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domingo, 3 de diciembre de 2017

"LIDERAZGO FUNKY" RESEÑA







Por Carlos Valdés Martín

El libro Liderazgo Funky ofrece un giro muy interesante en los temas de liderazgo y superación personal. Sin duda la novedad proviene de la amplia experiencia de los autores, pues ya cuentan años generando propuestas en torno a un tema que pareciera más destinado a las élites: liderazgo. Este tema pareciera acaparado por otras latitudes, en especial, con algunos betsellers primermundistas, pero aquí se da un salto o hasta un sobre-salto en este tema para mostrar otra cara, el aspecto desconocido del nuevo liderazgo.

Ya existe el liderazgo para empresas, jóvenes, niños, mujeres… ¿Faltaba algo en el panorama? Bajo la autoría de Arturo Cruz Cabrera y Rogelio Sánchez Galán (QEPD[1]) surge una novedad radical con el tema con el “Funky-liderazgo”. 

Lo primero que hace el libro es justificar cómo un ritmo musical contribuye a un nuevo estilo de liderazgo. El “funky” es un ritmo surgido desde la contra-cultura del gusto afroamericano (fuiu: casi escribo “negro” y eso no me lo perdonaría ni Obama). Ese ritmo alegre, cadencioso y diferente se impuso con fuerza en el gusto mundial, aunque ahora lo escuchamos en otras mezclas sonoras, pues los rockeros, metaleros, raperos, hip-hoperos y demás son tributarios del rompimiento funky. ¿Qué tiene que ver esa música contestataria con el liderazgo? Yo mismo no lo habría descubierto, pero el libro nos revela una vertiente novedosa: la frescura y la diferencia, el salirse del camino e innovar.
Resulta sorprendente y original su visión de la moda, como una vanguardia del gusto y nos explica la complejidad de esa industria de vanidades. Es relevante comprender la moda y sus mecanismos, cómo seduce al consumidor y posee mil estrategias para enganchar y proponer cambios. El libro no es apologista ni tan crítico que nos lleve a la contemplación. Se acusa a la moda de superficial, pero quien entiende lo superficial está en la pista correcta para comprender el fondo.

Por si nos pareciera audaz el abordar la moda a fondo, todavía se enrola frente a las grandes mega-tendencia de nuestra época: el hedonismo global. El hedonismo es buscar la satisfacción instantánea y contentarse en ello. Los críticos sociales han cuestionado nuestro afán de consumir sin medida y la creencia de que basta un mayor nivel de ingresos para solucionarnos la existencia. Ante la evidencia de que el dinero no soluciona la vida, los autores imaginan un liderazgo que considere lo básico de nuestra existencia y no se contente con sonrisas superficiales. En ese sentido, el concepto de liderazgo funky busca una guía más honda, como antes han hecho los líderes intelectuales y humanistas destacados. 

Presentando una plataforma de investigaciones importante (sin faltar citas de los filósofos y pensadores clásicos) el texto es muy comprensible, incluso para quien no posee formación especializada, pues siempre se dirige con ejemplos prácticos y casos concretos. Las ilustraciones claras y llamados al costado de la página hacen más amena la lectura.

En el tema de la comunicación este liderazgo funky nos entrega interesantes reflexiones, donde se muestran los hechos del comportamiento humano y como saltar las barreras para entendernos mejor. Ese es el problema de muchos que se han creído líderes: no se comunican bien, pues ni escuchan a los demás ni manejan el arte de explicar con claridad. Para una buena comunicación nos ofrece un “estilo” que relaciona con lo “chic”, es decir, una manera de comunicarnos que alcance la frescura y amarre con el código profundo, ese descifrador de temas que utilizamos sin fijarnos.

Como nuestra época está saturada de información y conocimiento, también se alerta al líder para apropiarse de todo nuevo conocimiento e información, pues con esas armas se ganan las batallas: conocimiento del campo de lucha (que es la vida misma) y de sus armas (que son nuestras herramientas). Para este enfoque el conocimiento ha de ser divertido y avanzar por caminos poco trillados. En contra de lo que intentaron convencernos viejos profesores demasiado severos, este libro nos muestra que ¡el mejor conocimiento trae diversión! Y, además, el aprender no se termina nunca. Tanto se ha descubierto, pero todavía falta tanto más por descubrir. ¿El lector se aventurará en el camino del descubrimiento? A veces, perderse es descubrirse. 

Este modelo de liderazgo funky es divergente y original, pero con fundamentos, por eso el libro presenta un enfoque sobre la ética. No es el aburrido tumbaburros del “deber ser” sino una reflexión muy práctica y cercana a los problemas del lector. Por ejemplo, expone casos del típico conflicto dentro de la empresa o escuela, descubre las preocupaciones del empleado regañado y de la madre con hijos rebeldes. Estos principios se relacionan con la flexibilidad y adaptabilidad para superar los problemas y obtener resultados en un enfoque de ganar-ganar, pero sin seguir los caminos trillados.

Por último, Liderazgo funky nos hace una efectiva invitación para la acción y buscar nuestra inspiración. La motivación, tras leer este libro, despertará según el temperamento del lector. Cada persona es distinta, también cada líder lo es. Si liberas al león bajo la piel de cordero, encontrarás al líder que duerme en tu interior ¿Por qué no hacerlo en ese nuevo traje de líder funky? Descubrirás que es más cómodo que ningún otro vestido probado nunca antes.


[1] Él es otra víctima más de la absurda violencia que asola muchas regiones de México. Rogelio Sánchez Galán había sido electo alcalde de su pueblo, pero fue asesinado con alevosía el 24 de junio de 2015, en su natal estado de Guanajuato. Ya fueron detenidos los principales presuntos culpables de ese crimen artero.

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