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domingo, 3 de mayo de 2020

RESEÑA DE ALMA ENCADENADA "SOUL IN ICE" DE ELDRIDGE CLEAVER





Por Carlos Valdés Martín


Un libro popular en los medios rebeldes de la década del setenta, leído por la juventud aunque sorprende cuánto llamó la atención en ese entonces. Algo valioso que contenía, lo resumiría en tres palabras: iconoclasta, revelador y rebelde. El libro Alma encadenada (Soul in Ice) es una autobiografía extrovertida que muestra al personaje Eldridge Cleaver en evolución y ebullición alardeando su juventud marginada, sus cárceles, amoríos y aspiraciones a una existencia más digna. En su momento adquirió notoriedad e, incluso, aspiró a la presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica. Como individuo encarna una situación de racismo y contra-racismo, los efectos de la rebelión de los negros en EUA, englobada en el término Black Power, de tal manera que llamaba la atención por la acusación de los islamistas negros y los Panteras Negras dentro de la nación de la riqueza. El autor, Cleaver, causa sensación como uno de los casos en que la experiencia de prisión lo transforma positivamente y lo purifica, para superar su violencia brutal y buscar una causa sincera por la cual entregarse. De ser un criminal confeso llegaría a líder político de su comunidad y candidato presidencial,[1] que siguió una ruta de escándalos, exilios y reconversiones que merece un análisis posterior.  

Dos mitos (esclavo y campeón de boxeo) y una sombra (pantera negra)
En el periodo de la Guerra de Vietnam, marcado por disturbios y conflictos raciales en EUA mirarlos desde la distancia resulta en alguna bruma, aunque interesante por demás. Para la sensibilidad de esos años, a mediados de 1975, la esclavitud parecía el pasado y la sombra ominosa de otras latitudes, suponiendo que al Sur del Río Bravo no se discriminaba tanto, pues desde la gesta de Independencia, Hidalgo y Bolívar habían proclamado la abolición de la esclavitud como sus primeros gestos benevolentes.[2] ¿Qué ofrecía Alma encadenada sino un eco de esa esclavitud tardía que se representaba con el racismo norteamericano todavía tan agresivo y arrogante? De manera paralela, para la opinión pública mundial, los grandes campeones de boxeo en pesos pesados y otros atletas habían redimido a la raza negra, de tal manera que siendo campeones merecían un reconocimiento y un sentido de igualdad innata. Esto corresponde al ciclo de Cassius Clay y sus demostraciones pacifistas, con su cambio de religión. Y, de manera más escandalosa, el llamativo caso del grupo de Panteras, más politizado y con pretensiones protagónicas.
El libro de Cleaver se mueve entre esos tres mitos y dibuja una autobiografía extrovertida de quien convierte su drama personal en acto público. Nacido en un barrio pobre y de negros, los llamados guetos, el personaje visita la cárcel desde adolescente y se entrampa entre rencores y desesperaciones que retrata con agilidad.

Desde la cárcel
La primera parte está marcada por las experiencias juveniles de adolescente en prisión y se repiten como joven negro que se desespera ante las mismas recetas. Reconoce abiertamente el mal que ha provocado, que se convirtió en un violador delincuente que estaba imaginando vengarse de antiguas ofensas. Pero que descubrió que sus actos eran inaceptables, eran hondamente inmorales. Vino el arrepentimiento para asumir que se había engañado por el camino fácil de provocar daño y entonces acepta que “tal vez yo esté más enfermo que la mayoría”.[3]
El sentimiento dominante es abominación de una injusticia, que lo ha marcado tan hondamente. Y no es únicamente un lamento, sino un reto, un intento por desafiar y abatir a un sistema dominante. La anécdota histórica que lo marca es su acercamiento hacia el grupo de orgullo racial, la rebelión precedente de las Panteras Negras, y el asesinato de Malcom X el 21 de febrero de 1965, el líder agitador de los islamistas negros aunque no el formal que estaba dominado por un religioso islamista.

En este sufrimiento mismo hay un anuncio de tormenta, una señal de que la violencia se reproduce: “¿Qué es lo que le dice uno a los camaradas  en el momento en que cae El Líder? Todo comentario parece sobrar… se siente un deseo avasallador de venganza. Quiere uno golpear, matar, destruir, pegar un golpe demoledor…”[4] Y no es un sentido de individualidad, como que también hay algo de egolatría del líder, porque también Cleaver lo fue, sin embargo, es un discurso de la masa negra, la multitud del grupo que pretende ser homogéneo debido a una opresión ancestral. Asimismo, implica la respuesta vital de un macho que busca ser un alfa, que amenaza y agita el puño contra los blancos y al establishment. Es el gesto para levantar su hombría: “Tendremos nuestra hombría. La tendremos a la tierra quedará arrasada por nuestros intentos de afirmarla.”[5]

Descubriendo la negritud
Al segundo capítulo Cleaver lo titula con elocuencia “La sangre de la bestia”… ¿Dijo sangre de la bestia? Utilizar esos términos para referirse a los conflictos entre negros y blancos en la actualidad evocaría racismo, sin embargo, en ese entonces el discurso era fresco y motivado por opresión y violencias tan variadas y desesperantes que justificarían cualquier narrativa.[6] Y él reflexiona y observa sus propios excesos cuando les dice que antes su prédica era todavía más atroz, pues divulgaba que “la raza blanca era una raza de demonios, creada por su hacedor para la comisión del mal…”[7]y cambia ese discurso de mesianismo racista, por otro de tipo más politizado, como “esclavizadores, colonialistas, imperialistas”. Para luego tender un puente con la juventud blanca, y en el siguiente capítulo mostrará que hasta surge el romance.
Como sea, este espíritu enérgico y lacerado de Cleaver busca contribuir a una identidad de la negritud para combatir su opresión, revolviendo las pasiones sufridas para abofetear con indignación y doblegar su entorno de miserias. Para tal tentativa recupera a brillantes autores que desde el siglo XIX fueron forjando el orgullo de los negros y alimentando su dignidad, para enfrentar el agudo racismo imperante, por ejemplo el discurso de Frederick Douglass con su discurso, donde clavó esto: “un sistema iniciado por la avaricia, mantenido por el orgullo y perpetuado por la crueldad.”[8]
Utiliza la metáfora bíblica de Lázaro para levantar a la negritud de su opresión y adquiere gran relevancia la figura del boxeador negro, cuando adquiere el estrellado Clay que se muestra un campeón rebelde negándose al servicio militar y, además  se convierte a una religión ajena. El campeón de los pesos pesados es un símbolo de la masculinidad, por ello el sitio para un negro independiente implicaba un trastorno de valores y consciencias.

El amor en la complicación interracial
En el tercer capítulo se desvanecen los artículos incendiarios y resentidos, para presentar tres cartas de amor entre él, como prisionero de una cárcel y su abogada blanca. Cambia el ambiente y se agrega el tinte de  la novelística rosa, surge la expectativa, sin que tengamos que dudar de la sinceridad del autor. El tema que me llamó más la atención de esas tres cartas es el miedo a la desnudez para no ser lastimados, la desnudez del cuerpo que anticipa la del alma. Quien se ha mostrado como el macho dispuesto a volverse fiera, cambia su piel pues “No sé si dos personas puedan desnudarse tanto una delante de la otra. Estamos tan llenos de temores a ser rechazados…” [9]
Después de esa parte, el capítulo último se llena de reflexiones sobre la relaciones posibles entre personas de razas distintas, de las deformaciones culturales que percibe entre los grupos de élite y oprimidos, como buscando el camino de la reconciliación. Después de odiar tanto al universo blanco como la esencia del mal, una fuente originaria de vejaciones que no terminan, el transitar a una manera de amor por una blanca resulta complicado, pero lo encuentra Cleaver.
Afirma metafóricamente que él heredó el deseo de los eunucos negros, los guardianes del harem que nunca tuvieron oportunidad de desear, como si esa fuente de deseos frustrados se transmitiera hasta él. “Me transmitieron su deseo, evidentemente: el deseo de la mujer blanca es como un cáncer que me come el corazón y me devora.”[10] Y no es únicamente un anhelo individual, sino algo colectivo, cualquier negro desea a la blanca, y ella es como un símbolo de liberta. Al contrario, la mujer negra ama a Jesucristo, a quien considera un amante blanco, pues “cuando le comienzan los espasmos grita el nombre de Jesús”, ante lo cual el marido negro se siente humillado.
Después elabora una curiosa interpretación de la división de clases y el anhelo de unidad como un impulso sexual, una genésica de la integración placentera. Por las notas al margen, el capítulo que más me interesó fue este de la Mitosis Primigenia y lo debato, conforme son interesantes sus pliegues. Comienza con el mismo mito de Platón del humano originario, célula de unión entre dos sexos que se dividieron y conforme se atraían irresistiblemente quedaron entrampados, asimismo como Clases opuestas. La dualidad de clases y sexualidades separadas surge como la dínamo que una relación social conflictiva, desarrollando papeles extraños y contrahechos, donde ni el placer ni el poder alcanzan redención, sino intercambios degradados.[11] En la cúspide coloca al Administrador Omnipotente, con atributos divinos y de potencias, aunque obligado a desprenderse del cuerpo, para ocuparse sólo de la mente, por tanto desexualizarse. La mujer de la élite se le aparece funcionando en una exageración como “Ultrafemenina”, a modo de mascarada, pero efectiva; mientras la mujer debajo de la escala, queda como extraída. En otra polaridad el Criado se convierte en puro cuerpo, con una tendencia a lo ultramasculino por ser solamente físico, olvidado de la mente (caracterizada como femenina); por tanto, poseedor de una masculinidad envidiada por las élites y así aborrecido en secreto. La mujer de la élite huye del cuerpo, se vuelve vaporosa, rodeada de holanes y encajes, un suspiro. A la mujer proletaria y negra la llama Amazona, por su empuje físico, sin embargo privada de femineidad por el pacto social de los arquetipos. De estos extremos dialécticos, se arma una conflictividad de atracciones prohibidas y desencuentros forzosos. Para su perspectiva, estas posiciones están paralizadas por condenas sociales poderosas, que se imponen, para mantener brutalizados a los negros pobres y en su castillos de marfil a los herederos de los amos esclavistas.[12]
En la parte final, Cleaver muestra como ocurrió un gran salto para superar las barreras mediante la cultura desde el twist y otras manifestaciones que relajaron las costumbres y permitieron fluir la libido entre los opuestos. Sucesivas oleadas de música y baile como el twist y sus sucesores facilitaron un acercamiento entre las élites previas y los grupos oprimidos, lo cual fue notorio para los negros empobrecidos, que encontraron otros modos de vida, más dignos y menos castigados. “El twist fue una forma de terapia para una nación convaleciente”[13] ¿No es eso lo que requiere cualquier nación, toda nación… sino una buena terapia? Entonces “brotó una nueva consciencia y un nuevo disfrute de la carne”. La salida es muy freudiana y conciliadora, basta bailar para aflojar las cadenas y tender puentes para la conciliación, a la manera de las sabinas raptadas levantando a los niños comunes con los romanos. En las anotaciones retomo una idea de Marcuse de “desublimación represiva”[14] y una decepción por “erotismo de compromiso”; sin embargo, resultaba muy interesante combinar la psicología con el sistema social, tal como lo había realizado los psicólogos sociales.  

Coordenadas ideológicas
El principal eje del libro es la rebelión negra con sus conceptos propios del Black Power y sus vínculos desde la esclavitud en el Sur de Norteamérica, hasta la exitosa lucha por los derechos civiles, que todavía enfrentaba enormes resistencias y una especie de “guerra sucia” del establishment en contra del activismo negro, en especial, el extremista con el que se identifica Cleaver. El otro eje es una versión del marxismo pobremente asimilado que combina las clases sociales con las razas, el cual lo maneja de manera bastante arbitraria para fundirlo con raza y sexualidad, roles sociales y desequilibrios culturales. El tercer eje es el liberalismo con civilismo en el sentido de anhelo de derechos civiles e igualdad real, una evidente conexión con el ideario que proviene desde las Revoluciones Norteamericana y Francesa. En la textura del escrito la mezcla va cambiando según sea el momento de análisis, ya sea para interpretar la violencia ejercida contra los negros, las pasiones entre personajes de distintas clases o los anhelos por una solución inmediata al conflicto en su país.   

Apéndice de chispazos sueltos

Polarización. La polarización creciendo, el aire enrarecido entre los contrarios. En la visión de Cleaver la nación entera se polariza a ritmo enloquecido, observando un extremismo de derecha galopante frente a otro de izquierda. En especial, la derecha parece exaltada crece con Kukuxklan, Sociedad John Birch, Partido Nazi, motociclistas Ángeles del Infierno, etc. Y tiene candidatos políticos de una derecha racista y soberbia. Aunque él, con esperanza mira un consenso sensato, al que admira con discreción, señalando que demuestra “dignidad moral suficiente”[15] Aquí surge una posición intermedia, escapando de radicalismo inicial que se dedica a condenar a la sociedad blanca y zaherirla en lo posible, para aceptar un compromiso con sentido ético. En la práctica, esta posición intermedia estaba representada por el liderazgo moral del mártir Martin Luther King Jr., la cual prevaleció rápidamente al doblegarse las posiciones extremas y abrir un enorme cauce para la integración de la población segregada. Ese resultado conciliador no sucedió sin lucha, costó también vidas, sin embargo, el extremismo se adivinaba de antemano como absurdo, por más que sentimentalmente el propio Cleaver se enrolaba en su propio extremo de un nacionalismo negro.

Iconoclasta. Este libro señalé desde el comienzo como un canto a la condición de iconoclasta, el negro encarcelado en algún momento debió renegar de toda y cada una de las valoraciones que formaban su existencia. El autor comenzó por ser un iconoclasta que debía rechazar al mundo entero, para después encontrase por el camino del dolor personal y el pago de las culpas. En ese sentido, ser iconoclasta posee mucho sentido, como un desnudarse de creencias, hasta encontrar el punto más sincero, el apoyo fundamental que permite la autenticidad. Asimismo, la condición de iconoclasta está de acuerdo con la ruta del pensamiento racional y científico que debe deshacerse de prejuicios y de creencias que antes parecían bien establecidas; en ese sentido, un René Descartes y un Francis Bacon son los grandes iconoclastas de Occidente.[16] Al parecer, ese hábito de cuestionarlo todo, Cleaver lo aprendió de un maestro en la cárcel, a quien llama “Christ” Lovdjieff.[17]
NOTAS:

[1] Candidato a la Presidencia de EUA por una organización marginal el Partido Paz y Libertad. Su posición política más notoria fue como Ministro de Información del Partido Pantera Negra.
[2] Que el liberalismo independentista al Sur del Río Bravo se adelantara en temas de abolición de la esclavitud sorprende cuando no se observa que Europa era la que permanecía atrasada en el reloj histórico, sometida a las monarquías y sus contrarrevoluciones. Véase Las aguas reflejantes, el espejo de la nación y de Armando Bartra La jaula de la melancolía.
[3] Eldridge Cleaver, Alma encadenada (Soul in ice), p. 23.
[4] Eldridge Cleaver, Alma encadenada (Soul in ice), p. 63.
[5] Eldridge Cleaver, Alma encadenada (Soul in ice), p. 74.
[6] Señala Franz Fanon que calificar de animales a las personas es el lenguaje del colonialismo y de la violencia, por eso se evita. Los condenados de la tierra.
[7] Eldridge Cleaver, Alma encadenada (Soul in ice), p. 78.
[8] Discurso del año 1852 el 4 de julio en Rochester, por Douglass, negro liberto que había escapado al Norte de EUA.
[9] Eldridge Cleaver, Alma encadenada (Soul in ice), p. 168.
[10] Eldridge Cleaver, Alma encadenada (Soul in ice), p. 182.
[11] Este capítulo de Cleaver busca juntar El banquete de Platón con la “Dialéctica del amo y el esclavo” de Hegel en una composición que explique las atracciones y trampas de sexo entre clases y razas contrarias.
[12] Eldridge Cleaver, Alma encadenada (Soul in ice), pp. 199-214. Cabe retomar las notas marginales de reflexión. ¿Qué detenía ese flujo? ¿Esos papeles intensificaban el deseo?
[13] Eldridge Cleaver, Alma encadenada (Soul in ice), p. 222.
[14] En El hombre unidimensional y varios otros.
[15] Eldridge Cleaver, Alma encadenada (Soul in ice), p. 132.
 [16] El propio Francis Bacon es quien utilizó acertadamente el precedente de la iconoclastia religiosa (destruir ídolos) en un sentido intelectual, para llamar a destruir los ídolos de la tribu y el foro, de tal manera que la mente se libere de prejuicios. La duda metódica de Descartes le dio una sistematicidad a esa urgencia por romper moldes que no dan conocimientos reales.
[17] Eldridge Cleaver, Alma encadenada (Soul in ice), p. 41-50. El personaje es Chris (Christ) Stephen Lovdjieff, con un nombre que parece una clave, pues se recluyó voluntariamente para enseñar de tiempo completo en la prisión de San Quintín y su manera es la de un gurú. Hay que aclarar que es Christ, con una “t” final, homónimo religioso, equivale a Cristo. Además su vocación sí corresponde al mesianismo. El libro lo colma de elogios, pues su corazón brilla y “Sus clases eran una obra de arte.”  Y lo repite para elogiar al mentor Lovdjieff  His classes were works of art” y se refiere que sucedió en 1960. Véase https://www.laphamsquarterly.org/ways-learning/meeting-guru .

domingo, 12 de enero de 2020

IDEARIO FRENTE AL STATU QUO




Por Carlos Valdés Martín


Importancia del ideario
Sin objetivos no se llega a ningún lado y éstos comienzan siendo ideas dibujadas en la cabeza. La noción de Idea —Ideal, concepto superior, alcance de miras— comienza con Platón en el mito de la Caverna.[1] Y esto aplica a lo colectivo: mientras no se mire el deslumbrante Sol de la verdad se queda atado y prisionero, mirando sombras y engañado.
En estética el “Ideal” formó un modelo de belleza que se mostró en esculturas y pinturas a través de los siglos. El Romanticismo retomó hacia el Ideal sentimental de todos los tiempos que es el Amor. El Liberalismo descubrió el Ideal en la vida política mediante la triple consigna Libertad-Igualdad-Fraternidad. El Socialismo (aunque no siempre)[2] le restó un factor a esa triple ecuación. El “Ideal” de futuro proporciona la meta, el Objetivo de largo plazo y la finalidad del Progreso. 

Liderazgo: lo hay de dos
Para conectar varias partes resulta indispensable plantear qué es el liderazgo. Los grupos humanos, por su complejidad, suelen designar algunos que vayan adelante en los procesos o merezcan ser seguidos. Hay muchos tipos de liderazgos pero para este espacio únicamente marcaré dos:
Los creadores de Ideales o de valores, como indicó el Zaratustra de Nietzsche, por ejemplo un Cristo o Buda, un Sócrates o Descartes... Trabajan más con el espíritu y las ideas, dejando que el tiempo milenario dé sus frutos y su emblema es la paciencia.
Los prácticos que abren la senda por donde transitan los pueblos, como un Mandela o un Benito Pablo Juárez García. Ellos son los que procuran convertir el Ideal en acto y materializar los sueños colectivos. 

Cambio exige Avance y dirección de Progreso
Surge el deseo del Cambio… conforme observamos que una situación social o individual falla. El segundo problema es definir la dirección del cambio, para que cada paso sea un Avance y que el Norte de guía sea el Progreso.
Situación Indeseada = Cambio, luego el Paso = Avance; Definir la dirección = Progreso.[3]
La posición de Avance nos vuelve Líderes pues nos colocamos delante de los demás.
El Progreso marca la dirección y la ruta, por tanto la observamos con cuidado para confirmar que vamos por buen camino.

Política indispensable
El Poder es indispensable porque define el eje del control del cambio y un vértice regulador. Imaginemos un embudo… el líquido en la superficie gira y se mueve en círculos, pero una pequeña cantidad de líquido sale en una dirección definida. El embudo es el que controla esa dirección de salida; regula el Cambio.
Añadamos la tradicional metáfora de los marinos: el Timón del barco, les agradó a los griegos, señalando Aristóteles que el gobernante es el timonel.
Todo y cada uno es un ser político, así lo definió Aristóteles,[4] pues siempre estamos metidos en una sociedad, aunque pretendamos evitarlo, existe una dimensión política de nuestros actos individuales.
Se requiere convertir la debilidad en fortaleza, para no caer en la impotencia… por eso se ha importado el neologismo de “empoderamiento”, que es darle más poder al individuo o grupo que ha sufrido marginación o abandono. Acceder al Poder es crear más capacidad de decisión individual y colectiva. 

Colectividad versus individuo ¿la pesadilla de 1984?
Siendo indispensable el conjunto, se llama socialismo (o comunismo) a la versión que pone siempre a la colectividad delante y sobre el individuo. La verdad general de la convivencia, se ha convertido en un exceso al proponer que el individuo se debe sacrificar permanentemente a la colectividad social. La cristalización burda de esa versión socialista desaparece cualquier respeto al individuo, pues se convierte en un sirviente del Estado o del dirigente o del rey… todas formas de Tiranía.
Si el individuo va primero —sobre todo sí él es el desposeído, el perseguido, el extranjero, el extraño, el desadaptado…, entonces la primera preocupación es ponerle barreras a la colectividad (y a la adversidad abstracta) para que no abuse por su número contra el individuo y le respete en su ámbito privado.
La novela 1984 fue escrita por un experimentado escritor y reportero marxista que se dio cuenta que el abuso de los socialistas y fascistas convertía al Estado socialista, capitalista y fascista en una pesadilla.[5]
 
Nación ¿al alza?
La globalización incluye el sueño de que las naciones están desapareciendo, pero la realidad es más complicada que una simple desaparición. Así, como el incremento de los suicidios no hace desaparecer a la población, tampoco las fusiones de regiones terminan con la base nacional de los Estados.
Por la Soberanía los estados tienen una base nacional, que a veces está fuera de la vista, pero de repente, con el Brexit y el nacionalismo de Trump se descubre que el nacionalismo siempre es un gigante dormido en las comunidades.
Comparamos al Nacionalismo con un Punto de Apoyo de Arquímedes; resulta pequeño y hasta impotente mientras no se le emplee en el sentido correcto. Por ejemplo, en México 1910 Porfirio Díaz hacía fiestas nacionalistas por el Bicentenario, pero al pueblo cansado de su dictadura, le parecía un Régimen Afrancesado; por eso los rebeldes al régimen levantaron un nuevo nacionalismo popular. 

Primero el pueblo, no el gobernante
La democracia incluye la definición que el pueblo va antes que el gobernante, pero sabemos que el gobernante tiene “la sartén por el mango”. Por eso quienes sienten gran inquietud por participar suelen ingresar a las filas de algún partido o grupo afín… sin embargo, ahora lo usual asumir que “los partidos están en crisis” o “la participación está en crisis”…
El desprestigio de los políticos ahora es una fuerza casi arrasadora, que se hace sentir entre la población y afectará los procesos electorales.
Volver a lo básico es dirigirse hacia el pueblo, base y sustento de cualquier poder. 

Clave: el movimiento con vocación
De hecho ni siquiera nos acordamos del nombre de los partidos que gobernaron en México, durante el siglo XIX; porque el partido (en cierto sentido) es una simple camiseta. Lo más importante es la presencia de un movimiento colectivo vigoroso, bajo el panorama que empuje para solucionar los grandes problemas nacionales.
Cuando un movimiento está en proceso de triunfo se coloca la camiseta de partido, de otra manera el partido a veces resulta una parodia, una ficción legal para tramitar las votaciones. Resulta fácil que los partidos se enajenen respecto del ciudadano, en cambio, el prestigio partidista requiere de un esfuerzo constante de actualización y de conexión con los ciudadanos. 

Siglo XX ¿qué prevaleció?
Salto el siglo XIX porque ahí no se probaron todas las tendencias políticas, pero el largo siglo XX fue un escenario donde todas las tendencias políticas clásicas se pusieron a prueba: liberalismo, conservadurismo, socialdemocracia, comunismo y fascismo. Asimismo, también se pusieron a prueba los parámetros de Estatismo comunista, Economía mixta y Capitalismo estricto (neoliberal). En el tema nacional se pusieron en la escena: el Imperialismo, Colonialismo, Internacionalismo, Globalismo, Nacionalismo y hasta Ultra-Nacionalismo en todas sus versiones.   
A manera sencilla el gran triunfador del siglo XX fue una mezcla Política de liberalismo con socialdemocracia, Economía de mixta con capitalista, Territorial de nacionalismo con globalismo.[6]
Sin embargo, ahora permea una noción equivocada como si los dilemas del Siglo XXI obligaran en Política a neo-liberalismo versus neo-marxismo; en Economía a capitalismo salvaje versus Estatismo comunista; en Territorialidad a globalismo versus populismo. 

Teoría de la medida y el exceso
En la política aplica la misma verdad que en la medicina, cuando una proporción excesiva es más perjudicial que el mal curado. Tómense dos kilos de Aspirina o casi cualquier medicina con lo que sufrirán un choque metabólico mortal.
Neo-liberalismo es un Exceso de Mercado; Neo-marxismo es un Exceso de Estado. En consecuencia, comprendemos de inmediato que el bienestar colectivo e individual depende de una sabia mezcla entre acción del individuo (funcionamiento de Mercado) con acción social (función de Estado). Y los grandes temas ecológicos y funcionamientos políticos están desembocando en esa mezcla como una evidencia empírica, conforme las grandes potencias antes comunistas se dedican a cultivar el mercado, según el paradigma de China. 

Novedades del siglo XXI en política
Su carácter mediático está cambiando, desplazándose desde los medios tradicionales de TV, periódicos y campañas electorales tradicionales hacia nuevos medios como Redes sociales, incluso ya existen propuestas de wiki-partidos.
Ahora emergen los nuevos sujetos desde abajo: las mujeres, alter-sexuales, migrantes, minorías étnicas, minorías de diverso tipo… En especial, el proceso marca un caótico “adiós” al proletariado y un “hola” al cognitariado (que por principio aparece como un pueblo difuso). Corresponden a esos nuevos sujetos colectivos también liderazgos alternativos, aunque parecerían predominar los fantasmas antiguos o ambiguos como el populismo de izquierda y derecha, acompañados de la irrupción de “Candidaturas ciudadanas” y liderazgos no convencionales (youtubers, comediantes…). Simultáneamente hay movilizaciones y situaciones de conflicto fuera de lo electoral; incluso sucede ña caída de regímenes por movimientos de masas.
Presenciamos los nuevos objetos de búsqueda social: Objetivos ecológicos; objetivos de equidad de Género, objetivos de tolerancia sexual; Objetivos de modelos de vida (descontento con la Sociedad de Consumo o “No-Logo)… acompañados con regresiones de intolerancia y fundamentalismos religiosos.
Hay una fuerte contraposición entre los nuevos elementos Caóticos (sin forma) con los procesos de organización (la llamada Institucionalización u Orden)… el rumor de un Nuevo Orden Mundial que es el espejo de un gran desorden, donde las organizaciones internacionales poseen un peso clave.[7]
 
Fuerza de los movimientos emergentes
La libertad de movimiento, la frescura y el no traer “compromisos” con un statu quo favoreció a algunos “outsiders” como Evo, Chávez, Macron, Tspiras, Trump, etc. Esto integra una parte del descrédito masivo de los políticos tradicionales y hasta una crisis de las élites políticas. El outsider que conecta bien con la mayoría de su electorado triunfa incluso ante contextos difíciles, pues la gente busca claridad de mensaje y honestidad, una accesibilidad que les permita sentir que lograrán justicia.
Los nuevos liderazgos no comprometidos con el pasado son indispensables en la renovación continua de las sociedades. Esto no siempre es una ventaja, pues en cuanto controla las riendas del poder el outsider puede modificar más radicalmente sus posturas y experimentar sin un rumbo, lo cual produce fracasos estrepitosos. Sin un rumbo fijo queda la nación misma y, por más que la globalización económica parece imparable, emergen nacionalismo o hasta regionalismo disruptivos en la agenda de los outsiders que gobiernan. 

El puente entre el Ideario y el poder de Hecho
Las novedades en el escenario político la están aportando los movimientos de diferencia, junto con las urgencias ecológicas y las irrupciones tecnológico-económicas, donde los idearios de las nuevas generaciones se actualizan y amplifican, las semillas se convierten en actividades. El statu quo o poder de Hecho en el planeta no es una realidad inalterada, por más que las inercias graviten hacia un centro o las repeticiones se mantengan de manera institucional, también operan modificaciones constantes, tal como lo atestigua la constante variación en los sistemas legales en todos los órdenes. Los individuos inconformes agrupados en masas parecieran acosar al aparato de Estado, desde ambos flancos, tanto como irrupciones de nuevos temas, como vuelta a la normalidad ya sea como democracia o Estado de bienestar. Los poderes de Hecho conformados en los aparatos de Estado, los grandes capitales, grandes iglesias y los movimientos de masas ya canalizados (sindicatos, partidos, regionalismos, nacionalismos…) parecieran las rocas que rompen las olas de la playa, pero van cambiando su perfil con un ritmo impredecible. Entre el Ideario de los cambios y la línea de resistencia del statu quo se tienden puentes que, muy recurrentemente, están marcados por conflictos. El antiguo héroe romano Horacio Cocles presentó batalla mientras derribaban el puente sobre el río Tíber, por una defensa desesperada; sin embargo, sus herederos republicanos fueron los constructores de puentes, llamados pontífices. Ahora la leyenda de los constructores de puentes adquiere un nuevo sentido para comunicar los idearios cambiantes frente al statu quo

 NOTAS:


[1] Platón, La República.
[2] El propio Marx, desde el punto de vista filosófico, no aspiraba a reducir ni desaparecer el factor Libertad, sino a ampliarlo, pues consideraba que la mayoría proletaria estaba encadenada y que socializar los medios de producción legalmente (ya socializados de hecho) daría más Libertad a las mayorías. Se equivocó al subestimar la tiranía del Estado al controlar los medios de producción y no imaginó la hipótesis de una revolución Fake, que sustituye al proletariado con el Estado dictatorial. Véase de Marx El 18 Brumaro de Luis Bonaparte, La guerra civil en Francia, etc.
[3] Progreso es la noción clave de la Ilustración para el Cambio Social, sin embargo, ha sido calumniada para intentar sustituirla por la mancuerna Revolución-Comunismo.
[4] Aristóteles, Política.
[5] Una clave literaria de Orwell es que fusiona características de los sistemas antagónicos en una única pesadilla integrada.
[6] Para Wallerstein el triunfador indiscutible fue el liberalismo y lo dice a manera de una crítica pos-marxista en Después del liberalismo.
[7] O bien, la superpotencia Norteamérica funciona como organización internacional, lanzándose a impactar a la distancia o el dólar funciona como moneda mundial.