Por Carlos Valdés Martín
Ubicación
En este capítulo 12 de Mil mesetas, titulado “1227:
Tratado de nomadología: la máquina de guerra”, los autores Deleuze y Guattari se
colocan en un plano más predominantemente político-social y menores referencias
hacia lo psíquico-significativo, lo estético-literario y lo significante-filosófico.
La parte que corresponde a la exaltación de principio nómada, con su capacidad
de desbordamiento, corresponde más al cuerpo de pensamiento de Deleuze y
Guattari (en adelante DG para abreviar), mientras su enfoque sociopolítico
resulta curioso y hasta exótico. Plantea una teoría del Estado a partir de una
oposición con la máquina de la violencia, lo cual se contrapone al marxismo y
al weberismo, que dan un sentido fundacional a la violencia, como aparato
represor de la clase dominante o como monopolio institucional de la violencia
legítima. Desde el punto de vista de la teoría propia de DG es un capítulo
importante porque el nomadismo concentra una de sus perspectivas de salida o
rebelión ante el status quo.
Primer resumen
Este capítulo aborda qué es una máquina de guerra, a la cual atribuye
principalmente la violencia y el nomadismo.
Entonces la máquina de guerra es una variación del nomadismo, ese cruzar
espacios, separarse de territorios para ocupar otro, en el juego de
territorialización y su opuesto. Bajo esta perspectiva, la máquina de guerra no
es una dócil máquina de la clase dominante ni un fiel resorte del poder
estatal, sino una potencia desbordante.
¿Por qué 1227?
Es el año cuando fallece Gengis Khan, el máximo líder de los mongoles,
cuando logran el mayor imperio territorial, adentrándose en entre Europa
Oriental, China, Indochina, Persia, Mesopotamia e India. Es el modelo de la
máquina guerrera nómada sobre el cual DG hará su reflexión, aunque no es el
único sobre el cual se aplica la meditación. La organización militar nómada alcanza su
límite legendario, más allá de toda hipótesis preconcebida, la horda dorada traspasa
las fronteras y los límites; cabalga, corre, se desplaza, avanza como saeta y
desplaza a los reinos previos. Para los mongoles cualquier frontera es una
tentación para traspasar cabalgando y flechando; quienes desbordantes de
energía y militarismo rompen, irrumpen y asaltan todos los confines.
Axioma I: La máquina de guerra es exterior al aparato de
Estado. Proposición I: Esta exterioridad se ve confirmada en primer lugar por
la mitología, la epopeya, el drama y los juegos.
Para DG el Estado mítico posee dos cabezas: “de la mitología indo-europea,
ha mostrado que la soberanía política o dominación tenía dos cabezas: la del
rey- mago, la del sacerdote jurista. Rex y flamen, rajá y Brahmán, Rómulo y
Numa, Varuna y Mitra, el déspota y el legislador, el agavillador y el
organizador.” Frente
al concepto de unidad (teoría política, Marx) aquí DG propone una dualidad
esencial. Son dos emparejados, a los que llama un “estrato”.
Rasgos de la máquina de guerra: “traiciona el pacto. Frente a la mesura
esgrime un furor, frente a la gravedad una celeridad, frente a lo público un
secreto, frente a la soberanía una potencia, frente al aparato una máquina.”
Se mueve distinto, ergo, deviene: “distribuciones binarias
entre ―estados: todo un devenir-animal del guerrero, todo un devenir-mujer”. Compara
al ajedrez con el Estado, al juego go con la máquina de guerra. El guerrero
aparece excéntrico y deforme, opuesto al estadista, “la originalidad del hombre
de guerra, su excentricidad, aparece necesariamente bajo una forma negativa:
estupidez, deformidad, locura, ilegitimidad, usurpación, pecado...” El guerrero está al límite, incluso
como traidor, “guerrero está en la situación de traicionarlo todo,
incluida la función militar, o de no entender nada.” Al guerrero los
historiadores dominantes lo miran como a un tonto y ubicado en el exterior. El
aparato de Estado determinando la Interioridad; de tal manera que la máquina de
guerra es la Exterioridad. El Ejército se corresponde al rayo, que tiene la
máxima velocidad (lo instantáneo) y el secreto (tras el manto de nubes). Todo
Estado es SECRETO, más como un Poder incomprensible, que por el silencio. La
Soberanía relativizada, se agrieta, pero sucede, entre las caras dobles del
Centauro: mitad violencia, mitad humanidad. “la violencia, las muertes y las
perversiones impiden que la genealogía de Estado forme ―buenos reyes; pero
aparece un personaje inquietante, Ricardo III”
“El Estado no tiene de por sí máquina de
guerra; sólo se apropiará de ella bajo la forma de institución militar,
y ésta no cesará de plantearle problemas. De ahí la desconfianza de los Estados
frente a la institución militar, en tanto que procede de una máquina de guerra
extrínseca. Clausewitz presiente esta” situación. Para DG es un injerto, una
mezcla.
En la leyenda fundacional
de Grecia: “Los descendientes de Heracles, Aquiles, y luego Ajax, todavía poseen
fuerzas suficientes para afirmar su independencia frente a Agamenón, el hombre
del viejo Estado, pero no pueden nada frente a Ulises, el hombre del naciente Estado
moderno, el primer hombre de Estado moderno.” La compara con la novela clave de
Kleist, Pentiselea, donde “Kleist, a lo largo de toda su obra, no deja
de alabar las excelencias de una máquina de guerra, y la opone al aparato de
Estado en un combate perdido”
Contrasta con los grandes de Alemania: “Goethe y Hegel, pensadores de Estado,
ven en Kleist a un monstruo, y Kleist ha perdido de antemano. Sin embargo, ¿por
qué la más extraña modernidad está de su lado? Porque los elementos de su obra son el secreto, la velocidad
y el afecto.” La modalidad de este novelista es: “Tal es la fórmula
personal de Kleist: una sucesión de carreras locas y de catatonías
petrificadas, en las que ya no subsiste ninguna interioridad subjetiva.” En ese
sentido, él es más moderno que Goethe y Hegel.
Problema I:
¿Existe algún medio de conjurar la formación de un aparato de Estado (o de sus equivalentes
en un grupo)? Proposición II: La exterioridad de la máquina de guerra es
igualmente confirmada por la etnología (homenaje
a la memoria de Pierre Clastres).
Aquí DG encuentran una vía que imposibilita la formación del Estado.Contra
la tesis marxista y evolucionista de la inevitabilidad del Estado, ellos
postulan la hipótesis opuesta, retomando a Clastres: “Es
más, Clastres considera que en las sociedades primitivas la guerra es el
mecanismo más seguro para impedir la formación del Estado: la guerra mantiene
la dispersión y la segmentariedad de los grupos, y el guerrero está atrapado en
un proceso de acumulación de sus hazañas, que le conduce a una soledad y a una
muerte prestigiosas, pero sin poder” En suma, la guerra primitiva destruye la
vía del Estado, que permanece frustrado.
Aunque en la modernidad
el Estado predomina desde hace milenios, “El mundo moderno nos ofrece hoy en
día imágenes particularmente desarrolladas de estas dos direcciones, hacia
máquinas mundiales ecuménicas, pero también hacia un neoprimitivismo, una nueva
sociedad tribal tal como la describe McLuhan.”
Muy importante la doble tendencia, una parte que escapa al Estado. En su
extremo el narcotráfico y pandillerismo como contra-Estado. Y no son las
únicas: “por ejemplo, una organización comercial también es una banda de
pillaje o de piratería, en una parte de su trayectoria y en muchas de sus
actividades; o bien una formación religiosa comienza actuando por bandas” Aunque
no lo detallan, al parecer, DG también consideran a los imperios y megamáquinas
en una categoría diferente al Estado.
Proposición III:
la exterioridad de la máquina de guerra también es confirmada por la
epistemología, que deja presentir la existencia y la perpetuación de una
“ciencia menor” o “nómada”.
Propone DG la presencia de una ciencia excéntrica, fuera de la línea
predominante y exitosa, a la cual denomina “hidráulica” (imaginando drenajes,
torbellinos, flujos, turbulencias…), a modo de rótulo temporal, y luego le
agregará otras señales: ciencia nómada,
atomismo, clinamen,
masonería, catedrales góticas, geometría arquimideana (Arquímedes es su
símbolo), constructora de puentes, excéntrica, etc. Lo encantador es que
termina por relacionarla directamente con la obra de los masones medievales en
su máxima potencia, con la construcción de las catedrales góticas, con un tema
tan notable que hago un estudio por separado. De esta otra ciencia le interesa
su relación múltiple con la máquina de guerra nómada, ligando la turba (el
conjunto de maleantes belicosos, aunque potentes) y la turbulencia. “De
la turba al turbo: es decir, de las bandas o manadas de átomos a
las grandes organizaciones turbulentas. El modelo es turbulento, en un espacio
abierto en el que se distribuyen las cosas-flujo”.
Señala diversos personajes que serían los creadores de esa ciencia nómada,
que permanece por lo común en los márgenes: Arquímedes, Carnot, Vauban,
Poncelet, Monge, Demócrito, Menecmo, Desargues, Bernoulli, Perronet, etc.
Aunque el Estado tampoco desparece la “ciencia nómada”, pues la requiere (según
las tesis de Wittfogel relativas a la importancia de las grandes obras
hidráulicas en un imperio),
enfocándose hacia la canalización, contención, embalse en presas y canales
controlables…
En el extremo se puede concebir dos modelos de ciencias, la nómada y la
“ciencia real del Estado”, la oficial. Analiza casos de relación, incluso
remitiéndose a los primeros filósofos como Platón, cuando “en
el Timeo. Uno se denominaría Compars, y el otro Dispars. El
compars es el modelo legal o legalista adoptado por la ciencia real. (…)
el dispars como elemento de la ciencia nómada remite a material-fuerzas
más bien que a materia-forma.”
Apunta a Euclides con su espacio plano definido por el axioma clave de las
líneas paralelas.
Investiga si esta dualidad de modelos científicos es una necesidad interna
del pensamiento o relación hacia su exterioridad (hipótesis del marxista
reduccionista), mostrando interesantes secuelas. Señala una intrigante dualidad
de la física, aunque DG no está adentrado con la variante cuántica, se aproxima
más hacia el observar fijo opuesto al seguimiento.
Finaliza este análisis, con las menciones de la herrería primitiva como una
ciencia en movimiento, desplazamiento de los herreros tradicionales,
y también lo relaciona con otras masonerías prácticas.
Paréntesis sobre masonería antigua
La dualidad entre ciencia nómada y ciencia oficial, DG lo deriva hacia el
tema de la masonería antigua. Entran en escena los antiguos masones, cita de
dos páginas, que es un subtema derivado del tipo de ciencia o saberes propios
del Estado y de las otras organizaciones:
“Esta oposición o más bien esta tensión-límite entre dos ciencias, ciencia
nómada de máquina de guerra y ciencia real de Estado, aparece en diferentes
momentos, a diferentes niveles. Los trabajos de Anne Querrien permiten
localizar dos de esos momentos, uno con la construcción de las catedrales góticas en el siglo
XII, otro con la construcción
de los puentes en los siglos XVIII y XIX21.
En efecto, el gótico es
inseparable de una voluntad de construir iglesias más alargadas y más altas
que las románicas.
Los argumentos incluyen la integración de la operación de los canteros, la intervención
de las órdenes monásticas, la aniquilación de los Templarios y la continuidad
de las agrupaciones que levantaban los puentes en Francia, que sus saberes se
integraron en una escuela patrocinada por el Estado.
Problema II:
¿Existe un medio de sustraer el pensamiento al modelo de Estado? Proposición
IV: La exterioridad de la máquina de guerra es confirmada finalmente por la noología.
En esta parte DG
desarrolla la mutua dependencia entre las dos ciencias (real y nómada) para
buscar una ruta autónoma, la sustracción. Comienza señalando la mutua interpenetración
entre estos modelos de ciencias (por ello, ninguna sería suprimible). La
Ciencia real y la Ciencia nómada (nomadología) funcionan en sus momentos; por
más que el Estado, como actor dominante, intenta reducirlas una única fórmula.
En el argumento de DG, la
parte problemática habita en lo estatal-institucional que pretende omniabarcar,
bajo una sujeción: “Obedeced siempre, pues, cuanto más obedezcáis más dueño
seréis, puesto que sólo
obedeceréis a la razón pura, es decir, a vosotros mismos... Desde que la
filosofía se ha atribuido el papel de fundamento, no ha cesado de bendecir los
poderes establecidos y de
calcar su doctrina de las facultades de los órganos de poder de Estado.
El sentido común, la unidad de
todas las facultades como centro del Cogito, es el consenso de Estado llevado
al absoluto. Esa fue particularmente la gran operación de la ―crítica
kantiana, asumida y desarrollada por el hegelianismo. (…) No debe, pues,
extrañarnos que el filósofo haya devenido profesor público o funcionario de
Estado.” Si
bien, parece demoledor, también resulta cierto el enfrentamiento continuo de
toda filosofía contra el Estado como poder, de ahí que terminan perseguidos,
apartados y cuando parecen asimilados, es porque el gobernante ignora las “consecuencias
revolucionarias”, como dice Marx de Hegel.
Entonces DG estudia los
casos y procedimientos cuando el pensamiento se vuelve máquina de guerra.
Ingenioso argumento sobre los aforismos en Nietzsche,
cuando el aforismo permite
pensar desde afuera. El pensamiento como acto aislado, que ya posee su propia populosidad…
En esta perspectiva, popular “el pensamiento ya es una tribu, lo contrario de
un Estado”, de tal manera que es una fuerza de asalto, interioridad. Pero la
forma de exterioridad del pensamiento —la fuerza siempre exterior a sí misma o
la última fuerza, la nª potencia— …es la fuerza que destruye la imagen y
sus copias, el modelo
y sus reproducciones,”
Este pensamiento exterior destruye
a “lo verdadero cartesiano, lo justo kantiano, el derecho hegeliano… para
el que no hay método posible, ni reproducción concebible, sino únicamente
etapas, intermezzi, reactivaciones….
Al final, pareciera ganar
el pensamiento del Estado, mediante un “monumento” pues: “Lenz y Kleist se
enfrentaban a Goethe, genio grandioso, verdadero hombre de Estado entre todos
los hombres de letras. Pero lo peor no es eso: lo peor es cómo los propios textos de Kleist, de Artaud,
acaban convirtiéndose en un monumento, e inspiran un modelo a imitar
mucho más insidioso que el otro, para todos los tartamudos artificiales y los
innumerables calcos que pretenden equipararse a ellos. La imagen clásica del
pensamiento, y el estriaje del espacio mental que ella efectúa, aspira a la
universalidad. En efecto, opera con dos ―universales, el Todo como último
fundamento del ser u horizonte que engloba, y el Sujeto como principio que
convierte el ser en ser para-nosotros. Imperium y república. Entre uno y
otro, todos los géneros de lo real y de lo verdadero encuentran su sitio en un espacio
mental estriado, desde el doble punto de vista del Ser y del Sujeto, bajo la dirección
de un ―método universal”
La agresión tribal se
reconvierte en agresión fascista, resulta una rebelión contraproducente. Bajo
la rebelión nómada, habita un germen de fascismo, a veces, sucede: “Inmediatamente,
vemos los peligros, las profundas ambigüedades que coexisten con esta empresa,
como si cada esfuerzo y cada creación se confrontasen a una posible infamia.
Pues: ¿cómo hacer para que el tema de una raza no se convierta en racismo, en
fascismo dominante y englobante, o más simplemente en aristocratismo, o bien en
secta y folklore, en microfascismo?”
Por eso, DG exige mantenerse en la raza inferior, para lo cual cita con
elegancia a Rimbaud: “dice: ―siempre he sido de raza inferior, (...) soy de
raza inferior desde toda la eternidad, (...) heme aquí en la playa armoricana,
(...) soy una bestia, un negro, (...) soy de una raza lejana, mis padres eran
escandinavos.”
Anoto, es fácil para el poeta, muy difícil para el práctico y más escabroso
para el político.
Axioma II: La
máquina de guerra es una invención de los nómadas (en la medida en que es exterior
al aparato de Estado y distinta de la institución militar). Como tal, la
máquina de guerra nómada tiene tres aspectos, un aspecto espacial-geográfico,
un aspecto aritmético o algebraico, un aspecto afectivo. Proposición V: La
existencia nómada efectúa necesariamente las condiciones de la máquina de guerra
en el espacio.
En este apartado DG
procura las definiciones de qué es nómada y su nomadismo, que implican un
elogio del viaje desde otra perspectiva, incluso insólita:
“sigue trayectos
habituales, va de un punto a otro,… La vida del nómada es intermezzo….no
debe confundirse con el migrante…Toynbee tiene toda la razón cuando sugiere que
el nómada es más bien aquel que no se mueve…Evidentemente, el nómada se
mueve, pero está sentado, sólo está sentado cuando se mueve (el beduino al
galope, arrodillado sobre la silla, sentado sobre la planta de sus pies,
―proeza de equilibrio)…podido invocar viajes espirituales que se hacían sin
movimiento relativo, sino en intensidades in situ: forman parte del
nomadismo …denominado el Desterritorializado por excelencia es precisamente… crea
el desierto en la misma medida en que es creado por él”
Lo liga con las
religiones: “Los nómadas tienen un sentido de lo absoluto, pero singularmente
ateo. Las religiones universalistas que han tenido algo que ver con los nómadas
—Moisés, Mahoma, incluso el cristianismo con la herejía nestoriana— siempre han
tenido problemas a este respecto, chocaban con lo que ellas llamaban una
obstinada impiedad.”
A su vez la religión crea
máquinas de guerra, como Cruzadas o Yihad, en apariencia antagónicas: “Georges
Bataille, ―el naciente Islam, sociedad reducida a la empresa militar. Eso es lo
que invoca Occidente para justificar su antipatía hacia el Islam. Sin embargo, las
Cruzadas supusieron una aventura de ese tipo, específicamente cristiana” Aunque
las Cruzadas se escapaban y no todas acuden a Tierra Santa, lo que mueve al
cuestionamiento. “Pues la idea de Cruzada implica en sí misma esa
variabilidad de direcciones, quebradas, cambiantes, posee intrínsecamente todos
esos factores o todas esas variables a partir del momento en que convierte a la
religión en una máquina de guerra y, a la vez, utiliza y suscita el correspondiente
nomadismo”
En los acontecimientos,
los nómadas convertidos en máquinas de guerra atacan a otros, a los habitantes
de bosques, de montañas y, finalmente, contra los agricultores, donde está el
choque y posterior asimilación del Estado. A partir del nomadismo, DG saltan
hacia la visión de la revolución del Estado, donde miran que en Occidente sería
su transformación, en Oriente (el despotismo antiguo) implica su destrucción;
la tormenta.
Mientras el Estado, su
operación conlleva, a establecer una red de comunicación, una continuidad
dentro de sus fronteras, el llamado “espacio liso”; la operación nómada es de
exterioridades. Mientras el Estado estabiliza, implicando la lentitud, también
en el exterior, hay otra velocidad: “Si los nómadas han creado la máquina de guerra fue porque inventaron la velocidad
absoluta, como ―sinónimo de velocidad. Y siempre que se produce una
acción contra el Estado, indisciplina, sublevación, guerrilla o revolución como
acto, diríase que una máquina de guerra resucita”
Apuntemos que esa velocidad absoluta, en otros términos significa revolución.
El otro espacio
problemático es el mar, donde siempre se fluye, aunque mediante los puertos se
logra un proceso de Estado. “Una de las razones de la hegemonía de Occidente
fue la capacidad que tuvieron sus aparatos de Estado para estriar el mar,
conjugando las técnicas del Norte y las del Mediterráneo, y anexionándose el
Atlántico.”
Advierte DG, con una sonrisa futurista, que luego vendrá el tema del aire, la
nueva frontera y extensión, para abarcar a toda la Tierra.
Concluye con moderación: “Todo
esto para recordar que el espacio liso y la forma de exterioridad no tienen una
vocación revolucionaria irresistible”
Proposición IV: La
existencia nómada implica necesariamente los elementos numéricos de una máquina
de guerra.
Aquí DG se enfrasca con
la matemática básica del nomadismo; señalando, que es una organización por
números. “Decenas, centenas, millares, miríadas: todos los ejércitos retendrán
estos agrupamientos decimales, hasta el punto de que cada vez que los
encontremos podemos prejuzgar una organización militar.”
Aunque el Estado también tiene relaciones numéricas, para lo cual los censos y
contabilidades le son consustanciales. La matemática organiza al Estado
mediante: empadronamiento, censo y elección (voto cuantificado).
No todo número se refiere
al nomadismo, DG busca uno específico como
“El número numerante es
rítmico, no armónico, no es de cadencia o de medida:… En la actualidad se ha criticado
demasiado rápido esta
organización numérica denunciando en ella una sociedad militar o incluso
concentracionaria, en la que los hombres ya sólo son ―números
desterritorializados. Pero eso es falso… El número numerante, nómada o de guerra, tiene una primera
característica: siempre es complejo, es decir, articulado. Complejo de
números cada vez.”
Esto implica contar a los soldados
(centuriones, destacamentos, etc.) y, más importante, una aritmérica funional,
como la unidad de arquero, arco y caballo de los jinetes escitas; las
agrupaciones de carruajes, etc. Siempre hay acoplamientos aritméticos, ligados
a otros; donde viene la logística. El número genera un segundo circuito “secreto”,
donde se forma una élite para manejar los ejércitos. “una formación dinámica de
estado mayor, de comisarios, mensajeros y diplomáticos (“antrustions”)”
Explica a Moisés en el desierto, conectando el censo (todos), la selección de
primogénitos, la élite de Levitas según lo anterior: un segundo circuito
nómada.
Hay varias maneras para
integrar al cuerpo distinto, la élite militar nómada: con un linaje
privilegiado; con una selección de representantes, y, en el caso más curioso,
con elementos por entero exterior, como extranjeros, otra religión y hasta “esclavos
militares”. “el cuerpo especial, especialmente el esclavo-infiel-extranjero, deviene
soldado y creyente, pero continúa estando desterritorializado con relación
a los linajes y con relación al Estado”.
Los nómadas han sido
incomprendidos por los autores burgueses y soviéticos, pues únicamente tienen
geografía, aunque esa incomprensión, incluye falsificar lo sucedido. Se le
descuentan sus elementos de fuerza (creyendo que no tuvieron metalurgia, por
ejemplo), atribuyéndoles feudalismo (principio territorial).
Proposición VII:
La existencia nómada tiene por “afectos” las armas de una máquina de guerra.
Para DG esta disertación
comienza con la difícil distinción entre herramientas y armas, que comienzan
siendo lo mismo, establecida la
diferencia por su utilización: producir bienes o destruir personas. Adicionalmente,
como se verá adelante, esta argumentación se presenta en conflicto con el
materialismo de Marx, en especial, con el primado de los medios de producción;
pues los medios de violencia, adquieren una dimensión tanto autónoma, como capaz
de sobre-determinar a la herramienta. Con astucia DG escapa de ese choque
frontal con Marx.
Quizá durante milenios armas y
herramientas han sido objetos idénticos, luego surge la separación. El
arma se especializa por la proyección; lo que se lanza, aleja, lo que se
proyecta, como balística (palabra emparentada con problema).
“En una primera aproximación, las armas tienen una relación privilegiada con la
proyección. Todo lo que lanza
o es lanzado es en principio un arma, y el propulsor es su momento
esencial” Argumentado,
DG estima que, hasta el arma de mano, se vuelve proyectiva, por la utilización
distinta de la mano y el brazo, con velocidad para proyectar. La herramienta la
mira en sentido contrario, “La
herramienta, por el contrario, sería mucho más introceptiva, introyectiva:
prepara una materia a distancia para llevarla a un estado de equilibrio o
adecuarla a una forma de interioridad. En los dos casos existe la acción a
distancia, pero en un caso es centrífuga, y en el otro, centrípeta.”
De inmediato, plantea que el arma posee una relación distinta con la velocidad,
como si la inventara.
Niega que la genealogía
sea directamente de la caza hacia la guerra, sino desde la ganadería y la doma
hacia la guerra, estableciendo una economía: “la máquina de guerra, con la
ganadería y la doma, instaura toda una economía de la violencia, es decir, una
manera de hacerla duradera e incluso ilimitada.”
La montura le parece la
auténtica clave, pues el primer proyector y sistema de armas del guerrero;
provocando un devenir-animal, que llamamos caballería.
El tema de que ambas,
herramienta y arma son móviles, le resulta un problema a DG, por lo que
reflexiona en el motor (el movimiento mismo) y el trabajo físico (capacidad de
aplicar un movimiento en un efecto). Encuentra una salida, al aplicar una
noción de “acción libre” para el arma, especie de móvil perpetuo; mientras que
el trabajo implica un reposo cíclico (cumplir un objetivo de producción). El
argumento, DG lo detiene, pues reconoce que el arma no es “perpetum mobile” y
que se detiene, por resistencia, desgaste o cesación. Vuelve a la continuidad: “armas
y herramientas están sometidas a las mismas leyes que definen precisamente la
esfera común”, remiten a la tecnología, que a su vez, se desprenden del ”agenciamiento social”
(actividad del conjunto). Explicación inusual de la herramienta por la
"máquina de trabajo" (fábrica), en la producción humana; sería un
Marx empujado de lado... La producción ya no sería la metafísica social sino un
efecto entre otros. “La herramienta está esencialmente unida a una génesis, a
un desplazamiento y a un consumo de la fuerza, que encuentran sus leyes en el
trabajo, mientras que el arma sólo concierne al ejercicio o a la manifestación
de la fuerza en el espacio y en el tiempo, de acuerdo con la acción libre.”
En este punto, DG enfatiza que son resultados sociales “armas. Las armas y las
herramientas son consecuencias, sólo consecuencias…. La lanza y la espada sólo
han existido desde la
edad de bronce gracias a un agenciamiento hombre-caballo”.
Anota, sagaz DG, que los
agenciamientos sociales existen con afectos, con Eros definidos; de manera audaz,
señala que la guerra posee un Eros; que se desplaza, “un Eros homosexual de
grupo tiende a sustituir al Eros zoosexuado del caballero.”
Las guerras son desplazamientos de afectos.
En opinión de DG el
trabajo de herramientas implica un signo, por lo que requiere de estar
capturado por el Estado; por tanto, antes del Estado no hay propiamente
trabajo, lo mismo que con la máquina de guerra, no acontece propiamente
trabajo. “desde el punto de vista del agenciamiento, existe una relación esencial
entre las herramientas y los signos. Pues el modelo trabajo, que define la
herramienta, pertenece al aparato de Estado…. Para que haya trabajo hace falta
una captura de la actividad por el aparato de Estado, una semiotización de la actividad
por la escritura.”
Observando joyería antigua, DG afirma
que la orfebrería es un arte especial para llevarse sobre la máquina de guerra,
para portarse en la cabalgadura, para seguir la velocidad pura del jinete
armado: “el arte nómada por excelencia”.
¿Se reúnen la herramienta
con el arma en la figura del obrero o de otra? Anota que en las sublevaciones
hay saltos de continuidad. “Una afinidad obrero- soldado, arma-herramienta,
sentimiento-afecto, señala el momento oportuno para las revoluciones y las
guerras populares, aunque sea fugaz.”
Sin embargo, DG rechaza frontal la mitología semi-nazi de Jünger “cuando
construye el retrato del ―Rebelde,
como figura transhistórica, que arrastra al Obrero por un lado, y al Soldado
por otro, en una línea de fuga común”;
apuntando que sí hay posibilidades que “posibilitan la unión de un nuevo tipo de masas guerreras y
obreras. Línea de fuga común del arma y de la herramienta”
Problema III:
¿Cómo los nómadas inventan o encuentran sus armas? Proposición VIII: la
metalurgia constituye de por sí un flujo que converge necesariamente con el nomadismo.
En este apartado, DG se
interroga sobre cómo consiguieron sus excelentes y suficientes armas los
guerreros nómadas, cuando se suponía (casi siempre) que eran pueblos atrasados
y dispersos, sin capacidades manufactureras; entonces se lanza a investigar la
metalurgia de los antiguos y sesudas interpretaciones de los metales y la
minería, correlativas.
Comienza con la
afirmación de una identidad plena entre el nómada de la máquina de guerra con
las invenciones de armas, que quizá se detienen con la pólvora y, en
particular, con el cañón (tan costoso que ni las ciudades lo financian, requiere
del Estados mayores). “Los nómadas inventan el agenciamiento
hombre-animal-arma, hombre-caballo-arco. Y a través de este agenciamiento de
velocidad, las edades del metal se caracterizan por innovaciones.”
Esta actuación modifica pueblos… El texto señala dificultades para establecer
las continuidades de las “familias tecnológicas” en el sentido de continuidades
de productos, lo que implica las cadenas de producción y las derivaciones en el
tiempo. Contiene una discusión sobre el robo de secretos metalúrgicos: “¿Y qué
significa ―revelar el secreto, si los escitas no eran capaces de utilizarlo y
no lo entendían? Los desertores cargan con todo…. tampoco se fabrica un sable
si no se es capaz de reproducirlo y de integrarlo bajo otras condiciones, de
hacerlo pasar a otros agenciamientos. La propagación, la difusión, forman parte
plenamente de la línea de innovación; señalan un giro.”
Término de DG: filum maquínico (especie del
continuo de la producción misma), “Siempre volvemos a esta definición:
el filum maquínico es la materialidad, natural o artificial, y las dos a
la vez, la materia en movimiento, en flujo, en variación, en tanto que
portadora de singularidades y de rasgos de expresión.”
Aborda la especificidad
de la metalurgia a partir del tipo de material (en general) como el fundirse, verterse
en moldes, creador de dureza, etc. La dureza misma es clave, junto con un
aparecer de las formas variadas mediante este trabajo: “Nunca la materia y la
forma han parecido más duras
que en la metalurgia; y sin embargo es la forma de un desarrollo
continuo que tiende a sustituir la sucesión de las formas”
Una ambos extremos: dureza y maleabilidad que presenta la variedad de las
formas, origen de las máquinas. Con poesía, lo llama DG, el “estado vital de la
materia”, conforme crean hasta el instrumento musical, con su cromática. El
pensamiento, antiguo llegó a un “panmetalismo”, la visión que en toda
cosa existía una esencia mineral, una modalidad de extraer metales; de donde
surge una noción antigua de “vida no orgánica” surgiendo desde la metalurgia.
Dado este elegante
concepto del metal, su artesano adquiere un rasgo también singular, que para DG
es nómada. “Como
lo ha mostrado Gordon Childe, el metalúrgico es el primer artesano
especializado, y desde ese punto de vista forma un cuerpo (sociedades
secretas, gremios, compagnonnages). El artesano-metalúrgico es itinerante,
puesto que sigue la materia del subsuelo.”
Punto y seguido, DG afirma que estos artesanos originales también son nómadas,
de otro estilo, pues siguen al subsuelo; se alejan de la tierra llana. Los que
efectúan la minería tienden a escapar del control, incluso cuando el Estado o
el Imperio, acaparan la mina, hay contrabando, sedición, problemas. “Las minas
son una fuente de flujo, de mezcla y de fuga, que apenas tiene equivalente en
la historia”
En especial, al herrero antiguo lo señala como troglodita, adherido al
yacimiento que se va deformando conforme se extrae.
Axioma III: La
máquina de guerra nómada es como la forma de expresión, de la que la metalurgia
itinerante sería la forma de contenido correlativa. Proposición IX: La guerra
no tiene necesariamente por objeto la batalla, y sobre todo la máquina de la
guerra no tiene necesariamente por objeto la guerra, aunque la guerra y la batalla
puedan derivar de ella necesariamente (bajo ciertas condiciones).
En esta última parte, DG
profundiza en la naturaleza de la guerra mediante el conocimiento de sus
objetos (la batalla, etc.) y deja más en claro que la “máquina de guerra”
nómada no se puede identificar con el ejército, en tanto controlado por un
Estado; al contrario, son los opuestos. Aquí culmina sus razonamientos, con la imagen de una militarización mundial
de bloques, la llamada guerra frías planetaria, que no desata la guerra, pero para
DG es terrorífica.
Hay una teoría de la
guerra, que supone a la batalla como su objeto; que no sería forzoso. Bajo el
concepto de máquina guerrera de DG, lo que suscita la guerra de esta belicosidad
nómada es el Estado, al que se oponen, según el ejemplo, de Gengis Khan y
Atila. El problema surge cuando los nómadas ganan. Una respuesta posible
sucedió “por ejemplo los gengiskhánidos han podido resistir mucho tiempo
integrándose parcialmente en los imperios conquistados, pero manteniendo
también todo un espacio liso de las estepas que sometía los centros imperiales.
Esa fue su genialidad, Pax mongólica.”Aunque
esa no es la única modalidad.
Apunta a Clausewitz y sus
conceptos puros de la guerra. Vuelve al argumento de la tentativa de la máquina
de guerra por destruir al Estado y la variación usual de las múltiples
integraciones parciales y problemáticas.
Pasa a un concepto de guerra
total basada en el involucramiento de los Estados modernos, que moviliza mayores
recursos que nunca antes. Después de la guerra, la máquina militar (ya no la
nómada simple, sino su expansión de máquina de guerra universal) se involucra
para mantener la paz, la cual es productora de terror, pues es paz bajo las
armas. Así, DG juguetea con la inversión de la famosa “fórmula de Clausewitz invierte efectivamente;
pues, para poder decir que la política es la continuación de la guerra por
otros medios”
Conforme la política es
multi-opresiva y mira su enemigo en cualquier figura, entonces se diversifica
también la contraparte: lo opuesto al Estado se convierte en nómadas
potenciales, en guerrilla también en potencia, que está obligada a la creatividad.
Aunque en esto, pareciera que DG, está jugando a reverenciar a la resistencia
estudiantil francesa, que tan afín le resultaba. “Si la guerrilla, la guerra de
minoría, la guerra popular y revolucionaria corresponden a la esencia, es
porque toman la guerra como un objeto tanto más necesario cuanto que sólo es
―suplementario: sólo pueden hacer la guerra si crean otra cosa al mismo tiempo, aunque sólo sea nuevas relaciones
sociales no orgánicas.”
Mientras el no-sistema de pensamiento de DG despliega su originalidad, en
cuanto a su perspectiva político-económica se mantiene como tributario del “marxismo
occidental”. En el argumento ondea la esperanza que el “nomadismo” (el outsaider
radical) genere la inestabilidad revolucionaria y rompa al Estado del statu
quo, que oprime a las masas; bajo un aroma revolucionario, en el cual DG no parece creer en concreto sino en una
modalidad fantasmal (el nómada es el fantasma material, que irrumpe y se
retira).