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sábado, 29 de diciembre de 2018

CARLOS VALDÉS: BIOGRAFÍA BREVE






Carlos Valdés Vázquez. Guadalajara, 16 de abril de 1928 — Ciudad de México, 10 de febrero de 1991. Narrador, ensayista y traductor mexicano. Reconocido como un exponente clave de la literatura mexicana de la Generación de Medio Siglo (s. XX).

Biografía

Descubrió su vocación literaria en su ciudad natal y siendo adolescente intentó leer una biblioteca pública completa comenzando con la letra A. Como gesto de rebeldía leía a escondidas a los “poetas malditos” en un rincón de la Catedral de Guadalajara junto con Emmanuel Carballo[1]. Ahí colaboró en la fundación de la revista literaria Ariel y participó activamente en los primeros números. Poco después, en 1952 emigró a la Ciudad de México con la intención definida de dedicarse a la literatura.
En su juventud, buscó labores que fueran compatibles con su aprendizaje literario. De modo autodidacta aprendió el idioma inglés para disfrutar a sus autores favoritos en versión directa como Faulkner, Conrad y Navokov. Con los años se convertiría en un traductor de ese idioma, actividad que continuó hasta su fallecimiento en 1991.
Trabajó como funcionario en la Universidad Nacional Autónoma de México, en difusión cultural y prensa. Fue editor de la prestigiada Revista Universidad de México durante la década de los sesentas.
En 1960 fundó y dirigió la revista literaria independiente Cuadernos del Viento, junto con Huberto Batis, quien la continuó hasta 1967[2], la cual fue un escaparate importante para la nueva literatura mexicana y la difusión de las vanguardias literarias provenientes de otros países.
Publicó cuentos sueltos y colaboraciones en varias revistas como Ariel, Ideas de México, México en la cultura, Revista Universidad de México, La cultura en México de Siempre! y Sábado de Unomásuno. Casi toda su obra la firmó como Carlos Valdés, pero de modo ocasional empleó los seudónimos de Ventura Gómez Dávila (crítica de arte) y Juan Lomas (ensayo).
Su primer libro de cuentos fue Ausencias del año 1955, publicado bajo el sello de Los Presentes, una serie dirigida por el escritor Juan José Arreola. Desde este primer trabajo Carlos Valdés ya dominaba el estilo realista, con ironía y ficción entrelazadas, un estilo que prevalecerá en su producción posterior de cuentos y novelas. Desde esa primera obra, la crítica literaria ha encontrado una tendencia hacia lo autobiográfico como recurso de la ficción.
Bajo el mismo género de cuentos publicó también Dos ficciones[3] y Dos y los muertos[4]. De esos libros han sido seleccionados para antologías los cuentos “El último unicornio” y “Arenas de oro”.
Su última publicación de cuentos y la más reconocida en ese género fue El nombre es lo de menos[5]. En esta obra abarca desde temas románticos, cuento policíaco hasta crítica social.
Sus cuentos han sido seleccionados para formar parte de varias antologías. Por ejemplo, está incluido en las antologías y estudios del cuento mexicano contemporáneo de Emmanuel Carballo[6], Héctor Gally[7], Enrique Congrains Martín[8], Brianda Domeq[9], Lauro Zavala[10] y Christopher Domínguez Michael[11].
Su primera novela publicada fue Los antepasados,[12] Cuadernos del viento, 1963. Es una larga saga donde describe las venturas y cambios de varias generaciones familiares en México, a partir de un zapatero en un pueblo de Jalisco.
Su novela La voz de la tierra[13], es una obra madura y equilibrada donde presenta el drama del final de la Revolución Mexicana escenificado en una población provinciana. En su narración el héroe encarnado termina derrotado por el discurso del rencor, la cotidianeidad derribando el pedestal del ídolo, cuando el conflicto entre la lealtad, la pasión y la traición se enlaza con una comprensión precisa de los procesos psicológicos y sociales.
La ausencia de nuevas publicaciones de Carlos Valdés en los géneros de cuento y novela después de La voz de la tierra en 1972 generó extrañeza en algunos críticos literarios, quienes estimaron su calidad e ingenio para elaborar sus cuentos.
De modo póstumo se publicó La catedral abandonada[14], novela que refleja las aspiraciones, amistad y expectativas de un grupo de jóvenes en calles de la ciudad de Guadalajara.
Produjo diversos ensayos sobre temas de arte literario y pintura, cultura y sociedad. En 1963 publicó sus Crónicas del vicio y la virtud[15] donde hace gala de humor e ironía, con un estilo que navega entre el ensayo y el cuento de ficción, por lo que no se clasifica con facilidad. Predomina el tono alegre e irónico mezclado con la ternura; así convierte el drama de Edipo en una comedia genealógica, interpreta la costumbre de hacer “colas”, analiza el cine con sus muchos servicio para el ocio, alaba el servicio de las cafeterías, le encuentra la nostalgia a noviembre, explica la soledad de las estatuas en los jardines públicos y revela las angustias de un espejo.
En 1966 publicó un libro dedicado al entonces joven pintor José Luis Cuevas[16], UNAM (Colección de arte). Existe gran variedad de ensayos publicados en el suplemento cultural del periódico Unomásuno entre 1980 y 1991. Participó en la primera serie de Los narradores ante el público[17]
Publicó dos textos analizando facetas del humor en México bajo el seudónimo de Juan Lomas, titulados Teoría y práctica del insulto mexicano y Protesta y chiste político en México[18].
Tradujo más de cincuenta títulos en temas de ciencias sociales, psicología y literatura principalmente, ampliamente reconocidos por su calidad[19]. En colaboración estrecha con su esposa Ruth Martín, tradujo para el FCE, entre otros autores, a Ernest Becker, Erich Fromm, Richard Darnton y Richard E. Greenleaf, y en revistas y suplementos a Seymour Menton, James Joyce, James Baldwin, Allen Ginsberg y Katherine Anne Porter.

Obra publicada

Ausencias, Los Presentes, 1955.
Dos ficciones, El Unicornio, 1958.
Dos y los muertos, UNAM, 1960.
El nombre es lo de menos, FCE (Letras Mexicanas), 1961.
Crónicas del vicio y la virtud, ERA, 1963.
José Luis Cuevas, UNAM (Colección de arte), 1966.
Teoría y práctica del insulto mexicano (seudónimo Juan Lomas), Posada (Duda semanal), 1974.
Protesta y chiste político en México (seudónimo Juan Lomas), Posada (Campo abierto), 1975.
Los antepasados, Cuadernos del viento, 1963.
La voz de la tierra, FCE, 1972.
La catedral abandonada, Conaculta (LuzAzul), 1992.

Enlaces electrónicos

“Valdés, Carlos” en Catálogo de Escritores Mexicanos de la Coordinación Nacional de Literatura del Instituto de Bellas Artes, [http://www.literatura.bellasartes.gob.mx/acervos/index.php/catalogo-biobibliografico/1489?showall=1]
“Ángeles infernales” y “Poeta maldito” en Minificciones de El cuento, revista de imaginación [minisdelcuento.wordpress.com], 14 y 17 de junio de 2012.
Semblanza: Valdés Martín, Carlos: “Gracia y nostalgias del padre amoroso”, carlosvaldesmartin.blogspot.com.mx, 2 de enero de 2011.
Juan Antonio Rosado: “Carlos Valdés, a 20 años de su muerte”, México, Siempre! [siempre.com.mx], 4 de junio de 2011.

Bibliografía

BATIS, Huberto, Lo que Cuadernos del Viento nos dejó, Diógenes, 1985; Consejo Nacional Para la Cultura y las Artes, Lecturas Mexicanas, 1995.
CARBALLO, Emmanuel, Ya nada es igual, Memorias (1929-1953), Ed. Secretaría Cultura Jalisco-Editorial Diana, ISBN 970-624-026-8.
Carballo, Emmanuel, Cuentistas mexicanos modernos, Volumen 2, Libro-mex, 1956.
Domeq, Brianda, Asechando al unicornio, Ed. FCE, 1988.
Domínguez Michael, Christopher, Antología de la narrativa mexicana del siglo XX, Ed. FCE. 1989.
Zavala, Lauro, Teoría del cuento, Vol. 4, Ed. UNAM, 1994.


[1] CARBALLO, Emmanuel, Ya nada es igual, Memorias (1929-1953), Ed. Secretaría Cultura Jalisco-Editorial Diana, ISBN 970-624-026-8, p. 260.
[2]  BATIS, Huberto, Lo que Cuadernos del Viento nos dejó, Diógenes, 1985; Consejo Nacional Para la Cultura y las Artes, Lecturas Mexicanas, 1995; Por sus comas los conoceréis. CNCA, 2001.
[3] Ed. El Unicornio, 1958.
[4] Ed. UNAM, 1960.
[5] Ed. FCE (Letras Mexicanas), 1961.
[6] “¡Salvar al mundo!” en Carballo, Emmanuel, Cuentistas mexicanos modernos, Volumen 2, Libro-mex, 1956.
[7] “Arenas de oro” en Gally, Héctor, 30 cuentos de autores mexicanos jóvenes, Ed. Pax, 1967.
[8] “La calle aún es nuestra” en Congrains Martín, Enrique, Antología contemporánea del cuento mexicano, Instituto Latino-Americano de Vinculación Cultural , 1963
[9] “El último unicornio” en Domeq, Brianda, Asechando al unicornio, Ed. FCE, 1988.
[10] “El nombre es lo de menos” en Zavala, Lauro, Teoría del cuento, Vol. 4, Ed. UNAM, 1994.
[11] “El último unicornio” en Domínguez Michael, Christopher, Antología de la narrativa mexicana del siglo XX, Ed. FCE. 1989.
[12] Ed. Cuadernos del viento, 1963.
[13] Ed. FCE, 1972.
[14] Ed. Conaculta (LuzAzul), 1992.
[15] Ed. ERA, 1963
[16] Valdés, Carlos, José Luis Cuevas , UNAM (Colección de arte), 1966.
[17] Ed. Joaquín Mortiz, 1966; Ficticia/UANL/Conaculta-INBA, 2012.
[18] Teoría y práctica del insulto mexicano (seud. Juan Lomas), Posada (Duda semanal), 1974. Protesta y chiste político en México (seud. Juan Lomas), Posada (Campo abierto), 1975.
[19] Diccionario de Escritores Mexicanos, Instituto de Investigaciones Filológicas, México, 2007, Bajo la dirección de Aurora M. Ocampo, ISBN 968-36-2825-7, Tomo IX, p. 64-67.

sábado, 17 de noviembre de 2018

"CUADERNOS DEL VIENTO" FUNDADOS POR BATIS Y VALDÉS


En las imágenes siguientes aparece una breve reseña de Huberto Batis, explicando el nacimiento de "Cuadernos del Viento", la revista literaria mexicana. Siendo un trabajo editorial en equipo entre él y Carlos Valdés, explica las condiciones de su surgimiento, sus ventajas y las penurias que enfrentó. Detalla el ataque gratuito de Vicente Melo contra el proyecto, la posterior salida de Valdés y el final de su proyecto.

La reseña fue publicada originalmente en el periódico El Universal, el 13 de diciembre de 2015.





domingo, 19 de abril de 2015

RESEÑA BREVE DE LA NOVELA LOS ANTEPASADOS













Reseña de la novela Los antepasados[1] hecha por el propio autor, Carlos Valdés (Vázquez), en entrevista de Huberto Batis que aparece en Por sus comas los conoceréis[2]. Es un raro privilegio contar con la reseña de una obra, generada por el propio autor de modo simple y directo.


Entrevista Huberto Batis: 
 —¿Y de Los antepasados?

Responde Carlos Valdés (Vázquez): 
—Es una novela larga (350 cuartillas). La escribí en 1962 en menos de seis meses. Trabajaba ocho horas los días feriados, dos los de trabajo: cuatro cuartillas diarias de promedio.
Intento ofrecer una visión panorámica de la realidad mexicana de 1823 a 1918. El personaje como individuo no me importó tanto como la interacción de las generaciones.
Los antepasados condi­cionan moral, económica, caracterológicamente al individuo; puedes apreciarlo cuando te explicas el conjunto que lo pro­dujo. Cada hombre tiene oportunidad de vivir y de desarro­llarse, tiene la vida —puede decirse— en sus manos; sólo que unos son débiles y otros fuertes.
En la novela José Costa es el fuerte; se eleva al poder porque rescata de sí mismo valores que lo llevan a imponerse y a establecer a su familia. Arcadio, su primogénito, lo tiene todo: educación, dinero, un cacicazgo heredado; pero en realidad no tiene nada porque es un débil: vive de la opinión ajena, es sólo el reflejo de su sociedad. Los valores éticos y sociales desaparecen, apenas le quedan los vitales. Lo importante para tipos como él es vivir, sobrevivir, adaptarse y no imponerse al medio transformándolo. Pero lo trágico es llegar a perder aun la propia vida, como el Rafael Costa de la tercera generación; éste es un fantasma.
Mi novela es la historia de la pequeña burguesía en paradigma, la clase social movible que va desde el artesano al cacique, llega al conservador y acaba en la anarquía. Mis personajes débiles son arrastrados por las circunstancias. Buscan como todos su felicidad; su objetivo es satisfacerse ética, sexual, económica­mente. La historia de México que los envuelve es marginal, porque ellos no la viven sino que la padecen.
En la Revolución, Rafael reacciona contra sus antepasados, contra su clan. Ha­bría sido próspero y feliz si los imita, pero tenía los suficientes impulsos vitales para querer introducirse en la historia. Pero el acontecer le es adverso y le impide realizarse. Toda revo­lución es adversa a la burguesía, que vive de la estabilidad y del equilibrio. Rafael conoce el mal y la violencia de la Revo­lución y busca inútilmente dónde afirmarse. No le importan los partidos porque carece de ideología; no comprende lo que está viviendo. Los personajes conscientes de la literatura mexi­cana son excepciones que nos quieren hacer pasar por reglas. La Revolución es dialéctica, benéfica a la sociedad en conjun­to pero a muy largo plazo. Trae progreso, trasforma, mueve resortes. Se produce precisamente para cambiar la estabilidad de las fuerzas, una insoportable quietud como la de Tonantlán.
Rafael regresa derrotado al pueblo, fracasado como militar porque le tocó del lado de Villa. Ha conocido la terrible realidad de la guerra y quiere la paz por instinto de conservación, aun­que lo único que sepa hacer sea pelear. Es ya un inadaptado, la paz le parece más sórdida que nunca, porque ha perdido las ilusiones con la liquidación de su Revolución. Pelea contra la miseria desesperado, cae en un monótono matrimonio, no sabe engancharse en la política posrevolucionaria. Cuando empieza a madurar, comprende que ha sido un iluso, y cuando decide volver a pelear, se da cuenta de que ya es tarde para él: ha pasado su momento.

Posdata: A continuación se transcribe un breve comentario, que es grande por la pluma de quien lo emitió, la escritora Rosario Castellanos, en su texto “Tendencias de la novelística mexicana contemporánea”, cuando expuso una breve opinión:
“Carlos Valdés, en Los antepasados, se remonta a causas más antiguas, a los albores de la guerra de Independencia y sigue las vicisitudes nacionales al través del hilo de una familia jalisciense. La amplitud del panorama le permite la serenidad suficiente como para no precipitarse emitiendo un veredicto que, en el mejor de los casos, tendría que ser provisional.” [3]

NOTAS:

[1] Novela bajo el sello editorial Cuadernos del Viento, Ciudad de México, en el año 1962.
[2] BATIS, Huberto, Por sus comas los conoceréis.
[3] CASTELLANOS, Rosario, en Revista de la Universidad de México, marzo de 1966, volumen XX, número 7, “Tendencias de la novelística mexicana contemporánea”. p, 9-12.