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domingo, 4 de octubre de 2026

ZERMEÑO: MÉXICO 1968 EL MEJOR LIBRO

 

 

Por Carlos Valdés Martín

El mejor libro sobre el movimiento estudiantil es el de Sergio Zermeño, titulado México: una democracia utópica. El movimiento estudiantil del 68. Su único error importante es un título que distrae un poco, cuando es un estudio muy objetivo sobre lo que fue ese movimiento y no tanto sobre las aspiraciones del movimiento o de los voceros. Uno de los motivos de su calidad es que se trata de una tesis de doctorado, un trabajo académico de largo aliento, dirigida por el notable sociólogo Alain Touraine en la Sorbona. El autor lo vivió como parte de los activistas involucrados de lleno en ese movimiento y, con sobriedad académica, destila amor combinado con objetividad.

Cuando se compara el texto de Zermeño con el más leído de todos, el de Elena Poniatowska, La noche de Tlatelolco, la ventaja es evidente. El libro de Elena es una recopilación modesta de recortes de periódicos, revistas y testimonios textuales, y cometió una gran torpeza al copiar el texto del dirigente reprimido Luis González de Alba sin citarlo. Un error evidente de la talentosa escritora que el agraviado, siendo perseguido político de primer nivel, jamás perdonó.

El libro de Zermeño es un análisis objetivo de quiénes eran los estudiantes movilizados como grupo social y activo, frente al Estado mexicano, donde se retoman con lujo de detalle y rigor de investigación los acontecimientos. El enfoque de rigor fue empujado por la labor académica de investigación y el contexto implícito del paralelismo ante el 68 francés, que estudió su asesor Touraine.

El libro describe con perfección los acontecimientos como la pelea de la Ciudadela, las provocaciones de julio y el contexto olímpico para contrastarlos con el ambiente político y social de México. Los acontecimientos comenzaron con pleitos irrelevantes y en unas semanas se convirtieron en un movimiento de masas resistente y retador ante el esquema de represión preparado desde el Estado: golpizas de granaderos y encarcelamiento de un puñado de dirigentes. Pronto el movimiento escapó de lo previsible. En torno, el Estado robusto y organizado, que heredaba 40 años de estructuración manifiesta en el priismo y la ideología de la Revolución, se mostraba incapaz de comprender la dinámica desatada y ofrecía respuestas cada vez más torpes.

El movimiento planteaba unas cuantas demandas elementales, resumidas en el pliego petitorio, tales como libertad de presos políticos, derogación del delito de disolución social, destitución de jefes policiacos, indemnización a las víctimas y deslinde de responsabilidades. Para el régimen se volvió un callejón ideológico y terminó provocando su deslegitimación a largo plazo, que se consolida tras la masacre de Tlatelolco.

La velocidad de extensión y la fuerza inmediata de respuesta del movimiento estudiantil requirió el estudio en detalle de Zermeño, para explicar lo que parecía un rayo en un día sin nubes.

Si te interesa el movimiento de 1968 y tienes paciencia para leer, te recomiendo esa lectura.

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