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miércoles, 29 de abril de 2026

HABITAR ESTÁ EN LA CONDICIÓN HUMANA


 

                     Por Carlos Valdés Martín

En la naturaleza esencial del ser humano está el habitar (Heidegger), por eso la proyección mental de inmediato señala al primitivo como cavernícola y al moderno lo imagina en una habitación confortable. Aristóteles afirmó que quien pervive alejado de cualquier ciudad está entre dos opciones: es una bestia o un dios, por eso definió a un zoón politikón. Este calificativo fue por habitar en la ciudad.

Aunque Sodoma fuera una ciudad de perdición, la esposa de Lot no se resistió a mirar hacia atrás cuando la abandonaba. Al filósofo íntegro, Sócrates, le resultaba mejor el suicidio que huir de su amada ciudad, Atenas, porque para él era preferible la muerte que abandonarla con deshonra.

Además del dormir (momento de fragilidad potencial), el habitar implica un entorno de protección. La escala va desde la más sutil sombra o una “cobija de estrellas” hasta las costosas mansiones que resguardan con las mayores comodidades.

Los nómadas y los viajeros ponen al límite esa condición, como si llevaran a cuestas su hogar. A falta de hospedaje normal, los antiguos agremiados utilizaban los talleres como vivienda. En especial, los aprendices debían acomodarse entre piedras y pajas, para descansar.

sábado, 25 de octubre de 2025

AMANECE DESPEJADO

 

 

                                            Por Carlos Valdés Martín 

Somos seres de luz, buscamos la luz y, con ese motivo, despertamos con el amanecer. Está vigente el refrán: “No por mucho madrugar amanece más temprano”, pero tus mejores días incluyen un aroma de amanecer. Aunque no lo veas, hay un saber que desde el cielo destila un dulce rocío matinal, que trae consuelo y confianza. Quien triunfa en la vida conoce la madrugada; quien es feliz ha disfrutado y recuerda su mejor madrugada.

Cuentan que Sócrates se levantaba temprano para mirar el sol fijamente y permanecía de pie largas horas dedicado a sus reflexiones, para después acudir al mercado público donde lo recibían sus amigos. Preguntando sin descanso, Sócrates inventó la filosofía occidental y sus palabras llenas de sabiduría se las llevaba el viento, hasta que su admirador y colega Platón, las dejó por escrito. Más valen unas líneas fijadas sobre el papel que mil palabras al viento. 

Cuando se abren los ojos es el amanecer que ha despertado dentro de uno. Por descuido o prisa, se olvida que cada persona posee un amanecer en su mirada. Quien conserva el amanecer en su mirada, agrada y cautiva como sucede en “Poesía eres tú” de Gustavo Adolfo Bequer.