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sábado, 25 de octubre de 2025

AMANECE DESPEJADO

 

 

                                            Por Carlos Valdés Martín 

Somos seres de luz, buscamos la luz y, con ese motivo, despertamos con el amanecer. Está vigente el refrán: “No por mucho madrugar amanece más temprano”, pero tus mejores días incluyen un aroma de amanecer. Aunque no lo veas, hay un saber que desde el cielo destila un dulce rocío matinal, que trae consuelo y confianza. Quien triunfa en la vida conoce la madrugada; quien es feliz ha disfrutado y recuerda su mejor madrugada.

Cuentan que Sócrates se levantaba temprano para mirar el sol fijamente y permanecía de pie largas horas dedicado a sus reflexiones, para después acudir al mercado público donde lo recibían sus amigos. Preguntando sin descanso, Sócrates inventó la filosofía occidental y sus palabras llenas de sabiduría se las llevaba el viento, hasta que su admirador y colega Platón, las dejó por escrito. Más valen unas líneas fijadas sobre el papel que mil palabras al viento. 

Cuando se abren los ojos es el amanecer que ha despertado dentro de uno. Por descuido o prisa, se olvida que cada persona posee un amanecer en su mirada. Quien conserva el amanecer en su mirada, agrada y cautiva como sucede en “Poesía eres tú” de Gustavo Adolfo Bequer.


jueves, 2 de octubre de 2025

¿POR QUÉ EL GRADUALISMO?

 


 

                                    Por Carlos Valdés Martín 

La metáfora de la caverna de Platón señala una segunda gran Verdad, la cual es imposible de distinguir en la primera lectura: los prisioneros deben primero mirar las sombras para prepararse a encontrar el Sol. Si el prisionero atado en la caverna saliera sin transiciones desde la oscuridad absoluta hasta la mirada fija en el Sol, entonces quedaría enceguecido por tanta luz. A la luz y a la Verdad se accede gradualmente.

El otro lado de esta misma moneda lo explica Hegel al indicar que el Espíritu avanza paso a paso bajo su esquema dialéctico. Fue un error naif de Marx pretender que, al radicalizarse hacia una filosofía materialista, daba la vuelta a Hegel para colocarlo sobre sus pies y resolver el gran enigma. Ese error hizo a Marx atorarse y quedar ahogado en uno de los primeros capítulos de la Fenomenología del Espíritu, el que se llama popularmente “la dialéctica del Amo y el Esclavo”.

El conocimiento auténtico es gradual y, una vez que se domina su método, comprende la Verdad paso a paso, donde no existen atajos. La riqueza se obtiene también de esa misma manera: materializando al espíritu mediante el trabajo, que dignifica y se mantiene en un gran flujo.

Los atajos son la ruta que pierde al Espíritu en el Bosque del Caos y frustra al Destino, pretendiendo que el viaje se resuelve en un único paso.  

El Gradualismo permite al extraviado regresar hacia la senda de su propia redención, con lo que se convierte en un peregrino orientado por la Luz que se enfila hacia la Verdad.