Por Carlos Valdés Martín
Las teorías extensas buscan sus límites últimos y extremos, por eso tratan de redondearse y para ese objetivo aplican cierres conceptuales, por tanto, la teoría del capitalismo de Marx requería de un cierre hacia el pasado del capitalismo, lo cual realiza con la teoría de la “llamada acumulación originaria”[1]. En la juventud me impactó y maravilló porque se relacionaba directamente con la etapa de la colonización latinoamericana y su atraso secular, sobre eso hay un capítulo de El capital que llama la atención. Sin embargo, visto desde una perspectiva general, más filosófica y rigurosa, entonces la teoría de Marx resulta en tramposa, con tintes de efecto emocional contrarios a la ciencia estricta. Este es el cierre sobre el origen del sistema capitalista de la teoría de Marx, para formular que hubo una “acumulación originaria” con ciertos mecanismos definidos.
Cerrar el lado del origen: requerimiento conceptual
Las teorías más o menos sistemáticas requieren de redondear sus argumentos y Marx se aboca a considerar ¿de dónde vino el capitalismo? Era imperioso que al terminar Marx su primer tomo de El capital se enfocarse para responder. Anotemos que el argumento principal de El capital está centrado, para purificar el concepto de capital y no confundirlo con otros aspectos, para reducirlo a la pura relación capital-trabajo, basado en una ley del valor- trabajo que se despliega en el mercado, y que implica una relación de dinero, etc. Mientras cuando Marx apunta al origen la senda se dispersa y aparece un abanico desordenado de causas.
Este “cierre” del sistema hacia los orígenes no debería ser arbitrario, sino que incluya la obligación de fertilizar hacia la naturaleza de su sistema, por eso uno de sus requisitos clave sería “destrozar” la versión positiva del capitalismo elaborada por la línea de economistas clásicos, cuando señalan que el capitalismo inventa la manera de crear riqueza y liberar a las naciones de la cadena milenaria de la miseria. En ese sentido, los capítulos finales sobre la “acumulación originaria” contienen una carga potente de polémica, más o menos forzada.
El origen angelical del capital vs el origen de pecado original
De manera explícita en el capítulo XXIV de El capital, Marx remite el asunto como una clave causal, moral y religiosa, señalando que busca derribar (con ironía) un precepto de la casi-religión contraria: Esta acumulación originaria desempeña en la economía política aproximadamente el mismo papel que el pecado original en la teología. Adán mordió la manzana, y con ello el pecado se posesionó del género humano. Se nos explica su origen contándolo como una anécdota del pasado. En tiempos muy remotos había, por un lado, una élite diligente, y por el otro una pandilla de vagos y holgazanes.”[2] La mayoría lo olvida, pero el joven Marx estuvo muy interesado en la conversión de la religión en acción política, para lo cual debatió con el grupo de “los jóvenes hegelianos”[3] y hasta intentó una alianza con Feuerbach, quien explícitamente convertía la religión en materialismo social, mediante su texto La esencia del cristianismo. Aquí, Marx aprovecha el argumento torpe de un desconocido Thiers, para ironizarlo, como falso origen del sistema asalariado (falacia del hombre de paja), para plantear lo que él considera la verdad sobre el origen: “En la historia real el gran papel lo desempeñan, como es sabido, la conquista, el sojuzgamiento, el homicidio motivado por el robo: en una palabra, la violencia.”[4] El complejo proceso histórico, en sus muchas complejas dimensiones, en este pasaje textual de Marx resulta posible reducirlo a la intervención violenta. Por cierto, en sus fundamentos teóricos del sistema el propio Marx ha desechado que la violencia sea la protagonista de la historia, afirmando que la producción es el auténtico fundamento, mientras que la violencia representa la irrupción de un modo de reparto por la fuerza, siendo que el reparto es un fenómeno secundario.
Definición del proceso esencial
De manera reiterada, Marx niega que la acumulación de dinero por medios honestos o laboriosos sea el origen del amasar capitales, sino que todo surge en una escisión violenta entre medios de producción (básicamente tierras) y trabajadores directos que quedan desposeídos. “La llamada acumulación originaria no es, por consiguiente, más que el proceso histórico de escisión entre productor y medios de producción. Aparece como “originaria” porque configura la prehistoria del capital y del modo de producción correspondiente al mismo.”[5]
Este proceso dual de acopio de medios de producción en manos capitalistas y una masa laboral desposeída lo resume en un proceso: despojo de tierras. “En la historia del proceso de escisión hacen época, desde el punto de vista histórico, los momentos en que se separa súbita y violentamente a grandes masas humanas de sus medios de subsistencia y de producción y se las arroja, en calidad de proletarios totalmente libres, al mercado de trabajo. La expropiación que despoja al trabajador de sus tierras, constituye el fundamento de todo el proceso.”[6] Este proceso lo observa concretamente en Inglaterra y no lo encuentra Marx igual en otros países, lo cual, menciona de pasada, pero lo subsume arbitrariamente como si fuera lo mismo[7]. Después Marx resume tres siglos de historia económica del campo inglés en unos pocos rubros, para concluir que hubo despojos masivos y la agricultura de ovejas de pastoreo sustituyó a las labores para producir alimentos, donde Marx señala: “La expoliación de los bienes eclesiásticos, la enajenación fraudulenta de las tierras fiscales, el robo de la propiedad comunal, la transformación usurpatoria, practicada con el terrorismo más despiadado, de la propiedad feudal y clánica en propiedad privada moderna, fueron otros tantos métodos idílicos de la acumulación originaria. Esos métodos conquistaron el campo para la agricultura capitalista, incorporaron el suelo al capital y crearon para la industria urbana la necesaria oferta de un proletariado enteramente libre.”[8] La más ligera revisión apunta a que Marx reúne procesos disímbolos (tema de las tierras eclesiásticas con diversos otros aspectos de disputas por las tierras), los cuales pueden repetir las incesantes luchas feudales alrededor de las tierras y su atributo señorial. Pero en Inglaterra de los siglos XV al XVII esto empujó hacia la ruta de desarrollar capital, distinto a lo que venía sucediendo en Europa desde un milenio anterior, también saturada de luchas e invasiones que cambiaban de manos las tierras y desplazaban al campesino[9].
El método real de este caso: el golpe emocional
¿Qué procedimiento sigue Marx en esos capítulos finales? Utiliza el caleidoscopio del horror para abrumar en la polémica, para obtener su triunfo sin requerir de una discusión a fondo con Smith y otros clásicos, que miran el origen del capitalismo de manera más “angelical”. Logra un impacto emocional sin interesarse por la síntesis histórica, aplica un knockout emocional para “cerrar su análisis del capitalismo.
Este recurso del golpe emocional ya lo ha empleado Marx en varias partes de su obra al describir los inmensos sufrimientos de los obreros fabriles y sus familiares durante el terrible amanecer de la revolución industrial. En la parte dedicada a la Gran Industria, Marx ya utilizó ampliamente los informes de los inspectores industriales, que elaboraban “libros blancos”, con las denuncias para corregir abusos de los empleadores.
El museo del horror del vagabundaje
La persecución atroz e inhumana contra los vagabundos Marx la atribuye al capital, cuando la información histórica parece ligarla a las relaciones y costumbres feudales, es decir, a la tendencia no capitalista de trato hacia los campesinos desplazados[10]. Analizando los acontecimientos ingleses de los siglos XV al XVII, Marx observa la crueldad de las leyes contra los vagabundos, que son tratado de manera inhumana e imponiéndoles los más severos castigos. “De esta suerte, la población rural, expropiada por la violencia, expulsada de sus tierras y reducida al vagabundaje, fue obligada a someterse, mediante una legislación terrorista y grotesca y a fuerza de latigazos, hierros candentes y tormentos, a la disciplina que requería el sistema del trabajo asalariado.”[11] Los métodos atroces para someter y controlar a poblaciones vagabundas existía antes del pre-capitalismo y fueron típicos para imponer los designios del Estado. Casi de inmediato, Marx reconoce que, en el capitalismo de su presente, en el mismo país descrito y unas décadas después ha desaparecido esa violencia contra sectores desposeídos[12], pero él argumenta que ha sido sustituida. El argumento posee un desliz que resulta enorme, para atribuir violencia terrible, cuando no se ejerce.
En ese mismo pasaje observamos un segundo desliz, tan típico de Marx, que atribuye al capital (que entendido como empresa regular es casi inexistente en ese periodo) lo que está haciendo el Estado. El “lavado de rosto” del Estado opera sistemáticamente en el pensamiento de Marx, conforme presume que se trata de un comité para cumplir los designios de los capitalistas, aunque los capitalistas sean los grupos débiles y atacados por ese mismo Estado. Un ejemplo curioso son las leyes de “salario máximo” que se imponen en la antigua Inglaterra, por las cuales se declara delincuente al patrón que pague un salario superior al decidido por el gobierno. El castigo es tanto para el patrón como para el trabajador. Hay pena de prisión al patrón por pagar salarios más altos que los legales[13] Las relaciones asalariadas (capital/trabajo) son marginales cuando sucede esta ley inglesa en el año 1360.
Lo mismo sucede al mirar los argumentos de las leyes contra la vagancia, que corresponden a una mentalidad y actuación típicamente no-capitalista (opuestas al sentido de trabajo asalariado típico, que funciona fuera de relaciones de obligatoriedad estatal), sino a relaciones feudales mezcladas con esclavitud. La lista de Marx comienza con el rey Enrique VII (1485) de Inglaterra y sus políticas contra el vagabundaje. Sigue con los ejemplos terribles de Enrique VIII, Eduardo VI, Isabel (1572), y Jacobo I. En esta larga lista de medidas crueles e inhumanas que decretan los reyes ingleses contra el vagabundaje queda claro que no poseen una funcionalidad específica para fortalecer la relación capital-trabajo, pero así lo plantea Marx. Resulta evidente que matar y mutilar a un posible asalariado no favorece la dotación de mano de obra. Ahora lo planteo como pregunta ¿Matar y mutilar a un vago favorece a la modalidad del trabajo asalariado? Para nada, más bien implica otro tipo de relaciones, las propias de la esclavitud y las de servidumbre feudal en sus modalidades más opresivas. Las medidas parecen más enfocadas a infundir terror y arraigo territorial que a la productividad, por ejemplo: “Se los debe atar a la parte trasera de un carro y azotar hasta que la sangre mane del cuerpo; luego han de prestar juramento de regresar a su lugar de nacimiento o al sitio donde hayan residido durante los tres últimos años y de “ponerse a trabajar” (to put himself to labour).”[14] Repetidamente estas leyes se enfocan en reubicar y arraigar a los vagos en su lugar de nacimiento (criterio 100% feudal, no capitalista), bajo penas terribles para quien escapa de ese territorio o finge para no retornar (de nuevo criterio feudal). Se establecen regímenes de esclavitud, donde se exige alimentar poco y obligar a trabajos humillantes. Se agregan las lesiones con marcas como animales, en un sentido, contrario a la libre contratación.
El propio Marx reconoce que en el periodo temprano del siglo XIV las leyes terribles contra el vagabundaje no estaban creando una clase proletaria masiva, pues el ambiente seguía siendo de gremios y no funcionaba un circuito normal de capital-trabajo[15].
Leyes que suponen favorecer al capital lo muestran sometido
En el capítulo XXIV, Marx sigue haciendo un apretado resumen de las leyes sobre el salario y otros temas laborales, para indicar que favorecen al capital; aunque su misma presentación muestra que someten al capital según las decisiones arbitrarias de la autoridad y sin fundamento económico. Comienza con las injustas regulaciones de máximos al salario, las cuales tienen penas para los obreros y capitalistas, señalando Marx que para el obrero las penas carcelarias son algo mayores.
“Así, por ejemplo, en las secciones 18 y 19 de la ley de aprendices de Isabel, se infligían diez días de cárcel al que pagara un salario superior al legal, pero veintiún días, en cambio, a quien lo percibiera.”[16] Anotemos dos cuestiones, que los aprendices son una figura más gremial que capitalista, y que un patrón o maestro gremial podía ser sometido a muchos castigos en esta misma falta, mientras que al empleado solamente le aplica uno. En ese sentido, lo que bajo la óptica de Marx parece una gran ventaja para el lado del capital, resulta que toda la ventaja está del lado del Estado, que castiga a todos, los encarcela y los multa suprimiendo su hipotético derecho a contratarse según conveniencia.
En el periodo analizado, el sistema de gremios se fue disolviendo poco a poco, para predominar cada vez más las nuevas relaciones asalariadas, la ruptura de las relaciones paternales o gremiales en la producción artesanal y, mientras tanto, el empoderamiento del aparato de Estado, cada vez más capaz de entrometerse y apoderarse de la producción que antes no fue de su incumbencia (la Edad Media previa, donde el gremio queda más a su arbitrio).
Más adelante, dentro del relato de los acontecimientos ingleses, Marx denuncia con motivos a las leyes que prohíben las coaliciones de trabajadores, aunque no explica por qué tales prohibiciones del régimen absolutista contra las coaliciones obreras[17], que comenzaron en el siglo XIV se terminaron bastante rápido en cuanto el régimen capitalista adquirió madurez de régimen fabril: “Las crueles leyes anticoalicionistas fueron derogadas en 1825, ante la amenazadora actitud del proletariado. Sólo a regañadientes las abrogó el parlamento”[18]. Al observarse la evolución política de los siglos XIX al XXI, se observa con facilidad que la prohibición de las asociaciones no es típica del capitalismo funcional, sino de los Estados dictatoriales, con independencia de qué régimen económico propongan.
Al terminar el periodo de “acumulación originaria” analizado, Marx reconoce que se terminan las leyes de regulación del salario (que evitaban su elevación) y que “Finalmente, en 1813 se derogaron las leyes en torno a la regulación del salario.”[19]. Sin embargo, como el interés de Marx es polémico, argumenta que había presión de la oferta salarial y otro tipo de leyes, que de manera colateral favorecían la baja salarial, al dar subvenciones a los pobres “mediante el impuesto de beneficencia.”[20]
Arrendatarios capitalistas bajo los terratenientes
El cambio en el campo, lo reconoce Marx como un proceso dual en torno a la propiedad de los medios de producción. Mientras el marxismo usual se centra en considerar como capital a la propiedad de los medios de producción, el argumento hace evidente que los medios de producción se dividen en dos: la tierra monopolizada por terratenientes (efecto de tipo feudal, pero tardío) y el arrendatario capitalista, que paga renta por el espacio agrícola, para reunir un capital con los campesinos asalariados. Entonces, en términos marxistas, no surge una clase explotadora sino dos diferentes: un terrateniente rentista (que no aporta la parte industriosa o productiva) y un arrendador capitalista que sí organiza la producción agrícola, adelantando capital y organizando a los asalariados. Como Marx ya cree que resolvió qué es el capitalismo, la aparición originaria de una segunda clase dominante la considera como un reparto de la explotación misma.
Surge el arrendatario capitalista “que valoriza su capital propio por medio del empleo de asalariados y entrega al terrateniente, en calidad de renta de la tierra, una parte del plusproducto, en dinero o in natura [en especies].”[21]. Sin embargo, en esta posición resulta evidente que no se podría denominar al capital como la clase dominante, ya que está disperso y sometido al terrateniente. Marx reconoce que primero este capitalista agrícola estaba en situación mediocre (o no dominante), y que la combinación de la mejora tecnológica agrícola con la devaluación del dinero repercutió en que se enriqueció.
Despojos de campesinos y mercado interno
El crecimiento de la mano de obra disponible para ser asalariada, Marx la ubica desprendiéndose de despojos y expulsiones de tierras. Una causa general del periodo es la mejora de las técnicas, por lo que con menos manos se produce lo mismo, así que se expulsan agricultores de las tierras. “Pese al menor número de sus cultivadores, el suelo rendía el mismo producto que siempre, o más, porque la revolución en las relaciones de propiedad de la tierra iba acompañada de métodos de cultivo perfeccionados, una mayor cooperación, la concentración de los medios de producción, etcétera, y porque no sólo se obligó a trabajar con mayor intensidad a los asalariados rurales, sino que además el campo de producción en el que éstos trabajaban para sí mismos se contrajo cada vez más.”[22] Este mismo desplazamiento con más productividad es condición de posibilidad de la instauración de manufacturas capitalistas, de lo cual Marx pone el ejemplo de hilanderos en la región prusiana.
También en El capital, anota otra creación mediante este mismo proceso, cuando se levanta un mercado interno, al separar la producción agrícola y la industrial. “La expropiación y desalojo de una parte de la población rural, (…) además crea el mercado Interno”[23]. De tal manera, que la división más compleja del trabajo proporciona los mercados masivos de la época capitalista.
Paso de tortuga y aceleración de la industria
Al proceso del arrendatario y la manufactura de la primera etapa, Marx la llama como un “paso de tortuga“, que no era el adecuado para el ritmo industrial, el propio del capitalismo más estrictamente dicho[24]. Para ese paso rápido, Marx apela (también dando saltos) a las formas del capital no productivo, que son la comercial y la usuraria (luego convertida en bancaria y financiera), pero dando zancadas de gigante (y sin respetar la consistencia histórica) revuelve diversos elementos, para hacer la mixtura de la “acumulación originaria”.
Marx señala que con las comarcas auríferas y otros terribles aspectos, se levanta el primer mercado mundial, por lo que suma la conquista y el saqueo, la esclavitud y demás desmanes, para integrarlos en una visión de “guerra comercial”, donde todo queda atribuido al capital (por más que no sean elementos de esa naturaleza capitalista). Como su ejemplo es Inglaterra, vuelve a centrarse, pero también dando saltos de tiempo y agregando elementos: “En Inglaterra, a fines del siglo XVI, se combinan sistemáticamente en el sistema colonial, en el de la deuda pública, en el moderno sistema impositivo y el sistema proteccionista. Estos métodos, como por ejemplo el sistema colonial, se fundan en parte sobre la violencia más brutal. Pero todos ellos recurren al poder del estado, a la violencia organizada y concentrada de la sociedad, para fomentar como en un invernadero el proceso de transformación del modo de producción feudal en modo de producción capitalista y para abreviar las transiciones. La violencia es la partera de toda sociedad vieja preñada de una nueva. Ella misma es una potencia económica.”[25] Como es fácil de observar, el argumento de Marx reúne arbitrariamente fenómenos de distinta naturaleza para atribuirlos al sistema capitalista, afirmando que están disolviendo al modo feudal; sin embargo, “mira sin ver” que el actor total es el Estado, el cual está haciendo casi todo, pero lo atribuye al capital. En ese sentido, se aplica una larga falacia de falsa atribución para culpar de los crímenes de su vecino, el Estado dictatorial.
La parte válida es notar ese cambio de ritmos entre la tortuga de la fase de arrendatario hacia el ritmo rápido de la fase industrializada del capitalismo, pero mucho de esta velocidad está marcada por las acciones del Estado, que también está acelerado más que la vieja maquinaria feudal dinástica de los siglos anteriores, además de ampliarse. Que el Estado compre los buques y entregue salarios a los soldados no convierte a la invasión colonial en una empresa capitalista. Claro que hubo ejemplos de “empresas coloniales”, pero sometidas a un régimen mixto, de alianza entre la Corona Inglesa o la república Holandesa con privados para sus aventuras coloniales. Las acciones militares, de pillaje y de sometimiento violento, Marx las atribuye al capital —sin mayor rubor ni matices—, cuando son actos directos de Estado, y siempre es el mismo esquema explicativo. Entiéndase que esto no disculpa los muchos actos que cometieron en la colonización los empresarios en persona, pero es obvio que esa no es su función típica, como lo es del soldado y del administrador colonial.
La colonización y los negocios sin capital: puro asalto estatal
Bajo un enfoque que francamente debe llamarse tramposo, Marx insiste en considerar como capitalismo a las operaciones de Estado como el pillaje, la imposición de monopolios artificiales y los asaltos de bandidaje a traición. Con esto, Marx mete en el rótulo de “capitalismo” precisamente lo que no corresponde a la operación capital-trabajo que con cuidado se ocupó de definir, sino que recolecta toda clase de atropellos de tipo asalto del Estado imperial y su régimen esclavista.
El secuestro y encarcelamiento de personas para obligarlas a trabajar en esclavitud fue común como negocio exterior por potencias emergentes (Holanda e Inglaterra), pero esa relación no corresponde al régimen económico capitalista. Aquí Marx aplica un criterio falaz de tipo disonancia cognitiva o esquizofrénico, sin asumir lo evidente, porque ha visto la película completa. La naciente república de Holanda se comporta como el soldado que en la guerra lejana comete toda clase de crueldades y en el regreso a su hogar adopta una actitud piadosa de buen padre y marido ejemplar. En concreto, Marx denuncia a los holandeses que hacen trata de esclavos en Célebes y Malaca, describiendo horribles condiciones de captura y prisión. Como crítica moral la descripción está perfecta, pero como investigación económica es un “cherry-picking” arbitrario y anticientífico. La falla garrafal de Marx es que pretende describir como componente esencial del capitalismo un eslabón que contradice la operación capitalista que ha planteado el propio Marx. El secuestro esclavista de nativos rompe la lógica de la relación capital-trabajo y la hace imposible en la región donde opera, desapareciendo al factor trabajo asalariado y sustituyendo al capital por un señorío esclavista. Lo que sí sucedió históricamente es que el intercambio mercantil de modo usual puede reunir diferentes “modos de producción”, porque precisamente esa es su naturaleza, el mercado reúne trabajos divididos y mercancías distintas, donde el punto de encuentro es la compra-venta dejando de lado el origen de la mercadería. En un mismo almacén, pueden encontrarse mercaderías que provengan de una fábrica moderna, de una producción del artesano con sus propias manos, de una cooperativa igualitaria y de una plantación esclavista. Sin embargo, a lo largo de miles de páginas Marx mismo se ha encargado de establecer que la esencia del capitalismo está en la relación capital-trabajo de condición asalariada, que no depende de un contrato esclavo, el cual corresponde a otra relación social; para al final del tomo I, inventarse que la esclavitud da nacimiento al capitalismo.
En el caso concreto que describe Marx, lo que está describiendo es el asalto de gobernantes y/o particulares contra zonas débiles o enemigos descuidados, que aplican rapiña de bienes y personas a las que esclavizan. Pone el ejemplo, de los asaltos de holandeses en Malaca: “Para apoderarse de Malaca, los holandeses sobornaron al gobernador portugués. Éste, en 1641, los dejó entrar a la ciudad. Los atacantes volaron hacia la casa del gobernador y lo asesinaron, para “abstenerse” de pagarle las £ 21.875 que le habían prometido. Donde asentaban la planta, los seguían la devastación y la despoblación. Baniuuangui, una provincia de Java, contaba en 1750 más de 80.000 habitantes; en 1811 apenas eran 8.000. ¡He aquí el doux commerce [dulce comercio]!”[26] Una revisión de fuentes históricas indica que Marx utiliza un rumor sin ningún fundamento, inventado por ingleses para desprestigiar a sus rivales holandeses, para afirmar que el gobernador portugués se rindió por traición. Las fuentes actuales indican que los holandeses tuvieron sitiada Malaca de 1640 a 1641 hasta que vencieron la resistencia. El rumor calumnioso se basa en la muerte del gobernador dos días después de la caída de la plaza, que nada tuvo que ver con alguna traición o una falta de paga. Los datos de la despoblación son más realistas considerando que aconteció una guerra feroz entre holandeses y portugueses hasta la toma de Malaca, pero Marx está dando a entender que la despoblación fue por esclavismo, lo cual no está demostrado con claridad. Lo que sí sucedió es que los holandeses privilegiaban el comercio con otros puertos, por lo que Malaca ya no fue tan importante para el comercio regional e internacional, entonces la población no se siguió concentrando ahí. El ejemplo de la región de declive en Banyuwangi (o Baniuuangui) entre 1750-1811 es tramposo, pues ahí se concentró la guerra entre Portugal y Holanda, por lo que la población se desplazó. En su conjunto, Malaca no se despobló por causa del dominio holandés, incluso creció su población. Cierto, que el régimen holandés local aplicó régimen de esclavitud y tuvieron guerras constantes, contra Portugal y contra sultanatos locales, lo cual provocó muerte y desolación, pero reitero que esas son operaciones típicas del imperialismo colonial de los Estados militares, no son operaciones típicas del capital comercial mismo. En síntesis, Marx emplea ejemplos falseados (desde su fuente) y con trampa en datos (desde su fuente) y luego aplica un método arbitrario de atribuir como nacimiento del capitalismo, a las acciones típicas del Estado militarista y las bandas de saqueo, es decir, las operaciones diferentes a la relación capitalista. En conclusión, Marx se dedica a falsear el concepto de capitalismo y capitalista, para verter toda la indignación moral que recoge de ejemplos arbitrarios.
Precisiones sobre la esclavitud, Liverpool y otras modalidades
¿Cómo Marx relaciona a la esclavitud con el capitalismo? Básicamente, porque la efectuaron “naciones capitalistas” y fue un gran negocio que acumuló fortunas. Al ejemplo de Holanda, agrega los atropellos y saqueos ingleses, por ejemplo, “Liverpool creció considerablemente gracias a la trata. Ésta constituyó su método de acumulación originaria. Y hasta el día de hoy la “respetabilidad” liverpulense es el Píndaro de la trata, la cual —véase la citada obra del doctor Aikin, publicada en 1795—- “exalta hasta la pasión el espíritu comercial y de empresa, forma famosos navegantes y rinde enormes ganancias”. Liverpool dedicaba a la trata, en 1730, 15 barcos; en 1751, 53; en 1760, 74; en 1770, 96, y en 1792, 132.”[27] Procurando un análisis económico, esta organización tiene tres componentes: el armamento y dirección por el Estado, pues el barco esclavista requería ser un mercante armado con soldados y cañones; el sistema esclavista que compra la mano de obra, principalmente para plantaciones mercantiles; el saqueo no-comercial de las personas esclavizadas; y el negocio comercial semi-monopólico (no de competencia normal capitalista) que gana mucho dinero con el saqueo. Un sistema semejante lo aplicaron los musulmanes contra africanos tribales durante 1,300 años sin que se aproximara a una transformación capitalista, sino como un engranaje de los sultanatos, con diversos tipos de relaciones de explotación. Reitero durante 1,300 años los musulmanes esclavizaron población africana y el total también es mucho mayor que la esclavitud europea, pero esa población a la fecha no parece avergonzarse de su pasado esclavista y la crueldad aplicada en África y otras regiones mientras las oprimía[28].
En general, el argumento de Marx es teleológico, lo cual falsea los hechos al interpretar los antecedentes por los resultados. Marx sabe que el capitalismo inglés ha triunfado y que el gobierno de Inglaterra ya ha prohibido la esclavitud para favorecer una mayor libertad bajo un capitalismo normal, por lo que juega a que el pasado ya estaba resuelto y que dentro del resultado están contenidas todas las premisas antagónicas. Hay un quid pro quo en el análisis histórico de Marx para atribuir a la forma capital-trabajo todas las versiones contrastantes y no asimilables que surgieron en el camino tortuoso de la historia. Los hechos duros y claros indican que Inglaterra fue prohibiendo paulatinamente la esclavitud (en un calendario rápido cuando consideramos transformaciones de relaciones fundamentales), en 1772 hubo leyes contra la esclavitud en territorio metropolitano, en 1807 se prohibió el comercio de esclavos y en 1833/34 se abolió la esclavitud activamente en todo el imperio. Incluso esta abolición inglesa presionó a otros reinos para eliminar la esclavitud, según parece en el caso del Imperio Otomano, que heredaba una tradición esclavista musulmana milenaria. Si leemos el relato tremendista[29] de Marx en su capítulo XXIV (publicado en 1867) nos haría pensar que la esclavitud imperaba en el capitalismo inglés, cuando ese mismo capitalismo eliminó activamente la esclavitud a escala planetaria[30].
Argumento de la desaparición de la propiedad privada del trabajador y llegada del comunismo
En el principio del numeral 7, Marx reconoce las cualidades de la propiedad privada del trabajador libre, ya sea campesino o urbano, para luego señalar su limitación. En una larga cita comenta: “capital, esto es, su génesis histórica. En tanto no es transformación directa de esclavos y siervos de la gleba en asalariados, o sea mero cambio de forma, no significa más que la expropiación del productor directo, esto es, la disolución de la propiedad privada fundada en el trabajo propio. La propiedad privada del trabajador sobre sus medios de producción es el fundamento de la pequeña industria, y la pequeña industria es una condición necesaria para el desarrollo de la producción social y de la libre individualidad del trabajador mismo. Ciertamente, este modo de producción existe también dentro de la esclavitud, de la servidumbre de la gleba y de otras relaciones de dependencia. Pero sólo florece, sólo libera toda su energía, sólo conquista la forma clásica adecuada, allí donde el trabajador es propietario privado libre de sus condiciones de trabajo, manejadas por él mismo: el campesino, de la tierra que cultiva; el artesano, del instrumento que manipula como un virtuoso.”[31]
Luego Marx señala que este proceso alcanza sus límites, donde surge el capital concentrado que socializa la producción expropiando a los trabajadores directos. Luego, los capitales se concentran, con lo cual éstos son expropiados: “Esta expropiación se lleva a cabo por medio de la acción de las propias leyes inmanentes de la producción capitalista, por medio de la concentración* de los capitales. Cada capitalista liquida a otros muchos. Paralelamente a esta concentración, o a la expropiación de muchos capitalistas por pocos, se desarrollan en escala cada vez más amplia la forma cooperativa del proceso laboral, la aplicación tecnológica”[32] Luego anuncia el final del capitalismo, por la expropiación de los expropiadores por la masa del pueblo trabajador, mediante un salto dialéctico. En esta forma, Marx anuncia la llegada del modo de producción socialista/comunista de una manera consistente con su argumento.
Sin juzgar si la conclusión de Marx sea correcta o no, simplemente basta señalar esta conexión entre la idea de un principio y un final. Bastante consistente como panorama, aunque es obvio que el salto de etapas y la simple mixtura de elementos sobre el concepto de capital ya indica las fallas potenciales. En descargo de Marx y para vergüenza de sus realizadores mediante la torcedura de utopías monstruosas, hay que reconocer que él esperaba que se restaurara la propiedad individual, en la manera de cooperativas generalizadas, no bajo el sometimiento a un Estado tiránico. Explícitamente señala: “Es la negación de la negación. Ésta restaura la propiedad individual, pero sobre el fundamento de la conquista alcanzada por la era capitalista: la cooperación de trabajadores libres y su propiedad colectiva sobre la tierra y sobre los medios de producción producidos por el trabajo mismo.”[33]
La “ley general” de la acumulación originaria es falsa
El planteamiento central del capítulo de El capital sobre la “acumulación originaria” es una larga cadena de falacias, pues el hambre y la miseria del período no se explican principalmente por la lógica “capitalista”, sino por políticas estatales (mercantilismo, proteccionismo, colonialismo de Estado, guerras, etc.), combinado por la insuficiencia de “fuerzas productivas” del periodo. Además, el desarrollo económico de los capitales (amasar la “masa crítica” de capitales) dependió más de instituciones financieras o estatales que no dependió de un “robo previo” masivo contra los productores directos.
El argumento de Marx no carece de datos reales, pero sí incluye una fuerte falacia de “falsa generalización” combinada con un “Cherry-picking” de casos, para establecer como ley general que se requiere de una separación violenta del trabajador respecto de los medios de producción para que surja un “mercado de fuerza de trabajo libre” en los dos sentidos; sin trabas, legales para venderse y sin ningún medio de producción para sobrevivir. La investigación histórica general demuestra la falsedad del argumento, sin embargo, en varias ocasiones suceden tales fenómenos juntos, sin que acontezca una causalidad. Por ejemplo, el hambre de tierras por terratenientes ha sido una constante histórica, donde los imperios militares, los señores feudales, los conquistadores nómades, etc. representan diversas maneras de esa hambre de tierras. Las conquistas y agresiones, apropiaciones guerreras y hasta catástrofes naturales primero separan al trabajador de la tierra y luego se les reintegra de variadas maneras. El periodo feudal es un periodo de constantes guerras que se explican principalmente por el “hambre de tierras”, pues los señoríos requieren de mucha tierra para el aristócrata, bajo un sistema complejo de contribuciones difíciles de medir y que desemboca en continuas guerras.
El argumento de Marx contiene una parte de verdad, pues los datos históricos muestran repetidos periodos de expulsión de trabajadores de las tierras y grandes apropiaciones por terratenientes. Eso es lo que siempre sucede, siglo tras siglo. Lo cierto, es que sí hay horribles procesos de campesinos despojados y de terratenientes impuestos, bajo diferentes presentaciones históricas. Pero Marx se concentró en un periodo específico cuando la expulsión de campesinos de Inglaterra y sus alrededores mandaba a la población excedente a los barrios bajos de las ciudades inglesas, para ser tomados por las fábricas capitalistas.
No hay ninguna “ley general” sino observaciones parciales de casos particulares
Esto lo muestra la investigación de Gerschenkron en Economic Backwardness in Historical Perspective: A Book of Essays. Esta fue una investigación mucho más completa y documentada que lo expuesto por Marx, quien, ante la ausencia de investigaciones de historia económica precisas, de manera arbitraria compactó casos distintos. Para la historia de las ideas, entonces lo extraño es que la obra de Gerschenkron fue una investigación tardía y poco observada por la academia.
La verdadera búsqueda de una ley general sobre la aparición del “trabajo libre” o asalariado requiere de una investigación estricta que no ignore algo tan evidente y a la vista en todos los libros de historia. ¿A qué nos referimos con esta evidencia? Que la cronología continua de los pueblos son los desplazamientos, guerras, calamidades, etc. que desarraigan a grandes masas de población que recurrentemente están desprovistas de tierras y otros medios de producción, que buscan desesperadamente recuperar para continuar su vida. Los desplazamientos masivos y emigraciones forzadas son una contante de la historia humana[34].
¿Qué son los pueblos pastores guerreros que han azotado Asia y Europa sin descanso durante miles de años sino los agentes del desplazamiento y desposesión de poblaciones enteras?[35] Pasan miles de años de invasiones y de pueblos desplazados masivamente, por lo que hay un potencial repetitivo de masas de “trabajadores libres”, pero desde tales masas de “trabajadores libres” no se forma un capitalismo. Las poblaciones locales invadidas quedan transitoriamente libres y no por ello se creaba un mercado laboral estructural, sino uno marginal como se observa alrededor del Mediterráneo[36].
¿Desposesión de campesinos o explosión demográfica?
El capitalismo como sistema laboral sí requiere de mano de obra masiva, pero la expulsión y separación de campesinos de las tierras para convertirlas en propiedad privada no es un mecanismo único. ¿De dónde viene la mano de obra hacia EUA? Tanto de una explosión demográfica novedosa del capitalismo, como de una emigración masiva desde Europa. A su vez, una parte de la emigración europea puede ligarse con esa “acumulación originaria”, pero no es la totalidad ni siquiera la mayoría directa. Entonces el caso inglés de desposesión masiva de campesinos para sacarlos de las tierras de labor y que esos mismos campesinos desplazados se volvieran obreros es un caso peculiar y no define alguna ley de la acumulación originaria[37].
Volvamos al argumento anterior: el capitalismo es el primer sistema que crea una explosión demográfica peculiar, que pareciera no tener límites, combinada con una recurrencia de la ciudad masiva. Este fenómeno es poco notorio porque repite (o hace renacer) el fenómeno de la “revolución agrícola” que permitió las primeras ciudades y un crecimiento de la población humana muy superior al sistema de la cacería y el pastoreo nómadas. Curiosamente los pastores nómadas sí pueden generar sus propias dinámicas de crecimiento poblacional, pero al moverse generan la materia prima de las invasiones de pueblos que enmascaran su crecimiento local.
Pero la explosión demográfica capitalista es superior a la agrícola, pues terminó acompañada de la medicina moderna y periodos de paz (contra la leyenda negra del capitalismo, es un sistema que ha contado con grandes periodos pacíficos[38]), una combinación que permitió expansiones de población sin comparación con los milenios previos.
La otra parte de la acumulación de capital: riqueza concentrada
La acumulación concentrada de riqueza que se vuelve capital, para Marx se obtuvo de diversos procesos de saqueo colonial y de rapiña. Viendo los acontecimientos históricos, los saqueos y fortunas mal habidas han sido comunes, y también algunas (excepcionales en el panorama de la historia de la humanidad) se volvieron capital industrial. Sin embargo, hay una gran objeción: durante miles de años los saqueos, invasiones y despojos han ocurrido entre los más distintos pueblos sin que jamás se llegara a desarrollar el capitalismo. El saqueo de otros es una institución propia de los Estado vencedores por medios militares, que se creen con el derecho de saquear a los vencidos. Ese proceso no es capitalismo en el sentido de negocios, el negocio capitalista mismo es por entero ajeno a ese proceso de conquista militar y saqueo. Claro que el Estado o ejército que conquista y saquea puede estar financiado por capitalistas, pero aquí no es el tema, porque estamos viendo el periodo de nacimiento del capitalismo, cuando el capitalismo no es todavía la causa de los grandes movimientos.
Sí, hay un periodo donde la inercia normal de los Estados para conquistar y saquear se revuelve con las nuevas tendencias capitalistas, lo cual es muy importante, pero no debe confundirse como el origen mismo del capital. El argumento falso de Marx posee un tinte de falacia moral, para atribuir a la estructura del capital, que es económica y bastante neutral éticamente, con las cualidades del Estado depredador y de los ejércitos coloniales. Lo que estoy señalando es que el capital nace por la unión de propiedad privada de medios de producción e intercambio, trabajo asalariado (libre de contratarse al mejor postor) y mercado grande (más o menos libre) de oferta y demanda, para lo cual sí requirió de cierta masa de capitales (en medios de producción y en medios de dinero para su financiamiento[39]) y multitud de obreros disponibles. La unión de estos factores no surge espontáneamente en las economías y no sucedió lo suficiente durante miles de años de historia humana. Para que sucedan estas cuestiones hay requisitos clave, entonces sus requisitos más importantes son cierta división del trabajo (mercantil, incluso internacional), cierto nivel tecnológico (división del trabajo, interna a la empresa), medios de cambio (aprovisionamiento de dinero) y un marco regulatorio que respete la propiedad privada (un Estado de derecho en algún nivel). Para que se cumplieran estas condiciones no era indispensable la desposesión masiva de campesinos de las tierras, pues la revolución demográfica que surge bastaba para la mano de obra requerida. Para que se cumplieran estas condiciones no era necesario que se saquearan lejanas comarcas para tener capital en sentido de medios de producción, sino que se requería un desarrollo tecnológico. El triunfo militar en lejanas comarcas era el resultado posterior de la mejor técnica y los talleres manufactureros crecientes bajo métodos de división de trabajo y aplicación del saber. La plata y el oro de América sí estaban circulando en el sistema mercantil europeo y alimentando la manufactura del capitalismo naciente, pero los telares y talleres no se hacían de plata y oro, como sus materias primas, sino como su estímulo en demanda efectiva. La plata y el oro amonedado jamás fueron el requisito indispensable para la existencia de mercados potentes[40], que pueden existir perfectamente con monedas fiat (fiduciarias o simbólicas). Cuando en el siglo XIX (poco a poco) la plata y el oro desaparecieron de escena y quedaron fuera de la circulación mediante el dinero fiat (o fiduciario) ningún mercado capitalista se cayó, sino que el mercado capitalista fue más próspero.
El argumento es falaz, pues no sucedió así
Como hemos visto, la mayor parte de las invasiones, despojos y desplazamientos del periodo de la llamada acumulación originaria no las hicieron los capitalistas, sino que fueron guerreros, aristócratas, invasores y agentes del Estado. La participación del capital privado en esos vergonzosos episodios es secundaria, pero significativa por el potencial productivo al generar barcos, cañones y fusiles, que sí se debe atribuir al contexto capitalista. Sin embargo, la polémica marxista falsifica la historia al atribuir directamente al proceso capitalista la tendencia hacia la invasión y saqueo iniciales (y luego perpetuos, según Lenin en El imperialismo[41]).
El punto importante es que la operación capitalista normal es producir-vender-ganar, no es la de invadir para apoderarse de un territorio, para con ello producir-vender-ganar. Es obvio, que este último modelo, es propio del invasor militar, que luego se vuelve parásito del proceso capitalista, el cual será capaz de operar en territorios no colonizados y con recursos comprados. El argumento falaz de Marx, se resume en una frase famosa que dice: "Si el dinero, según Augier, 'nace con manchas naturales de sangre en un carrillo', el capital viene al mundo chorreando sangre y lodo por todos los poros, desde los pies hasta la cabeza". Las guerras y conflictos dinásticos interminables, con sus conquistas y colonizaciones ya estaban presentes antes del capitalismo, luego siguieron con el capitalismo; sin embargo, el ciclo económico capitalista es el primero que no requiere de tales invasiones como lo demuestra la segunda mitad del siglo XX con la descolonización territorial por los países más maduros en la operación capitalista, bajo el llamado principio Wilson.
¿Cómo sucedió realmente la acumulación de capital en tanto originaria?
Adelantando las conclusiones, Gerschenkron resume que “La acumulación originaria de capital no fue un prerrequisito del desarrollo industrial en los principales países”[42]. En concreto, este historiador de aspecto económico, afirma que en los países europeos continentales no ocurrió bajo el modelo teórico marxista y lo confirmó basándose en estudios económicos puntuales. En Alemania la industrialización se financió mediante bancos universales, que movilizaron crédito para grandes proyectos en acero, química, ferrocarriles, etc[43]. No comenzó el capitalismo industrial con el despojo campesino. Los campesinos siguieron atados a la tierra, por la importancia de los señores de la tierra, llamados “junkers”. El “gran salto” industrial alemán de los años 1870-1913 se dio sin una acumulación previa de capital durante siglos ni una desposesión masiva de campesinos que los obligara a asalariarse en las nuevas industrias.
En Rusia hubo dos modelos de industrialización sucesivos y no respondieron con exactitud a la idea de “acumulación originaria” de Marx. Incluso el propio Marx pareció dudar en ese caso concreto, sin definir cómo Rusia sorteaba esa vía al capitalismo[44]. El modelo zarista de finales del XIX con la industrialización tardía, sin desplazamiento masivo de campesinos, donde las grandes empresas reciben financiamiento y facilidades del Estado imperial del Zar. Por simple búsqueda de confirmación ideológica, las interpretaciones marxistas consideran que bajo el zarismo sí ocurrió una “acumulación originaria”, por simple veneración del concepto, aunque le agregaran términos como “sui géneris” o “desigual y combinado”[45].
En la etapa comunista soviética para industrializar se basa en la intervención estatal masiva mediante subsidios, garantías, pedidos del gobierno, protección arancelaria y, bajo Stalin, además agrega la colectivización forzosa del campesino y la aplicación de terror masivo, donde aplica un modelo esclavista en el Gulag. Todo el proceso en Rusia no requirió la “prehistoria sangrienta” descrita por Marx para la acumulación originaria de capital, para alcanzar los resultados de industrialización dependieron de la intervención del Estado, para suplir la acumulación de capital privado.
Motivo para mantener una excepción
Con lo antes escrito está comprobado ampliamente que el planteamiento teórico central sobre la “acumulación originaria” de capital no corresponde a la situación frecuente. Siendo un caso peculiar esa separación simultánea de los medios de producción en dos polos, entre los capitalistas apropiándose y los trabajadores separados de sus medios, entonces el hecho de que se repita por los marxistas casi como una legalidad forzosa del nacimiento del capitalismo revela una búsqueda de coherencia argumental y exigencia de motivar su anticapitalismo. Ese argumento servía para redondear la noción de Marx sobre que la relación capital-trabajo siempre es una relación de ganar-perder y que el capitalismo únicamente se enfoca en expropiar al proletariado.
La afirmación terrorífica y romántica donde Marx sintetiza su argumento sobre la “acumulación originaria del capital”, se centra en la crueldad inherente a un sistema. Resulta que la historia concreta del capital no integra tales extremos y que mucho de lo atribuido corresponde al Estado desatado como actor protagónico y tiránico, además de que el proceso inglés descrito no implica una regularidad histórica.
La cuestión más de fondo es que para Marx, la forma capitalista implica una expropiación perpetua del proletariado, cuando la realidad es más compleja. Por ese mismo motivo fracasa en la teoría del valor-trabajo, para convertir el tiempo trabajado en una sustancia, mediante el argumento metafísico de la coagulación material del “trabajo abstracto”.
Una perspectiva más amplia que la del siglo XIX
Por si fuera poco, tomando una perspectiva más amplia, la historia mundial implica una sucesión de guerras y saqueos que surgen de las contradicciones violentas entre Estados y poblaciones, donde sucede básicamente lo mismo que expone Marx: invasiones, expropiación de medios de producción con violencia, desplazamiento y manipulación masiva de trabajadores desposeídos, crueldad para someter a los trabajadores y sus familias, uso del poder del Estado para acumular riqueza y traspasarla a los favoritos del gobernante, esclavismo en distintas manera, abuso contra los más desprotegidos como mujeres y niños, rapiña de las zonas alejadas, abuso constante de los agentes militares contra población desarmada, etc. En fin, todas las horrendas situaciones que Marx mira en el periodo previo al capitalismo, también sucedieron entre las más diversas poblaciones y culturas a lo largo de milenios; la única diferencia es que en otros ambientes no se tendió a concentrar capital y asalariados, bajo una revolución tecnológica constante. Y esa revolución tecnológica fue la base para enriquecer a los países y, entre poblaciones menos hambrientas, luego moderar los abusos y hasta sembrar principios de más ética ante el prójimo. Dado este argumento, Marx confunde una cura de la miseria de las masas con la enfermedad, es decir, el marxismo confunde las infinitas circunstancias trágicas del antecedente (siglos XIV al XVIII) con la salida positiva mediante la productividad de la empresa capitalista.
En fin, Marx está justificado al indignarse por las atrocidades de sus
antepasados o contemporáneos, pero confunde esa “enfermedad social” del capital
con la medicina sistemática desde donde surge ese avance[46].
La enfermedad se repite como barbarismo repetitivo de la miseria y la violencia
masiva, capitaneada por los violentos y rapaces concentrados en el Estado. La solución está en la ruta de la
transformación tecnológica y la aplicación de la ciencia a la vida, que se favorece
mediante el mercado y las empresas capitalistas garantizando un bienestar material
que se va elevando constantemente. ¿El sistema de mercado y la empresa tienen graves
defectos? Eso es obvio, de la misma manera que el ser humano incluye defectos,
pero ya está demostrado ampliamente que la productividad del capital-trabajo permite
una sociedad más justa y que no se hunda en la miseria.
Que el capital sea más productivo y que en su sistema económico integre esa enorme ventaja, no es un mérito solitario del capitalista, sino que depende del asalariado (como tanto enfatiza Marx) y, además, del pensador científico-tecnológico. Incluso, el Estado que funciona como villano cuando está desatado en la tiranía, tiene funciones importantes como la gestión y cobertura del sistema de leyes y las aplicaciones de las zonas ciegas al impulso del mercado como el comienzo y final de la vida, así como la salud y cuidado de la paz pública. Un sistema que funcione bien requiere de muchas partes operativas como lo demuestra la biología. El ser humano con pensamiento y emociones resulta mucho más complejo que una bacteria, por lo mismo, su expresión colectiva requiere de soluciones complejas y no la ilusión de un brebaje curalotodo.
[1] También la teoría de Marx requiere de redondeo extensivo y señalar que el capitalismo como sistema se apodera del mundo, por eso en el tomo I de El capital hay un capítulo sobre colonización, para redondear la idea del mercado mundial y la expansión del sistema.
[2] Marx, El capital, p. 891 Ed. Siglo XXI.
[3] Obra temprana de Marx en La cuestión judía, La sagrada familia y La ideología alemana.
[4] Marx, Tomo I, p. 892.
[5] Marx, Tomo I, p. 893.
[6] Marx, Tomo I, p. 895.
[7] “Sólo en Inglaterra la expropiación de los cultivadores se ha efectuado de manera radical: ese país desempeñó necesariamente en nuestro esbozo, pues, el papel principal. Pero todos los otros países de Europa Occidental recorren el mismo movimiento, aunque según el medio cambie aquél de color local, o se encierre en un ámbito más estrecho, o presente un carácter menos rotundo, o siga un orden de sucesión diferente”. Nota a la edición francesa de El capital.
[8] Marx, Tomo I, p. 917-918.
[9] El hambre recurrente del campesino es un fenómeno trágico de largo plazo, como lo señala Braudel, motivo de la animadversión entre campo y ciudad en la Europa mediterránea por siglos, en Braudel Mediterráneo, p. 39. El campesino sin cosecha debe desplazarse y el régimen feudal lo considera un peligro, por lo que obliga a que regresen a su sitio.
[10] Un detalle muy importante pasa desapercibido. Lo que desata las leyes contra la vagancia es la disolución de las “mesnadas” y no una situación laboral. ¿Qué eran las mesnadas? Los ejércitos feudales alrededor de señores locales, que eran pagados con tierras y otras ventajas del vasallaje, que se tienden a modificar en un ambiente de ejércitos más centralizados (en manos del Estado central) o en variaciones de retribución en efectivo. Entonces esa población de soldados y sus familiares no es la más representativa para engrosar un asalariado, que (por si fuera poco) sería un objetivo inexistente, pues el propio Marx reconoce que la forma dominante es la agrícola (servil) y la de gremios (urbana).
[11] Marx, Tomo I, p. 922.
[12] La frase que utiliza Marx en la misma página resulta en extremo tramposa, reconociendo que no se presenta tal violencia general, pero fingiendo que sí existe: “Sigue usándose, siempre, la violencia directa, extra-económica, pero sólo excepcionalmente.” Marx, Tomo I, p. 922.
[13] Marx El capital, Tomo I, P. 924.
[14] Marx El capital, Tomo I, P. 919.
[15] Marx El capital, Tomo I, P. 923, “La clase de los asalariados, surgida en la segunda mitad del siglo XIV, sólo configura entonces y durante el siglo siguiente una parte constitutiva muy pequeña de la población, fuertemente protegida en su posición por la economía campesina independiente en el campo y la organización corporativa en la ciudad. En el campo y la ciudad, maestros y trabajadores estaban próximos desde el punto de vista social. La subordinación del trabajo al capital era sólo formal, esto es, el modo de producción mismo no poseía aún un carácter específicamente capitalista”.
[16] Marx El capital, Tomo I, P. 924.
[17] “Desde el siglo XIV hasta 1825, año en que se derogaron las leyes contra las coaliciones, las coaliciones obreras son consideradas como un delito grave.” Marx El capital, Tomo I, P. 924.
[18] Marx El capital, Tomo I, P. 926.
[19] Marx El capital, Tomo I, P. 926.
[20] Por extraño que suene en estos días, Marx se queja amarga y repetidamente que el Estado inglés proporcione ayudas a los pobres mediante los impuestos de beneficencia, como si fuera un medio para reducir más los salarios, lo cual no parece un argumento real.
[21] Marx El capital, Tomo I, P. 929.
[22] Marx El capital, Tomo I, P. 932-933. Anotemos que en el fondo crece la productividad del trabajo, se dan bases para más producción de riqueza y crecimiento de la población.
[23] Marx El capital, Tomo I, P. 934-935.
[24] “Con todo, el paso de tortuga inherente a este método en modo alguno era compatible con las necesidades comerciales del nuevo mercado mundial, creado por los grandes descubrimientos de fines del siglo XV.” Marx El capital, Tomo I,
[25] Marx El capital, Tomo I, P. 940.
[26] Marx El capital, Tomo I, P. 941.
[27] Marx El capital, Tomo I, P. 949.
[28] Véase artículo de GEO Histoire 20.01.2025 Boris Thiolay, en https://www.jpic-jp.org/fr/a/la-esclavitud-en-el-mundo-musulm-n
[29] Da la impresión de que Marx, en este capítulo XXIV, más que un análisis objetivo, está bajo un enfoque de abrumar moralmente y presionar psicológicamente contra el capital en general. Tras el relato de la esclavitud, sigue con la descripción de horribles abusos contra niños huérfanos en la Inglaterra de finales del siglo XVIII-XIX. Una crítica moralizante muy válida, pero Marx describe las anomalías que en ese periodo se comenzaron a perseguir como abominación y Marx las retrata como si fueran la esencia del sistema capitalista en las páginas 949-950. Marx El capital, Tomo I.
[30] Aunque a Marx le interesó vivamente la Guerra Civil y observó la incompatibilidad del Norte industrial de EUA contra el Sur esclavista, donde sí aceptó la incompatibilidad entre la industria con la esclavitud de plantaciones. En Marx, Cartas y artículos sobre la Guerra civil. Aunque Marx reconoce abiertamente que esa victoria de Lincoln y sus partidarios fue un avance, no deja de subsumirlo en su marco donde todo capital implica una explotación inhumana, que conduce hacia un callejón sin salida distinta que su propia predicción comunista.
[31] Marx El capital, Tomo I, P. 952.
[32] Marx El capital, Tomo I, P. 953.
[33] Marx El capital, Tomo I, P. 954. La historia del comunismo real, señala el error profundo de esta simplificación, cuando únicamente el Estado represivo se presenta como el único propietario, mientras finge que redime a los proletarios, quienes jamás toman los medios de producción.
[34] War and Population Displacement: Lessons of History (Fernando Puell de la Villa y David García Hernán, eds., 2018/2020).
[35] Véase Anderson, Transiciones de la antigüedad al feudalismo.
[36] Braudel, El Mediterráneo.
[37] Por ejemplo, Cipolla, Geografía económica. Todos los estudios muestran que con el ascenso del precapitalismo y capitalismo crece la población, comenzando con la población pobre de los países.
[38] Este tema es de enorme importancia histórica. El capitalismo no es intrínsecamente bélico como lo ha difundido la izquierda ideológica y algunos historiadores de esa afiliación, como Hobsbawm. La primera pieza de evidente interés ideológico para conectar al capitalismo con la guerra fue la de Lenin, El imperialismo fase superior del capitalismo. Sí, los Estados militares utilizan el capitalismo y hay empresarios de la guerra, pero eso no significa que el sistema capitalista mismo sea guerrerista, por el obvio deterioro que implica la guerra para la prosperidad del mercado.
[39] Muchos autores de historia económica señalan la paradoja del desarrollo inhibido en la España que contaba con las minas de América y donde el flujo de plata y oro más bien inhibió y retrocedió el desarrollo de manufacturas, bloqueando el avance capitalista. Por ejemplo, Mandel, Tratado de economía marxista, en 2 tomos.
[40] En la actualidad, hay una discusión entre los partidarios de la moneda-mercancía (metales, objetos) que creen ahí está el origen del dinero, por lo que el requisito es una forma de simbolización de la deuda y tributo por el Estado mesopotámico y otros antiguos.
[41] Como anoté arriba, la obra de Lenin tiene un tinte polémico, para justificar su propuesta de una política más extrema, para diferenciarse de los partidarios moderados o demócratas del marxismo, que se llamó la socialdemocracia, mientras que la versión de Lenin quedó como la comunista.
[42] Gerschenkron, Economic Backwardness in Historical Perspective: A Book of Essays (Harvard University Press, 1962), p. 46.
[43] En el capítulo XXIV, Marx incluye los créditos públicos y otras intervenciones del dinero producido desde el Estado para la acumulación primitiva del capital, pero lo toma como una circunstancia de tipo rapiña, sin dar ninguna importancia estructural. “El extraordinario papel desempeñado por el sistema de la deuda pública y por el moderno sistema impositivo en la transformación de la riqueza social en capital,” El capital, tomo I p. 943
[44] “In 1877 Marx wrote his famous letter to Mikhailovsky, which all the Mensheviks puzzled over for a long time” Lunacharsy. Se refiere a una carta Famosa, que luego Engels envió a Vera Zazúlich.
[45] Término favorito de Leon Trotsky, por ejemplo, en La revolución permanente.
[46] Todos sabemos que, en lugar de una curación gradual de los males sociales, Marx se fascinó con su hipótesis de una medicina curalotodo, que destilaría con la Revolución comunista que él soñó. La historia mostró las ironías y tragedias de ese tipo de operación de “ingeniería social”, donde costó millones de muertos adicionales el llegar al mismo punto que alcanza la acumulación normal del capital, y los regímenes de bandera marxista recurren al capitalismo en la base, mientras aplican una dictadura ordinaria, que pintan de rojo. Marx, Manifiesto comunista, Crítica del programa de Gotha, y en el capítulo XXIV de El capital, donde expone su visión de un comunismo curalotodo.
