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domingo, 12 de enero de 2020

IDEARIO FRENTE AL STATU QUO




Por Carlos Valdés Martín


Importancia del ideario
Sin objetivos no se llega a ningún lado y éstos comienzan siendo ideas dibujadas en la cabeza. La noción de Idea —Ideal, concepto superior, alcance de miras— comienza con Platón en el mito de la Caverna.[1] Y esto aplica a lo colectivo: mientras no se mire el deslumbrante Sol de la verdad se queda atado y prisionero, mirando sombras y engañado.
En estética el “Ideal” formó un modelo de belleza que se mostró en esculturas y pinturas a través de los siglos. El Romanticismo retomó hacia el Ideal sentimental de todos los tiempos que es el Amor. El Liberalismo descubrió el Ideal en la vida política mediante la triple consigna Libertad-Igualdad-Fraternidad. El Socialismo (aunque no siempre)[2] le restó un factor a esa triple ecuación. El “Ideal” de futuro proporciona la meta, el Objetivo de largo plazo y la finalidad del Progreso. 

Liderazgo: lo hay de dos
Para conectar varias partes resulta indispensable plantear qué es el liderazgo. Los grupos humanos, por su complejidad, suelen designar algunos que vayan adelante en los procesos o merezcan ser seguidos. Hay muchos tipos de liderazgos pero para este espacio únicamente marcaré dos:
Los creadores de Ideales o de valores, como indicó el Zaratustra de Nietzsche, por ejemplo un Cristo o Buda, un Sócrates o Descartes... Trabajan más con el espíritu y las ideas, dejando que el tiempo milenario dé sus frutos y su emblema es la paciencia.
Los prácticos que abren la senda por donde transitan los pueblos, como un Mandela o un Benito Pablo Juárez García. Ellos son los que procuran convertir el Ideal en acto y materializar los sueños colectivos. 

Cambio exige Avance y dirección de Progreso
Surge el deseo del Cambio… conforme observamos que una situación social o individual falla. El segundo problema es definir la dirección del cambio, para que cada paso sea un Avance y que el Norte de guía sea el Progreso.
Situación Indeseada = Cambio, luego el Paso = Avance; Definir la dirección = Progreso.[3]
La posición de Avance nos vuelve Líderes pues nos colocamos delante de los demás.
El Progreso marca la dirección y la ruta, por tanto la observamos con cuidado para confirmar que vamos por buen camino.

Política indispensable
El Poder es indispensable porque define el eje del control del cambio y un vértice regulador. Imaginemos un embudo… el líquido en la superficie gira y se mueve en círculos, pero una pequeña cantidad de líquido sale en una dirección definida. El embudo es el que controla esa dirección de salida; regula el Cambio.
Añadamos la tradicional metáfora de los marinos: el Timón del barco, les agradó a los griegos, señalando Aristóteles que el gobernante es el timonel.
Todo y cada uno es un ser político, así lo definió Aristóteles,[4] pues siempre estamos metidos en una sociedad, aunque pretendamos evitarlo, existe una dimensión política de nuestros actos individuales.
Se requiere convertir la debilidad en fortaleza, para no caer en la impotencia… por eso se ha importado el neologismo de “empoderamiento”, que es darle más poder al individuo o grupo que ha sufrido marginación o abandono. Acceder al Poder es crear más capacidad de decisión individual y colectiva. 

Colectividad versus individuo ¿la pesadilla de 1984?
Siendo indispensable el conjunto, se llama socialismo (o comunismo) a la versión que pone siempre a la colectividad delante y sobre el individuo. La verdad general de la convivencia, se ha convertido en un exceso al proponer que el individuo se debe sacrificar permanentemente a la colectividad social. La cristalización burda de esa versión socialista desaparece cualquier respeto al individuo, pues se convierte en un sirviente del Estado o del dirigente o del rey… todas formas de Tiranía.
Si el individuo va primero —sobre todo sí él es el desposeído, el perseguido, el extranjero, el extraño, el desadaptado…, entonces la primera preocupación es ponerle barreras a la colectividad (y a la adversidad abstracta) para que no abuse por su número contra el individuo y le respete en su ámbito privado.
La novela 1984 fue escrita por un experimentado escritor y reportero marxista que se dio cuenta que el abuso de los socialistas y fascistas convertía al Estado socialista, capitalista y fascista en una pesadilla.[5]
 
Nación ¿al alza?
La globalización incluye el sueño de que las naciones están desapareciendo, pero la realidad es más complicada que una simple desaparición. Así, como el incremento de los suicidios no hace desaparecer a la población, tampoco las fusiones de regiones terminan con la base nacional de los Estados.
Por la Soberanía los estados tienen una base nacional, que a veces está fuera de la vista, pero de repente, con el Brexit y el nacionalismo de Trump se descubre que el nacionalismo siempre es un gigante dormido en las comunidades.
Comparamos al Nacionalismo con un Punto de Apoyo de Arquímedes; resulta pequeño y hasta impotente mientras no se le emplee en el sentido correcto. Por ejemplo, en México 1910 Porfirio Díaz hacía fiestas nacionalistas por el Bicentenario, pero al pueblo cansado de su dictadura, le parecía un Régimen Afrancesado; por eso los rebeldes al régimen levantaron un nuevo nacionalismo popular. 

Primero el pueblo, no el gobernante
La democracia incluye la definición que el pueblo va antes que el gobernante, pero sabemos que el gobernante tiene “la sartén por el mango”. Por eso quienes sienten gran inquietud por participar suelen ingresar a las filas de algún partido o grupo afín… sin embargo, ahora lo usual asumir que “los partidos están en crisis” o “la participación está en crisis”…
El desprestigio de los políticos ahora es una fuerza casi arrasadora, que se hace sentir entre la población y afectará los procesos electorales.
Volver a lo básico es dirigirse hacia el pueblo, base y sustento de cualquier poder. 

Clave: el movimiento con vocación
De hecho ni siquiera nos acordamos del nombre de los partidos que gobernaron en México, durante el siglo XIX; porque el partido (en cierto sentido) es una simple camiseta. Lo más importante es la presencia de un movimiento colectivo vigoroso, bajo el panorama que empuje para solucionar los grandes problemas nacionales.
Cuando un movimiento está en proceso de triunfo se coloca la camiseta de partido, de otra manera el partido a veces resulta una parodia, una ficción legal para tramitar las votaciones. Resulta fácil que los partidos se enajenen respecto del ciudadano, en cambio, el prestigio partidista requiere de un esfuerzo constante de actualización y de conexión con los ciudadanos. 

Siglo XX ¿qué prevaleció?
Salto el siglo XIX porque ahí no se probaron todas las tendencias políticas, pero el largo siglo XX fue un escenario donde todas las tendencias políticas clásicas se pusieron a prueba: liberalismo, conservadurismo, socialdemocracia, comunismo y fascismo. Asimismo, también se pusieron a prueba los parámetros de Estatismo comunista, Economía mixta y Capitalismo estricto (neoliberal). En el tema nacional se pusieron en la escena: el Imperialismo, Colonialismo, Internacionalismo, Globalismo, Nacionalismo y hasta Ultra-Nacionalismo en todas sus versiones.   
A manera sencilla el gran triunfador del siglo XX fue una mezcla Política de liberalismo con socialdemocracia, Economía de mixta con capitalista, Territorial de nacionalismo con globalismo.[6]
Sin embargo, ahora permea una noción equivocada como si los dilemas del Siglo XXI obligaran en Política a neo-liberalismo versus neo-marxismo; en Economía a capitalismo salvaje versus Estatismo comunista; en Territorialidad a globalismo versus populismo. 

Teoría de la medida y el exceso
En la política aplica la misma verdad que en la medicina, cuando una proporción excesiva es más perjudicial que el mal curado. Tómense dos kilos de Aspirina o casi cualquier medicina con lo que sufrirán un choque metabólico mortal.
Neo-liberalismo es un Exceso de Mercado; Neo-marxismo es un Exceso de Estado. En consecuencia, comprendemos de inmediato que el bienestar colectivo e individual depende de una sabia mezcla entre acción del individuo (funcionamiento de Mercado) con acción social (función de Estado). Y los grandes temas ecológicos y funcionamientos políticos están desembocando en esa mezcla como una evidencia empírica, conforme las grandes potencias antes comunistas se dedican a cultivar el mercado, según el paradigma de China. 

Novedades del siglo XXI en política
Su carácter mediático está cambiando, desplazándose desde los medios tradicionales de TV, periódicos y campañas electorales tradicionales hacia nuevos medios como Redes sociales, incluso ya existen propuestas de wiki-partidos.
Ahora emergen los nuevos sujetos desde abajo: las mujeres, alter-sexuales, migrantes, minorías étnicas, minorías de diverso tipo… En especial, el proceso marca un caótico “adiós” al proletariado y un “hola” al cognitariado (que por principio aparece como un pueblo difuso). Corresponden a esos nuevos sujetos colectivos también liderazgos alternativos, aunque parecerían predominar los fantasmas antiguos o ambiguos como el populismo de izquierda y derecha, acompañados de la irrupción de “Candidaturas ciudadanas” y liderazgos no convencionales (youtubers, comediantes…). Simultáneamente hay movilizaciones y situaciones de conflicto fuera de lo electoral; incluso sucede ña caída de regímenes por movimientos de masas.
Presenciamos los nuevos objetos de búsqueda social: Objetivos ecológicos; objetivos de equidad de Género, objetivos de tolerancia sexual; Objetivos de modelos de vida (descontento con la Sociedad de Consumo o “No-Logo)… acompañados con regresiones de intolerancia y fundamentalismos religiosos.
Hay una fuerte contraposición entre los nuevos elementos Caóticos (sin forma) con los procesos de organización (la llamada Institucionalización u Orden)… el rumor de un Nuevo Orden Mundial que es el espejo de un gran desorden, donde las organizaciones internacionales poseen un peso clave.[7]
 
Fuerza de los movimientos emergentes
La libertad de movimiento, la frescura y el no traer “compromisos” con un statu quo favoreció a algunos “outsiders” como Evo, Chávez, Macron, Tspiras, Trump, etc. Esto integra una parte del descrédito masivo de los políticos tradicionales y hasta una crisis de las élites políticas. El outsider que conecta bien con la mayoría de su electorado triunfa incluso ante contextos difíciles, pues la gente busca claridad de mensaje y honestidad, una accesibilidad que les permita sentir que lograrán justicia.
Los nuevos liderazgos no comprometidos con el pasado son indispensables en la renovación continua de las sociedades. Esto no siempre es una ventaja, pues en cuanto controla las riendas del poder el outsider puede modificar más radicalmente sus posturas y experimentar sin un rumbo, lo cual produce fracasos estrepitosos. Sin un rumbo fijo queda la nación misma y, por más que la globalización económica parece imparable, emergen nacionalismo o hasta regionalismo disruptivos en la agenda de los outsiders que gobiernan. 

El puente entre el Ideario y el poder de Hecho
Las novedades en el escenario político la están aportando los movimientos de diferencia, junto con las urgencias ecológicas y las irrupciones tecnológico-económicas, donde los idearios de las nuevas generaciones se actualizan y amplifican, las semillas se convierten en actividades. El statu quo o poder de Hecho en el planeta no es una realidad inalterada, por más que las inercias graviten hacia un centro o las repeticiones se mantengan de manera institucional, también operan modificaciones constantes, tal como lo atestigua la constante variación en los sistemas legales en todos los órdenes. Los individuos inconformes agrupados en masas parecieran acosar al aparato de Estado, desde ambos flancos, tanto como irrupciones de nuevos temas, como vuelta a la normalidad ya sea como democracia o Estado de bienestar. Los poderes de Hecho conformados en los aparatos de Estado, los grandes capitales, grandes iglesias y los movimientos de masas ya canalizados (sindicatos, partidos, regionalismos, nacionalismos…) parecieran las rocas que rompen las olas de la playa, pero van cambiando su perfil con un ritmo impredecible. Entre el Ideario de los cambios y la línea de resistencia del statu quo se tienden puentes que, muy recurrentemente, están marcados por conflictos. El antiguo héroe romano Horacio Cocles presentó batalla mientras derribaban el puente sobre el río Tíber, por una defensa desesperada; sin embargo, sus herederos republicanos fueron los constructores de puentes, llamados pontífices. Ahora la leyenda de los constructores de puentes adquiere un nuevo sentido para comunicar los idearios cambiantes frente al statu quo

 NOTAS:


[1] Platón, La República.
[2] El propio Marx, desde el punto de vista filosófico, no aspiraba a reducir ni desaparecer el factor Libertad, sino a ampliarlo, pues consideraba que la mayoría proletaria estaba encadenada y que socializar los medios de producción legalmente (ya socializados de hecho) daría más Libertad a las mayorías. Se equivocó al subestimar la tiranía del Estado al controlar los medios de producción y no imaginó la hipótesis de una revolución Fake, que sustituye al proletariado con el Estado dictatorial. Véase de Marx El 18 Brumaro de Luis Bonaparte, La guerra civil en Francia, etc.
[3] Progreso es la noción clave de la Ilustración para el Cambio Social, sin embargo, ha sido calumniada para intentar sustituirla por la mancuerna Revolución-Comunismo.
[4] Aristóteles, Política.
[5] Una clave literaria de Orwell es que fusiona características de los sistemas antagónicos en una única pesadilla integrada.
[6] Para Wallerstein el triunfador indiscutible fue el liberalismo y lo dice a manera de una crítica pos-marxista en Después del liberalismo.
[7] O bien, la superpotencia Norteamérica funciona como organización internacional, lanzándose a impactar a la distancia o el dólar funciona como moneda mundial.

sábado, 14 de diciembre de 2019

"HORACIO COCLES" EN EL PUENTE, ENTRE LA LEYENDA Y LA HISTORIA





Por Carlos Valdés Martín

El personaje es Horacio Cocles, un valeroso romano, quien defendió heroicamente a la ciudad frente a un ataque de los reyes etruscos sobre el puente Sublicio, en la entrada de Roma. La crónica ubica este acontecimiento en el año 508 a. de C. reflejado en las historias de Tito Livio,[1] Plinio el Viejo[2], Dionisio de Halicarnaso[3] y de Polibio.[4]

Nombre y linaje
Comencemos el abordaje por el nombre del personaje. Su apellido es “Horacio” que corresponde a un linaje, considerado dentro de los patricios, es decir, las familias originarias de la ciudad. Esas familias “patricias”, rápidamente se ennoblecieron, pues los ciudadanos libres contaban con el privilegio de obtener posesiones por vía de las guerras. Ese apellido lo recibían los varones de la “Gens Horatia”, que se creyó provenía de las divinidades llamadas “Horas”, consideradas el numen de esa familia. Esto significa que eran nobles guerreros que participaban personalmente en las batalles y adquirían puestos. Según las crónicas un hermano de Horacio Cocles llamado Marco Horacio Pulvilo adquirió la máxima distinción de Cónsul, en ese mismo periodo. El apelativo Cocles fue un apodo que significa “tuerto”, al parecer consecuencia de su misma profesión militar.

La joven Roma
Recién fundada la ciudad los romanos se distinguieron por ser guerreros hábiles y disciplinados, que alrededor de las siete colinas originarias fundaron su ciudad en el año correspondiente al 753 a.C. La ciudad comenzó como una urbanización modesta opacada ante sus los vecinos reyes de Alba Longa y, con el paso de los años, lograron independizarse, pasando ellos a convertirse en factor dominante de la comarca.
El primer periodo de esta legendaria ciudad se relaciona con siete reyes, que aunque eran electos, poseían un mando único. Los últimos tres fueron de ascendencia etrusca, no eran romanos, y finalizó el último en 534 a.C. Después comenzó el periodo de la República Romana, con el predominio de la representación de los ciudadanos, ya fueran patricios o plebeyos (pueblo sin una línea gentilicia propia de la ciudad). En lugar de reyes se eligieron cónsules, que eran dos y duraban dos años, con funciones ejecutivas y de mando militar.  

Constructores romanos
Una de las actividades principales que también distinguió a los romanos fue su dedicación a la construcción. La leyenda de la fundación de Roma se relaciona con la edificación de una pequeña muralla alrededor del nuevo asentamiento, pues Rómulo la acaba de fundar y, en son de burla, su hermano Remo la brincó para desacreditar su efectividad, cuando el vaticinio había predicho que serían imbatibles. Enfurecido o celoso del vaticino, Rómulo estableció que las murallas sí eran imbatibles al matar a su hermano, ofrendándolo a la defensa de la nueva ciudad.
Una aportación específica de los constructores romanos fue dominar el arco con clave, lo cual permitió mejores bóvedas, techos, puentes, etc. En especial, a ellos se debe que se revolucionara la construcción de puentes mediante el ingenio de sus arcos. Como la ciudad se edificó en colinas junto al río Tíber resultaba crucial contar con puentes y la narración señala que el primero de todo fue el llamado Sublicio, el cual comenzó siendo una sólida armazón de madera.  

Ubicación temporal de la narración
Según cuentan la amenaza a Roma ocurrió en el año 508 a.C., por lo que la instauración de la República contaba con unas décadas y el recuerdo de la monarquía era reciente. En otras ciudades de la península itálica seguían gobernando pueblos etruscos o latinos separados, pero Roma estaba progresando en plan de conquistar vecinos. El pueblo etrusco había sido preponderante durante siglos en la Península Itálica, pero estaba declinando, situación expresada en que dejaron de ser reyes en Roma.

La desigual batalla
Los reyes etruscos de Roma cuando fueron expulsados se refugiaron en Clusium, una ciudad cercana donde reinaba Lars Porsenna. Los reyes destronados se quejaron: «Nosotros somos de sangre real, hemos vivido en la abundancia de todas las cosas y ahora estamos abocados a vivir en la pobreza y en el exilio. Este hecho, nunca visto, no debe quedar impune. Si los reyes de Roma han sido expulsados de sus tronos, los demás tendrán que pensar que, tal vez, les pueda ocurrir lo mismo». «Ha sido un cambio de todos los valores  conocidos hasta ahora. ¿Dónde se ha visto que todos, los de alta cuna, llamados a dirigir a los ciudadanos, y los de ínfima condición, sean iguales? Además es la misma institución de la realeza la que está en peligro. Es importante para la sociedad que exista un rey que es el intermediario entre los dioses y los hombres.»
Y los etruscos liderados por Porsenna[5] con un ejército marcharon contra Roma para devolver la monarquía. Al parecer, la mayor parte del ejército romano estaba lejos de la ciudad. Los etruscos avanzaron del otro lado del Tíber y la ciudad estaba amurallada, pero contaba con un único punto débil por el puente Sublicio.
Horacio dirigía la guardia en la entrada del puente, cuando vio que el enemigo había conseguido ocupar la colina del Janículo con un ataque inesperado y contaba con la facilidad de avanzar sobre el puente Sublicio. En aquel  momento todos los que formaban la guarnición del puente, abandonaron sus puestos. Horacio se colocó en medio de la entrada, con tanta resolución que los atacantes se quedaron estupefactos pensando que poseía alguna superioridad. Inicialmente combatieron a su lado Espurio Larcio y Tito Herminio, conteniendo a una fuerza muy superior en número, pero cuando el puente estaba prácticamente destruido, Horacio Cocles ordenó a éstos ponerse a salvo en la ciudad mientras él seguía combatiendo en solitario. Los que se habían retirado recibieron orden de terminar de cortar el puente para proteger la ciudad. Se enfrentó con los etruscos paseando su mirada por todos ellos y les dijo: "Estáis a gusto bajo la esclavitud de unos reyes llenos de soberbia que no se acuerdan de su propia libertad y atentan contra la libertad de otros".
Al término de la demolición, Horacio Cocles se arrojó al Tíber con su armadura y, según informa Polibio, se ahogó. En cambio, según Tito Livio, el heroico soldado consiguió atravesar el río nadando y regresó tras los muros de la ciudad. Con su heroica hazaña, manteniendo a raya a los etruscos sobre el puente, mientras era demolido, salvó a la capital romana.

Acto ejemplar
El desmedido heroísmo de Horacio Colces para los romanos evidenciaba la superioridad de los ciudadanos libres de su República, entonces opuestos a los reyes etruscos.
Esta narración contiene una crítica contra la realeza hereditaria y la esclavitud que ésta implica, asimismo manifiesta una exaltación de la libertad y de la igualdad, que predominaba en la joven República. La Leyenda señala que, en conmemoración de esta batalla tan abnegada, se integró un “colegio” de ciudadanos quienes de modo simultáneo oficiaban como carpinteros y soldados. A este grupo selecto le fue dada la defensa y conservación de los puentes, entonces recibieron un nombre especial, que para ellos resultaba un honor, dándoles el título de Pontífices.
Recordemos que el puente también era un centro ceremonial entre los romanos, donde se realizaban fiestas y sacrificios de la religión local, por tanto la cabeza de esa organización se convirtió en un sacerdocio. Siglos después, durante el periodo del Imperio romano, el propio emperador tomó para sí el atributo de encabezarlos, tomando el título de Pontífice Máximo o Sumo. Con los siglos, la religión oficial romana siguió bajo tal denominación y, cuando el cristianismo predominó entre ellos entonces los títulos se transfirieron. El jefe de la iglesia se denomina desde entonces Sumo Pontífice.

Puente Sublicio y sus rituales
Precisamente el puente destruido durante el sacrificio de Horacio Cocles, fue el primero de Roma sobre el Tíber: “según… Plutarco, el rey Anco Marcio (641-617 a. C.) construyó el puente Sublicio, el primer puente que tuvo Roma sobre el río Tíber… Fue construido con madera, sin hierro ni bronce alguno, por estricta prohibición religiosa ya que fue un puente sagrado vinculado a la vida religiosa de los romanos y al Collegium Pontifices, institución religiosa encabezada por el Pontifex Maximus”[6] El ceremonial romano sobre el sitio era así: “El  puente era escenario … Llevada a cabo en los idus de mayo (día 15 de ese mes) en la cual una comitiva de pontífices, vestales, vírgenes y pretores que previamente habían recogido en 24 lugares … de la ciudad … unas máscaras de ancianos confeccionadas con juncos, las arrojaban al río Tíber, probablemente … (las máscaras figuraban a) antiguos personajes vinculados a los Fabios que habrían llegado, según la tradición, acompañando a Hércules y que mediante ese rito regresarían a su lugar de origen.”[7]

Consecuencias
Un poema de Thomas B. Macaulay recuerda la hazaña del sacrificio sobre el puente con esta pregunta “¿Qué mejor manera de morir puede tener un hombre, que la de enfrentarse a su terrible destino, defendiendo las cenizas de sus padres y los templos de sus dioses?” Esta cita del poema clásico apareció en más de una película reciente[8]

Hay dos versiones de esa narración, en una de ellas muerte Horacio Cocles y en otra se salva. Unos años después se erigió una estatua en honor al acto heroico, por lo que resulta más plausible suponer que falleció. Su hermano fue nombrado cónsul de Roma, obteniendo el puesto más alto dentro de la República. El ejemplo mereció ser recordado, fundándose una orden de carpinteros y soldados que llamaron pontífices, un modelo que ha sido recordado por siglos. La palabra pontífice en sí adquirió un prestigio especial y, transformándose en un término religioso, sobrevive hasta nuestros días, a la cabeza de la iglesia.

 NOTAS


[1] Tito Livio, Ab urbe condita, 2.10.
[2] Plinio el Viejo. «XXXIV.11». Historia Natural. «Fue por muy diferentes y muy importantes razones que se erigió la estatua de Horacio Cocles; su defensa en solitario evitó que el enemigo cruzase el importante puente Sublicio.»
[3] Dionisio de Halicarnaso, Arqueología romana, v. 24, 25.
[4] Polibio, Historia general.
[5] Jorge Norberto, Corjeno, El Gr:. 19°, Gran Pontífice.
[8] Elaborado por Thomas B. Macaulay se titula “Horacio” en su volumen  "Lays of Ancient Rome" (1842). Recordado en películas una sobre Churchill Los días más oscuros y otra Oblivion protagonizado por Tom Cruice.