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lunes, 12 de enero de 2026

CÓMO VENCE EL DEMÓCRATA CON ESTRATEGIA ANTE SUS DESVENTAJAS

 

Por Carlos Valdés Martín

 

Durante una amena deliberación con un amigo, que incluyó analizar a un tal Emmanuel Todd sobre la declinación de Occidente, surgió el esquema sobre la ventaja de quien piensa antes de plasmar, de esa manera anticipa y genera una perspectiva acertada.  Los lectores, en raras ocasiones tienen la oportunidad de tomarse el tiempo y descifrar cómo se formó una estrategia o cuál es el campo conjunto. La ventaja del escritor es la misma que la del estratega que anticipa, cuando lo escrito con profundidad y diseño posee las mismas ventajas que lo planteado por el general estratega, cuando anticipa y establece las ventajas para su ejército. La transformación social y política, en muchas coyunturas pone la opción para que gane un proceso republicano democrático y no lo haga un proceso de autoritarismo dictatorial. El dilema existe: república o dictadura. Las coyunturas van cambiando, pero es importante ver qué elementos facilitan cada ruta. La noción espontánea es que el dictador (jerarca, autócrata, rey en el sentido antiguo) es más fuerte que una democracia (por limitada que seas), pues la última integra un poder laxo y no puede actuar mediante atropellos[1].

Leónidas el estratega heroico, pero separado

Cuenta la leyenda histórica que Leónidas tuvo anticipación y conocimientos para colocarse en el desfiladero estratégico de las Termópilas. Desde un desfiladero privilegiado Leónidas se posicionó para recibir con inmensa ventaja al enorme, pero descuidado ejército del rey persa Jerjes. Resulta que Leónidas, con sus famosos 300 guerreros espartanos, obtuvo una ventaja por el diseño de un plan militar ante un enemigo gigante. Anoto que el general espartano actuó con autonomía y separación respecto de los demás griegos[2]. En ese sentido la separación de los grupos autónomos de las ciudades libres desplegaba su ventaja contra el reino (o imperio unificado). Los griegos amaban la astucia y su obra literaria fundamental, la Odisea muestra las hazañas del más astuto de sus hombres, Odiseo, capaz de vencer cualesquiera obstáculos mediante tretas ingeniosas y, de ese modo, rebasar cualquier adversidad.

La ventaja del autócrata concentrado

La situación de la antigua Persia, dominada por el autócrata Jerjes, ofrece un panorama por completo distinto, cuando toma ventaja de su concentración de fuerzas, pero no posee esa dispersión de astucias ni de grupos separados. Esa concentración posee su ventaja natural porque crea la fuerza acumulada y vence a los pueblos pequeños, que se someten sin pelear o con resistencias débiles. Esta ventaja del rey-autócrata (con las diferentes figuras históricas de emperador o dictador moderno) suele ser la misma: concentración de poderes y uso indiscriminado de la fuerza violenta, revestido de alguna otra ventaja. El autócrata NO requiere de muchas ventajas además de la concentración de poder en sus manos.

¿Dónde se forman grupos separados y eficientes (élites)?

Para síntesis vale llamar élite a ese grupo separado y eficiente dentro de una sociedad. El autócrata que unifica un reino enorme cuenta con una ventaja puntual de su cantidad y los recursos superiores, sin embargo, los grupos separados (incluso el individuo separado) poseen la ventaja de diseñar su propia estrategia de defensa con nivel variable de eficacia y alguno poseerá el máximo. En las sociedades democráticas se forman grupos élite con facilidad, mientras en las sociedades autoritarias resulta casi imposible.

Para entender esto resulta fácil imaginar una línea de continuidad entre dos extremos. En el extremo autoritario está un sistema con máximo autoritarismo, donde los recursos del Estado se enfocan a servir al Líder, y en el opuesto está un sistema democrático y/o disperso, donde hay facilidad para que se formen grupos de élite diversos[3]. En el caso griego fueron las muchas ciudades Estado (polis) que poseían diferentes élites y configuraciones variadas. Los griegos eran difíciles para poner de acuerdo y en conflictos mutuos, por lo que su eficacia como rivales militares estaba delimitada por su dispersión. Esa dispersión sustenta que las ciudades griegas se especialicen y desarrollen diferentes habilidades militares.

El autócrata al comenzar utiliza a grupos dispersos y luego…

Según la narración histórica Ciro, contendiente persa, sí respetaba a los grupos separados y no destruía las identidades y autonomías, por eso se celebra que el Rollo de Ciro fue el antecedente al respeto de los Derechos Humanos en la historia de las leyes. Sin embargo, con facilidad ese “reino constitucional” se convirtió en la autocracia de sus sucesores, los Jerjes. La propia historia de los romanos señala el paso de reinado a República y su doblegarse ante el Imperio. La historia muestra que resulta muy fácil el paso del autócrata ascendente que durante su periodo ascendente tolera a los diversos o distintos, para después aplastarlos. Cualquier político hábil con aspiraciones de dictador comienza aceptando a grupos distintos y a individuos talentosos que, incluso, en el nivel de brillo personal lo opacan, pero después se deshará de ellos. Claro, que la mayoría de los dirigentes de la historia no se convierten en autócratas, porque no querían (Washington, Gandhi, Lázaro Cárdenas, etc.) o porque no pudieron (Juan Domingo Perón, en Argentina por golpe de Estado y muerte; Manuel Odría, en Perú, 1948-1956; Gustavo Rojas Pinilla, en Colombia, 1953-1957; etc.). Los casos de dirigentes que sí se convierten en autócratas o dejan un régimen autocrático son notables en la historia, por eso causan la falsa impresión de que son la mayoría: Alejandro Magno, César Augusto (Octavio), Bonaparte, Franco, Hitler, Lenin-Stalin, Mao, Castro, Chávez, etc.

En este caso, únicamente quiero hacer notar que durante una fase inicial hacia un gobierno autocrático los grupos divergentes o disidentes se pueden tolerar, asimilar sin desaparecer o pasar desapercibidos con facilidad. Algunos casos, por la velocidad de las conquistas y conflictos militares ni siquiera hay una evidencia para analizar sobre esto como en Alejandro Magno, pues el reino crece a velocidad de vértigo y a su muerte, son las unidades separadas las que habrían de estudiarse (Ptolomeos, Seléucidas, etc). Otros casos son muy conocidos, como la transición de Hitler o Chávez en el poder, así como el proceso soviético.

El ataque a los dispersos o a los propios partidarios

En los casos de Hitler y Stalin se evidencia que la dictadura extrema no ataca únicamente a los enemigos, sino también a los divergentes o anómalos dentro de su esfera de poder. Lo que se suele olvidar con facilidad es que una dictadura extremista ataca a sus propios partidarios. Los motivos por los que Stalin atacó a sus partidarios fueron diversos, pues resulta difícil seguir el paso a un dictador cuando comete errores y ejecuta “cambios de timón”, pero no los somete a escrutinio[4]. El atacar a los propios con acusaciones paranoicas de espionaje o traición le sirve al dictador para infundir el terror y obligar a la lealtad automática. Los líderes bolcheviques se dieron cuenta muy tarde que el antes centrista moderado Stalin, se había vuelto el dueño absoluto de la URSS y terminaron perseguidos y asesinados. Estos ataques del dictador contra sus propios elementos partidarios le dan más poder al tirano, pero abren la ruta de su caída. Hay una fuerte lección de vida, pues es más peligroso ganar con un aspirante a tirano que perder con un demócrata. A veces, el ataque del tirano contra los elementos diferentes lleva a la ruina de su país, pero eso no le interesa en esencia al tirano. En general, varios de los regímenes comunistas siguieron ese patrón de persecución ruinosa y el caso más extremo fue Pol Pot en Camboya, que destruyó en tiempo récord a su país y masacró a sus compatriotas, llevando a su rápido fracaso.

Contrataque desde muchos y, anotemos, a los anómalos

La caída de los regímenes autocráticos casi siempre tiene la participación desde los dispersos que son autónomos, anómalos, base de la pirámide, invisibles, hasta mismos sirvientes humillados, etc. La situación más fuerte viene cuando los oprimidos del sistema están integrados en las fuerzas armadas, pero la aglutinación de elementos anti-dictadura puede provenir desde cualquier estrato social o región de las geografías humanas.

Los grupos privilegiados se sublevan por excepción y rompen la concentración del poder, es el caso romano y de las “revoluciones burguesas”. Ese es el modelo que se observa con facilidad debido a la historiografía marxista, en el siglo XX muy influyente, que busca la estructura de clases socio-económicas como fundamento del poder político. Los grupos que no son privilegiados, aunque viven con desahogo y no sienten empatía con un régimen autócrata, incluso suelen volverse más revoltosos, como las clases medias más o menos ilustradas desde el siglo XVIII. Y lo más conocido son movimientos masivos de desheredados que periódicamente por miseria y desesperación se sublevan, y luego con la consolidación de tendencias ideológicas de izquierda, a lo cual se le llama revoluciones sociales. Otro gran modelo para la caída de la autocracia, es el de la transformación del ejército por grupos outsiders como en la decadencia del Imperio Romano, donde los bárbaros se volvieron el corazón de las legiones y terminaron por abatir al centro de Roma. El ejército también puede ser golpista y dar fin a un régimen autoritario, por situaciones más particulares.

Concentración de poder también significa fragilidad

La concentración del poder en una sola persona es la lógica íntima de toda autocracia dictatorial (sinónimo). La súper-concentración de poder se mantiene por un solo motivo: porque se queda sin rivales. Y por eso mismo, intenta contar con sucesores a modo y, lo único lógico, es que el rey decida a su sucesor consanguíneo. Varios hijos aspirando a sucesores ya es un lío y camino a la guerra interna, como lo mostró la Europa feudal y el periodo de los reyes mongoles en la India. Cerrar el círculo de poder para garantizar la consanguineidad lleva al absurdo de la sangre decadente, los Habsburgo en Madrid, por ser endogámicos terminaron siendo los reyes más frágiles de cuerpo y mente, montados en el reinado más poderoso del mundo[5].

El sistema dictatorial de mando único se vuelve muy frágil, porque basta que caiga la cabeza para tirar al poder[6]. En una república puede fallar el líder y es sustituido sin tanto problema. La falla del tirano se vuelve una catástrofe, aunque su derrocamiento en un momento preciso, puede resultar una gran fortuna. A veces, basta un pequeño grupo para derrumbar una autocracia que parecía sólida. La guardia pretoriana asesinó a un Calígula, enloquecido de poder, y dio el poder a Claudio, que resultó un excelente gobernante para su tiempo. Un pequeño grupo mató al dictador Trujillo de República Dominicana, terminando con la época trujillista. En cierto sentido, las conquistas de Tenochtitlán y del Inca fueron protagonizadas por grupos muy pequeños, aunque la desproporción tecnológica e histórica, fue excepcional.  En el periodo feudal, las propias familias gobernantes eran las principales protagonistas de los golpes palaciegos y las asonadas.

 

El modelo republicano y democrático

Los republicanos romanos conocían este riesgo de dictadura y lograron controlarlo durante 500 años. Su sistema funcionó con altibajos internos y enorme éxito hacia el exterior. Hasta su dinámica de conquistas cambió por completo la estructura de su Estado y sociedad tras su éxito como Imperio que explotaba un área gigantesca y obtenía tributo suficiente para aniquilar el fundamento previo de la república esclavista, pero civilizada[7]. El modelo republicano quedó eclipsado por el Imperio Romano (y continuado en el Bizantino), por lo que los reyes bárbaros ignoraron ese sistema. En Europa aparecían islotes sociales que revivían las tendencias republicanas sin tener una visión de esto y la tendencia renovadora fue avanzando paso a paso.

La tendencia republicana avanza con lentitud, pero con firmeza en Europa y da un salto cualitativo en América, con la Revolución Americana que muestra un modelo completo de república democrática, y luego siguen las independencias latinoamericanas, que casi todas marcan pauta y se adelantan a Europa en el modelo. Europa se divide entre dos fórmulas políticas. El modelo de monarquías constitucionales, que paso a paso forman una trama legal y de derechos civiles, bajo el manto de los reyes. El modelo de repúblicas sin reyes como Francia, Italia, Alemania, etc.

Modelo soviético

Lenin y su partido instauran un modelo que suponían era la aplicación práctica del ideario teórico de Marx y Engels. Desde el principio resulta comprensible que los dirigentes justifican con excepciones a sus teorías sociales la instauración de una férrea dictadura, porque suponen que es del proletariado, cuando ejercen la dictadura del Partido Comunista desde el Estado. El sincero convencimiento que están llevando al proletariado al poder, mientas oprimen a toda la sociedad con salvajismo se mantiene en la construcción del Estado soviético de la URSS[8]. Los marxistas y otro tipo de socialistas (anarquistas, populistas) que se dan cuenta son perseguidos con salvajismo y muertos rápidamente.

La “leyenda rosa” del Estado totalitario soviético es fácil desmontarla en cuanto se le quitan los colores rojo-marxistas al modelo. Basta mirar a un grupo de autócratas que expropian todo a todos (empresas a los burgueses, tierras a campesinos, micronegocios al pequeñoburgués, derechos a las nacionalidades menores), meten una policía política despiadada (la Cheka, la Gestafo con color rojo), incluso imponiendo una religión de Estado (con el culto a la Personalidad del Líder infalible) y concentran todo el poder en cada vez menos manos, y terminan dejando todo el país en poder del autócrata. Pero no lo veíamos como un simple autoritarismo tiránico, porque sinceramente quedó pintado de rojo y Marx deberá estarse revolcando en la tumba, con la perversión que se levantó con su ideario. El proletariado jamás tuvo en poder directo los medios de producción, que sería el criterio clave de Marx, para hablar de régimen proletario y revolucionario[9]. Los comunistas bolcheviques siempre fingieron que daban las fábricas y todo a los obreros, cuando lo ponían en manos del Estado, y al proletario le quitaban el mínimo derecho sindical y labora, mientras fingían que lo plasmaban en sus leyes. Destruyeron y persiguieron cualquier sindicato obrero que protestara contra los abusos. Que mataran a todos los comunistas ideólogos que intentaban hacer realidad el sueño del proletariado en el poder, claro que no era una casualidad, sino coronar el nuevo sistema, de totalitarismo vestido de rojo. Reitero y subrayo: los bolcheviques pretenden dar el poder al proletariado, mientras lo despajan de todo. El Partido Comunista sí pide reivindicaciones para el proletariado, hasta que toma el poder y entonces todo es concentrar poder y dejar fuera a las masas revolucionarias. Dice que el soviet representa a todos, pero no son las masas quienes gobiernan, sino quienes se sacrifican y obedecen. Con los primeros descontentos de obreros aplastados a sangre y fuego desde Lenin, el esquema de aplastar a los mismos obreros revolucionarios se vuelve un hábito y esencial al sistema soviético. Irónicamente Marx y Lenin fueron feroces críticos de la ilusión de la representación del pueblo que lo excluye y lo deja oprimido, cuando su teoría llevó al extremo ese sistema[10]; pues los camaradas del Soviet Supremo son burócratas acomodados que rinden cuentas al Jefe y no a la masa obrera.

Muy pocos marxistas alcanzan a darse cuenta que el Estado soviético es una realidad alterna y no encarnación del ideal de Marx. Además, hasta la fecha ha resultado difícil definir integralmente qué fue ese Estado Soviético, para sacer todas las con secuencias: nuevo Despotismo Asiático, Burocratismo de Estado de rojo, Estado obrero monstruosamente burocratizado, Casta novedosa, etc.

Transiciones de la tiranía soviética

A la fecha hay tres modelos de transición desde la tiranía soviética. Primero, un regreso rápido hasta un capitalismo normal, bajo una democracia promedio; donde podemos considerar a varios países que entran a la Unión Europea. Segundo, una catástrofe económica y retorno hacia una dictadura (próxima al totalitarismo extremo, de corte fascista, con Putin). Tercero, un deslizamiento suave, que mantiene una identidad política comunista (China, Vietnam) con una base de economía capitalista floreciente. Este último modelo presenta la gran interrogante si chocará entre la estructura político-ideológica y la base.

Queda el ejemplo, de la resistencia absoluta a transitar y la permanencia en el sovietismo estalinista, donde queda Corea del Norte como el proceso de no transición, donde ya la deriva se hace más evidente como una Dinastía Roja, disfrazada de su versión de la deriva estalinista.

La transición de la URSS hacia la tiranía de Putin

En lugar de aprovechar la oportunidad histórica del 1989, la URSS cayó en una espiral de caos económico y político muy doloroso, sin capacidad para establecer un mercado capitalista mediano, sino hasta muchos años después. Omitiré los detalles, para señalar que el daño político y emocional a la población rusa abrió el camino para la imposición de un autócrata sin freno.

En lo que aquí observo esta transición de la nueva Rusia, se desarrolló entre fracasos de las tentativas democráticas y un régimen dictatorial que está dispuesto a no dejar títere con cabeza a su alrededor. Eso también explica las sucesivas guerras, pues sirven para Putin, que justifica sus ataques a las libertades elementales y el asesinato de sus opositores.

En el presente, las fronteras que desafían al poder de Putin son sus vecinos, que están horrorizados ante esa modalidad neofascista de Putin. Se nota menos, pero el ataque a los mismo empresarios y clases medias rusas ha implicado un deterioro de las capacidades de Rusia, que se compensan con publicidad y guerra, pero en términos económicos no ha resultado y sigue fallando cada vez más.  Quizá la economía de Rusia ya ha entrado al tobogán de su catástrofe y llevará a desbaratar el intento de imperialismo territorial y abatirá al régimen.

Preguntarse cuál es la mejor transición desde una tiranía roja

La pregunta es si bajo la tiranía roja puede sobrevivir una especie de élite capaz de resolver la compleja problemática económica y social que se desata tras el colapso de las ineficientes empresas del Estado que se encargaban de todo, pero fallaban hasta para lo mínimo. En la URSS se colapsaron y predominó el reparto de despojos de empresas y recursos gigantes entre compadres, amigos, mafiosos y corruptores del entorno privilegiado. El mejor ejemplo es el propio Putin aprovechando privatizaciones y luego siguiendo como chantajista sobre los empresarios, siendo su objetivo una alianza perversa entre Estado y burguesía, basada en alianza estilo mafioso, sin eficiencia ni beneficio económico para la sociedad.

A manera de conclusión

Las élites autónomas, como ejemplifica el rey guerrero Leónidas, son capaces de aprovechar ventajas estratégicas y golpear con fuerza a una tiranía. El régimen tiránico, por más acumulación de fuerza que contenga, posee varias debilidades estructurales. La unidad de mando implica que su habilidad de lucha está delimitada (sitiada, ahogada, atada) por las facultades de su líder y las pocas personas en quienes confía. La fragilidad del tirano y su pequeña élite señala la debilidad del autoritarismo. La dispersión del mando democrática implica un problema, pero también permite las actuaciones disruptivas exitosas[11], pues los individuos y élites diferenciados son capaces de intentar resolver o atacar al tirano con distintas tácticas.

Las democracias (y las masas) avanzan con más lentitud, incluso desde los márgenes, pero son capaces de generar largos periodos republicanos y efectos de libertades muy extendidos. Tenemos el caso de los griegos clásicos, de la República de Roma, y el liberalismo democrático desde el siglo XVIII, con la irrupción espectacular de Estados Unidos de América.

Algunas transiciones, desde una condición inicial de tiranías hasta su cambio a democracias republicanas resultan rápidas y exitosas, mientras que otras fracasan o encuentran demasiados obstáculos, como demuestra Rusia tras la caída del Muro de Berlín. Existen vías típicas mediante las cuales las poblaciones superan a las tiranías y encausan hacia sistemas republicanos democráticos.

El más débil individuo posee un poder tremendo cuando lo comprende, porque desarrolla sus estrategias diferencias, particulares o inesperadas. El mejor ejemplo está en el psicólogo Milton Erickson, que quedó discapacitado por la terrible enfermedad de poliomielitis y, entonces, condenado a postrarse en una cama o silla de ruedas. En lo físico era la persona más débil que te puedas imaginar, pero su mente fue potente y desarrolló sus estrategias, fortaleciendo su voluntad. El individuo requiere de una formación y reunir muchas cualidades y virtudes para en su sola persona funcionar como si ya agrupara a una élite completa, para volverse un líder eficaz. El liderazgo excepcional es una excepción, pero sí sucede.

Ya vimos que los espartanos, atenienses y otras ciudades eran débiles ante los persas, pues el reino imperial superaba numéricamente a las ciudades independientes. Cuando los débiles sumaron sus estrategias derrotaron a la tiranía oriental que los intentaba aplastar.

El ágora pública, reuniendo individuos libres, fue la clave de la democracia. Los individuos fuertes y dignos salvaron a las ciudades griegas del desastre. Hubo estrategas astutos e ingeniosos que mostraron el camino para derrotar a las tiranías del Siglo de Oro. Y ese resultado positivo se ha repetido una y otra vez: las débiles democracias terminan por vencer a los tiranos. Para que el débil triunfe se requiere de estrategia, no basta la fuerza bruta.

 

 NOTAS:



[1] El clásico es Maquiavelo en El príncipe, pero en Discursos sobre la primera década de Tito Livio, opina favorablemente a las repúblicas democráticas, por ser más estables y resistentes, pues aprovechan la sabiduría colectiva, donde la multitud es más constante y sabia que un príncipe solitario. Libro I, Capítulo 58.

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[2] Libro VII de las Historia de Heródoto

 

[3] Es evidente la tendencia a que en sociedades estables se formen élites resistentes y que evitan que se fortalezcan nuevos liderazgos, pero no es imposible. Véase Wrigth Milles, La élite del poder. Pero con un cambio tecnológico y social deben irrumpir rápidamente nuevos actores, para formar o modificar a las élites, como señala Alvin Toffler en La tercera ola, El cambio del poder.

[4] Véase la biografía de Deutscher en Stalin: Biografía política.

[5] Anderson, El Estado absolutista.

[6] Canetti entiende perfecto ese mecanismo de mayor debilidad del reino más exclusivo, en Masa y Poder. Incluso el propio Lenin y Trotsky comprenden perfecto que el autócrata termina aislado. De Trotsky véase La historia de la Revolución Rusa. De Lenin su recopilación El Estado y la revolución.

[7] Anderson, Las transiciones de la Antigüedad al Feudalismo.

[8] Es peculiar que Lenin y los primero bolcheviques creen firmemente que llevan al proletariado a gobernar, pero la combinación del atraso ruso y la dinámica íntima de su proyecto comunista lleva hacia una dictadura descarnada, que oprime a todo el país, excluyendo al proletariado del ejercicio del Poder. Un clásico fue León Trotsky en su obra La revolución traicionada, que veía en Stalin un “termidor soviético”, pero gerenciando un “Estado obrero”, con un dejo de optimismo inocente.

[9] Es evidente la ilusión de Marx por el control del proletariado del poder sin intermediaciones, como en La guerra civil en Francia.

[10] Marx, La guerra civil en Francia, Lenin, El estado y la revolución. Lenin justifica su violación flagrante a la promesa de llevar a que el proletariado gobierne, basado en las difíciles condiciones de la guerra civil, pero de inmediato la excepción se convirtió en regla. Se hace evidente que lo excepcional no era tal, sino el nuevo sistema de falsa representación, donde el Estado controla todo de todo y el proletariado se enfrenta a un Amo de Estado, pero que el capitalista.

[11] Analizando el brillante enfoque de El tema de nuestro tiempo, Gasset demuestra que solamente las minorías son las que anticipan el futuro, pues su estructura se va colando por campos sutiles como las ideas y las sensibilidades, que las grandes masas son las que siguen.

 

 

 

domingo, 25 de mayo de 2025

MEDUSA: LA ORIGINAL JAMÁS FUE UNA DONCELLA ABUSADA

 

Por Carlos Valdés Martín

 

En la actualidad, la versión más difundida de que Medusa (una de las 3 Gorgonas) era una bella sacerdotisa que por el enojo de Atenea fue convertida en una entidad monstruosa, surge desde una narrativa alterada por Ovidio, que no corresponde con la religión de los antiguos griegos. El relato de la bella sacerdotisa abusada por Poseidón y metamorfoseada es un relato que desvirtúa la religión antigua y los motivos por los cuáles era reverenciada Atenea. La versión alterada por Ovidio sucedió ocho siglos después de que Hesíodo recopiló los mitos griegos, cuando los vivía y creía. Por su parte, Ovidio fue un talentoso poeta y escritor romano, que hizo su versión para contrariar lo que marcaba la tradición y lo evidente en la religión griega. La narrativa de Ovidio sobre un injusto arrebato de Atenea contraviene una cualidad fundamental de esa diosa, definida como razonable y justiciera.

Hay tres versiones principales sobre ese mito: 1) La original y con pocas anécdotas de Hesíodo, que corresponde perfectamente con la religión y arte griego clásico. 2) La derivada y con un buen relato de Apolodoro, el cual explica con claridad el ciclo de Perseo. 3) La de Ovidio que retoma libremente las anteriores tradiciones, pero desvirtúa en lo que respecta a la naturaleza misma de la Gorgona y con un comportamiento absurdo de Atenea, diosa de la justicia. Con toda claridad, Ovidio humaniza a Medusa, para que encaje en su proyecto de exponer las más asombrosas Metamorfosis, según señala su tema elegido[1].

Versión originaria de Hesíodo y su correspondencia perfecta

En Teogonía, el texto es muy conciso por lo que puede citarse completo, líneas 270-294:

"A Ceto, Forcis la desposó, y de su unión nacieron (…) también las Gorgonas, que habitan más allá del ilustre Océano, en el confín del mundo, hacia la noche, donde están las Hespérides de voz clara: Esteno, Euríale y Medusa, la de triste destino. Esta era mortal, mientras que las otras dos eran inmortales y no envejecían. Con ella, la de cabellos azules [Poseidón], se unió en un suave prado entre flores primaverales. Y cuando Perseo le cortó la cabeza, de ella surgieron el gran Crisaor (un guerrero) y el caballo Pegaso. A este se le llamó así porque nació cerca de las fuentes del Océano, y a aquel porque sostenía una espada de oro en sus manos..."[2]

¿Qué significa esto? Que las gorgonas son 3, y son hijas de los dioses marítimos Ceto y Forcis, nacidas divinidades de estirpe terrible o monstruos. Se asume que son entidades marítimo-terrestres, de ahí que serían primas de Poseidón el regente de los mares. Dos hermanas Gorgonas son inmortales y únicamente Medusa es mortal. Que Poseidón ha sido pareja carnal de Medusa, dando a entender que fue romance entre flores, nada forzado. El héroe Perseo le corta la cabeza y ese corte es milagroso, pues genera otra divinidad Crisaor y un caballo volador, muy famoso, Pegaso. Ahí están los elementos del mito de Perseo, pero no se dan detalle de la operación, que sí surgirán en otros relatos.

Antagonismo de dioses Olímpicos contra marítimos y anteriores

La narración de la derrota de Medusa forma parte de muchas narraciones que explican las hostilidades entre los dioses Olímpicos contra los anteriores y entre ellos mismos. En ese contexto, resulta muy comprensible el antagonismo entre Atenea y la Medusa, así como el motivo de que lleve su cabeza (o la representación) en su escudo o manto, como trofeo y símbolo de poderío. De modo reiterado, Atenea es la consejera y guía de los héroes griegos. Este papel es evidente en la Ilíada y Odisea, así como el mito de Perseo, que explica la derrota de Medusa.

En la Ilíada, la cabeza de Medusa está representada en el manto de Atenea y en el escudo de Agamenón. En especial, el escudo del líder griego marca perfectamente que esa es una representación para provocar el miedo de sus enemigos, señalando que los griegos son guerreros temibles, que ha dominado a los monstruos.

La divina Atenea aparece repetidamente en esas luchas entre Olímpicos y otras divinidades outsiders y/o monstruosas, que lo son las 3 Gorgonas. La única de las 3 que es mortal, queda aniquilada por Perseo, un semi-dios, hijo de Zeus y humana, quien es protegido y orientado por Atenea.

Versión de Apolodoro

La descripción de Apolodoro sobre este mito se centra en la acción del héroe Perseo. En este caso, Atenea protege y arma al héroe, para enfrentar a la Medusa… Esa versión sí está apegada a los mitos originarios y la religión practicada en Atenas[3]. En esta versión, el antagonismo de Atenea contra Medusa es máximo, en cuanto guía al héroe Perseo hacia su objetivo, le proporciona el escudo, le guía la mano y recibe la cabeza como trofeo. El texto es breve por lo que se consulta completo:

"Perseo fue enviado por Polidectes a buscar la cabeza de la Gorgona Medusa, ya que Polidectes esperaba que Perseo muriera en la empresa, deseando así librarse de él para cortejar a Dánae, su madre. Pero Perseo, bajo la guía de los dioses, tuvo éxito. Atenea y Hermes lo ayudaron. Atenea le dio un escudo brillante, que podía usar como espejo para evitar la mirada mortal de Medusa, y Hermes le proporcionó una hoz de adamantio para cortar su cabeza. Además, las Ninfas le dieron las sandalias aladas, una bolsa (kibisis) para guardar la cabeza de Medusa y el casco de Hades, que lo hacía invisible.

Guiado por Atenea, Perseo llegó al lugar donde vivían las Gorgonas, que eran Esteno, Euríale y Medusa, siendo esta última la única mortal. Las Gorgonas tenían cabellos de serpientes, colmillos grandes, manos de bronce y alas doradas, y su mirada convertía en piedra a cualquiera que las mirara directamente. Perseo, usando el escudo de Atenea como espejo para evitar la mirada de Medusa, se acercó a ella mientras dormía y, con la hoz de Hermes, le cortó la cabeza, guiado por la mano de Atenea. Luego, guardó la cabeza en la kibisis. Al despertar, las otras Gorgonas persiguieron a Perseo, pero él escapó gracias al casco de Hades, que lo volvió invisible.

Perseo, portando la cabeza de Medusa, regresó volando con las sandalias aladas, y más tarde usó la cabeza para convertir en piedra a sus enemigos, como a Polidectes. Atenea, tras la hazaña, tomó la cabeza de Medusa y la colocó en su égida, como un símbolo de su poder."

Anotemos que el combate a la Medusa fue un capricho del rey pretendiente de su madre, quien intenta que Perseo muera ante una misión imposible. Entre las 3 Gorgonas, Medusa era la única mortal. Ellas son seres casi imposibles de desafiar por su potencia para petrificar con la simple mirada. Siendo Perseo un hijo de Zeus y una mujer mortal, recibe una ayuda en equipo de varios dioses, que lo arman de una manera inusual. Todo su armamento es portentoso. El escudo-espejo que entrega Atenea es un símbolo por sí mismo. Colaboran también Hermes dando una hoz de adamantium (metal mítico), Hades con un casco de invisibilidad y las Ninfas con una cesta capaz de guardar la cabeza monstruosa. Notemos que sucede una conjunción de divinidades olímpicas para enfrentar un peligro mayúsculo, especie de miedo primordial y vencerlo. En estas versiones apegadas a la tradición jamás hay una “doncella castigada”, sino una integración de los olímpicos para la victoria del héroe ascendente, capaz de controlar los más horribles temores.

Consecuencias de la mejor versión

Las Gorgonas permanecen en una categoría de las divinidades monstruosas, más próximas a fuerzas de la naturaleza con un efecto de deshumanización, por lo que mientras una muere y es controlada, para ser absorbida-dominada por el escudo o égida (manto) de Atenea, las otras 2 gorgonas permanecen imbatibles. Por tanto, la categoría de gorgonas sirve como símbolo del inconsciente peligroso, siempre dispuesto a retar la personalidad. La Medusa (violento elemento del inconsciente) se mantendrá controlada mientras Atenea (sabiduría justiciera) se mantenga en su esplendor de Estratega.

En Medusa el detalle usual de los cabellos de serpientes apunta hacia la esquizofrenia de las pasiones rebeldes y crueles. La multiplicación de las serpientes evoca el caos originario o la tendencia hacia la entropía desordenada que acosa con la destrucción completa. 

La mirada que petrifica y el escudo-espejo que cuida son dos lados de la moneda, en el sentido del poder instantáneo del ver. En este argumento, la luz como fenómeno natural más rápido corresponde con el más rápido de los sentidos (para captar) y con capacidad de percibir las mayores distancias (estrellas). El mito filosófico de la caverna señala la luz que todo lo puede conectar; al contrario, el mito de la mirada que petrifica implica la terminación, tal cual el pasado se aleja del presente y nunca más se recupera[4]. El escudo espejo mantiene inalterada la consciencia, incluso mantener la mente como un espejo diáfano es un ideal del espíritu, que no se altera. En ese sentido, el escudo de Atenea es símbolo de la consciencia victoriosa que no se altera ante el horror primordial. Y la consciencia victoriosa es la que se mantiene inalterable y sí capta la realidad, la refleja con objetividad, sin caer en la deformidad de las pasiones. La disposición de poner de un lado del escudo la representación de Medusa, señalando que podría utilizar su poder petrificante y que la interior debería permanecer el espejo, suena a una especie de trampa o astucia, en una operación tan grata al espíritu del griego clásico.

A manera de conclusión: Atenea la unificadora

La alianza entre los dioses y los hombres es la última consecuencia a mencionar, conforme los dioses mismos ya representan un dechado de cualidades, las cuales a su vez deben confluir y armonizarse para el logro. En la historia real, sí Atenea representó la reunión de cualidades en su personaje y, a su vez, quien reúne a las demás cualidades para convertir un rincón frente al mar, en una ciudad clave para levantar una civilización espectacular.

En una leyenda clave, los atenienses eligen a Atenea sobre Poseidón como la patrona de la ciudad porque ella les regala el conocimiento del olivo, una planta que terminará convirtiéndose en símbolo universal de la paz.

El agregar un acto injusto a Atenea, ha funcionado para ocultar y distorsionar la magnífica cultura griega. Elemento absurdo de injuriar a una doncella violada encaja en un relato victimista del presente, pero distorsiona por completo mitos clave de una cultura refinada, que utilizaba sus leyendas para favorecer sus logros. Una correcta valoración de Atenea conduce a desechar como un agregado falaz esa parte del relato que inventa a una sacerdotisa convirtiéndose en entidad monstruosa y primordial.  

NOTAS:

[1] El libro Las Metamorfosis de Ovidio recopila todos los casos de notables cambios que narra la mitología. Es un notable poeta romano, quienes comparten una religión proveniente principalmente de los griegos, con algunas importantes modificaciones. Entre ellos Atenea se llamó Minerva y también fue una de las divinidades principales.

[2] Hesíodo, Teogonía.

[3] Apolodoro, Biblioteca, II, 4.2-4.3.

[4] Mito bíblico de la esposa de Lot que mira hacia atrás hacia Sodoma y se vuelve estatua de sal.