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domingo, 18 de septiembre de 2016

TRUMP CANDIDATO Y DESPERTADOR





                                                                                              Por Carlos Valdés Martín

A veces hace falta un contrincante para tomar conciencia, a veces basta un peligro incierto para despertar. Ese enemigo escandaloso ha sido el candidato Trump para los mexicanos. Mediante un discurso irresponsable y emocional, agitando gestos de odio y amenaza Donald Trump está logrando un gran despertar de quienes llevaban décadas como adormecidos ante otras ofensas y arrebatos provenientes del Norte. 

A diario escuchamos de muertes e injusticias que surgen del narcotráfico que, para efectos prácticos, es un cáncer con un origen y destino que señalando al Norte. ¿Quién compensará las decenas de miles de muertos y los campos azolados por la violencia del narco? Para las tristezas de nuestro lado, el dedo flamígero de la responsabilidad apunta hacia Norteamérica. La guerra contra el narco donde las víctimas siempre caen de este lado de la frontera ¿a quiénes se las cargamos? Una condena moral apunta hacia millones de adictos norteamericanos. 

Tales situaciones resultarían irrelevantes si no nos deshacemos de una pesada costra de prejuicios y un gesto de sumisión. Por una larga tradición, los mexicanos nunca agredimos a los norteamericanos; al contrario, la molestia proviene de una admiración por lo inalcanzable de su riqueza y poderío acumulados. 

Ese sentimiento típico de buena vecindad —diestramente retratado por Alan Ridding en Vecinos distantes—, ahora mudó hacia una incomodidad manifiesta por los gestos insultantes de Donald Trump. Algunos no nos sentimos tan señalados por lo que textualmente hay de sus propuestas, que no tenemos en nuestros planes jamás emigrar hacia la “Big America”, aunque claro que alarma y ofende el modo escandaloso y enfático en que vocifera. El muro en la frontera en una parte significativa ya lo habían construido administraciones anteriores, pero Trump hace un énfasis burlón en que “les haré pagar por ello”. Ese machacón “hacer pagar” a México, adquiere una carga emocional de agresión y desquite que comenzó por extrañar y terminó por ofender masivamente. El nacionalismo mexicano respondón y orgulloso parecía adormecido, siendo sustituido por un gesto nacional menos sentimental y más de autoconsumo, sin consecuencias prácticas en las relaciones internacionales. 

Y llegó Trump para machacar en su campaña que desde México emigran criminales y violadores; así, levantó un discurso de odio que erizó la piel de los tranquilos mexicanos. Empezó la respuesta de gente normal y líderes de medios de comunicación, para quejarse de tales arengas. En un inicio la respuesta mexicana fue débil, pero adquirió vigor paso a paso.

En eso surgió el desatino del Presidente de México, al invitar intempestivamente a Donald Trump, en una decisión relámpago que sorprendió a propios y extraños. Después de la sorpresa vino el escándalo, porque ya el candidato del Partido Republicano está posicionado como el ogro que humilla y vitupera a los mexicanos. La recepción oficial de Peña Nieto pareció dar la bienvenida a quien ya se había convertido en una “plumita para vomitar” de los compatriotas. La opnión pública en respuesta fue una avalancha de repudio y descrédito ante el desatino del Presidente mexicano. 

El error político de la visita relámpago fue tan notorio que le costó el puesto al Secretario de Hacienda. A final de cuentas, las ofensas de Trump no se deben pagar con la misma moneda, la nación norteamericana jamás debe ser sujeto de escarnio ni ofensas en reciprocidad; pues recordemos el principio de Gandhi: la paz es el principio de la civilización, la violencia es de la barbarie. Pero el pacifismo no incluye correrle cortesías que fueron un espaldarazo político en su campaña, como si se minimizara su discurso de odio.  

Hasta hace poco tiempo el nacionalismo mexicano era un gigante adormecido, ahora está despertando. Hasta ahora Trump únicamente ha soltado declaraciones viles, pero imaginémonos que nuestra nación se levante tras sentirse ofendida por hechos viles… 

Soñemos por un momento con el gigante que despierta…

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