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lunes, 2 de marzo de 2026

CANIBALISMO POLÍTICO DE COMUNISTAS TRAICIONANDO Y ASESINANDO A CAMARADAS

 

 

Por Carlos Valdés Martín


La izquierda comunista resultó fratricida, a la manera de un delirio que termina siendo repetitivo. A semejanza de quien juega en una pendiente resbaladiza, la caída termina siendo inevitable. La traición no sucede al principio, casi nunca es al comenzar y en los días de lucha, sino cuando hay un triunfo. Cuando se gana el poder, ese impulso incluye el matar a sus camaradas. El escenario se repite como pesadilla obsesiva de traiciones y crímenes. El gobernante comunista mata a sus camaradas, a sus correligionarios, a quienes siguieron la gran aventura juntos, a quienes tuvieron los mismos peligros, a los heroicos compañeros… a ellos los termina matando[1]. El caso más famoso de la historia fue el asesinato de Trotsky por órdenes de Stalin[2], que es un minúsculo grano de arena entre una playa enorme de muertes ordenadas por los jefes comunistas.  

Lenin murió demasiado rápido para que se notara con claridad el proceso de canibalismo político que había desatado su Revolución de Octubre[3]. Cualquier líder máximo de una revolución comunista, cuando triunfa, queda rodeado de una camarilla incondicional y un aparato de poder inmenso. Lenin fue diferente de Stalin, pero dejó listas las armas y las cárceles para perseguir opositores.

En la declaración promedio, cualquier líder afirma que nunca ha matado a sus camaradas comunistas, sino a enemigos del pueblo, a espías disfrazados o a quienes traicionaron la causa. El pretexto del líder comunista se desmonta con facilidad y se descubre el doblez de quien monopoliza el poder. Este escrito está documentado sobre el primer modelo de comunismo real levantado por Stalin, sobre el impulso de la Revolución Rusa, pero se ha repetido el fenómeno en otros procesos totalitarios y, a veces, una traición mortal sucede antes de las revoluciones.

El fenómeno se intensifica y concentra sobre los militantes comunistas fieles, en ese sentido es fratricidio, canibalismo político o reflejo cainita, pero no es privativo contra ellos. La feroz violencia del totalitarismo se expande contra toda la población, por más apolítica y pasiva que se comporte, pues manipula a toda la población y contra cualquiera se puede voltear para destruirlo. De hecho, el totalitarismo realiza actos de terror “preventivo” y un muestreo de ataques contra víctimas indefensas. Aquí no centramos en cómo se ataca al propio grupo comunista y sus afines. Véase la vida de Bujarin y de miles de viejos bolcheviques, todos asesinados por Stalin y sus nuevos tiranos. Y lo mismo se repitió en la China de Mao, la Cuba de Castro, etc.

Variante no agresiva o socialdemócrata

Hay otras izquierdas pacíficas que esquivan en ese furor, únicamente entre las variantes radicales de izquierda emerge su lado asesino. A veces, desde la izquierda radical se alocan desde antes de tomar el poder. Fenómeno denunciado por Sartre en su obra Las manos sucias, basado en un caso real donde los comunistas asesinan a un camarada inocente, por seguir los gestos del lejano partido comunista de Moscú[4]. La cuestión se pone mucho peor, cuando los radicales toman el Poder sin freno, reparten sentencias de Muerte como dulces, castigando sin juicio real y sin frenos.

Hay variantes no agresivas del marxismo que no siguieron ese patrón del caníbal político[5] ni el totalitarismo, en especial, se les llamó reformismo o socialdemocracia. Esas variantes de políticas socialdemócratas al inicio incluían a los más fieles fedatarios del legado de Marx, como fueron Eduard Bernstein y Karl Kautsky, pero los sucesores de esa tendencia fueron abandonando su identidad con Marx[6]. Las tendencias socialdemócratas fueron atacadas incansablemente por la organización de Lenin y Stalin[7], siendo que después se dejaron de identificar con el legado marxismo y, aunque se llaman socialistas, su naturaleza también cabría verse como un liberalismo reformista.

A traición

Comentaba, el caso Bujarin, que había sido siempre fiel camarada de Lenin, quien era elogiado como “el favorito del partido”[8], que de redactar la Constitución de la URSS lo arrastraron hacia la tortura de la NKVD para que confesara crímenes inexistentes... Le prometieron que, si se inculpaba y afirmaba las mentiras, entonces no maltratarían a su familia. Pero los policías rojos de Stalin le mintieron.

Este proceso es una traición a quienes luchan por la revolución comunista, pues sus propios dirigentes terminan asesinándolos sin piedad.

Debo aclarar que esto no es un tema ético sino de dinámica política y socioeconómica, por lo que quien se embarca en un proceso revolucionario radical debería anticiparlo desde el principio, pues se encontrará con que él matará a sus camaradas o sus mismos camaradas lo terminarán traicionando y eliminando.

Por eso mismo, la regla inflexible es que los comunistas han sido perseguidos por regímenes dictatoriales comunistas.

Desde el primer régimen comunista la pauta ha sido que el comunista ganador persiga a sus anteriores colegas y a todo aquel que se salga de sus órdenes, incluyendo a enorme cantidad de comunistas.

Regla repetitiva

El esquema es repetitivo: gana un comunista y persigue a sus antiguos compañeros. Veremos que es repetitivo: Comienza la revolución en Rusia contra el zar y gana Kerensky un socialista. Llega Lenin a agitar y lo derroca, para imponer a su grupo. A Lenin lo ayudaron muchos grupos, por ejemplo, los marineros de Kronstadt[9]. Muy rápido hubo desacuerdos con ese grupo y la gente de Lenin los reprimió con mano de hierro. Primero Rusia entró en guerra civil entre los comunistas del Estado soviético, contra los zaristas y los burgueses, pero pronto surgieron otros grupos de izquierda que no estaban tan a gusto. Lenin los reprimió con mano de hierro. Luego llega Stalin, quien había fingido que era un moderado dentro de los bolcheviques. En cuanto tuvo el poder, mostró su auténtica cara… el país terminó en un baño de sangre, con hambrunas, represión sin fin y campos de concentración. Entre los enemigos que aniquiló Stalin estuvieron los más fieles comunistas que hicieron la Revolución Rusa.

Stalin radicalizó el ataque

Hasta los amigos y colaboradores más cercanos de Lenin para Stalin se volvieron un estorbo.

Por ejemplo, Nicolai Bujarin que había redactado la Constitución soviética, al año siguiente cayó de la gracia de Stalin. Por la naturaleza de la tiranía roja que se impone después de una revolución, el líder máximo termina matando a todo opositor, incluyendo a los comunistas que fueron más útiles y fieles para construir su régimen.

¿Saben que Stalin acabó con toda la dirección comunista de Lenin en unos pocos años?

Acabó con todos.

Camarada Bujarin

Para recordar, observemos un personaje notable: el camarada Bujarin era la joven promesa entre los Comunistas, tenía la confianza de Lenin y, en alianza con Stalin, alcanzó a ser la cabeza principal de la Internacional Comunista, como su Secretario General en 1926.

Pero Nicolai Bujarin escondía un irónico “defecto”, pues él conocía más sobre Marx y Lenin que el propio Stalin. Los libros de Bujarin eran de divulgación y enseñanza para la juventud comunista en la URSS y el extranjero. Su palabra era tan confiable para el pueblo de la URSS que fue el encargado del periódico oficial, cuando ese papel impreso era el medio de comunicación más importante[10].

Por si fuera poco, Bujarin estaba a cargo de redactar la nueva constitución soviética en 1936.

Nadie puede brillar por sobre el tirano

Pero algo no le agradó a Stalin y su mano derecha policíaca, Yagoda, avivó la flama de la desconfianza. Stalin decidió que un personaje de la vieja guardia bolchevique acaparaba demasiado prestigio individual y lo opacaba como gobernante supremo de la URSS.

La decisión fue fulminante y Nicolai Bujarin fue detenido. Quedó encerrado en solitario, sin derecho a defenderse ni acceso a un juicio con jueces independientes.

El prisionero Bujarin bajo presión y amenazas, aceptó firmar cualquier confesión falsa con tal de que no lastimaran a su esposa e hijo.

Sin pruebas, son juicios simulados

Sin ninguna prueba material, mediante una confesión arrancada con brutalidad, Bujarin fue condenado a muerte.

El final de este joven líder del comunismo fue morir en el paredón a manos de soldados soviéticos por orden del dirigente comunista Stalin.

La promesa de no lastimar a su esposa, claro que no la cumplió Stalin, enviándola al exilio interior, a un Gulag más. ¿El verdadero y único delito de esta camarada? Ser la esposa de Bujarin, un comunista demasiado comprometido y que opacaba a Stalin.

De hecho, Stalin diseñó la cruel y, en cierto sentido demencial, política de castigar a las familias de los comunistas que procesaba su policía política. Un mínimo de 8 años de exilio interior, que era una forma de presidio, para las esposas de los varones comunistas que caían de su gracia.

Orden operacional 00447 de la NKVD

¿Alguien sabe qué fue la orden operacional 00447 de la NKVD bajo régimen comunista?

Una pista: sucedió el 30 de julio de 1937.

Otra pista del lugar: Moscú. Es de suponer que ni siquiera la han oído ni visto.

Nadie en Occidente ni los investigadores de la misma época tuvieron noticias. Fue una orden interna de la policía que se siguió con escrúpulo, pero el público no debía saberla. Se conservó y clasificó en los archivos de la policía en la URSS. Fue una orden directa y obligatoria. Durante décadas era desconocida, porque se trató de un documento oficial, pero mantenido en secreto, que se desclasificó hasta 1990 y lo publicó un periódico ruso, señalando las fuentes originales en 1992[11].

Fue una orden interna de la policía política de la URSS para actuación inmediata. Contexto: en ese año la URSS no tenía ningún capitalista, ya los habían eliminado a todos. La orden de la policía política establecía una persecución inmediata contra quienes fueran considerados enemigos. Había dos tipos de castigos: Fusilamientos y envío al Gulag por 10 años, donde era muy elevada la mortalidad.

¿Quiénes eran sus enemigos? Cualquiera que se sospechara como enemigo.

Cuotas predefinidas para prisiones y gulags

Esta orden represiva seguida por toda la policía política a nivel nacional establecía un criterio absurdo de establecer cuotas por regiones, para encarcelar y mandar a los campos de concentración. Sin pruebas la NKVD debería fusilar a 1,000 personas de una región antes de que terminara el año. El mecanismo resultó más demencial y cruel que en las peores pesadillas de Kafka. La culpa es una cuota, hay que fusilar a mil. Podían fusilar algunos más, pero nunca fusilaban a menos.

La orden 00447 puso cuotas de personas a fusilar por región y para mandar al Gulag. Sin juicios, sin pruebas... Después de 20 años de gobierno comunista, se ordenaba fusilar y enviar a la cárcel de trabajos mortales por cantidades. Sin investigar, sin juicios. Nada más la policía política debía cumplir de inmediato, para tener suficientes personas para fusilar y enviar a morir en los gulags. En las regiones menos pobladas, la policía política NKVD al menos debían proveer 100 prisioneros a fusilar y 400 para trabajos forzados. En regiones más pobladas se ordenaba entregar unos 2,000 para fusilar y 12,000 para el gulag. Así, por cantidades de personas a fusilar y encarcelar, sin juicios previos ni investigaciones. El nuevo jefe de la NKVD era Nikolái Yezhov, y los subalternos cumplieron con las cuotas para asesinar y encarcelar... De hecho, las rebasaron.

Persiguiendo a las familias

Otro detalle de horror, fue que el politburó del Partido Comunista controlado por Stalin ordenó que los familiares de los prisioneros fueran castigados. Las esposas de los fusilados también eran encerradas o enviadas a un exilio a las zonas más frías y hostiles de Siberia. Los hijos mayores de 15 años eran exiliados o confinados como prisioneros de reformatorios.

La referencia oficial es el “Operativnyy prikaz NKVD SSSR № 00486”.[12] Esta orden fue firmada por Nikolái Yezhov (jefe del NKVD) el 15 de agosto de 1937 y aprobada personalmente por Stalin y el Politburó, que la discutió y respaldó alrededor del 5 de julio de 1937. En la resolución inicial se ordenaba confinar a las esposas de traidores, y luego se detalló esa misma orden.

El sistema de Stalin en la URSS primero castiga a cualquiera y luego criminaliza a toda la familia. La mejor situación que recibía la familia era un exilio interior en una región donde el clima no fuera tan atroz; aunque la regla, era confinarlas a regiones de frío siberiano. Cuando el castigo a la familia era peor, había fusilamientos o resultaban encarcelados.

El nombre de la primera carnicería: Gran Terror o Gran Purga

¿Tuvo nombre ese terrorismo masivo? Se llamó el Gran Terror o la Gran Purga efectuada entre 1936 y 1938, asociada a la farsa jurídica llamada los Juicios de Moscú.

¿A quiénes incluyó esa salvaje persecución? En especial, estaba dirigida contra los viejos comunistas, los que hicieron la revolución, pero no se limitó a ellos. Para efectos de que el totalitarismo no tuviera barreras o críticas era menester que el aparato gobernante destrozara a los comunistas que hicieron la revolución. Si algún comunista de la etapa revolucionaria sobrevivía debía quedar tan aterrado y doblegado que ya no sería capaz de ninguna resistencia. Almas quebradas exigía Stalin.

La organización Memorial (reconocida internacionalmente por documentar represiones soviéticas[13]) y los archivos desclasificados del NKVD proporcionan las cifras más precisas, basadas en documentos internos. Estos muestran 681,692 ejecuciones judiciales por cargos políticos en 1937-1938, de un total de alrededor de 1.5 millones arrestados.

Alrededor de 122,000 miembros del Partido Comunista fueron arrestados siendo miembros; de estos, se estima que 100,000-150,000 fueron ejecutados o murieron en detención. Un tercio de los 3 millones de miembros del Partido fueron expulsados y/o arrestados, lo que implica un millón afectados, con una tasa de mortalidad alta (50-60% murieron). La organización Memorial en sus investigaciones detalladas estima que 600,000 miembros del Partido murieron como resultado directo o indirecto de las purgas (incluyendo Gulag).

 

Asesinatos públicos: Juicios de Moscú y Gran Purga

Los regímenes de comunismo totalitario siguen dos modelos de comunicación ante su represión brutal. Uno es el modelo abierto, pero decorado de su “causa justa”, algo parecido a los autos de fe y las hogueras de la Inquisición[14]. El otro es el modelo de ocultamiento total, negando que hayan matado o reprimido a nadie, ya sea fingiendo suicidios o decorando crímenes como situaciones fantasiosas; por ejemplo, pintando el presidio como reeducación voluntaria.

Los Juicios de Moscú (1936-1938) fueron tres grandes procesos públicos montados como espectáculo (show trial) contra antiguos líderes bolcheviques (como Zinóviev, Kamenev, Bujarin, Rykov y otros "viejos bolcheviques")[15]. Fueron acusados de traición, conspiración trotskista-fascista y espionaje; confesaron bajo tortura y casi todos fueron ejecutados. Estos juicios sirvieron de propaganda para justificar la purga general y eliminar a la vieja guardia revolucionaria.

El modelo de estos Juicios consiste en montar un espectáculo público para el autoconsumo comunista, aunque también para fingir ante el mundo entero. La represión es abierta y con intención de asesinar a los principales dirigentes comunistas que participaron en la Revolución de Octubre con Lenin, pero fingiendo que ellos se han corrompido y son servidores del capitalismo. El procedimiento era sencillo, pues al acusado se el encarcelaba, torturaba y amenazaba a la familia exigiéndole una confesión fantasiosa. La policía política (Cheka, luego NKVD) ya tenía experiencia en esa persecución y sometimiento de reos.

¿Cómo procedía la policía política soviética? Se le entregaba un guion al acusado y luego ensayaba la escenificación de su culpabilización. El prisionero era engañado, prometiéndole clemencia. Luego en público el acusado leía una declaración teñida de fantasías sobre sabotajes y conspiraciones ante un juez. Esa representación teatral de la declaración pública filmada era la prueba absoluta de que sí era culpable y luego quedaba sentenciado con todo rigor[16]. En los llamados Juicios de Moscú la élite comunista de Lenin fue exhibida y humillada en público. Los miembros del Comité Central bolchevique de Lenin que hicieron la Revolución de Octubre, arriesgando sus vidas y sufriendo mil penalidades en el camino, eran acusados y sentenciados sin piedad por su compañero de armas, Joseph Stalin y su nueva camarilla. Fueron sentenciados Kamenev, Zinoviev y tras ellos, sucedía una masacre de los viejos bolcheviques. También los nuevos militantes comunistas fueron asesinados. La élite de los mejores comunistas de Lenin, estaba entre quienes fueron humillados y asesinados. Se estima que unos 100,000 comunistas formados en la Revolución y los cuadros más comprometidos con el marxismo fueron asesinados. Pero la Gran Purga o Gran Terror no era una acción selectiva, sino masiva. En esos dos años otro medio millón de simples proletarios fueron asesinados por juicios irregulares o simples sospechas. Se fusilaba y confiscaba, hasta las familias eran enviadas al exilio exterior o encarceladas.

Cifras de la Gran Purga o Gran Terror en Rusia soviética

Víctimas totales: Las estimaciones más aceptadas (basadas en archivos soviéticos abiertos tras 1991) indican alrededor de 680.000 a 750.000 ejecuciones durante el Gran Terror (principalmente 1937-1938), más cientos de miles de muertos en gulags o deportaciones. En total, se arrestó a más de 1,5-2 millones de personas en ese período[17].

¿Cuántos eran comunistas y cuántos simples proletarios? La purga fue especialmente feroz contra las propias filas del Partido Comunista y la élite soviética. Se estima que fueron detenidos unos 100.000 cuadros/comunistas del partido, de los cuales más de la mitad (alrededor de 50.000-60.000) fueron ejecutados.  De los miembros del Comité Central elegidos en 1934, alrededor del 70% fueron purgados (muchos ejecutados). Del Politburó y altos mandos, casi todos los antiguos bolcheviques fueron eliminados.

En el ejército, cerca del 50% de los oficiales superiores fueron represaliados. Sin embargo, la gran mayoría absoluta de las víctimas no eran cuadros del partido ni "proletarios de vanguardia", sino campesinos (especialmente "kulaks"), minorías étnicas (polacos, alemanes, coreanos, etc., vía "operaciones nacionales"), obreros comunes acusados de sabotaje, intelectuales y población en general. Las "operaciones kulak" y étnicas representaron la mayor parte de las ejecuciones (más del 70-80% del total).

El fingimiento total y la propaganda

El comunismo real que comienza con Lenin y se perfecciona con Stalin es una maquinaria de control absoluto, donde el Estado reemplaza todo. El modelo está fingiendo que redime al proletario, entonces sustituye a la verdad con frases dulces y promesas, encarcela a la libertad, suprime la religión tradicional por una religión de Estado, y corta los lazos espontáneos por cadenas obligaciones ante el Estado totalitario.

El fingimiento comenzó en la propaganda desde Lenin, pero esto fue antes de que asaltara el Poder. Desde el punto de vista de la ciencia política fría Lenin era un genio de la propaganda, que es otra manera de decir: un genio de la manipulación de masas mediante mensajes. La propaganda de Lenin es anterior y próxima a la de Goebbels. La diferencia es que la propaganda del Partido Comunista de Lenin fue encaminada a meter las enseñanzas de Marx en la cabeza de la gente y agitar al proletariado. ¿Entró el complejo sistema de Marx en la cabeza de los simples proletarios? Hay serias dudas[18], pero siempre Lenin engañaba a sus enemigos y trataba de enseñar lo que para él era la verdad a sus partidarios y los proletarios. Desde la propaganda de Lenin hasta la mentira institucional de Stalin media un pequeño paso[19], pero hay un abismo de crímenes y sistematización de las falsificaciones. Antes de ganar y monopolizar el poder político concentrado, esa propaganda de Lenin fue heroica, luego, con el monopolio del poder todo cambió. La propaganda se convierte en sistema; pues pasa a controlar un aparato de policía y el sistema judicial amañado, que únicamente sigue las órdenes del Partido en el Poder.

Los bolcheviques de Lenin fuera del poder ondeaban la verdad como si la apreciaran[20]. Fuera del poder pretendían tener la razón y haber encontrado la verdad. Al concentrar el poder, la función de la propaganda cambia y, en lugar de utilizar algo de razón para encontrar la verdad, solamente interesa la propaganda y generar apariencias. La propaganda se multiplica y el argumento pierde sentido, la razón se nubla y quedan las consignas del Estado que se repiten. Quien no repita las consignas del Estado, pasará a ser considerado un “enemigo del pueblo” y destinado al paredón de fusilamiento o al presidio de trabajos forzados, llamado gulag, que es un camino más largo hacia la muerte.

Disfrazar el asesinato: Maiakovski

Personajes que resultaban molestos para el régimen de Stalin comenzaron a morir en suicidios sospechosos.

El poeta y dramaturgo Maiakovski fue uno de los más aclamados representantes de las nuevas tendencias revolucionarias bajo el primer periodo de Lenin. Maiakovski fue aclamado en la URSS y también reconocido en el extranjero por su talento, por eso era consentido del régimen. En pocos años, la deriva de Stalin lo decepcionó cuando se premiaba a los escritores por aplaudir los caprichos del gobernante, sin importar el talento.

Maiakovski no era capaz de traicionar a sus propios sentimientos y fingir que el país avanzaba con perfección. Sus últimas obras de teatro, La chinche (1929) y La casa de baños (1929), satirizaban abiertamente la burocracia soviética, lo que le valió rechazo y censura por parte de organismos gubernamentales. En un país donde las libertades civiles no importaban y la policía política tenía carta blanca para intervenir, cualquier gesto resultaba peligroso y más cuando venía de una estrella del arte.

En esos años, disfrazar los asesinatos políticos se volvió una técnica habitual bajo el terror estalinista. Maiakovski apareció muerto con un disparo en el corazón dentro de su habitación en Moscú. El disparo en el corazón resulta una técnica de suicidio ineficiente y poco usual. Según la policía política al servicio del régimen, apareció una carta de suicidio. Una despedida, que pretendieron fue escrita dos días antes, la cual decía: “A todos. Si muero, no culpen a nadie. Y por favor, nada de chismes.[21] La aclaración es breve y rompe el estilo poético de la carta, parecía más una frase de amenaza en mitad de una despedida. Se especula que la policía secreta soviética (OGPU) pudo estar implicada y que cubrió su asesinato. Defensores de esta teoría del crimen político señalan que el oficial encargado del caso fue asesinado 10 días después[22]. Se ha argumentado que la bala encontrada no coincidía con la de su pistola, y, en adición, que la versión del "suicidio por amor" fue impulsada por la intelectualidad oficialista con vehemencia provoca más sospechas.

Anna Ajmátova, acoso y tragedias sin tregua

Nacida como Anna Gorenko (1889–1966), adoptó su seudónimo tras la oposición de su padre a que "mancillara" el apellido familiar con la poesía. Anna Ajmátovafue una de las figuras más emblemáticas de la literatura rusa del siglo XX y la voz lírica de la resistencia frente al terror estalinistaFue una talentosa poetisa que resistió con cautela al estalinismo y sufrió acoso, censura y la detención de su hijo, reflejando el dolor de la época en su obra clandestina Réquiem.[23] Rodeada de persecuciones y acoso, ella se salvó de ser asesinada, como de milagro.

Fue figura central del movimiento literario del acmeísmo, un movimiento que buscaba la claridad y concreción frente al simbolismo vago. Su vida estuvo marcada por la represión soviética. Su primer esposo, el poeta Nikolái Gumiliov, fue ejecutado en 1921. Su hijo, Lev Gumiliov, pasó años en el Gulag, y entonces durante años ella aguardó largas horas en filas frente a las prisiones soviéticas.

Su último marido, Punin, murió de hambre y agotamiento en un campo de concentración en 1938. Los poemas de Anna se prohibieron, ella fue acusada de traición y deportada a un rincón inhóspito del interior. Por temor a que fusilaran a su hijo quemó todos sus papeles personales. En 1944, pudo regresar con su hijo a Leningrado, ciudad devastada tras el asedio alemán.

En 1946 otra vez recibió la censura oficial. Ella y el poeta Zóschenko fueron expulsados de la Unión de Escritores Soviéticos, lo que conllevó a la prohibición de sus obras. Ese ataque fue cruel y, además, implicaba negarle hasta las cartillas de racionamiento, por lo que vivió años hundida en una miseria atroz.

Muchos de sus amigos cercanos y familiares fueron exiliados, encarcelados o fusilados; su hijo estaba bajo la amenaza constante de ser detenido, y ella estaba a menudo bajo estrecha vigilancia.​ Sin acceso a comunicaciones, en el extranjero pensaron que ella había muerto. Sus mejores obras —Requiem y Poema sin héroe— únicamente circulaban en secreto de boca en boca, por miedo a más represión.

A pesar de ser calificada de "mitad monja, mitad ramera" por el régimen y sufrir el silencio forzado durante parte de su vida, nunca abandonó Rusia. A la caída del estalinismo, ya al final de su vida, tuvo una rehabilitación pública, pudo ejercer su vocación poética y recibió reconocimiento internacional, como candidata al Premio Nobel de Literatura en 1964 y 1966.

Marina Tsvetáieva, el suicidio obligado

Habiendo adquirido fama por su obra poética, Marina Tsvetáieva prefirió alejarse de la URSS y vivió en Europa después de la Revolución. En 1925, la familia se trasladó a París, donde Marina continuó con su actividad literaria. En 1938, y tras un período de angustiosas dudas —temía por el destino propio, por el futuro de su hijo Mur y por las condiciones de rechazo que le esperaban— regresó con su hijo menor a Rusia, donde se encuentran su marido y su hija, Alia, colaboradores del gobierno soviético.  

Sin embargo, ella regresó a la Unión Soviética en 1939 tras muchos años de exilio, convencida por su esposo. Pronto, entonces surgió la tragedia de ser perseguida por el régimen estalinista. Su esposo, un comunista leal al régimen, fue ejecutado bajo la perversa tendencia de totalitarismo que destruye a sus colaboradores y, para más tragedia, su hija fue enviada a un gulag.

Después de las tragedias familiares, Marina quedó por completo aislada, empobrecida y sin poder publicar, por lo que se suicidó el 31 de agosto de 1941 en el exilio interior de Yelábuga. Dejó una carta para su hijo «Perdóname, pero seguir viviendo sería peor. Estoy gravemente enferma, ya no soy yo. Te amo con locura. Entiende que ya no podía vivir más. Dile a papá y a Alya, si los ves algún día, que los amé hasta el último momento y explícales que me encontré en un callejón sin salida.»[24]

 

Nadie se salva ni con un gulag de oro

Los fieles servidores de la represión del sistema comunista, sin importar su fidelidad y dedicación, también cayeron bajo las ruedas del totalitarismo. Pongo un ejemplo, pero hay miles de casos donde se demuestra que el servilismo ante Stalin era un esfuerzo inútil. El ejemplo, que utilizo es curioso porque este personaje comunista organizó la mayor minería del oro para la URSS.

Eduard Petrovich Berzin (también escrito Bersin o Berzin; probablemente el “Eduard Versen” por transliteración fonética) fue uno de los organizadores iniciales del sistema Gulag en Kolyma, región remota de Siberia. Nacido en 1894 en Livonia (actual Letonia), bolchevique letón, chequista desde 1918 y oficial del NKVD. Protegió a Lenin en 1918 con los fusileros letones. En 1926 organizó el complejo de campos Vishlag en los Urales. En 1931-1937 Stalin lo nombró director de Dalstroy (empresas estatales de construcción del Extremo Oriente), responsable de crear el sistema de campos de Kolyma para extraer oro con mano de obra forzada (principalmente presos políticos). Resalta la ironía de levantar un gulag que esclaviza a los proletarios soviéticos hasta la muerte, para extraer oro. ¿Qué cara hubiera hecho Marx mientras escribía diatribas contra el fetichismo del oro si tuviera la visión súbita que sus partidarios y en su nombre esclavizaban proletarios para extraer el oro maldito?

Inicialmente Berzin aplicó un régimen relativamente “blando” con salarios y reducciones de pena para buenos trabajadores, pero después impuso condiciones brutales (trabajo en una temperatura helada de -55 °C) para cumplir los planes quinquenales. Finalmente, Kolyma se convirtió en uno de los Gulags más mortíferos produciendo cientos de miles de muertos, mientras extraía el oro metálico de las entrañas de la tierra.[25]

Berzin, a pesar de los excelentes resultados económicos logrados con su crueldad y la muerte de decenas de miles de prisioneros, fue arrestado. Su arresto fue el 19 de diciembre de 1937 al regresar de unas vacaciones en Italia, acusado de espionaje para Gran Bretaña y Alemania y, en el extremo de las acusaciones absurdas, de planear entregar la región de Magadán a Japón. Fue fusilado el 1 de agosto de 1938 en la prisión de Lubyanka. Rehabilitado póstumamente en 1956.[26]

Conclusiones: no es una casualidad de personas malas, es un sistema

La traición sistemática y letal contra los propios comunistas leales no es una casualidad, sino resultado forzoso del fenómeno totalitario. Nunca es una falla accidental causada por un líder malvado, que ocultó sus intenciones hasta monopolizar el poder. Tampoco se deriva de un súbito enloquecimiento del dirigente, bajo la premisa de que el poder absoluto corrompe absolutamente. El esquema se repite, así que la causa es estructural y yace en el corazón del sistema. Y esa causa estructural la estudia la ciencia política, bajo el rótulo de totalitarismo, donde este fenómeno atroz no resulta exclusivo de los regímenes comunistas, aunque sí potenciado dentro éstos y donde posee su propia estructura ideológica[27].

La consolidación del poder absoluto en un régimen totalitario, provoca una paranoia institucionalizada. El régimen comienza aplastando oposiciones reales, pero terminará aplastando a toda la población, por lo que inventa enemigos del pueblo o amenazas exteriores constantemente, que no son reales, sino pretexto para continuar el régimen de terror. El sistema de partido único y “centralismo democrático” convierte cualquier opinión en discrepancia y la más mínima expresión en traición. No se requiere de repeler al régimen comunista para ser acusado de traición y castigado de la manera más cruel. Incluso intentar seguir la opinión oficial es incierto, porque ésta última va cambiando y el aplaudidor puede ser acusado por su aplauso anterior. Los servidores más fieles del Estado, también son castigados con la misma dureza. El Estado exige al ciudadano que contribuya para espiar al vecino y al desconocido, entonces cualquiera termina como sospechoso. Las purgas atomizan la sociedad, entonces nadie confía en nadie y todos están obligados a seguir al líder sin parar.

En especial, el totalitarismo comunista sigue políticas utópicas y objetivos caprichosos (duplicar la producción de acero o triplicar la de trigo), que al fracasar empujan a fabricar chivos expiatorios de modo masivo. Las transformaciones radicales como la colectivización forzosa y los planes quinquenales producen hambrunas y caos económico. El fracaso exige encontrar culpables o inventar “chivos expiatorios”. El descontento ante tales trastornos se persigue como delito. Sin asumir ninguna culpa por una visión ideológica irrealizable, se culpa a “saboteadores”, “infiltrados” o “traidores”.

En especial, el comunismo busca rehacer a la sociedad sin límites, más al extremo del cero de la tabla rasa[28]. Cualquier desviación y con más motivo la de antiguos camaradas, es intolerable. La violencia es mirada como purga para “limpiar” la sociedad de “clases moribundas” o elementos impuros. La operación resulta parecida al racismo extremo que intenta purificar la sangre de patógenos de ficción, por contaminación genética. Mientras los ideales originales de Marx y otros son destruidos en la realidad, se siguen proclamando en una especie de religión oficial, bajo el mando del líder supremo.  

Hannah Arendt explica que el terror no cesa cuando desaparece la oposición real; al contrario, se intensifica[29]. Cuando se ha matado a los opositores, entonces se los inventa. Perseguir enemigo inventados, sirve para mantener la movilización total, mientras pulveriza los lazos humanos y la solidaridad previa (familia y amistad) para crear su masa dependiente y sumisa.

La élite comunista en el poder forma una nueva clase explotadora que monopoliza el Estado y la propiedad nacionalizada[30], pero el mecanismo ideológico lo niega con violencia. Para preservar sus privilegios y poder absoluto, reprime a todo el mundo, mientras distribuye propaganda para consolidar la hipocresía como norma, bajo un dogma ideológico que funciona como una seudo religión de “culto a la personalidad”, donde el líder es infalible.

El fenómeno del canibalismo político y la traición fratricida es una tendencia estructural del movimiento comunista. Lo que Trotsky vio como una degeneración y otros marxistas miraron como una desviación, es mucho más profundo. El modelo de canibalismo político resulta sistemático y surge desde la estructura del modelo de comunismo real, que funciona como totalitarismo político. Quienes busquen evitar la tragedia estarán obligados a cambiar de modelo, sacar las raíces podridas desde Marx y dejar de sembrar la simiente envenenada de los totalitarismos.

NOTAS: 



[1] Claudín, Fernando, La crisis del movimiento comunista, "Después de haber liquidado a la flor y nata de los revolucionarios de Octubre", p. 75.

[2] Además del conflicto continuo entre los personajes, Trotsky acababa de terminar un libro acusatorio centrado en la biografía de Stalin, que llamó Stalin: biografía política.

[3] Algunos teóricos políticos e historiadores habían notado ese proceso de “autofagia” al radicalizarse una revolución con los jacobinos. La señala Michelet en Historia de la revolución francesa, lo dramatiza Anatole France en Los dioses tienen sed, etc. Michelet promulga una frase célebre de que "la Revolución devora a sus hijos".  

 

[4] Sartre criticó repetidamente los abusos y crímenes del estalinismo, evidenciados a partir de la invasión soviética a Hungría en 1956, aunque no rompió con el marxismo sino mucho años después.

[5] Esto no se relaciona con el canibalismo material, sino una tendencia política. El irónico Montaigne en su capítulo XXX sobre los caníbales, relativiza el ritual de los indígenas americanos, para señalar la diferencia de costumbres, a manera de un relativismo antropológico.

[6] Tampoco entran en esa orgía de canibalismo político algunas tendencias claves en la cultura occidental derivadas o afines a Marx, como: escuela de Frankfurt, existencialismo marxista, freudomarxismo, etc.  

[7] La misma historiografía ya no los llama comunistas a los socialdemócratas, véase Fernando Claudín, La crisis del movimiento comunista. Asimimo, menos conocida ahora, está la separación marcada entre Rosa Luxemburgo y Karl Kautsky en el debate llamado ¿Reforma o revolución?

[8] Trotsky, en La revolución traicionada y muchos otros escritos desmonta las mentiras de los juicios de Moscú y pone especial atención en la inclusión de Bujarin, que no era su aliado político, pero sí el más joven de los dirigentes bolcheviques durante el fragor revolucionario.

[9] Isaac Deutscher señala esto en su biografía de Trotsky El profeta armado 1879-1921 o defendiendo Petrogrado contra Kornílov en 1917 y apoyando el asalto al Palacio de Invierno. Trotsky mismo los había llamado a los marineros de Kronstadt el "orgullo y gloria de la Revolución Rusa".

[10] Para la importancia de Bujarin como máximo dirigente puede verse a Fernando Claudín, en La crisis del movimiento comunista, Tomo 1, de la Komitern al Kominform.

[11] La Orden Operacional NKVD № 00447 (del 30 de julio de 1937, firmada por Nikolái Yezhov) fue un documento top secret durante la época soviética y solo se desclasificó tras la apertura de archivos en la era postsoviética (principios de los 1990).La primera publicación pública ampliamente reconocida ocurrió en En 1992, en el periódico ruso "Труд" (Trud) el 4 de junio de 1992. Esta fue la primera vez que el texto completo (o casi completo) se hizo accesible al público general. Publicado en colecciones de documentos desclasificados, como en el sitio Электронная библиотека исторических документов (docs.historyrussia.org) o en istmat.org.

 

[12] Orden Operacional del NKVD de la URSS № 00486), titulada "Об операции по репрессированию жен и размещении детей осужденных изменников родины" ("Sobre la operación para la represión de las esposas y la colocación de los hijos de los condenados por traición a la patria").

[13] Memorial (Международное историко-просветительское, правозащитное и благотворительное общество «Мемориал», o International Memorial Society) es considerada una de las fuentes más confiables y rigurosas en el estudio de las represiones políticas en la URSS y en la Rusia postsoviética. Durante más de 30 años recopiló y sistematizó documentos desclasificados del Estado (como fondos del Archivo Estatal Ruso, RGASPI y archivos regionales), testimonios orales y libros de memoria locales. Su base de datos en línea contiene más de 3 millones de nombres de víctimas de represión política (estimando que cubre solo ~25% del total).

[14] Claudín, La crisis del movimiento comunista, "Los procesos de Moscú... no eran como para tranquilizar... pero la gigantesca campaña propagandística... coronación de la edificación socialista" (pp. 160-161).

[15] Merece una mención especial el Juicio de los Veintiuno (1938, uno de los procesos-espectáculo de la Gran Purga), se acusó formalmente a Yagoda, al doctor Lev Levin y otros de haber envenenado a Gorki (también a Kuibyshev y Menzhinski) por órdenes de opositores como Bujarin. La mención es porque refuerza la hipótesis de que el escritor Máximo Gorki, la gloria de las letras comunistas, se sospecha ampliamente que fue asesinado por la policía política, fingiendo un envenenamiento.

[16] Historiadores como Robert Conquest y testigos posteriores confirman que los acusados eran entrenados para recitar estos guiones en público, como en una representación teatral, para dar credibilidad a las acusaciones.

[17] Fuente principal, investigaciones de Memorial.

[18] Los propios Marx y Engels siempre tuvieron dudas de que su complicada parte teórica entrara en la mente del proletariado, tenían esa ilusión. Véase, Marx y Engels, Correspondencia.

[19] Descrito vívidamente por Trotsky en Stalin, el gran organizador de derrotas. El estalinismo se especializó en engañar a los propios seguidores comunistas.

[20] Véase la construcción literaria de La madre, de Máximo Gorki, pensada en etapa de afinidad con el movimiento comunista.

[21]  Publicado por primera vez en periódicos soviéticos poco después de su muerte (como en el anuncio oficial del 15 de abril de 1930). La carta a mano tiene partes poéticas y es viable que la escribiera, pero hay serias dudas que Maiakovski fuera obligado o engañado antes de morir.

[22] Roman Jakobson – "El caso Maiakovski" (escrito en 1930-1931). Jakobson (amigo y crítico) analiza la muerte y cuestiona fuertemente la versión oficial del suicidio "personal". Argumenta que no encaja con la vida y obra de Maiakovski, y sugiere que fue un acto forzado o asesinato encubierto por el régimen.

 

[23] Alberto Ruy Sánchez, El expediente Anna Ajmátova.

[24] The Death of a Poet de Irma Kudrova

[25] Alexopoulos, Golfo, Delirio e Inhumanidad en el Gulag de Stalin.

[26] Anne Applebaum, Gulag: Una historia (2003).

[27] En ese sentido, Marx y Engels no resultan inocentes, cuando desde el Manifiesto comunista, plantean una destrucción total del orden existente, como quien patenta una “licencia para matar”. El radicalismo del planteamiento abre las puertas de una catástrofe alimentada desde la ideología y, en ese aspecto, Lenin y Stalin se reclaman hijos legítimos del legado original de Marx. En ese sentido, Hegel es muy superior a Marx, cuando desde la misma Fenomenología del espíritu, observa con agudeza que la masa sublevada (ella liberada) termina en el corte de cabezas del individuo que se le oponga. Mientras Marx se nubla la cabeza imaginando que el proletariado romperá ese esquema mediante una revolución radical, porque sufre cadenas radicales. Los herederos de Marx encontraron la manera de radicalizar todavía más las cadenas del proletariado, agregándole el totalitarismo para arrancarle al proletariado los restos de libertad política, económica y social que ganó con el capitalismo.

[28] Si bien Marx rechaza la idea de “tabla rasa” del pasado, su visión también da licencia hacia una revolución más radical, para destruir todo régimen previo. La lectura permite tanto una lectura reformista de La ideología alemana, y otra radical del Manifiesto comunista. Aquí, damos el nombre predominante de la tendencia de quienes acapararon ese nombre de comunista, a partir de Lenin, Stalin, Mao, etc.

[29] Hannah Arendt, Los orígenes del totalitarismo, 1951.

[30] Milovan Djilas, La nueva clase, 1957. Por su parte, Burnham, planteó una clase burocrática gobernante.