
Por Carlos Valdés Martín
Por el enorme
éxito póstumo de su obra El Príncipe (1513), se cree que el
personaje italiano, Nicolás Maquiavelo, en efecto era el asesor de los
príncipes y tiranos de su época, pero sucedió lo contrario. Solamente tuvo
alguna fortuna personal siendo funcionario de la república de Florencia y,
cuando colapsó ese tipo de gobierno, el panorama no era alentador para un
republicano. En la Italia del siglo XV no había repúblicas exitosas, sino más
bien, un ambiente donde los reyes y príncipes operaban con éxito.
Contra la
creencia popular hay rastros de que Maquiavelo prefería la existencia de una
república y de ciudadanos respetuosos de la ley, más que de príncipes
tiránicos. Para comprobar esta tesis existe un libro largo de Maquiavelo donde
analiza la república romana y otros casos, para buscar cómo pueden existir las
repúblicas y vencer a sus enemigos. El libro en cuestión es Escritos
sobre la primera década de Tito Livio (1512-19), el historiador romano,
que estudia al detalle y donde expone sus ideas sobre la “virtud republicana”.
Curiosamente, este libro y sus argumentos son poco conocidos, frente al éxito de bestseller de
El príncipe.
La dualidad en
el personaje, es una paradoja ante los sistemas de poder
El funcionario es
el ladrillo indispensable del Estado, tal como lo muestra la leyenda de
Johaben, el buen servidor de Salomón. Maquiavelo ama a su república florentina y
le sirve con responsabilidad, pero desaparece ese régimen y toma una ruta
opuesta. Mira hacia un Príncipe que podría funcionar, como a veces lo operan
los tiranos.
Para la masonería
filosófica interesa el personaje del rey Salomón, como modelo del buen
gobernante, que es interpretado bajo la óptica de una “monarquía
constitucional”.
Debo señalar que en
vida de Maquiavelo las repúblicas fueron una excepción y no la regla (siendo
Italia la región europea con más repúblicas exitosas), como islas flotando
entre un mar de reinos y principados. De hecho, la República Florentina duró
375 años, aunque con interrupciones y desapareció definitivamente en 1530. Entre
las repúblicas europeas que existieron en ese periodo únicamente ha sobrevivido
Suiza.
República y
monarquía
Históricamente
son dos sistemas políticos opuestos, con una distinción desde la antigua Roma.
La república significa “cosa pública”, debido a que incluye a los ciudadanos en
la vida política y favorece la democracia. Sus características básicas son:
incluir a los ciudadanos y servir a su interés común, regirse por leyes, oponerse
al gobierno en manos de un rey, algún tipo de división de poderes (ejecutivo,
legislativo) y aceptación de una virtud republicana (valoración del deber
cívico).
La monarquía
tradicional es la instalación del poder en manos de una sola persona, aunque
hay algunas formas donde hay algún poder equilibrador como el Parlamento o un
sistema judicial separado. Algunos sistemas conservan un rey con funciones
mínimas, bajo el control de un poder democrático, casi siempre, llamadas
monarquías constitucionales.
Históricamente
son sistemas totalmente opuestos la república y la monarquía, pues hay mezclas
y transiciones. No siempre las repúblicas funcionan como democracias, puede
haber sistemas autoritarios sin democracia, como en las repúblicas llamadas
socialistas o comunistas.
Virtud en
general: cardinal, más teologal, más sus emanaciones
En este terreno
tenemos que ir más allá de la definición clásica, la cual deberíamos saber de
memoria, sobre virtud como “el
esfuerzo que vence las pasiones” y éstas a su vez, son expresión del
vicio, entendido como el “hábito de contentar nuestras pasiones”. Ya como
maestros, el concepto de lo virtuoso es el combate contra la ignorancia, la hipocresía
y la ambición. Que, en grados filosóficos, entendemos que tales males se
expanden como otras figuras de fanatismo (donde la ignorancia se vuelve
ambiciosa) y de tiranía (donde la ambición se arma de recursos extremos).
Asimismo, la
virtud se expande mediante la conciencia de cada individuo, donde encuentra su
ser profundo y fortalece esa capacidad para distinguir el bien del mal,
mediante la razón, que aplicada a la moralidad es la prudencia.
Para la
masonería, la virtud tiene muchas caras, pero aquí nos interesaremos por su
presencia en el ámbito de la vida pública y del poder político, para lo cual
nos enfocaremos en su expresión republicana.
Virtud
republicana
Por este concepto, Maquiavelo entiende las cualidades
de los individuos que favorecen el establecimiento y el mantenimiento de la República,
durante una época cuando dominaban los principados y reinos. En el fondo, la
virtud republicana planteada se liga con la planteada desde griegos y romanos,
como el fortalecimiento de individuos libres, fuertes, éticos y capaces
que sepan hacer vida en su comunidad. El individuo libre no existe en
solitario, sino que su presencia en una comunidad o ciudad lo obliga al
compromiso y a ser responsable, de ahí la virtud republicana. Para sostener a
una sociedad libre se requiere de muchos individuos con cualidades y que asuman
el compromiso de su comunidad.
Anotemos que las primeras tribus humanas, básicamente
poseían formas democráticas, muy sencillas y prácticas. Los líderes eran
temporales y a quienes llamaban reyes también lo eran mientras sirvieran al
efecto de su cargo, habiendo miles de razones para sacarlos del cargo o hasta
matarlos. En ese sentido, es erróneo afirmar que Grecia inventó la democracia,
pues los sistemas tribales fueron de corte horizontal, sin jerarquías
permanentes ni consanguíneas, donde una asamblea de adultos (o guerreros o ancianos)
decidía su propio destino.
La virtud republicana, en su aspecto más importante, es para
el sostenimiento de la república y, de preferencia, en su forma más
democrática.
La virtud republicana no es muy diferente de lo que
estudiamos como la virtud masónica, únicamente, que ya implica su manifestación
en la vida pública, cuando la masonería la estudia primero como asunto dentro
de Logia y como asunto de la conciencia individual. La virtud republicana
estudia el tema en el ámbito público.
Dilema de la virtud republicana entre adaptación y lucha frontal
En especial, Maquiavelo elogia una cualidad del
comportamiento de las
repúblicas que podría sorprendernos y que consiste en su variabilidad.
Lo usual es asumir que la consistencia demuestra fortaleza, pero hay una
excepción en la vida pública. Una posición republicana ante enemigos superiores
permite la actuación discreta y gradualista. El famoso general romano, Fabio
Máximo frente a la amenaza de Aníbal el cartaginés, eludió la confrontación
militar, para irlo desgastando. Cuando los cartagineses fueron desgastados,
entonces surgió un relevo de líderes y llegó Escipión, quien era un líder
militar agresivo, que atacó directamente hasta derrotar por completo al
enemigo. En términos más modernos, se ha elogiado la distinción de Antonio Gramsci
entre lucha de movimientos (asaltos frontales) y lucha de posiciones, que implica una larga
contienda para ganar la hegemonía.
Prudencia presuponiendo posible maldad: instituciones de
freno
Como Maquiavelo presupone que el ser humano es proclive a la
maldad, señala que conviene establecer instituciones que lo frenen. Pone como ejemplo a los Tribunos de
la plebe, entre los romanos, que se establecieron para frenar a los Senadores
aristócratas, que estaban oprimiendo al pueblo.
Aquí, la virtud republicana es la previsión y el diseño
institucional para evitar el fácil abuso del Poder, por tanto, evitando la
concentración ilimitada de poderes, que termina en la tiranía. Para contar con
instituciones se establecen leyes, que son reglas escritas y respetadas por la
comunidad. Ahora se habla de la importancia del Estado de derecho, para el bien
de sus ciudadanos.
Liderazgo virtuoso frente al liderazgo ambicioso
Debido a la fama de El príncipe, se creyó que
Maquiavelo, ignoraba la posibilidad de un liderazgo virtuoso. Su análisis de la
historia romana es abundante en ejemplos de líderes basados en la virtud con
capacidad para arrastrar a la población y fortalecer la república.
Personaje clave es Lucio Bruto, quien levantó a una república fingiendo que se
sometía a los reyes Tarquinos. Lo que hizo este personaje en términos
políticos se denomina “entrismo”, que es el fingimiento de pertenecer y ayudar
a un bando enemigo, mientras se prepara su caída. En términos de películas es
un infiltrado o espía, del bando republicano, que termina venciendo a los reyes
anti-republicanos.
Su severidad honorable lo llevó a enjuiciar a sus propios
hijos cuando traicionaron a la república, para conspirar en favor de los reyes.
Eficacia republicana rasgo característico
Para evaluar la virtud republicana, Maquiavelo propone el
criterio pragmático: que haya resultados. Hay gran variedad de actuaciones,
pero importan los resultados pragmáticos.
A eso se le llama pragmatismo o realismo para sostener a una
república.
En Maquiavelo se advierte que las repúblicas (más o menos democráticas) duran más
que los principados y reinos sometidos al mandato de una sola persona. En vida
de Maquiavelo, pereció su propia república, la de Florencia, que duró 300 años
y desde esa época ha sobrevivido y prosperado la república de Suiza.
Las cuatro vías de la acción de mayor eficacia comprobada
son: propaganda, movilización pacífica, las elecciones (sistema de partidos) y
la acción militar.
Dilema de enfrentamiento o adaptación
En diversos periodos de la historia la lucha se paraliza,
casi siempre por la amenaza violenta o la superioridad aplastante de un grupo o sistema. En
México, a partir de 1940 el PRI obtiene una superioridad aplastante ante sus
adversarios, por lo que el sistema queda estable y sin oposición significativa.
Incluso la lucha masiva estudiantil-popular de 1968 no rompe el sistema
hegemónico. Hasta 1988 comienza un desafío político electoral, que se concreta
en 2000 y entra a una transición. En 2018 irrumpe otro grupo para establecer su
hegemonía y ha sido muy eficaz con riesgo de imponer un proyecto de talante autoritario.
Hay luchas que por diseño están destinadas a desgastarse y desvanecerse,
las cuales, inclusive, fortalecen al poder en turno. Ejemplo reciente es FRENA
de Gilberto Lozano, que pasó de una vocería de confrontación y de exigir la
renuncia presidencial con un plantón hasta su disolución. Otros grupos con más
éxito se adaptan manteniendo su identidad y autonomía, como sucedió con
Antorcha, que desde un discurso ultraizquierda bolchevique, se integró dentro
del PRI y ha sido efectivo como grupo de presión y de interés de un sector. Otro
ejemplo de adaptación exitosa,
es el pequeño grupo llamado Democracia Deliberada, un puñado de activistas,
que se logró posicionar como una agrupación independiente relacionada con PRD y
luego con Morena.
Conclusiones
El personaje Maquiavelo no fue un escorpión al servicio de
los príncipes, sino un león republicano, interesado en las virtudes clásicas
que levantaron a las repúblicas. Pero vivió tiempos difíciles, donde su
república florentina y otras pequeñas repúblicas italianas estaban rodeadas de
enemigos poderosos que las derribaron. A largo plazo el principio republicano
renació bajo la figura de democracias liberales.
La virtud republicana señalada por el florentino, encaja
perfectamente en una visión de virtud, que importa tanto a la masonería
universal y aplica, perfectamente, a los mejores ciudadanos. El sentido
específico que aquí estudiamos, presenta la opción entre la adaptación y la lucha por objetivos mínimos, frente a una confrontación que busca resultados rápidos o grandes
objetivos. En la articulación ciudadana, puede haber una articulación exitosa
entre la resistencia por conservar objetivos mínimos y la búsqueda de mejores
condiciones para toda la sociedad.