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miércoles, 3 de junio de 2015

GANDHI DEFINE “NO VIOLENCIA”






Por Carlos Valdés Martín



Cuando las noticias nos bombardean con hechos violentos el descubrir ideas que invitan a la paz y convivencia siempre alegra y, si fueron de éxito comprobando, nos entusiasman más. El título Política de la no violencia, provoca ese gusto enorme de una visión que invita a un mundo mejor, por una senda sin atrocidades. Esos escritos del líder hindú surgieron desde su etapa temprana de luchas afuera de su país, hasta su último artículo antes de caer asesinado. El primer texto de Gandhi corresponde al año 1906 y el último es un borrador del año 1948, un par de días antes de su trágica muerte. Varios ensayos muestran una tensión excepcional, fruto de momentos donde las sombras de dudas y temores acosan al líder, así como otros periodos —sublimes y curiosos— señalan los peligros tomados y encarados a conciencia, con la expectativa de dificultades y fracasos inminentes. La sombra de las dificultades espantosas, la amenaza de la cárcel —varias veces cumplida— y la insistencia en principios firmes para enfrentar opresión y violencia coloniales dibujan un ambiente de sinceridad y osadía que marca cada uno de sus escritos.

Comienza en el año 1906 cuando el gobierno estaba empujando y acosando a la emigración hindú en Sudáfrica mediante nuevas leyes que les obligaban a registrarse, como dictado de una administración para el control opresivo. En ese año, esa comunidad asiática en Sudáfrica ya había avanzado en su unidad y se manifestaba muy enérgicamente contra las disposiciones que la afectaban; sin embargo, la impresión unánime ponderaba que el imperio británico seguiría imbatible. Al final del siglo XIX, las colonias parecían fuertemente sujetas a la majestad británica[1]. La tarea de una igualdad de derechos y la independencia nacional resultaban utópicas a los ojos del mismo Gandhi durante las primeras décadas del siglo XX y no es sino hasta el estallido de la Segunda Guerra cuando el horizonte ha cambiado lo suficiente. La enorme dificultad para deshacerse del imperio exponía un hecho, pero ¿eso explica la política de la no violencia? En una visión externa esa sería una justificación, sin embargo el argumento repetitivo de Gandhi posee mayor trascendencia. Si la no-violencia dependiera de la magnitud del enemigo enfrente o de la dificultad para lograr un triunfo rápido, entonces sería un ardid táctico; en cambio para el Mahatma sus motivos surgían desde otra índole. La no-violencia determina el medio único e idóneo porque armoniza con el objetivo[2]; su ventaja no deriva de sus consideraciones tácticas o pasajeras.   

En el artículo, “La doctrina de la espada” expone con gran claridad sus motivos para rechazar la violencia, planteando la contraposición completa entre los métodos de la violencia y los que él proclama. De modo claro, aclara las opiniones (típica teoría de la conspiración) de quienes suponían que bajo su careta de paz se escondía una preparación secreta para la insurrección, la cual desmiente por completo, insistiendo en la superioridad moral del perdón sobre el castigo, proponiendo un camino de perdón y reconciliación en la senda civilizadora. Explica que una máscara pacífica para generar una posterior violencia implica someterse a la bajeza inmoral de su adversario, el imperio británico que tomó por la fuerza el territorio hindú y lo mantenía usando ejércitos y ametralladoras[3]. En cambio, resistir la tentación de usar la violencia implica realizar actos bajo riesgo de la intimidación contraria, con pérdida de salud, propiedad, libertad y hasta la vida, es decir, él y sus partidarios debían actuar listos y atentos para terminar encarcelados o hasta muertos, dice: “es mejor morir desarmados y como víctimas que como tiranos”[4]. Entonces emplear la no violencia produce una opción muy activa y tensa para lograr los objetivos de su comunidad. Un trasfondo muy significativo radica en que la vía pacífica prepara una nueva sociedad que no esté dominada por actos violentos, pues ganar libertad mediante las armas le parece a Gandhi que generará una siguiente sociedad violenta[5], según observaba el ejemplo de Rusia con su Revolución comunista triunfante y la posterior dictadura, que perseguía y mataba a sus opositores.  

Gandhi define a la no-violencia como “la ley de nuestra especie, como la violencia es la ley de las bestias”[6], es decir, renunciar a la violencia nutre su definición de verdadera humanidad, abriendo la puerta hacia una sociedad sin opresión y regida bajo las reglas de la ética, en otras palabras, una república justiciera. 

Contra quienes identifican las armas y violencia como fuente de fuerza, define que ésta proviene más bien de la voluntad: la fortaleza… “se origina de una voluntad indómita.”[7] Esto implica que la fuerza material, también fracasa —a veces— contra un oponente superior en la moralidad.
En “La ansiedad del poeta” discute con el laureado Tagore sobre discrepancias, cuando el poeta reprobó algunas medidas de desobediencia civil, en especial el abandono de las escuelas gubernamentales. Gandhi defiende su iniciativa, cuestionando que la escuela instituida por los ingleses, preparaba a la juventud para servir, convirtiéndolos en “criaturas desvalidas y sin Dios”[8]. Ahí también plantea el equilibrio entre la fuerza negativa y la positiva, el énfasis del budismo en el sufrimiento y el acento brahmán en la alegría. Anota que la palabra final de Upanhishads es “no”. Defiende la no cooperación con los ingleses de un modo completo. 

Otro argumento, casi metafísico sobre la opción pacífica, es que “el mal sólo puede ser mantenido mediante la violencia, la retirada de apoyo al mal requiere la retirada completa de la violencia.”[9]
Relata lo acontecido en el movimiento de los hindús en Sudáfrica, cuando tuvieron la idea de hacer un juramento serio en contra de una ley de censo con sentido de discriminación racial y, entonces, decidieron que para hacerlo definitivo lo harían ante Dios[10]. La situación se esperaba tan delicada que podrían ser detenidos, azotados y sus bienes confiscados, maltratados en cárceles o hasta morir en la lucha. En el mismo, artículo se explica cómo decidieron renombrar a su lucha como “satyagraha”[11] que reúne las raíces semánticas de “verdad” con “firmeza”, digamos verdad-firmeza definiría el adjetivo correcto de su movimiento.

En la actualidad la sal de mesa es un producto tan común y barato que resulta sorprendente descubrir que hace unas décadas fue un tema económico relevante. La lucha contra el impuesto a la sal y la prohibición de fabricarla con los medios propios de los hindús fue cruenta, incluso muchos voluntarios fueron golpeados y encarcelados por sostener un puñado de sal y atreverse a no soltarlo desafiando a los guardias que intentaban obligarlos. 

Respecto de la importancia de comprender las ideas expuestas hace una curiosa comparación con la digestión: “Las ideas mal digeridas son mucho peores que un alimento mal digerido.”[12]
Recomienda a los miembros del Congreso (su partido-movimiento independentista) que cultiven amistad con personas que profesan creencias (religiosas) diferentes a las suyas, esto buscando reconciliar hinduistas y musulmanes que amenazaba con volverse tragedia. Discute el tema de la nueva nación y la integración de los pueblos originarios, que sumaban unas 20 mil comunidades[13], hundidas en ostracismo y miseria. 

Para lograr la independencia nacional y su victoria, habla de un “programa constructivo” y a sus miembros como trabajadores o constructores[14], con lo cual queda claro que comprende a la sociedad como una edificación. Respecto de la oposición entre capital y trabajo, tan importante en el diseño social, asevera que “El capital tiene que ser el servidor del trabajador, no su amo.”[15]
 
Se recopila un “Borrador de nueva constitución para el “Partido del Congreso”, un día antes de su asesinato, el 29 de enero de 1948. Algunos consideran ese escrito como el testamento del líder, ya que fue su última obra, en la cual intentaba adecuar al partido —mayoritario y próximo gobernante del país— para cumplir con los objetivos de justicia para la India. 

En un episodio famoso y emblema de su personalidad, Gandhi se propuso ayunar hasta la muerte, como medida de presión para evitar los enfrentamientos violentos entre hindús, sijs y musulmanes. Lo hizo cuando ya era el líder nacional indiscutido y el proceso de autonomía de la India había avanzado. Su ayuno voluntario comenzó el 12 de enero de 1942, impactó al país, y de momento logró su objetivo de frenar los ataques fratricidas entre hindús. Una medida de presión moral y arriesgando su integridad física logró la persuasión suficiente para movilizar al país en un camino de reconciliación, aunque este episodio fuese temporal. Ese mismo año, comenzó la más importante campaña de resistencia en el contexto de la 2ª. Guerra Mundial. La campaña se denominó “Abandonen la India”, encaminada a presionar a los ingleses hasta obtener la soberanía de gobierno.

 La respuesta británica incluyó una represión enorme con decenas de miles de detenidos, incluyendo apresar a toda la dirección del Partido del Congreso y a Gandhi mismo. La alternativa práctica del líder fue mantener la protesta pacífica y seguir con un enorme esfuerzo de movilización popular[16] para contrarrestar la violencia del gobierno colonial. La presión y la protesta masiva terminó dando resultado y al finalizar la Guerra los ingleses cedieron en la cuestión central de la independencia. Con esa victoria se cumplió el principal objetivo de Gandhi y, simultáneamente, se evitó una guerra civil para la independencia, con el costo humano que había implicado. Quedó el ejemplo práctico de que una vía de triunfo evitando cuidadosamente la violencia que pareció inevitable en el pasado, demostrándose que la tesis de una movilización masiva y civilizada podía triunfar sobre la opresión extranjera.

NOTAS

[1] Hasta Lenin era pesimista antes de la crisis de la Primera Guerra Mundial. Cf. LENIN, V. Ilich, Escritos.
[2] Conviene contraponer el objetivo de un cambio social superior, contra el objetivo de la violencia, que es el mismo planteado por la guerra al someter al adversario a la impotencia mediante la movilización de todos los medios, con privilegio de la confrontación física. Cf. CLAUSEWITZ, Carl, De la guerra.
[3] La afamada crítica de la violencia de Benjamín, deja intacta la variante de una fundacional que posea un trasfondo revolucionario, como una variedad distinta. Cf. BENJAMIN, Walter, Para una crítica de la violencia.
[4] GANDHI, Política de la no violencia, “Ni santo ni político”, P. 40
[5] Anotemos que los fundadores del marxismo, adoptan una posición casi neutral ante el acto violento, que se justifica con mesura cuando corresponde a un acto del proletariado revolucionario, como lo explica Engels en un debate de madurez, Cf. ENGELS, Federico, Anti-Düring.
[6] GANDHI, Política de la no violencia, “La política de la espada”, P. 45. Lo cual concuerda con la visión de Marx sobre la sociedad más allá del capitalismo contradictorio: una comunidad donde cada quien se rige por las sencillas reglas de la justicia. Cf. MARX, Karl, Crítica al Programa de Gotha.
[7] GANDHI, Política de la no violencia, “La política de la espada”, P. 45. Los antiguos griegos reflexionaron con sumo interés sobre el sentido estricto de la virtud, y colocaron la fortaleza a la cabeza de las virtudes que luego se llamarían cardinales. Cf. PLATÓN, Diálogos.
[8] GANDHI, Política de la no violencia, “La ansiedad del poeta” P. 51.
[9] GANDHI, Política de la no violencia, “Declaración en el gran juicio”, p. 61. Incluso, esto nos indica que comúnmente no se comprende, el trasfondo positivo, que yace entre la idea de una existencia pacífica; esa idea de mundo pacífico rebasa la noción de una ausencia de violencia, para indicar lo que sí merece existir para todos. Cf. FROMM, Erich, El miedo a la libertad.
[10] GANDHI, Política de la no violencia,P. 67. Si bien, esto ofrece un matiz religioso en el movimiento de Gandhi también fue notable su disposición laica en el sentido de no discriminar a nadie por creencias religiosas y a proponer una sana convivencia sin discriminación religiosa, con cristianos y musulmanes.
[11] GANDHI, Política de la no violencia, “El nacimiento de la Satyagraha”, p. 74. En una curiosa alianza, el término “verdad” y muchos movimientos de poder, coinciden, lo cual está motivado. Cf. VALDÉS MARTÍN, Carlos, Las aguas reflejantes, el espejo de la nación. 
[12] GANDHI, Política de la no violencia, P. 87.
[13] GANDHI, Política de la no violencia, P. 117.
[14] GANDHI, Política de la no violencia, P. 137.
[15] GANDHI, Política de la no violencia, P. 140. En este y muchos otros aspectos, se muestra que Gandhi era sensible al ideario socialista, considerando el papel de los trabajadores para crear una nueva sociedad, pero manteniéndose pragmático en el tema económico. La recomendación moral de que los líderes hindús hagan trabajo manual de hilanderos, como él mismo lo hizo, muestra plásticamente su posición.
[16] El término “movilización” tan afín a las guerras modernas, también es clave para comprender la eficacia de esta estrategia que involucra enormes masas para modificar su realidad. Cf. TROTSKY, León, Escritos políticos.

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