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viernes, 22 de febrero de 2013

RESUMEN DE LA TOTALIDAD CONCRETA DE KOSIK EN EL CURSO DEL MARXISMO




Por Carlos Valdés Martín

Segunda parte y última del texto titulado "ESTIMACIONES SOBRE LA “DIALECTICA DE LO CONCRETO” DE KOSIK"


3) La cosa misma conocida por la ciencia (El camino más corto = Descartes, el camino imposible = Kant, el camino histórico-espiritual = Hegel, el camino revolucionario = Marx) y la destrucción de la pseudoconcresión.
Podemos caracterizar a la ciencia como un discurso de saber en primer grado, es decir, una descripción bajo reglas (a su vez definidas como científicas) sobre un objeto al cual se estudia directamente, sobre todo, como lo muestran las ciencias experimentales. Por otra parte la filosofía,  desde su lado, se muestra como un saber humano de segundo grado, especialmente en algunas especialidades como la epistemología, ya ocurre espontáneamente un desdoblamiento. En epistemología, usamos un conocimiento que estudia a un conocimiento, es una operación de regreso y autoconocimiento. ¿Dónde está el problema en este doble grado del discurso epistemológico y de otros similares? Que al ser un espejo doble, cada interpretación es un cambio del referente, y existe la posibilidad de un desplazamiento sin fin (luego un conocimiento de la epistemología que ya es una potencia cúbica).
Recuperando a Marx, tenemos su afirmación “ser radical es aferrar  las cosas por la raíz, pero la raíz del hombre es el hombre mismo”[1] Un filósofo inteligente se da cuenta y observa la paradoja implicada en esta temática y enfoque. Y habiendo problema se ofrece solución, y las marxistas fueron la unidad de teoría y práctica revolucionaria, la unidad de teoría de la liberación y de sujeto revolucionario, que en el extremo Lukács la denominó la identidad del marxismo con el proletariado revolucionario[2]. Sin embargo, con esta solución desaparece “la cosa misma”, y sobre este tema Kosik plantea que no hay tal problema, al menos para la filosofía marxista.
Superando la ingenuidad de un camino inmediato entre la conciencia y la cosa misma, sin embargo, Kosik promete un “rodeo” corto o acotado, establecido en la filosofía marxista misma. Para Descartes sí existía un camino casi directo entre la razón y la cosa, porque la evidencia de ideas claras y distintas simplemente se articula mediante la razón para alcanzar las verdades; de hecho este sería una especie de “el camino más corto posible” entre el sujeto pensante y la verdad contenida en la cosa misma. Difícil imaginar un camino más breve y aceptable a la razón que el propuesto por Descartes, pues vía más corta correspondería a una iluminación o descenso de fuerzas divinas que impelen sabiduría, pero dejemos esa hipótesis escabrosa. En cambio, para Kant, el camino crítico concluye en un “callejón sin salida” pues resulta imposible alcanzar a la cosa misma, porque el fenómeno se interponte ante el fenómeno, entonces se cancela la propuesta de una verdad completa. Este camino, por una senda crítica nos ofrece una parcela de verdad, arduamente conquistada a partir de una clarificación filosófica. Por su parte, Hegel propone un camino complejo y elegante, que aquí lo denominamos histórico espiritual, pues ofrece algunas ventajas que resultaría largo exponer, por eso lo mencionamos por su importancia pero sin exponer[3].  Finalmente, Marx ofrece una vía diferente, con una característica semi-inédita en la historia de la filosofía por su radicalismo militante y su estricto apego al materialismo. Este camino implica una construcción de sujeto (a nivel social, grupal e individual) y una práctica para la creación de la verdad (el criterio de la práctica tamizado por la teoría, que lo expuso para el campo filosófico Engels, semejando identidad con la operación de la ciencia natural[4]).
Parece que Kosik sigue a Marx enteramente en la integración del discurso filosófico, sin embargo, se engarza dentro de una paradoja trágica de la historia reciente. Él era un intelectual bajo un régimen que decía seguir al marxismo como doctrina oficial, y sus teorizaciones de seguidor fiel se convierten en una crítica desafiante implícita. Recordemos que el discurso crítico revolucionario de Marx se creó en confrontación con el régimen capitalista del siglo XIX en proceso de mundialización, es decir, cuando el capitalismo se perfeccionaba en su rol del sistema dominante a nivel planetario. Ahora bien, Kosik mediante su discurso también crítico, efectúa un enfoque más general sobre el mundo que se interroga. De tal manera, Kosik no se delimita a cuestionar el capitalismo (realidad que le aparecía fuera de su país) sino que critica “el mundo de la pseudoconcresión”. Y ese “mundo de la pseudoconcresión” nos parece bastante abarcante, y perfectamente se aplicaría al régimen supuestamente socialista de la República Popular de Checoslovaquia. Este  “mundo de la pseudoconcresión” abarca para Kosik: El mundo de los fenómenos externos, las apariencias; el mundo del traficar y manipular, es decir la práctica fetichizada[5]; el mundo de las representaciones comunes nacidas de esa práctica fetichizada, es decir, la ideología; y el mundo de los objetos fijados, donde parecen naturales las realidades que son eminentemente sociales. Esta visión de que el “enemigo a vencer” es el “mundo de la pseudoconcresión” está perfectamente cercana a las interpretaciones del joven Marx, del joven Lukács, el existencialismo, etc. [6]. Significa que el reto a vencer por la filosofía es el amplio campo que se denomina la enajenación. Resulta significativo, que el filo de la diatriba es por completo pertinente en contra de los regímenes de partido de Estado, donde la política se convierte en medio utilitario que domina a la población; convirtiéndose el Estado en un ídolo enajenado que oprime al pueblo (básicamente proletario), mientras gobierna en su nombre.  
De este “mundo de la pseudoconcresión” para Kosik se debe efectuar una doble destrucción: una teórica y otra práctica. La destrucción teórica es la cumplida por el mismo Kosik al ofrecer una obra de teoría. Desde el punto de vista teórico, ese “mundo de la pseudoconcresión” muestra los siguientes escollos o “materiales brutos” para la superación teórica: fenómeno, apariencia, apariencia externa del fenómeno, conciencia superficial, representaciones elaboradas a partir de apariencias, falsa conciencia, aspectos aislados, fijaciones sin movimiento, sistematización de las apariencias o ideología[7], etc. Ese conjunto es la tarea para superar del “mundo de la pseudoconcresión”, sin embargo, su visión tiene un lado práctico, como en Marx, así, le parece que “la destrucción de la pseudoconcresión, como método dialéctico crítico (…) para alcanzar la realidad, es sólo el segundo aspecto, el reverso de la dialéctica como método revolucionario de transformación de la realidad.”[8] En el original se subraya esto de  que se ofrece un “método revolucionario de transformación de la realidad”, ya que en ese nivel acontece la novedad de la propuesta (desde Marx), la bandera y el grito de batalla del movimiento revolucionario del siglo XX[9]. Ahora bien, tenemos dos partes: la crítica teórica y la crítica práctica proponiendo un maridaje perfecto un matrimonio ideal; lo cual nos susurra las noticias de los cuentos de hadas de princesas y príncipes azules, sobre un ensamblaje perfecto de principio a fin. Reconozco que la mera referencia a parejas de príncipes de la imaginación infantil ya ofrece una rudeza auto-crítica ¿dónde existe el reino de la perfección? ¿dónde acontece la no-contradicción? Para empezar, el matrimonio entre la teoría y la práctica revolucionarias se debería probar, y más bien se aceptaba como un principio, cuando la práctica histórica muestra más reiterado el desencuentro total entre teoría y práctica[10]. De alguna manera el discurso vigoroso e inteligente, procura probar esta unidad, pero lo toma por ya probado, y así únicamente teje sobre la unión de estos dos ámbitos, sin establecer el maridaje específico (el marxismo con el proletariado revolucionario), ya que el discurso crítico de Kosik lo lleva hacia un nivel más elevado. Por ejemplo, reitera de varias maneras que el hombre “a la realidad humano-social puede cambiarla revolucionariamente, pero sólo porque él mismo ha producido esta realidad.”[11] También, vemos la unidad en que “El mundo de la realidad (…) es un proceso en curso del cual la humanidad y el individuo realizan su propia verdad, esto es, llevan a cabo la humanización del hombre”[12]. La teorización y la práctica están engarzados en este “curso” donde la acción se convierte en verdad[13]. En la modalidad de una tesis abstracta, a veces esto sucede, pero parece predominar la negación de tal “evento”, por cuanto se realiza el proceso precisamente contrario, digamos en el lenguaje de Kosik que la “pseudoconcresión” deviene en verdad (aparente) y separa al sujeto (individuo o sociedad) de su verdad. De hecho, la historia muestra una tendencia al regreso de la pseudoconcresión (incluso bajo la bandera del marxismo, entre otras paradojas) y muestra que la actividad teórica y educacional resulta el ingrediente indispensable, cuestión que le resulta clara para Kosik cuando indica que “la realización de la verdad y la creación de la realidad humana es un proceso ontogénico, ya que para cada individuo humano el mundo de la verdad es , al mismo tiempo, su propia creación espiritual como individuo histórico-social.”[14] En definitiva, lo des ventajoso es la generalización excesiva sobre esta unidad de operación entre la conquista de la verdad y las de una práctica social. Una parte de esta afirmación resulta esencial, ya que el mundo ha cambiado y sigue avanzando, y en tal proceso, la vanguardia (real no la autoproclamada) opera en la parte más fina del pensamiento, justamente en la vanguardia intelectual, en el descubrimiento del saber[15].

4) Las virtudes de la totalidad y su estructura esencial.
Vale mucho la pena rescatar este tema de la totalidad y su correcto abordamiento, tratado por Kosik con la brillantez de lo simple en apariencia y la precisión del cirujano. Resulta de doble importancia, ya que comprender la totalidad es clave para interpretar los “sistemas complejos”[16] que vuelven a la moda intelectual. Este tema de la totalidad, durante tantos siglos relegado como una especialidad misteriosa de los filósofos, sin atención del resto de los pensadores, últimamente regresó como una estrella del escenario intelectual bajo la etiqueta de “pensamiento sistémico”. Casi siempre los seguidores de la corriente sistémica desconocen el amplio legado de la filosofía clásica y en particular de la corriente marxista más avanzada, y cuando lo conocen quizá lo estimen demasiado encriptado para mostrarlo al amplio público. En la filosofía clásica el gran ídolo de la totalidad desplegada, si duda, debe ser Hegel, y de éste abrevaron Marx y Engels directamente. Para el método exigente de Hegel únicamente la totalidad conduce a la verdad, pues las partes son como un engaño mientras no aparezcan integradas al despliegue de la totalidad en movimiento[17].
La corriente marxista rescató esta visión global y procuró convertirla en radicalmente materialista. En este entronque de una larga tradición, Kosik incluso considera ya la sutileza para integrar una “totalidad concreta”, que contenga simultáneamente un concepto fino, filoso y realista. Por ejemplo indica: “Reunir todos los hechos no significa conocer la realidad y todos los hechos (juntos) no constituyen aún la totalidad”[18], y también indica que son trivialidades de método el anotar “que todo está en conexión con todo y que el todo es más que las partes”[19]. Estas dos indicaciones negativas de Kosik sobre la insuficiencia de reunir hechos y la insuficiencia de contener una vaga conciencia de todo, nos indica que busca un concepto más preciso de la totalidad, para colocarle el calificativo de “concreta”, entonces su término es unido así “totalidad concreta”. En este tema, Kosik se desenvuelve con maestría y nos regala varias claves sobre el abordamiento adecuados y el equivocado en el tema de la totalidad concreta. Sobre la fuente de las equivocaciones en el tema de la totalidad recordemos que se podía nutrir con una amplia literatura marxista dogmática[20], a la cual ataca pero casi no menciona por obvia precaución. Respecto de la fuente de abordamientos correctos, en mi opinión retoma las finas cavilaciones de Lukács, junto con las creaciones originales de Marx y Engels.
Para el abordamiento correcto de la totalidad concreta ofrece varios criterios metodológicos, entre los cuales destacan los siguientes:
n  Concreción de la totalidad. Como la parte remite al todo, al conocerla se va determinando el todo. Las partes siempre se iluminan y remiten hacia el conjunto, por tanto el fondo las ilumina, la remisión les da sentido, sin embargo, la partes es contributoria, ofrece resignificaciones hacia una totalidad comprendida.
n  Dinámica de la totalidad. La parte está en movimiento y también el todo, solamente viendo genéticamente y en movimiento se capta la realidad. La totalidad es genética, posee origen y curso, se mueve en los ejes del tiempo[21].
n  Esencia de la totalidad. Partiendo de la apariencia se alcanza la esencial, y la esencia explica la apariencia, finalmente el saber es la unidad de ambos. Alcanzar la esencia no es reducir el pensamiento, se revela una dialéctica permanente entre apariencia y esencia[22].
n  Integración de las contradicciones en la totalidad, los opuestos y elementos en conflicto forman la totalidad, resultan indispensables en su creación constante[23].
n  Estructura y jerarquía de la totalidad. Las relaciones de una totalidad no son simples agregados mecánicos, sino relaciones estructurales con jerarquía internas.
n  Captación de diferentes dimensiones de la totalidad. La totalidad se capta en diferentes niveles de realidad, por ejemplo su nivel físico es muy diferente del social, y en cada uno se descubren conjuntos de leyes operativas.
n  Subjetividad del conjunto social. Ver la parte junto con el proceso implica descubrir el sujeto en acción, descubrir al productor de su realidad[24].

Asimismo, Kosik ofrece una síntesis de las tres principales modalidades generales de definición de la totalidad en la historia de la filosofía:
n  La totalidad atomístico-racionalista desde Descartes a Wittgestein, donde la totalidad se obtiene por la agregación de los hechos más simples (en general correspondiendo con la perspectiva las ciencias naturales).
n  La totalidad organicista y la organicista-dinámica la cual afirma la prioridad del todo sobre las partes, formalizando el todo, como en Schelling y Spann (Spinoza y seguramente en gran parte del estructuralismo como en la primera etapa de Foucault[25], y convendría agregar a las versiones dogmáticas del marxismo).
n  La totalidad dialéctica que concibe la realidad como un todo estructurado que se desarrolla y crea, a la cual se adscriben Heráclito, Hegel, Marx y el propio Kosik.

Asimismo, se podría agregar para redondear la historia de la filosofía, las concepciones donde existen serios problemas para visualizar la importancia del todo, entre las cuales la totalidad queda fuera del concepto teórico (Hume y el empirismo, Nietszche y las variedades de irracionalismo), y aquéllas donde resulta irresoluble (Kant).
Ahora bien, el conocer perfectamente un método no significa que se vaya a sustituir la investigación directa. En esto hace énfasis también Engels cuando no acepta que se configure una filosofía separada de la investigación científica[26]. Entonces no bastan las mejores precauciones metodológicas sobre las relaciones posibles entre la parte y el todo, cuando la investigación obliga a modificar hipótesis.

5) El fruto del árbol (conclusión)
Como indicaba Hegel, la fuerza del espíritu se manifiesta por su exteriorización. En este caso me pregunto ¿cuánto saber histórico concreto se ha desplegado a partir de tantas consideraciones metodológicas tan brillantes de Kosik? En definitiva existe una escuela de pensamiento marxista de economía, política, historia y ciencia social, sin embargo, en el curso del pensamiento del siglo ha operado como una sección especializada, más bien como una especialización de la perspectiva histórica y política. Fuera de ese campo acotado su fulgor metódico casi no da frutos ni se expande. Incluso, el avance de tales conocimientos especializados no resulta demasiado alentador, si nos atenemos al detallado y erudito recuento de Perry Anderson, quien efectúa un preciso balance de la evolución secular del campo marxista[27]. Esto quiere decir, que existiendo una visión tan completa y elegante del fundamento filosófico de la totalidad, su posible utilidad intelectual ha resultado truncada, la plataforma de lo general (la teoría de la totalidad misma) no alcanza el suelo de la investigación particular.
La historia personal de Kosik resulta también aleccionadora en ese sentido, pues fue perseguido político y condenado al silencio por un régimen autoritario que se suponía fundado en el marxismo, la misma filosofía que utiliza nuestro autor con tanta maestría. Asimismo, su aportación personal permaneció confinada a un selecto grupo, con una inclinación política muy marcada, en cambio para el grueso de la academia y el gran público ha permanecido como un autor inaccesible. Con el renacimiento del interés por los temas de la totalidad, manifiestos en la corriente del “pensamiento sistémico” resultará enriquecedor vincular este tipo de pensadores de tema filosófico para unirlos con el nuevo interés hacia los conjuntos mediante los sistemas complejos[28]. Posiblemente, en el presente este tipo de reflexiones sobre la totalidad encuentren un ambiente propicio para integrarse al tronco central del pensamiento, enriqueciendo la gran obra intelectual por venir. Es decir, el fruto del árbol de Karel Kosik permanece en maduración lenta, cual vino añejo y fermentando lentamente bajo las alas del búho de Minerva, el cual solamente levanta el vuelo al atardecer. Quizá se acerca la estación para brindar con este vino del estío. 

NOTAS:

[1] MARX, Karl, Manuscritos económico-filosóficos de 1844.
[2] LUKACS, Georg, Historia y consciencia de clase. Solución bastante criticada por sus adversarios de izquierda tildándolo de una desviación tipo hegeliana.
[3] Hegel, desde la Introducción a la Fenomenología del Espíritu ofrece una superación al callejón sin salida del nóumeno de Kant, al indicar que el espíritu mismo hace la distinción, entre la cosa fenomenológica y la cosa en sí.
[4] El tema se ha discutido, algunos han cuestionado la falta de dialéctica de Engels y otros la han alabado. Cfr. ENGELS, Friedrich, Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana.
[5] Cf. Especialmente MARX, Karl, El capital, Tomo I, capítulo I, “El fetichismo de  la mercancía”
[6] Cf. Especialmente MARX, Karl, Manuscritos económico-filosóficos de 1844; LUKACS, Georg, Historia y conciencia de clase; SARTRE, Jean Paul, La crítica de la razón dialéctica; MÉZSAROZ, István, La teoría de la enajenación en Marx.
[7] También típico del enfoque de Marx y Engels perforar el conjunto de ideas falsas, designadas con el neologismo del siglo XIX, de “ideología”, que sería interpretada como el conjunto de falsas impresiones creadas por un ambiente. Cfr. La ideología alemana.
[8] KOSIK, Karel, op cit., p. 35
[9] Estimo que filosofía racionalista presenta un corolario hacia el cambio del entorno, la diferencia es que algunos eran cautelosos o no observaban una entidad social, así Descartes culmina su especulación proponiendo cambiar el alma, dominando las pasiones y Espinoza domeñar la ética. Cfr. DESCARTES, René, Las pasiones del alma. Sin embargo, la tradición marxista creyó que los autores previos manejaban una teoría en esencia pasiva hacia el entorno. Cfr. LUKÁCS, Georg, Historia y consciencia de clase.
[10] Por ejemplo, León Trotsky en La Internacional Comunista después de Lenin hace el cruel recuento de la bancarrota teórica y la traición sistemática dentro de movimiento comunista desbarrancado bajo el control de la burocracia de Moscú, con acciones siniestras de persecución y asesinato de los mismos militantes revolucionarios, así como la destrucción del movimiento obrero. Más reciente el recuento de Fernando Claudín en La crisis del movimiento comunista.
[11] KOSIK, Karel, op cit., p. 35
[12] KOSIK, Karel, op cit., p. 36.
[13] Debo anotar que el anhelo de la “verdad” está presente como ideología literaria en Maximo Gorki cuando plasma su obra La madre, retrato de la causa comunista. Ese “deseo de verdad” formó parte integral de la variedad rusa del marxismo. Resulta curioso que la degradación del marxismo por el estalinismo haya sido tan eficaz para levantar la mentira oficial como su divida, por ejemplo, reescribiendo la historia cuantas veces fuera necesario para complacer a la cúpula dirigente. Cfr. MANDEL, Ernest, Preguntas y respuestas sobre la historia del Partido Comunista de la URSS.
[14] KOSIK, Karel, op cit., p. 36. Con lo cual asume parte del programa del racionalismo, cuando asume que la razón individual faculta a cada quien a conocer la verdad, aunque algunas variedades de marxismo restringen esto a una clase elegida y otras a la élite política que asume la posición política correcta o conoce la obra de Marx. Por ejemplo, Lukács argumenta la relación entre el punto de vista proletario y la actualidad de la revolución (el hoy del siglo XX como la época revolucionaria por excelencia), en Lenin la coherencia de su pensamiento.
[15] La explicación de Alvin Toffler en El cambio del poder se dedica a explicar el papel crucial del conocimiento en la nueva estructura del poder que desplaza a la violencia o al capital como las fuentes últimas.
[16] De hecho, uno de los adalides de la complejidad, Edgar Morin, proviene de la corriente marxista.
[17] Cfr, GWF HEGEL, Enciclopedia de las ciencias filosóficas.
[18] KOSIK, Karel, op cit., p.55.
[19] KOSIK, Karel, op cit., p. 54.
[20] En el periodo estalinista, cundió la costumbre de elaborar “manuales” para el tratamiento exhaustivo de problemas, que para los temas del marxismo resultaban recopilaciones, donde el agregado sustituye a la comprensión y la propaganda grosera arruina la interpretación, un ejemplo Manuel de Economía Política de P. Nikitin “La teoría económica marxista-leninista se desarrolla con espíritu creador en las
resoluciones del Partido Comunista de la Unión Soviética, de los partidos comunistas y
obreros de otros países y en las obras de los discípulos de Lenin”, p. 7. Mueve a risa la pretensión de que la ciencia económica avanza con las “resoluciones” de un congreso de un partido; pero esas palabras eran obligatorias y se perseguía a quien las ignorase. Por ejemplo, una afirmación lúcida Kosik golpea ese tipo de propaganda: “La falsa totalización y síntesis se manifiesta en el método del principio abstracto, que deja de lado la riqueza de la realidad (…) El principio abstracto elevado al rango de totalidad, es una totalidad vacía, que trata a la riqueza de lo real como un ‘residuo’ irracional e incomprensible” KOSIK, Karel, op cit., p.71.
[21] En su origen el marxismo presumió ante el resto del pensamiento de su capacidad para avanzar, mientras el “pensamiento burgués” les parecía detenido, por ejemplo, la llamado padre del marxismo en Rusia, a Pléjanov en El papel del individuo en la historia y La concepción materialista de la historia de Carlos Marx.
[22] Si bien, la esencia proviene desde la temática idealista de la filosofía, donde el mundo ideal es la esencia para Platón, el término lo conserva Marx, para comprender la esencia de la sociedad capitalista a partir de sus leyes fundamentales. Cfr. MARX,  Grundrisse. También véase MANDEL, Ernest, La formación del pensamiento económico de Marx.
[23] El tema de la contradicción confronta a las tradiciones de la lógica formal y del positivismo científico con este lado dialéctico, que también se cabría comprender como momentos del proceso de pensamiento, ya que al coherencia formal y la positividad de los hechos es importante en el proceso del conocer. Cfr. LEFEVRE, Henri, Lógica forma y lógica dialéctica. Por su parte citamos a Kosik, “En efecto, la totalidad sin contradicciones es vacía e inerte y las contradicciones fuera de la totalidad  son formales y arbitrarias.” KOSIK, Karel, op cit., p. 73.
[24] Esto se vincula con el principio práctico del marxismo en su sentido más positivo, cuando acepta la capacidad de actuación libre del individuo en la sociedad, lo cual fue bien defendido por la versión marxista de Sartre en “Cuestiones de método”, la Crítica de la razón dialéctica., obran en la cual el motivo principal es resolver los dos polos: sociedad (desde el marxismo) e individuo (tras el legado existencialista y fenomenológico).  
[25] En Las palabras y las cosas, la episteme de cada periodo es una totalidad-red que obliga a todos los pensadores de cada periodo a someterse a una visión global, para generar la interpretación bajo la modalidad de esa época.
[26] ENGELS, Friederich, Anti-Düring.
[27] ANDERSON, Perry, Tras las huellas del materialismo histórico y demás textos de balance.
[28] O’CONNOR, Joseph, El pensamiento sistémico, y TOFFLER, Alvin, La tercera ola.


1 comentario:

Estefany R dijo...

Muchas gracias!
Me sirvió un montón!