atea y la negación de la espiritualidad junto con una estructura ideológica de religión provoca una contradicción sistémica, que vacía de sentido al proyecto marxista desde el poder; por lo que los líderes totalitarios deben traicionar sus raíces ideológicas, cuando los textos marxistas anticipaban que abatirían la mascarada religiosa. En la historia del siglo XX esa contradicción —entre afirmación de radical materialismo junto con una estructura de ideología religiosa— ha favorecido el derrumbe súbito de los regímenes de la URSS y Europa del Este, pero no es garantía que evite su regreso desde las cenizas. El marxista enceguecido por ideología queda atónito ante los golpes de realidad, pero “no entiende que no entiende”, mientras trata de volverá a empezar, como si repetir los errores no llevara al mismo resultado. Quienes pretenden abrazar el credo marxista más puro siguen creyendo que han abandonado la superstición religiosa, cuando la sustituyen por una nueva pseudo religión. Son escasos los marxistas y postmarxistas que intentan ir más allá de esa contradicción flagrante.



[1] Una vieja crítica frontal en ese sentido la leí de un poeta y ensayista mexicano, Jorge Cuesta, más conocido como el único poeta alquimista por sus odas en Canto a un dios mineral. 

[2] La interpretación de izquierda de la fe cristiana en la “Teología de la Liberación” lo tuvo claro y, entonces, intentó una apropiación y fusión entre la política comunista con la fe católica, lo que está claro en la obra de Gustavo Gutiérrez y otro en Teología de la Liberación (1971).

[3] Desde antecedentes marxistas, también Kolakowski.

[4] Incluso algunos marxistas han notado este giro de religiosidad en las modalidades estalinistas. Por ejemplo, Trotsky denunciando el “culto a la personalidad”, Marcuse cuestionando al “marxismo soviético”, con funciones anti-éticas represivas. Cuando Wilhelm Reich se decepciona de la “revolución cultural” aplastada por el estalinismo, también realiza un potente cuestionamiento.

[5] Aunque Eric Fromm también simpatizó mucho con el “verdadero Marx”, encontró en los marxistas prácticos patologías de la peor religiosidad.

[6] Raymond Aaron, El opio de los intelectuales.

[7] Kołakowski, Las principales corrientes del marxismo, tomo III, Epílogo.

 

[8] Kundera en La insoportable levedad del ser en el tramado de los personajes descubre esa textura religiosa en la estética Kitch del comunismo.

domingo, 15 de febrero de 2026

MOCHILA AUSTRIACA: UNA SOLUCIÓN PARA LOS DESPIDOS Y EL LITIGIO INTERMINABLE

 


Por Carlos Valdés Martín

¿Qué es esta Mochila de dinero?

La llamada Mochila Austriaca, que es un fondo individual de ahorro para prever el despido del trabajador mediante una aportación patronal constante, es una idea genial para resolver el problema crítico de los despidos y contrataciones en el mercado laboral capitalista.

“El empresario va llenando su mochila con el porcentaje del salario bruto del empleado y ese dinero no se acumula, sino que es gestionado por una caja, la que lo invierte para sacar rendimiento. Además, ese dinero pertenece únicamente al trabajador y el Estado le garantiza el 100% del capital, tanto si es despedido como si opta por otro empleo o si decide emprender. Asimismo, si lo desea, el trabajador puede saber en todo momento a cuánto asciende su fondo. Hay quien lo compara con lo que podría ser un pequeño plan de pensiones, y es que si el trabajador se jubila puede complementar a la pensión”[1]

En resumen, es un sistema de ahorro individual portable para previsión específica de despido donde la aportación la hace el patrón.

¿Qué países tienen este sistema?

De manera clara, este sistema lo tienen Austria, Brasil, Italia, Colombia, etc. No está presente en la mayoría de los países. Hasta donde sabemos, en todos los países donde se ha establecido el sistema de Mochila Austriaca funciona bien, aunque tiene sus detractores en sindicatos y la izquierda radical. Los reportes indican contundentemente que los trabajadores y patrones se adaptan al sistema de Mochila y, lo más importante, encuentran un beneficio muy importante. En otras palabras, este sistema es un típico ganar-ganar.

Además del beneficio inmediato, esta Mochila ofrece una mejor perspectiva laboral y de vida para el trabajador que reduce sus angustias ante el desempleo. En la práctica, la Mochila favorece el cambio de trabajo y pasar la temporada sin empleo dentro de una situación satisfactoria. Para el patrón sucede algo parecido, y los estudios disponibles no señalan ninguna tendencia que vuelva los despidos y contrataciones un juego perverso de inestabilidades laborales.

Desvirtuando una idea excelente

El problema es que fácilmente se puede mezclar y/o confundir con los fondos de pensiones y también con otros tipos de programas de desempleo (seguro del desempleo).

Como cualquiera de las buenas invenciones puede ser usada de manera magnífica o echarla a perder aplicándola mal y convirtiéndola en una caricatura. Una de las maneras para echarla a perder es confundiéndola con un fondo individual de retiro, que aborda otra realidad y presenta una problemática muy diferente, aunque contenga elementos parecidos.

 

La objeción, en el fondo es una sola.

La única gran objeción es que puede ser mal utilizada. La principal objeción es la conversión de la Mochila Austriaca para que se vuelva o confunda con un fondo individualizado de pensiones. Que se realice esta fusión o confusión entre fondo de despido y fondo de jubilación es sencillo por practicidad y/o descuido. Muchos países ya poseen fondos de pensiones, casi siempre mostrando fallas para alcanzar la jubilación deseable, por lo que es fácil que se intente montar la Mochila Austriaca sobre ese sistema previo.

Naturaleza del riesgo del desempleo

El despido (o pérdida) de trabajadores es un riesgo incierto y, en simultáneo, una ventaja para quien se beneficie. Es un riesgo porque implica un suceso adverso para el trabajador y para el empleador, aunque para el empleador también puede ser un beneficio.

Es un riesgo porque un despido podría no suceder nunca, por lo que el trabajador podría permanecer en el mismo empleo durante toda su vida, lo cual sucede por caso típico en empleos del Estado (con leyes que dan arraigo legal, convertido en un derecho a la plaza), en raros casos de empresas muy exitosas que preparan técnicamente a empleados que establecen una simbiosis de largo plazo o en las pequeñas empresas familiares donde los parientes hacen simbiosis como trabajadores indispensables a perpetuidad.

El despido o desempleo es un riesgo que se puede calcular con facilidad mirando estadísticas de empleo y llevando registros de “rotación laboral”. En Europa Occidental se puede redondear una permanencia promedio de 10 años en los empleos, con una tendencia a la reducción[2].

Al reducir el costo inmediato del despido, la Mochila Austriaca es un salvavidas para las pequeñas empresas que requieren una reducción urgente de plantilla. Al mismo tiempo, al incrementar la oferta laboral, también la Mochila es una bendición para las empresas que están buscando contratar nuevos trabajadores con alguna experiencia previa, pues el empleado carga con su propia Mochila y por tanto el bono de cambio no requiere ser tan alto.

Ventajas adicionales de la Mochila

Basta enfatizar dos ventajas colosales. Una es reducir al mínimo indispensable los litigios por despido laboral y por recontratación. Algunos litigios al volverse colectivos y ser tan tardados en la mayoría de sistemas de justicia laboral, resultan carísimos y terminan arruinando a empresas, decepcionando a obreros y volviendo millonarios a dirigentes sindicales corruptos y abogados oportunistas. Esto, en especial, protege a las pequeñas empresas de la voracidad de los malos líderes sindicales, que utilizan despidos tortuosos como un método de chantaje.

La segunda ventaja enorme está en dar una perspectiva de vida laboral más racional y optimista al trabajador. Sabiendo que si no te agrada lo suficiente un trabajo podrás esperar y lograr las aplicaciones para el siguiente, eso incrementa un sentido de dignidad y utilidad en el trabajador. Por si fuera poco, la Mochila Austriaca es una aplicación que rebate la fantasía de una esclavitud asalariada perpetua, como por una amenaza de hambre. El empleado deja de sentirse amenazado por su futuro cuando carga con una Mochila Austriaca lo suficientemente grande para tomarse un tiempo para mirar su vida, entre que deja un trabajo y toma el siguiente. Por lo anterior, la izquierda radical odia a la Mochila Austriaca para sostener la fantasía de que el Estado es le único capaz de salvaguardar al trabajador, cuando este último es capaz de dotarse de sus instrumentos para una existencia digna.

Una novedad fundada en finanzas sofisticadas y tecnología computacional revolucionaria

Sí es una novedad en sentido técnico, aunque la Mochila Austriaca tiene como antecedente cualquier cantidad de medidas para mitigar o resolver. Hay antecedentes muy sofisticados o robustos como el “Seguro del Desempleo” o paro, sin embargo, esta solución sencilla no era imaginable en el pasado, debido a que no existía la extensión del sistema bancario ni su simplificación administrativa, como para que pudiera permitir que existan las cuentas, cueste poco administrarlas y sea controlado su destino de una manera racional. En los sistemas monetarios de dinero metálico era inviable ese sistema; con una burocracia de papeles y registros complicada también es inviable, etc… Por eso, la Mochila Austriaca es efecto de las finanzas modernas y de la revolución de las computadoras, por eso surge ese modelo hasta 2003.

Generar cuentas de ahorro individuales con un registro perfecto e inviolable, bajo un costo financiero y administrativo ínfimo es un invento muy reciente. Sin esos requisitos la Mochila Austriaca sería costosísima o inexistente. Así, que son mejores finanzas y un sistema de cómputo modernísimo lo que hace posible este sistema.

Cientos de años de desarrollo capitalista y financiero para lograr una solución práctica y sencilla para prever el sufrimiento psíquico, la ineficiencia económica y el costo administrativo que provocan los despidos y la rotación laboral. Se han requerido avances impresionantes para que los despidos dejen de ser un drama y todo se le debe al capitalismo y la tecnología que se ponen de acuerdo con las aspiraciones del trabajador.  Surge un ganar-ganar.

 

Conclusiones: una idea excelente

La única conclusión es que el modelo de la Mochila Austriaca es excelente, mientras se implemente con el debido cuidado, apoyada en un cálculo económico correcto y una operación que no se pervierta para hacer más caro el caldo que las albóndigas, es decir, mientras no se sangre a este ahorro en cuenta individual con una operación costosa y burocrática.

 

 

 

 

Texto periódico El mundo 2026.

“¿Cómo funciona?

“El empresario va llenando su mochila con el porcentaje del salario bruto del empleado y ese dinero no se acumula, sino que es gestionado por una caja, la que lo invierte para sacar rendimiento. Además, ese dinero pertenece únicamente al trabajador y el Estado le garantiza el 100% del capital, tanto si es despedido como si opta por otro empleo o si decide emprender. Asimismo, si lo desea, el trabajador puede saber en todo momento a cuánto asciende su fondo. Hay quien lo compara con lo que podría ser un pequeño plan de pensiones, y es que si el trabajador se jubila puede complementar a la pensión”.

¿Qué puede suponer este modelo austriaco?

Lo más importante que puede aportar la implementación de la mochila austríaca es que, sobre todo, favorece la contratación porque se eliminan los altos costes de la indemnización por despido, lo que supone una de los mayores hándicap en el momento de ampliar plantilla. Además, beneficia la contratación indefinida y se eliminan los temporales. Esto significa que, desde el primer día, el empleo es fijo, de manera que se invierte en productividad y en una mayor remuneración. Y esto no es todo porque tampoco se aplica ningún límite a la indemnización (con la mochila es mayor y va aumentando a lo largo de la etapa laboral del trabajador) y además se crea un mercado más flexible, puesto que el trabajador no ve obligación alguna en preservar su puesto. Sin embargo, este sistema de capitalización austríaco no sólo aporta beneficios al sector laboral. Y es que también resta el miedo a despedir porque el coste se reduce considerablemente. Asimismo, el empresario se ve de alguna manera obligado a aumentar los costes laborales de su empresa para poder aportar un porcentaje al fondo de capitalización del trabajador.”

 NOTAS:



[1] El mundo digital 13/12/2016 en https://www.elmundo.es/economia/2016/12/13/584efd4ae5fdea3d558b4694.html

[2] "Explaining the Evolution of Job Tenure in Europe, 1995–2020" (World Bank) muestra que el tenure (permanencia, retención laboral) ha acortado ligeramente en Europa, pero se mantiene estable en aproximadamente 10 años, con variaciones por edad y género; con una baja del 8%.