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domingo, 10 de marzo de 2024

DELEUZE RESUMEN Y DIVAGACIÓN DE “MIL MESETAS” INTRODUCCIÓN 01 RIZOMA

 



 

Por Carlos Valdés Martín

Advertencia previa: al buscar resúmenes y reseñas de Mil Mesetas (adelante como MM) caí en cuenta que los reseñadores no saben leer a Deleuze y Guattari (adelante como DG), porque es difícil y además tienen ganas de quedar bien, la raíz de la hipocresía. Esos reseñadores evitan confesar que no lo entendieron en parte o en todo, y fingen que ya son buenos “Deleuzistas-Guattarianos”. Esa ficción no aprovecha al conocer. De repente entendí que el tema “rizoma” es tan popular, porque los lectores incapaces de tragar una píldora tan grande no lograron entender, pero para disimular, regresaron a la introducción y vieron el título que dice “Rizoma”, y creyeron que ahí estaba la “neta del planeta”. Casi siempre los lectores que comentan y resumen a DG dan la impresión de ser jóvenes de bachillerato que transitaron por la licenciatura sin rebasar a la escuela secundaria. Hay excepciones de lectores agudos o debatientes aguzados y, con el tiempo, surgirán más.

Por mi parte, debo confesar que lo prolijo de DG estremece y sus conceptos están diseñados para nunca ser tan precisos; pero “touché”. De eso se trata, la tendencia fenomenológica sigue las texturas de lo que va encontrando y sus matices, sin ocuparse tanto de la buena definición, sino de seguir la conexión. Ese problema se me hace evidente con el término “capitalismo”, para el cual Marx logró alisarslo hasta convertirlo en una sola dimensión del valor-trabajo en movimiento, para ajustarlo a su utopía revolucionaria. Con DG el capitalismo cambio constantemente, juega a ser un comodín que no se refiere a esa dimensión densamente material (o económica de la estricta crítica de la economía política de Marx) para saltar entre novelas de agenciamientos que integran al jinete con el arma y la brida, para desplazarse en una “máquina de guerra”, esa sí purificada, pero en tránsito de desaparecer o desplazarse. Por lo mismo, el capitalismo de DG no es el capitalismo de Marx o de Smith, sino una operación más complicada: “El capitalismo universal y en sí no existe, el capitalismo está en la encrucijada de todo tipo de formaciones, siempre es por naturaleza neocapitalismo; desgraciadamente inventa una versión oriental y otra occidental, y la transformación de ambas.”[1] Por lo mismo, el entero discurso de DG parece anti-capitalista, cuando es anti-psicótico y pro-expansión del lenguaje y las “mesetas”. El enfoque de DG es astuto, dándose cuenta que el enfoque anti-capitalista usual ha abierto las puertas a nuevos monstruos, luego rehúsan a tirar al niño (la rebelión del 1968 y otras resistencias beligerantes) junto con el agua sucia (del Estado todopoderoso tripulando a un “movimiento comunista” represor), por lo que aplican una operación crítica muy compleja, comenzando por una crítica al micronivel: el discurso, la filosofía, lo real, lo psíquico, etc. Este discurso facilita intensidades, aunque no señala una ruta precisa; provoca mareos y cambios de rumbo; facilita descubrimientos y conexiones insospechadas; más afín a la cultura sicodélica que a la academia, ofrece incursiones interesantes y retos intelectuales, cuando se lee con cuidado.

1.         INTRODUCCIÓN: RIZOMA

Se supone que esta es la función de una introducción: dar antecedentes, explicar lo previo, poner en alerta al lector distraído, pedir dispensa al lector, etc. Los prólogos y las introducciones están hechas para saltarse, que aquí no resulta fácil. Esta Introducción dice mucho, de manera complicada, por lo que el lector ingenuo o falto de background se atorará en este pantano de arenas movedizas. “El Anti-Edipo lo escribimos a dúo. Como cada uno de nosotros era varios, en total ya éramos muchos (…) Un libro no tiene objeto ni sujeto, está hecho de materias diversamente formadas, de fechas y de velocidades muy diferentes (…) Todo eso, las líneas y las velocidades mesurables, constituye un agenciamiento (agencement). Un libro es precisamente un agenciamiento de ese tipo, y como tal inatribuible.”[2] A estas alturas el lector ya debería estar “pariendo chayotes” (frutos espinosos en dolorosa operación de parto), iniciando su desconcierto. Los autores se presentan y se niegan, afirman que dos escritores han proliferado; ofrecen una versión alternativa. Y luego llegan sus conceptos complicados y clave, como el “agenciamiento” y lo inatribuible (a sus autores, los cuales afirman que permanecen como convención).

El argumento anterior resulta juguetón, aunque DG no son inexpertos, al contrario, han demostrado astucia para colocar sus conceptos y sus procesos, con el afán que abrir nuevas puertas al pensar, sentir y actuar. Por el lado de Guattari, hay contribuciones a un efecto sanador, que proviene desde su profesión médica. Por el lado de Deleuze hay una oferta filosofante y multi-hábil, ampliamente renegada y contenida: de hecho, su lema perpetuo es contra la sencilla generalización y radicalismo contra la unificación (que cada parte se dirija siempre hacia el Uno), ya sea como concepto, sociedad o divinidad. Hay una seria alianza buscando una sanación junto con la pluralidad radical, no la tradicional.

La multiplicidad aquí es una búsqueda, que todavía no empieza en este estadio 01, pues: “Un libro es una multiplicidad. Pero todavía no sabemos muy bien qué significa lo múltiple…”[3] Este aspecto de lo múltiple ha recibido una reflexión intensa y larga, que se sirve te cuestiones como la numeración, la guerra, las emociones, los relatos, etc., con el cuidado de nunca encausar completamente hacia un “eje central”, tal como lo muestra su reticencia al modelo del árbol como operación del pensamiento: “El árbol ya es la imagen del mundo, o bien la raíz es la imagen del árbol-mundo. Es el libro clásico (...) La ley del libro es la de la reflexión, lo Uno que deviene Dos. (…) estamos ante el pensamiento más clásico y más razonable, más caduco, más manoseado. La naturaleza no actúa de ese modo…”[4] El esfuerzo de DG es salirse del pensamiento clásico y razonable, tentando unos pasos adelante; salirse de la raíz clásica para tentar el “rizoma”, más apegado a la biología real y a los intereses intelectuales de DG.

Adelanta su concepto, aquí importante, del “cuerpo sin órganos”, como señalamiento hacia el libro; sin intentar aclarar la importancia de esa frase tan paradójica[5]. Dedicará un capítulo entero (el 06) y lo recorrerá en varias ocasiones.

Presentan DG a la misteriosa máquina, la cual no es la metálica de la técnica automotriz, aunque no excluya esa variedad, sino un efecto más universal. Tampoco presenta en el prólogo una definición suficiente, sino su misteriosa multiplicación y dominio sobre el entramado del todo, comenzando por señalar que el libro es máquina (literaria), y se conecta con otras tantas: “Un libro sólo existe gracias al afuera y en el exterior. Puesto que un libro es una pequeña máquina, ¿qué relación, a su vez mesurable, mantiene esa máquina literaria con una máquina de guerra, una máquina de amor, una máquina revolucionaria, etc., y con una máquina abstracta que las genera?”[6] En vez de las usuales estructuras (de la sociología estructuralista) DG emplea el término máquinas, para mostrar la operación de los ámbitos, y en un plano extenso apunta hacia una “máquina general” (que no le agrada a DG que sea tan “general”[7]).

Esta introducción avisa que DG inventan un lenguaje pletórico de neologismo y neoconceptos, que permanecen salpicados de geometría, aferrados al nivel concreto, en lugar de volar por los aires. Por eso, se ocupan de adelantar torrentes de su hacer (agenciarse): “Nosotros no hablamos de otra cosa: las multiplicidades, las líneas, estratos y segmentaridades, líneas de fuga e intensidades, los agenciamientos maquínicos y sus diferentes tipos, los cuerpos sin órganos y su construcción, su selección, el plan[8] de consistencia, las unidades de medida en cada caso.”[9]

Presentan un libro, entonces provoca más complicaciones, pues no se contenta DG con qué es ese objeto, sino con sus vínculos explosivos. Lanzan una avalancha de lo que es más que una simple impresión (desde la época pre-Internet). El libro levanta un efecto del agenciamiento literario: “La literatura es un agenciamiento, nada tiene que ver con la ideología, no hay, nunca ha habido ideología”[10]. En cuanto objeto lo define como “máquina literaria”. Este libro se opone a uno de tipo árbol tradicional (saber clásico) para proponerse en el raizoma de la multiplicidad (no clásico, no dualista).

Contra la Unidad (con mayúsculas) levantar la multiplicidad, así DG proponen estratagemas, de ahí los rizomas (y las máquinas deseantes, los cuerpos sin órganos, etc.) para no integrar tanto, para no unificar, sino para dispersar conectando, para juntar diferenciando: “Lo múltiple hay que hacerlo, pero no añadiendo constantemente una dimensión superior, sino, al contrario, de la forma más simple, a fuerza de sobriedad, al nivel de las dimensiones de que se dispone, siempre n-1 (sólo así, sustrayéndolo, lo Uno forma parte de lo múltiple).”[11] Por eso, DG rompen el camino hacia la unificación simple: no les gusta la jerarquía que lleva hacia el Uno; ni les agrada el despliegue del Uno hacia el Dos (la dialéctica perfecta)… sino mantenerse en una fenomenología radical, la inmanencia de bajo-el-suelo[12]. Con la multiplicidad como faro, muchos temas son irrelevantes, pues ha cuestionado la unidad de sujeto-objeto: “Una multiplicidad no tiene ni sujeto ni objeto, sino únicamente determinaciones, tamaños, dimensiones que no pueden aumentar sin que ella cambie de naturaleza (las leyes de combinación aumentan, pues, con la multiplicidad).”[13]

A regañadientes apuntan los principios básicos del rizoma: “1.° y 2.° Principios de conexión y de heterogeneidad: cualquier punto del rizoma puede ser conectado con cualquier otro, y debe serlo.” Conexión: todo se conecta con cualesquiera puntos y niveles distintos. Heterogeneidad: no se alcanza la universalidad ni la homogeneidad vacía[14].   3º Principio de multiplicidad, por el cual DG desconectan los muchos objetos, signos, curiosidades, etc. respecto de lo Uno o lo Dual, escapando de la generalidad. A lo arborescente lo denuncia como “pseudomultiplicidades”. En el caso del rizoma la definición proviene de muchas negaciones, de separaciones sobre modelos teóricos que DG están evitando: no es estructura; no tiene puntos o posiciones sino líneas (que segmentan mientras también escapan o fugan[15]); no hay unidades de medida; no se deja codificar; y una lista de “no es” con velocidad de carrera. “4.º Principio de ruptura asignificante: frente a los cortes excesivamente significantes que separan las estructuras o atraviesan una. Un rizoma puede ser roto, interrumpido en cualquier parte, pero siempre recomienza según ésta o aquella de sus líneas, y según otras.”[16] Insiste en que rizoma no es estructura, no delinea con tanta firmeza, ni tanta separación; rompe pero regresa. 5. ° y 6. ° “Principio de cartografía y de calcomanía: un rizoma no responde a ningún modelo estructural o generativo.”[17] Enfatiza que su modelado es muy visual, corresponde a geometrías que siguen a los cuerpos, los siguen y les hacen mapas[18]. Respecto del tiempo señala que es contrario a la evolución tradicional y enfrenta a la genealogía (Nietzsche), es anti-genealogía.

Antes de terminar los rasgos del rizoma, apuntan DG que se mueve a modo de sexualidad, animal, devenir y fuga. La conexión resulta complicada, pero miremos a la afortunada dialéctica, cuando estableció que la búsqueda de la verdad y el Todo, atraviesa por un movimiento incansable, a ritmo de tesis-antítesis-síntesis; ya sea en modalidad idealista objetivo o de materialismo revolucionario. “Lo que está en juego en el rizoma es una relación con la sexualidad, pero también con el animal, con el vegetal, con el mundo, con la política, con el libro, con todo lo natural y lo artificial, muy distinta de la relación arborescente: todo tipo de ―devenires”[19].

Emplea el mapa, rebaja a la calca o fotografía que pretende identidad entre la cosa y su representación. Sin embargo, no nos engañemos, DG emplean abundantemente los calcos, de hecho, la fenomenología comienza por respetar más que nadie el calco (la imagen inmediata); lo que hacen es colocar las fotos para integrar su mapa sin confundirlas. Trae problemas serios contra psicoanálisis y lingüística, por ejemplo, mira: “el psicoanálisis y la lingüística: el primero nunca ha hecho más que sacar calcos o fotos del inconsciente, la segunda, calcos o fotos del lenguaje, con todas las traiciones que eso supone”[20]

La crítica radical al capitalismo en este tercer tomo del proyecto se diluye por algo forzoso, pues lo que rechazan DG es el aparato de uniformidades, cuando el mismo capitalismo ha formado sus máquinas operando en las no uniformidades[21]. Hasta el capitalismo irrumpen las diferencias como nunca antes, surgen los agenciamientos más diversos… sin que esto niegue las homogeneidades del capital, las finanzas, el dinero, etc. De hecho, del aparente anti-capitalismo surgió el aparato más ambicioso, para apoderarse de toda máquina y reducirla al Estado. El centro de la disolución crítica es el Uno (y sus muchas mascaradas teóricas) entonces el capitalismo no es su mejor encarnación; la discusión, con facilidad se desliza hacia el Estado[22] y sus fundamentalismos.

La meseta es una entidad específica, proviene de la geografía, pero tamizada desde la sexología, es un préstamo de Gregory Bateson, que sirve para indicar una región intensa. La meseta es “una región continua de intensidades, que vibra sobre sí misma, y que se desarrolla evitando cualquier orientación hacia un punto culminante o hacia un fin exterior”[23]  Entonces la meseta representa una “zona de juego” para la reflexión, por tanto, posee su separación, sin reconocer superior ni inferior, únicamente sus propias reglas[24]. Esto significa que los conceptos de DG podrían no encajar tan perfectamente, no servirse unos a otros, ni alcanzar un Sistema, pero cada uno servirá para jugar en intensa mente. El propio libro está escrito formando “Mesetas”, cada capítulo es una; el conjunto del libro es un “Rizoma”. Aunque, con humildad, DG estiman que ese nivel de intensidades “no lo han conseguido”[25]

Ejemplo de sus zonas de intensidad (mesetas) lo presenta en una identidad, que va así: “Únicamente hemos empleado palabras que a su vez funcionaban para nosotros como mesetas. RIZOMÁTICA = ESQUIZOANÁLISIS = ESTRATOANÁLISIS = PRAGMÁTICA = MICROPOLÍTICA.”[26] Simultáneamente renuncian a la aspiración científica (nada con el “socialismo científico”, lema tan querido por Engels[27]), ni recurren al disfraz de la propaganda (bajo la careta de “ideología”, según campeaba la moda de Althusser y la corriente maoísta en Europa).  

Colocarse en “otra parte”, quizá en la mitad y fuera de extremos, como poniendo hierbas en las palabras. El agenciamiento (operación) que buscan DG no indaga principios (fundantes, constitucionalistas, axiomáticos) ni finales (utopías, teorías generales, razón pura), sino posicionarse de manera difícil, quizá regiones medias (no justo medio aristotélico) donde prolifere la vitalidad. Señala la llamada “literatura menor” de Kafka como modelo de esa operación[28].  

Aspira a la Nomadología (otro neologismo, para “estudiar nómadas”[29]) enfocada a señalar una condición de movimiento y desarraigo que permite una potencia peculiar, un ímpetu de velocidad como en la “máquina de guerra”. Pone el ejemplo de algunos libros sobre la llamada Cruzada de los niños, ejemplo delirante, que genera libros también alucinantes, con estéticas novedosas. Asimismo, este carácter nómada revela al semi-sujeto que se invoca a una multiplicidad despojada[30], que por lo mismo es rápida y fantasmal[31].

NOTAS:

[1] MM, p. 20.

[2] MM pp. 9-10.

[3] MM, p. 10.

[4] MM, p. 11. Interesante que refiera también a la “dialéctica de Mao”, como esa operación que parte dese el Uno para avanzar y suponemos represará al Gran Uno, como principio falaz.

[5] MM p. 37. “No es un cuerpo muerto, es un cuerpo vivo, tanto más vivo, tanto más bullicioso cuanto que ha hecho desaparecer el organismo y su organización. Unas pulgas de mar saltando en la playa. Las colonias de la piel. El cuerpo lleno sin órganos es un cuerpo poblado de multiplicidades”. A modo de una “teoría material-fenomenológica del amor-pasión”, este “cuerpo sin órganos” opera sobre la paradoja de la mística, que conforme haya menos material crezca el espíritu orgásmico y la capacidad para que el cuerpo intenso adquiera múltiples órganos o atributos inesperados; a su vez, bajo una observación de la psicología que adquiere intensidades emotivas y sensoriales cuando escapa de la zona asignada.

[6] MM p. 10.

[7] Más como generador de sus intensidades y multiplicidades, que, como la abstracción pura, contra la cual se revuelven DG.

[8] El traductor, señala que DG cuando se refiere a plan también implica el plano, la carta de diseño.

[9] En MM p. 10. Este texto continúa con neologismos para desanimar lectores: “Los estratómetros, los deleómetros, las unidades CsO de densidad, las unidades CsO de convergencia…” Palabras nuevas y misteriosas, por ejemplo, adelante define “organizaciones que crean estrato (estratómetros)” y “conversiones en líneas de muerte (deleómetros)” p. 522. El “estrato” se refiere a lo elevado en el aire y a las capas de tierra interiores.

[10] Hay un debate contra el manido concepto marxista de ideología, realzado y de moda (en esos años) por Althusser con librito “Los aparatos ideológicos del Estado” y reforzado por el descubrimiento de Gramsci con sus Cuadernos de la cárcel. Recordemos que La ideología alemana es un texto fundacional de Marx, su línea de separación de la joven izquierda hegeliana. Nota importante: la clasificación como mera ideología de un conjunto de discursos infinito lanza hacia la ceguera y el fanatismo. A esa falsificación del marxismo vulgar la cuestionaron Sartre y el joven Lukács.

[11] MM p. 12. Por eso eligen la raicilla o rizoma que está abajo del suelo, para quedar un nivel bajo del suelo (materialismo ingenuo) y colocarse junto a los bulbos, los estratos inferiores, los manantiales, los minerales, etc. ¿El viejo topo de Marx? Estos DG se van más abajo, porque el animal subterráneo de Marx pretende levantarse cual ángel proletario, ligado a la jerarquía.

[12] Aunque Spinoza aparece como precursor de la inmanencia, lo primero que hace es colocar a Dios como la sustancia del mundo; por tanto, es también lo más trascendente, con su panteísmo.

[13] MM p. 14. Entonces carece de sentido la gran búsqueda de Marx por la gran unificación comunista, interpretada como identidad final de sujeto-objeto en Lukács (Véase interpretación de Itzván Mészaros sobre Lukács y de Ernest Bloch sobre Hegel). En su sitio, DG ponen muchas integraciones, en vez, del gran orgasmo proponen muchas mesetas (modelo presente en el Tao del amor).

[14] Aplica al lenguaje y su semiótica: “Un eslabón semiótico es como un tubérculo que aglutina actos muy diversos, lingüísticos, pero también perceptivos, mímicos, gestuales, cogitativos: no hay lengua en sí, ni universalidad del lenguaje, tan sólo hay un cúmulo de dialectos, de patois, de argots, de lenguas especiales.” MM p. 13.

[15] MM p. 15. Evitar el cierre, escapar de la definición, eludir la estructura… Una tarea para corredores mentales, que está en riesgo de fracaso: “Los grupos y los individuos contienen microfascismos que siempre están dispuestos a cristalizar. Por supuesto, la grama también es un rizoma.”

[16] MM p. 15.

[17] MM p. 17.

[18] Contra el calcar y el principio de fotografía (una magia de identidad mecánica) propone el mapa como su modelo cartográfico. “Muy distinto es el rizoma, mapa y no calco.” MM p. 17.

[19] MM p. 26.

[20] MM p. 19.

[21] MM p. 24.

[22] “el Estado engendra clases canalizantes y canalizadas (cf. lo que nunca ha sido refutado en las tesis de Wittfogel). El déspota actúa allí como río” MM p. 24. Nota sobre Wittfogel quien cuestionó a la URSS y China como no-comunistas, sino como reediciones de los antiguos Estados del despotismo asiático, sustentado en una economía de grandes obras hidráulicas; en el s. XX, transformadas en las grandes industrializaciones bajo planificación.

[23] Es una zona de excitación agónica (de lucha) que se disfruta. Esta meseta “sustituye al orgasmo‖, a la guerra o al punto culminante.” MM p. 26.

[24] “Cada meseta puede leerse por cualquier sitio, y ponerse en relación con cualquier otra. Para lograr lo múltiple se necesita un método que efectivamente lo haga; ninguna astucia tipo-gráfica, ninguna habilidad léxica, combinación o creación de palabras, ninguna audacia sintáctica pueden sustituirlo” MM p.

[25] “Conocemos pocos logros de este género. Nosotros tampoco lo hemos conseguido.” MM p. 26. Mencionan un texto que consideran auténtico nómada en la nota 19 de este segmento introductorio. Con facilidad, esta humilde limitación se remonta hacia la famosa separación de la teoría con la práctica como una problemática. Por ejemplo, en Lukács con su Historia y consciencia de clase, aunque poco después creyó que Lenin había logrado remontar ese abismo, para tropezarse con Stalin.  

[26] MM p. 26. Curiosamente, para DG este galimatías de neologismos aspira a ser práctica, a la manera de una “micropolítica”. Lo plantean con duda y en sentido de aspiración.  En otra parte de esta introducción DG agregó otro argumento a esta identidad: “RIZOMÁTICA = POP’ANÁLISIS” p. 28, quizá este agregado es más práctico y claridoso que los anteriores.

[27] Del socialismo utópico al socialismo científico de Engels, muestra un asombroso nivel de vanidad intelectual que encandiló su mente durante esa etapa de vejez.

[28] “Las cosas que se me ocurren no se me presentan por su raíz, sino por un punto cualquiera situado hacia el medio. Tratad, pues, de retenerlas, tratad de retener esa brizna de hierba que sólo empieza a crecer por la mitad del tallo, y no la soltéis” Cita de Kafka. También ver “Kafka por una literatura menor”.

[29] Conforme el nómada sirve como sombra fantasmagórica del “viejo proletario revolucionario”, también sirve de espejo al nuevo “cognitariado”. Visto por primera vez en La tercera ola de Toffler.

[30] La “multitud” de Hardt y Negri como nuevo sujeto contra el imperio es una clarísima secuela de este tipo de análisis, aunque llevado a una pragmática política más tradicional, como se observa en su texto Imperio.

[31] Esquivan al clásico proletario, como sujeto revolucionario, pero DG apelan a una subjetividad emergente y extraña, que son nómadas en varios sentidos, especie de fantasmas de la creatividad, desheredados que atacan por sorpresa. Pienso en Derridá señalando el carácter fantasmal del comunismo.

viernes, 8 de marzo de 2024

DELEUZE RESUMEN Y DIVAGACIÓN DE “MIL MESETAS” 06 CUERPO SIN ÓRGANOS

 



 

Por Carlos Valdés Martín

Invitación a la lectura

Para dar homenaje al esfuerzo de Deleuze y Guattari (en adelante DG) conviene aplicar intensidades en vez de sustituirlas con una organización; por tanto, conviene emular su método para abordar los capítulos en riguroso desorden (en su lenguaje críptico se dice: desterritorializando para reterritorializar), así, como ellos mismos los confeccionaron por desordenadas intensidades. Este capítulo se titula por una fecha, apuntando hacia un punto particular del tiempo y un personaje, Antonin Artaud, con su presentación radiofónica censurada Para terminar con el juicio de Dios.[1]

6.      28 NOVIEMBRE 1947 ¿CÓMO HACERSE UN CUERPO SIN ÓRGANOS?

Por especificar la medida, aquí comienzo por el final del capítulo, señalando el resumen de conceptos clave y su jerarquía (nivel de generalidades) poco obvia. Su núcleo o Base: Cuerpo sin Órganos el CsO, que son distintos. Conecta: agenciamiento. Colecta: Plan de Contingencia. Soberanía colecta de todos los CsO: Máquina general. Transverso (el “sujeto” individual o social): Aunque el intento es la transversalidad que recupere todos los Agenciamientos... las intensidades de cada CsO. Otra manera es sintetizar el CsO como el modelo del sujeto que remite a un no-sujeto; por eso lo llama “huevo”, el núcleo de lo subjetivo, especie de ADN que sostiene, al conjunto; en ese sentido, el CsO es el modelo de la “totalidad[2] límite del sujeto; modelo sobre el cual brota y retorna la psique y el exterior (pues con DG la unidad psique-sociedad se garantiza a nivel de máquinas deseantes incontables).

Referente constante de este capítulo: Antonin Artaud y sus creaciones. Hago la observación de que se recomienda el revisar la vida y obra de Artaud antes de leer este capítulo, en especial, ubicar su proyecto “Para terminar con el juicio de Dios”.

El principio del capítulo comienza con la imposibilidad absoluta del Cuerpo sin Órganos (CsO, abreviatura sistemática de DG) para paso a paso, aclarar que esa imposibilidad también es una exigencia[3]. Lo otro que se revela es el sentido de la fecha: “El 28 de noviembre de 1947, Artaud declara la guerra a los órganos: Para acabar con el juicio de Dios[4] Fue un programa de radio de Antonin Artaud que resultó censurado por sobrepasar los límites de la moralidad de la época.

El personaje Artaud expresa intensidades y peculiaridades que fascinan a DG, por lo que es el “objeto” idóneo para plantear el CsO. El poeta maldito y creador Artaud por su larga condición de enfermo (para usar la palabra estigmatizadora) físico y mental resulta el escenario perfecto para mostrar el CsO en su condición efervescente y explícita, porque él explícitamente quería deshacerse de su cuerpo físico (adolorido, martirizado por enfermedades físicas) y su mente (el espíritu martirizado por toda clase de dolencias mentales, emocionales, simbólicas, conceptuales, etc.), lo cual sirve para mostrar la teoría del CsO de DG.

Cualquier análisis y especulación sobre este capítulo 6 resulta incompleta hasta no descifrar más a fondo la vida y obra de Artaud, aunque los propios DG no abordan este espacio como “biografía de Artaud”, sino como un homenaje, señalado desde la fecha de su última creación notoria en Para acabar con el juicio de Dios. Por tanto, el estudio de este capítulo resulta provisional hasta no conocer mejor a Artaud.

El CsO se relaciona con una agónica (explícita e ingenua) declaración de guerra de Artaud contra los órganos; en efecto, el poeta desea deshacerse de sus órganos. Y sus motivaciones son vivenciales, una larga existencia de enfermedades insoportables, incluidos muchos años de internamiento psiquiátrico y hasta electrochoques como terapia salvaje.

Artaud tras una larga experiencia personal —que incluye los extremos de enfermedades físicas y mentales, encierros y experimentación psicotrópica, creación teatral y poética notable, viajes y rupturas— manifiesta su anhelo del CsO. Para efectos de exposición, DG separan varios casos típicos que se comparten con la literatura psicológica y otros géneros: 1) “Interminable procesión: —del cuerpo hipocondríaco, cuyos órganos están destruidos, la destrucción ya está consumada”. 2) “expresiones; — del cuerpo paranoico, cuyos órganos no cesan de ser atacados por influjos, pero también reconstituidos por energías exteriores”. 3) “del cuerpo esquizofrénico, accediendo a una lucha interior activa que libra contra los órganos y cuyo precio es la catatonia,”[5]. 4) “luego del cuerpo drogado, esquizo-experimental: ―el organismo humano es escandalosamente ineficaz”. 5) “del cuerpo masoquista, que se comprende mal a partir del dolor (…) porque fundamentalmente es un asunto de CsO (…) se hace inmovilizar para detener el ejercicio de los órganos”[6] En este principio, las principales “enfermedades mentales” remiten al CsO, pero también otros estados del cuerpo-mente: Fuentes del placer y la alegría, pero vistas como al extremo: “El CsO es lo que queda cuando se ha suprimido todo. Y lo que se suprime es precisamente el fantasma”[7].

En este capítulo estudian cada tipo de CsO. Ahondan en el masoquista cuando programa y escenifica su dolor, donde resaltan el plan, lo estudiado de sus actos cuando buscan la ruptura y el desbordamiento, por tanto, un más allá del dolor[8], eso otro que busca el masoquista.

A su vez, esas modalidades sirven para ir revelando al CsO, por ejemplo, que únicamente existe como intensidad, “Un CsO está hecho de tal forma que sólo puede ser ocupado, poblado por intensidades. Sólo las intensidades pasan y circulan.”[9]

Juguetea que el libro de la Ética de Spinoza podría ser un gran CsO textual por su transitar por intensidades (unificador y traspasador en su singular panteísmo).

El amor y deseo más normales de pareja para esta interpretación también operan en el CsO, con esa búsqueda de la fusión, el traspasarse por el amor pasional.

El sacerdocio como enemigo del placer es interpretado también en este esquema, en un pasaje mostrándolo desde la castración[10], como viaje por todos los puntos cardinales, incluyendo las Columnas de Hércules. Habrá que buscar cuál es el referente real de este sacerdote anti CsO, pero que también hace lo suyo.

Estudia con detenimiento el CsO masoquista: pp. 157-158 y regresa en pp 160-161 (tareas de sadomasoquismo, papel de la madame-amazona).  

Estudia al sacerdote fantasioso (ciclo místico) y al psicoanalista, pp. 159-160.

Estudia el amor cortesano como CsO (la posposición romántica etc.), pp 161-162.

Estudia el Tao de amor chino como CsO, p. 162.

Vuelve al CsO como un conjunto p. 163 y su relación con las modalidades. Ahí se aborda el significado de “meseta” derivado de Bateson. “Bateson llama mesetas a regiones de intensidad continua, que están constituidas de tal manera que no se dejan interrumpir por un final exterior, ni tampoco tienden hacia un punto culminante: por ejemplo, ciertos procesos sexuales, o agresivos, en la cultura balinesa. Una meseta es un fragmento de inmanencia. Cada CsO está hecho de mesetas.”[11] Donde queda claro algo tan importante. La meseta es un concepto derivado de la sexualidad alternativa (tao y otras culturas); las zonas de intensidades sin alcanzar el orgasmo que lo diluya. Meseta es la intensidad variable.

 

Regresa a Artaud mediante la “Relectura de Heliogábalo y de los Tarahumaras”[12]  

 

Precisa su dialéctica de parte y todo para el CsO[13], una liberación utópica del cuerpo separándose y recomponiendo su relación con los órganos, que más que física es lo psíquico en acción en las pp. 163-164.

Ahonda en el CsO sobre su “estratos” y niveles de realidad, para desradicalizar[14] lo que plantea Artaud (de plano fugarse de los órganos, posición esquizofrénica), para mostrar que en tres niveles sucede todo el tiempo la desintegración y reintegración del CsO; intentando deshacerse de subjetividad, el Yo, etc.

Expone las consecuencias difíciles al seguir la ruta del CsO: perversión, marginación, desadaptación, vagabundeo… El truco es liberar la libido, la destrucción creadora “Deshacer el organismo nunca ha sido matarse, sino abrir el cuerpo a conexiones que suponen todo un agenciamiento, circuitos, conjunciones, niveles y umbrales, pasos y distribuciones de intensidad, territorios y desterritorializaciones medidas a la manera de un agrimensor.”[15] En este nivel, ya tiene mucho sentido práctico, y está totalmente vinculado con el programa teórico-práctio de la anti-psiquiatría de Cooper y Laing[16].

Pone alerta en los modos fracasados del CsO estimulando la sensatez al practicar lo alternativo: “El CsO oscila constantemente entre las superficies que lo estratifican y el plan que lo libera. Liberadlo con un gesto demasiado violento, destruid los estratos sin prudencia, y os habréis matado vosotros mismos, hundido en un agujero negro o incluso arrastrado a una catástrofe, en lugar de trazar el plan. Lo peor no es quedar estratificado —organizado, significado, sujeto— sino precipitar los estratos en un desmoronamiento suicida o demente, que los hace recaer sobre nosotros, como un peso definitivo.”[17]

Retoma a Castaneda como un caso de CsO exitoso en sus Historias de Poder, al considerar la precaución debida en la relación entre Tonal y Nagual, p. 166-167.

A la pregunta de ¿Por qué tantos peligros en la ruta del CsO? Responde casi en telegrama, señala algunos puntos, reconociendo que el CsO también puede derivar hacia lo peor. Explica que toda la ruta son estratos y estratificaciones, pudiendo tomar cualquier figura. La intensidad del CsO puede devenir violencia y caos por su propia turbulencia, incluso retotalización desde lo peor[18]. Da indicaciones, pero no soluciones, muestra una carta fantasiosa de Artaud para Hitler (fallecido), pp. 167-168.

Interpreta al CsO como un huevo, quizá intensidad pura, potencia, pp 168-169.

Critica al psicoanálisis de ser demasiado concreto, al contar con un mapa del cuerpo, cuando el Deseo escapa a tales definiciones; asume ese peculiar Deseo más allá de los órganos, modalidades paranoico-esquizo... locas carreras de los "estados alterados" o misticismo anómalo, p. 169.

Para cerrar el capítulo vuelve a la definición de lo complejo que es el CsO, “El CsO es deseo, él y gracias a él se desea. No sólo porque es el plan de con-sistencia o el campo de inmanencia del deseo, sino porque, incluso cuando cae en el vacío de la desestratificación brutal, o bien en la proliferación del estrato can-ceroso, sigue siendo deseo. El deseo va hasta ese extremo: unas veces desear su propio aniquilamiento, otras desear lo que tiene el poder de aniquilar.”[19] Los autores DG plantean que esto es materialismo a ras de suelo, un tipo de fenomenología, nada de espíritu ni trascendencia dialéctica[20]. Diríase que el campo de posibilidades de los CsO está comprendido en el “plan de consistencia”: unos entran y otras los rechaza.  El Plan de Consistencia es el "sistema" de todos los CsO que no acepta todos.

El último párrafo muestra su intención positiva, de mediante los CsO cargarse de placer en proyecciones viables, que no sean fracasadas ni cancerosas: “Nosotros sólo decimos lo siguiente: la identidad de los efectos, la continuidad de los géneros, el conjunto de todos los CsO sólo pueden ser obtenidos en el plan de consistencia por una máquina abstracta capaz de englobarlo e incluso de trazarlo, por agenciamientos capaces de conectarse con el deseo, de cargar efectivamente con los deseos, de asegurar en ellos las conexiones continuas, las uniones transversales. De lo contrario, los CsO del plan permanecerán separados en su género, marginalizados, reducidos a sus propios medios, mientras que en el ―otro plan‖ triunfarán los dobles cancerosos o vaciados.”[21]

 

De nuevo la síntesis: Base: CsO, que son distintos.  Conecta: Agenciamiento. Colecta: Plan de Contingencia. Soberanía: Máquina general. Aunque el intento es la transversalidad que recupere todos los Agenciamientos... las intensidades de cada CsO conteniendo el placer y su viabilidad. A manera de curiosidad esto suena al camino abierto hacia la micropolítica, que a nivel comercial es la famosísima “auto-ayuda” como el camino nuestro de cada día[22].

 

 



[1]  El capítulo completo es un homenaje a Artaud y un recorrido original sobre su vida y obra.

[2] El nivel fenomenológico de la filosofía de DG implica una fuerte discusión contra la “totalidad”, la cual posee un aspecto indispensable, por lo mismo recurren a conceptos-totalizadores muy peculiares.  

[3] “El Cuerpo sin Órganos no hay quien lo consiga, no se puede conseguir, nunca se acaba de acceder a él, es un límite. Se dice: ¿qué es el CsO? —pero ya se está en él, arrastrándose como un gusano, tanteando como un ciego o corriendo como un loco, viajero del desierto y nómada de la estepa.” Mil mesetas p. 156.

[4] Mil mesetas, p. 156.

[5] Conviene señalar que además del sentido psicológico, los siguientes términos adquieren un sentido muy filosófico-analítico: esquizofrenia y paranoia. Esquizofrenia como tendencia a la separación de elementos, constante y sin descanso. Paranoia es lo inverso, siendo la tendencia a la unificación de los elementos, continua sin límite, pues el universo entero apunta hacia el Yo. En el límite de la esquizofrenia todo se ha disociado, alcanzando un vacío. El estado de catatonia vista como el vaciamiento final de separación del Yo frente a los contenidos. Muy próximos a la antipsiquiatría de Laing y Cooper, véase, El Yo dividido.

[6] Mil mesetas p. 156. Estas citas de la misma página.

[7] Mil mesetas p. 157.  También lo llama “Huevo tántrico” p. 158.

[8] “Abridores de puertas y cerradores de trampillas, Malabars y Fierabras (Nota: malabaristas y guapos rudos). El cuerpo no es más que un conjunto de válvulas, cámaras, esclusas, recipientes o vasos comunicantes: un nombre propio para cada uno, poblamiento del CsO, Metrópolis, que hay que manejar con látigo.” p. 158.

[9] Mil mesetas p. 158.

[10] Mil mesetas p. 159.

[11] Mil mesetas p. 163.

[12] Mil mesetas p. 163. Artaud vivió un tiempo en México y tuvo la experiencia de los indígenas tarahumaras (rarámuris) con su religión y con el estimulante tradicional, el peyote.

[13] “se opone al organismo, a la organización orgánica de los órganos. El juicio de Dios” (obra de Artaud)

[14] “experimentación. Y si el CsO es un límite, si nunca se acaba de acceder a él, es porque detrás de un estrato siempre hay otro estrato,” p. 164.

[15] Mil mesetas pp. 164.165.

[16] Al parecer las dificultades y prácticas, desinflaron un ambicioso programa de una psicología alternativa y radical. Véase . Cooper, Gramática de la vida y Laing, El yo dividido.

[17] Mil mesetas p. 165.

[18] “Incluso si consideramos tal o cual formación social, o tal aparato de estrato en una formación, nosotros decimos que todos y todas tienen su CsO dispuesto a socavar, a proliferar, a recubrir y a invadir el conjunto del campo social, entrando en relaciones de violencia y de rivalidad, pero también de alianza o de complicidad.” Mil mesetas p. 167.

[19] Mil mesetas p. 170. Esto no implica puro deseo bueno, también implica las configuraciones negativas o nefastas.

[20] En este punto, donde estoy en desacuerdo con DG, su materialismo meritorio y también forzado: sus sublevaciones de la materia, representan la tendencia al Espíritu, a la manera de triple estructura del sujeto. Lo mismo crítico con el problema de la síntesis, que tanto les causa problema a DG, pero está en el corazón del “sistema” mostrado.

[21] Mil mesetas p. 170.

[22]  Tanto Alvin Toffler como Giles Lipovetsky señalan la tendencia hacia el auge de la autoayuda, como complemento de la disociación social, efecto del choque cultural, etc. Véase La tercera ola y La era del vacío.