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sábado, 3 de octubre de 2026

LA DOBLE NACIONALIDAD SE PUEDE ADQUIRIR

 


 

Por Carlos Valdés Martín

 

Desde que en México el tema de la doble nacionalidad se puso en la mesa de discusiones, faltó una discusión seria. Se legisla sobre las rodillas y no es fácil decidir quién tiene la razón, cuando no se dan los argumentos completos y no se piensa en sus consecuencias. La prudencia para los griegos era una auténtica diosa, porque implicaba pensar en todas las consecuencias.

Voy a adelantar el argumento para destacar algo de interés: Claudia Sheinbaum tiene derecho a recuperar la nacionalidad de sus abuelos y convertirse en una Presidenta con doble nacionalidad y, si quisiera, hasta con triple nacionalidad. Bajo esta evidencia ¿la nueva ley de doble nacionalidad es una de esas legislaciones aprobadas sin pensarlo bien?

Se pone de moda lo binacional, como si no hubiera suficientes ambigüedades en la existencia.

Esto es un hecho: las leyes de varios países del mundo permiten la recuperación de la nacionalidad de uno o varios antepasados. Se puede recuperar la nacionalidad de los padres, abuelos y hasta bisabuelos. Por tanto, una persona que nació 100% mexicana se puede volver binacional, mediante un trámite legal. Y son trámites perfectamente legales que no violan ningún derecho y no tienen nada de escandaloso.

Veamos algunos ejemplos, que son curiosos, pero muy importantes para México: En Letonia la Ley de Ciudadanía permite restablecer la nacionalidad para nacidos antes del 15 de junio de 2014 (fin de la ocupación soviética), cuando son descendientes hasta la tercera generación: hijos, nietos y bisnietos. Las leyes de Estonia, Letonia y Rumanía son bastante parecidas, por lo que permiten recuperar la nacionalidad a hijos y nietos de esas nacionalidades antes de 2014.

Para efectos prácticos, la Presidenta Claudia Sheinbaum tiene derecho a recuperar la nacionalidad de sus abuelos y convertirse también en la primera dirigente política con esa adquisición legal. Y ese es un derecho general, cualquier mexicano por nacimiento que tenga ascendentes de otros países puede recuperar la nacionalidad de sus antepasados y contar con “doble nacionalidad”.  En la actualidad, pocos países prohíben la doble nacionalidad o extinguen la suya cuando se adquiere una ajena (Japón, China, India, Singapur).

Entonces ¿es buena o mala idea que cualquier político de tu país, incluso un Presidente, pueda adquirir la doble nacionalidad?

 

domingo, 27 de septiembre de 2026

AGONÍA DEL PRESIDENTE LÓPEZ MATEOS

 


Por Carlos Valdés Martín

 

El siguiente es un relato breve de la impotencia frente al destino.

Quizá fue el Presidente más popular de México, pues gobernó durante un periodo en extremo favorable. Pero la tragedia le llegó de improviso a Adolfo López Mateos y sin manera de impedirla.

El sistema se había consolidado y habían quedado atrás las penurias de la Guerra Mundial. La rápida urbanización y la innovación tecnológica daban un ambiente moderno al país. Los edificios proliferaban hacia lo alto y las calles se llenaban de automóviles y camiones. Las ciudades se sobrepoblaban y las fábricas se multiplicaban en los alrededores. Los medios de comunicación eran novedosos, a la radio pujante (simbolizada por la XEW) le comenzaba competir a la televisión todavía más cautivadora (representada por lo que se llamaría Televisa). El periodo se llamó el “milagro mexicano” por la combinación entre crecimiento constante y estabilidad de la moneda.

Adolfo López Mateos, durante su mandato, padeció tremendos dolores de cabeza. Los médicos creyeron que eran las típicas migrañas, esos dolores súbitos. A pesar de que el Presidente tenía todos los recursos de la medicina a su alcance, esa misteriosa enfermedad no recibió un diagnóstico oportuno.

El asunto era mucho más serio y se reveló que sufría siete aneurismas cerebrales, pero esto se descubrió hasta después de terminar su mandato, en el año 1965. Los aneurismas severos llegan a derramar sangre dentro del cerebro y causan terribles estragos.

En esos años, las operaciones para ese tipo de padecimiento eran peligrosas e invasivas, con un pronóstico difícil. El 26 de noviembre de 1965 el neurocirujano estadounidense James Leonard Poppen lo operó en el Sanatorio Santa Fe, sin mayor éxito. La operación no detuvo el deterioro generalizado del expresidente.

La parálisis avanzó de forma progresiva: primero un párpado, luego una pierna, una mano, un pie. Luego utilizó aparatos ortopédicos para moverse.  

El deterioro creciente se mostró de manera súbita, cuando en una cena, un trozo de carne se le atascó en la garganta. Adolfo López Mateos se estaba asfixiándose por un simple trozo de comida y, de emergencia, le practicaron una traqueotomía. La secuela fue terrible y perdió la voz para siempre.

¿Por qué fue terrible? Porque él había sido un orador magnífico y quedó sin hable. El don de la palabra que le permitió escalar su carrera política hasta la cumbre se terminó y nunca volvió. Quien había sido un orador notable quedó mudo.

Pronto se agravó.

El 31 de mayo de 1967, mientras visitaba a su hija adoptiva, sufrió un ataque por probable hemorragia en la zona subaracnoidea, en lo profundo del cerebro. El accidente vascular cerebral lo dejó inconsciente y, ante el esfuerzo de sus doctores, permaneció en estado vegetativo. López Mateos jamás se recuperó. Sobrevivió en ese estado lamentable por dos años más y en la madrugada del 22 de septiembre de 1969, a los 60 años.