Por Carlos Valdés Martín
La novela Crimen y castigo se ha
consagrado como una de las cumbres literarias que perdura con su intensidad
intacta hasta nuestros días. Esta obra de Dostoievski (o Dostoyevski según se traduzca) provoca un intenso
torbellino de emociones y reflexiones que ha provocado tantos rechazos como
admiración sin límite, además de inspirar a talentos literarios y hasta
filosóficos. Publicada en el año 1866 se coloca en la madurez del autor y elude
las clasificaciones sencillas, aunque la penetración psicológica y la fuerza de
las descripciones siempre se recuerdan.
Panorama
de la trama: La novela se centra en las luchas
internas y las torpes acciones de un estudiante fracasado, Rodion Romanovitch
Raskolnikov, quien vive atormentado por sus pensamientos contrapuestos a una difusa
aspiración de grandeza. Asfixiado por sus ideas y emociones, caído en un
ambiente de miseria, imagina que para un ser superior el cometer un
crimen estaría justificado, por lo que trama robar y matar a una usurera, a la
cual considera maligna. El crimen que da título a la obra, resulta más terrible
y desafortunado de lo que imaginaba el protagonista, recayendo en un estado
enfermizo, mientras alrededor surge un torbellino de emociones e incidentes que
lo acosan (su castigo interior) hasta que termina por entregarse para purgar
una dura condena.
Personaje
principal y sus antagonistas: La anécdota central
está surcada por otros conflictos y con cuatro antagonistas al personaje principal.
Los factores explícitos son los movimientos anímicos alterados y acelerados
de Raskolnikov, alrededor de los cuales hay una confrontación con los
personajes antagónicos: la usurera; el juez Porfirio, el pretendiente Luzhini,
y el viudo y acosador Arcadi. La usurera representa una vileza humana que abusa de los débiles y se adapta a las falsas convenciones, por lo
que Raskolnikov la considera nociva y despreciable. El juez Porfirio, encarna
al sistema legal policíaco y la efectividad de la culpa, personaje lleno de
sagacidad y dispuesto a la hipocresía. El pretendiente Luzhini da la cara del
abuso sobre los débiles y pobres, cuando tienta a la hermana Dunia, y luego alcanza
el extremo de vileza cuando embauca a Sonia. El viudo Arcadi sobre quien pesan
las peores sospechas de asesino y conspirador abusivo, sin embargo, sometido a
una motivación compleja que lo empuja a mostrar generosidad, y que se detiene
ante su última trampa. El máximo antagonista a lo largo del relato es el propio
Rodion Raskolnikov y no deja de rebatirse internamente, su interior siempre
está al filo del delirio y atacado en su espíritu interior por una especie de
hipocondría moral, sin soportar gestos y situaciones que para los demás
serían indiferentes. Él es un volcán a punto de estallar o ahogarse en su
ímpetu, de tal manera que sus errores resultan de sus contradicciones; hasta
que al final se redime y acepta una salida al drama en el amor de Sonia y una
visión reconciliada, con tono religioso.
El
ambiente externo: Queda encuadrada en San
Petersburgo, bajo el imperio Rómanov, contemporáneo a la edición de la obra en
el año 1866. La descripción de la ciudad y de la población se traza de modo
realista, refiriéndose a sitios concretos, aunque la técnica narrativa aplica
una aproximación de los sitios, resultando coincidentes los lugares que habitan
los principales personajes. De igual manera hay un retrato realista de las
instituciones económicas y sociales, aunque la narrativa está centrada en
la vida interior, y su operación se ha señalado que es muy onírica, con un
ritmo que traspasa entre la realidad y los sueños del protagonista. El clima lo
marca como agobiante en lo físico por los calores, chubascos y fríos, como en
lo humano salpicado de miseria y deshumanización, contrastando con la riqueza
de pocos y el fondo recurrente de magnanimidad.
El
ambiente psicológico: El protagonista bordea
constantemente alrededor de la locura sin que termine por ser clasificado bajo
un rótulo, sus devaneos lo arrastran de la claridad intelectual y los gestos
enérgicos hasta los delirios febriles y la hipocondría moral. El trazado
psicológico es complejo pues el bordeo con los extremos sucede dentro da cada
personaje, sin permanecer en un único tomo emocional, por lo que brinda textura
y variación en las emociones, incluso en la misma escena donde cambian de
posición anímica. Por lo mismo, Raskolnikov es un enfermo recurrente que oscila
entre dolencias físicas (con fiebres, debilidades, somnolencia en el día, agotamiento)
y las mentales (irascibilidad, parálisis, paranoias, arrebatos, obsesiones). Además
el protagonista resulta extremadamente inteligente y agudo, aunque patético en
lo que ahora se denomina “inteligencia emocional”, por lo que tropieza en sus
contradicciones y no logra nada positivo con su sagacidad. Otro rasgo relevante
es una exigencia para cumplir con altos estándares y un rechazo frenético a que
le tengan lástima o él causar los males de personas amadas como Dunia, su
hermana adorada.
El otro personaje masculino con evidente trastorno psicológico es el antagonista Arcadi, quien comete
las peores villanías (aunque algunas quedan en sospecha o intento), sufre de
alucinaciones combinadas con pesadillas, se comporta pródigo con el dinero y
termina suicidándose cuando lo rechaza Dunia.
Hay otros personajes femeninos en los
cuales se dibuja un trastorno mental en
crescendo como con la madre del protagonista, Pulkeria, quien comienza a
fantasear sin freno sobre la importancia de su hijo y termina sus días abrumada
por sus ficciones. La madrastra Catalina es irascible, parlanchina y con
ilusiones aristocráticas; luego enferma de tisis y agobiada por la miseria queda
abrumada por un acceso de locura y, finalmente, muere.
La hermana Dunia se levanta siendo un
dechado de virtudes y belleza, aunque enredada en una decisión
cuestionable de sacrificarse en una promesa de matrimonio por conveniencia. Ella es el
auténtico “objeto del deseo” en la trama, provocando su presencia desde frenesí filial de Raskólnikov (cuando enfurece al enterarse que ella se
sacrifica para salvarlo de la miseria), hasta el suicidio del antagonista
Arcadi. Su sentido de la honorabilidad, inteligencia y practicidad contrasta con el entorno donde predomina la torpeza o la inmoralidad. Su
paralelismo y vínculo con el protagonista destaca y sus episodios son como una
representación sana y equilibrada de las tendencias profundas que en
Raskolnikov son efusiones rayanas en lo desquiciado. En la trama ella resulta
premiada por el amor sincero de Razumikhin
y una tranquilidad económica.
La co-protagónica Sonia es un personaje
límite por su bondad y entrega que bordea en la autodestrucción, ya que su
presentación comienza con su ejercicio de la prostitución, actividad explicada como un
sacrificio para sostener a su familia adoptiva. La generosidad y nobleza de
Sonia se colocan dentro de un límite que cuestiona la moral convencional,
produciendo perplejidad por sus actos desprendidos y un fondo de culpa
constante. Aunque al principio se dedica a la prostitución y termina siendo la
amante incondicional del protagónico, el argumento no resalta su
atractivo físico sino el emocional, pues su fondo candoroso es lo que resulta
irresistible. Su vinculación con el protagonista crece de modo gradual, en una escalada
de intensidad, y tras su unión de complicidad radical, la aceptación de su amor
se posterga hasta que termina el relato. Ella recibe su propia redención por su
nobleza que la exime de las culpas implicadas en la prostitución para el siglo
XIX.
Dilemas
materiales. Las presiones materiales son marcadas
por los contrastes de miseria extrema, pobreza, desahogo y riqueza, aunque el
drama no está centrado en una contraposición maniquea entre ricos y pobres, el
contraste de la miseria con la vileza inmoral de algunos ricos marca una fuente
de tensiones del relato. Además no se trata tanto de la miseria absoluta, la
cual se palpa, sino la vinculación de las carencias extremas con las decisiones
absurdas de los personajes. Por ejemplo, la familia del borracho Marmeladov se
hunde hasta un extremo inaudito de pobreza y desesperación porque él es incapaz
de detenerse; la esposa Catalina se esfuerza en vano, atrapada por sus propias
fantasía de aristocracia; entonces, por el hambre física de los infantes, es
que la hija mayor, Sonia, opta por prostituirse. La relación entre el
alcoholismo paterno con la miseria es muy evidente lo cual atormenta a la
familia entera, aunque el prostituirse es como un salvavidas durante una
tormenta, siempre insuficiente ante la adversidad.
Uno de los ingredientes de la tensión
insoportable de Raskolnikov es la miseria, incrementada con una ilusión de que
él sería un gran prohombre si superara la prueba de su adversidad, lo cual lo
empuja a intentar una salida violenta. Sin embargo, en él es patente la
paradoja de que su sentimentalismo y un aire de superioridad lo empujan a
deshacerse del dinero que cae en sus manos. En la trama se evidencia que él es
incapaz de gozar el fruto de un crimen por más que él se haya ilusionando
creyendo otra cosa.
Dilemas
éticos y religiosos. La novela está cruzada de
problemas éticos que agobian al protagonista y a muchos de los demás
personajes. Surge una aguda lucha entre la aspiración y la realidad alcanzada,
lo cual arrastra una inconformidad, que en Raskolnikov alcanza en nivel
extremo; en Sonia se convierte en una culpa por su condición de prostituta; en
Arcadi lo empuja a cometer actos viles y luego a castigarse; en Dunia a
ofrecerse para un matrimonio sin amor y luego a arrepentirse; a Marmeladov a
emborracharse y a enredarse en una culpa patética; a la madre Pulkeria a
ilusionarse en que su hijo es un triunfador; a Catalina en fantasear que
tiene una familia aristocrática; etc.
El dilema clave, de manera consistente queda
centrado en el asesinato y sus motivaciones, así como su vacío radical.
Mientras la muerte de la usurera aparenta justificaciones por lo pernicioso de
su acción,
el absurdo destaca porque se acompaña del asesinato de su hermana, bondadosa e
inocente, Lizavetha. La jerarquía del acto criminal y oculto, invade la conciencia,
la cual no encuentra una justificación. El sistema ético fracturado empuja a
que el protagonista se hunda mentalmente y termine entregándose. Sin embargo,
la redención no surge mecánicamente del castigo mismo, visto como encarcelamiento,
sino de un perdón interno y la sustitución del “orgullo intelectual” por el
amor.
La moral marcada es tradicionalista,
aunque está salpicada con entretenidas explicaciones de sobre el radicalismo
con propuestas de amor libre y subversión del orden. Las ideas de honorabilidad
y de inocencia adquieren tintes delirantes en los personajes extremos, y en la
mayoría sostienen gran vigor. Si bien, la perspectiva de Dostoievski es
conservadora y hasta religiosa, su dominio y exposición de las visiones liberales
y revolucionarias le da actualidad a su narrativa. Mientras la resolución del
conflicto implica una aplicación de la moral religiosa tradicional su
resolución resulta convincente desde el punto de vista narrativo y psicológico,
al haberse agotado las demás salidas, por lo que no cae en lo “panfletario”.
Dilema
intelectual. La lucha entre las ideas
tradicionales y las nuevas posee una entretenida función en el relato. Como
predominan personajes de clases medias, con variada instrucción, las ideas y
sus confrontaciones adquieren fuerza. En particular, varias ideas sobre su
actualidad y perspectivas de cambio se discuten entre los personajes, lo cual
es entretenido y otorga cierta universalidad a las perspectivas de los
personajes. Si bien, son otras novelas como Los poseídos y Los hermanos
Karamazov donde se discute más ampliamente las nuevas ideologías, en este
relato adquieren suficiente relieve. La más importante para el relato es la
expuesta por Raskolnikov sobre el gran individuo y su derecho a remover
cualquier obstáculo, incluyendo actos criminales, pensando en el ejemplo de
Napoleón. Ese “viejo artículo” del estudiante es uno de los elementos
prioritarios para que Raskolnikov provoque las sospechas del juez Porfirio. El
auténtico exponente extremo de esas ideas es Andrés, el roomate de Luzhini, que recibe un tratamiento positivo pues
representa la honestidad, cuando la honorabilidad de Sonia es atacada. Debido
al tránsito trágico del protagonista y su acercamiento a la religión cabe
interpretar la narrativa como un rebatir las tendencias de avanzada en favor de
un regreso a la religión, sin embargo, Dostoievski no llega a un argumento
explícito.
La
motivación del crimen. La interpretación de los
motivos del protagonista para realizar el crimen se ha prestado a largas
discrepancias desde siempre. Las principales opciones han decantado por: 1) La
miseria, por tanto una condición socioeconómica que objetivamente empuja al
oprimido contra la usurera explotadora. 2) El orgullo intelectual que lo ciega
temporalmente. 3) Un complejo de Napoleón o gran hombre que se desata durante
su delirio. 4) Una psicología torturada desde la infancia, que inventa una
venganza vicaria sobre sus sufrimientos previos. 5) Una especie de destino
fatal, que le facilita cometer el homicidio durante su periodo de enajenación
mental.
Mientras el evento es muy explícito y
aparece muy rápido en la novela, las motivaciones siempre permanecen
oscurecidas, por la proliferación de perspectivas en Raskolnikov y de sus
partes persecutorias, que complican el panorama. Con facilidad se hablaría de un cóctel explosivo que empuja a un acto impulsivo de consecuencias terribles.
El
proceso de culpa, paranoia y redención. Desde el
comienzo la culpa del protagonista es sumamente evidente, pero tan variada en
tonos y explicaciones, tan contrapuesta con sus argumentos de autodefensa y
amplificada en sus momentos de vacilación que también resulta difícil de
rastrear. Una parte de la culpa está en el asesinar en sí mismo, balanceado
frente a la condición nociva de la usurera; sin embargo, esa disculpa fracasa
cuando también asesina a la hermana. Esa segunda culpa se presenta imborrable,
pues simboliza “la muerte del inocente”, en la que incurre involuntariamente
Raskolnikov. Pronto el intento de evasión y lograr escapara de la justicia
parece lograrse con un poco de suerte y el extraño factor del operario que se
confiesa culpable sin serlo. Surge un agravante como el peso de conciencia que
separa al protagonista de su familia, pues la tensión mental de disimular
resulta insoportable. Quien oculta un auténtico crimen se convierte en un
solitario que soporta una loza moral en sus espaldas.
De inmediato el temor de ser descubierto
y atrapado empieza a configurar episodios de paranoia,
donde los temores hacia la policía y las sospechas injustificadas lo acorralan
mentalmente. Esto se mezcla con auténtico acoso del Juez Porfirio, que lo
mantiene en su mira como el auténtico sospechoso. En ese tenor el entregarse
parece la única salida viable, aunque no cree el personaje en una redención por
tal motivo. En la trama, la cárcel es el episodio previo que permite la
redención por cambio de las valoraciones y la llegada de un amor sincero. Esto
implica que el culpable que ha reconocido su delito tiene la opción de una
regeneración progresiva. El recibir una pequeña cruz de Sonia simboliza que se
entra en la ruta de expiación y de regeneración. El modelo de redención parece
un tanto sencillo, pero convincente, ya que resulta de estar rodeado de salidas
falsas que se han clausurado progresivamente. Y la narración deja claro que no
es directamente el sufrimiento de la prisión lo que redime, sino un cambio de
conciencia y el amor que, al final, toca a Rodion.
Retos
del análisis. Un estudio contemporáneo de esta novela revela la facilidad
con que recibió críticas facciosas, tomándola como ilustración de
tesis políticas o teorías sociales. Una primera lectura contemporánea consideró que la novela
Crimen y castigo era un ataque al
estudiantado, implicando ideas anti-radicales, por lo cual era rechazada. Otra interpretación se emocionó por su descripción de los ambientes de pobreza,
por tanto la miró como una crítica anti-capitalista, por más que incluye la
reconciliación religiosa. Además, surgió una visión más fascinada por el triunfo de la
vida en mitad de la miseria y el delirio. Luego vinieron visiones más enfocadas por
la interpretación psicológica alrededor de los traumas y motivaciones
inconscientes en la trama. Finalmente surgió el elogio sobre su autenticidad al analizar
la condición humana bajo una mirada espléndida y contradictoria; etc.
Las dificultades para la valoración de la obra son variadas comenzando con la
elección de un intenso protagonista que adquiere el perfil simultáneo de héroe
y antihéroe, cometiendo el crimen horrible y manteniéndose bajo un continuo
examen ético, realizando actos nobles y asumiendo una ruta autodestructiva de
redención; siendo tan contrastada y trágica su ruta no encarna un ejemplo a
seguir, sino una señal de alerta sobre extremos del alma y su entorno adverso.
Análisis
de una jerarquía. La narración comienza con un
volcán de emociones a punto de estallar, anunciando su catástrofe con la
ruptura última de las barreras morales, con la obsesión del asesinato. El
personaje está atado en un extremo, sumido en la impotencia radical, incapaz de
solventar su vida y se imagina que un salto sobre el abismo le permitirá
salvarse. Entre él y su objetivo hay una serie de mediaciones, que se
solucionan de un modo extraordinario (por una especie de destino fatal, casi
sobrenatural), pero ya alcanzado ese objetivo, Raskolnikov descubre con horror
que su nueva circunstancia
se coloca en un nivel insospechado, saturado de culpa y aislamiento. Entonces
hay que recorrer otra ruta, también casi imposible que se escinde entre una
escapatoria (un salirse con la suya) y quedar atrapado, pero vislumbrando una
hipotética redención. El camino hacia una redención resultará largo y se
recorrerá a jalones y tropezones. En fin, el personaje funciona como un
viajero, a la manera un sonámbulo, que avanza a tientas y sus etapas no dan
soluciones, sino nuevas tensiones.
Siendo que cualquier narración se puede
interpretar como un recorrido por series que poseen jerarquías, en este caso la
novela posee una intensidad tremenda en las rupturas que evoca la idea clásica de
revolución y contrarrevolución,
donde el estallamiento del sistema por un acto heroico está en el corazón de la
trama. Claro, sin que Crimen y castigo describa una
revolución social, sino el espíritu revolucionado de un individuo presionado al
extremo por sus contradicciones. La jerarquía literaria
entre las situaciones es muy marcada: desde la salida en la miseria extremada y
la impotencia de enfermar en la pocilga (la cual a su vez resulta de una caída,
como estudiante fracasado); la posición del criminal abrumado por una culpa
inútil; y la final redención del prisionero que ha superado sus perspectivas
previas. La trama opera como un juego de “serpientes y escaleras”, cuando los
avances se convierten en nuevas caídas, pues se combina que: el ambiente es
adverso (una trampa en sí) y los actos son torpes. La torpeza es evidente en el
protagonista que termina regalando el dinero que obtiene o lo oculta bajo una
roca, sin ser capaz de usarlo. Junto con la torpeza, Raskolnikov es inteligente
y enérgico en otros aspectos, pero el ambiente posee una especie de metafísica:
la policía se vuelve eficiente a pesar de que un testigo erróneo confiesa, lo
cual le permitiría escapar; la conciencia del protagonista lo traiciona y
presiona para cometer suficientes errores. Y, por cierto, ahí hay una hipótesis
del Poder: los culpables se quieren entregar a la policía. El protagonista
transita por las jerarquías, ya sea descendiendo a sus infiernos íntimos y
asciende a sus cumbres, aunque sea como bordeando al poder o la redención. En
este relato particular, se tensa al máximo la oposición entre el individuo que
se rebela aislado frente al status quo
(aspecto de afinidad profunda con Nietzsche)
dando el aplastamiento a una motivación metafísica donde la redención depende
de una aceptación ética religiosa. En ese sistema ético dibujado por
Dostoievski la redención supera lo terrible del crimen y el amor rebasa las
tristezas de la miseria y el encierro.
Compactación
y efectos. Esta novela ha deleitado con algunos
efectos que dependen de la compactación y la disolución de fronteras. De manera
constante hay una transición casi instantánea de emotividades, donde basta
señalar unos pasos, una puerta, un argumento para que salten por los aires los
supuestos emocionales y sean cambiados por otros. Este efecto rebasa la
tradicional apuesta por los giros de una narración, para excederse
vertiginosamente, que se describen en el protagonista “un estado de irritación,
de tensión incesante, que rayaba en la hipocondría”.
Por lo mismo, se justifica el tránsito donde el moverse implica cambiar de
ánimo, así se justifica un salto anímico del protagonista, que evita a su
casera. Asimismo, transita de la postración en una cama a los paseos febriles
que terminan en la frenética acción del asesinato; en ese sentido, nada más
lejano de la armonía musical clásica, acontece un saltar constante con su
peculiar encanto de una agitación.
Hay agitación incluso en la parálisis de los personajes, cuando están atrapados
su espíritu aletea por una agonía inútil, como Marmeladov auto-flagelándose por
el remordimiento y su esposa Catalina vociferando por las calles que los han
echado siendo aristócratas (en su ficción). Esto se refiere a intensidades, que
incluso muerden continuamente la estructura realista del relato, permitiendo
que permee la locura y el ensueño en múltiples puntos de la narrativa. El
protagonista es explícito sobre su condición limítrofe con la demencia, aunque
no es el único caso. En fin, la compactación del relato provoca efectos de
intensidad notables en esta novela.
RESUMEN POR CAPÍTULOS.
- Primera parte: Atormentado por miseria, fracaso y
abatimiento, el exestudiante Rodion Romanovitch Raskolnikov urde un
crimen que lo atormenta. Sin estar plenamente convencido se debate entre
la decisión y el asco que le produce su plan, sin embargo, sigue
avanzando. Imagina febril que asalta a la vieja usurera Aliona Ivánovna y
va urdiendo un plan. Hace una visita de ensayo para empeñar un reloj y las
dudas lo siguen carcomiendo. En este proceso de incertidumbres Rodion conoce
al borracho Marmeladov, quien le resulta simpático, aunque su nivel de
alcoholismo hunde a su familia; por lo cual conoce a esas personas, y se
entera de la existencia de Sonia, su primera hija, quien se prostituye
para mantener a esa familia. Asimismo, en ese periodo Rodia recibe una
carta de su madre anunciando la boda de su hermana Dunia (de nombre
completo Avdotia Románovna
Raskólnikova) y una inminente visita lo cual incrementa sus
malestares.
- El
protagonista se angustia y muestra signos de enfermedad, sin que busque
alguna vía para salir de su postración, sin embargo, se presentan un par
de casualidades que facilitan su resolución para cometer el crimen,
encontrando un hacha que hurta y descubriendo cuándo la usurera quedará
solitaria. Confirma que la vieja usurera martiriza y le hace la vida
imposible a una hermana, llamada Lizaveta. El protagonista se justifica de
varias maneras, en especial, imagina que él será un gran hombre como
Napoleón al que le está permitido cometer un crimen y, al mismo tiempo,
considera que la vieja usurera es nociva e insignificante como un gusano. Al
decidirse a realizar el asalto lo hace en condiciones mentales penosas,
por lo que comete errores prácticos. Logra entrar al departamento y asesina
a la usurera pero la hermana aparece por sorpresa, entonces presa del
pánico él la mata, cuando en su plan pretendía favorecerla. El hecho mismo lo
altera y agita su apesadumbrada conciencia, por lo cual se comporta
frenético y más torpe con el robo. Escapa del lugar casi por milagro ya
que acuden otros deudores a tocar la puerta mientras Rodion estaba aún
adentro. La presencia de un par de pintores que dejan otro departamento
abierto y luego pelean jugando mientras comienza el escándalo por el
asesinato, facilita la huida y luego dará una coartada. Páginas 3 a 55.
- Segunda
parte: El
crimen ahonda el malestar anímico de Rodion, que sufre de fiebres, fatigas
y desmayo en momentos sucesivos; un estado mental del protagonista que le
da el tono a este capítulo y a varios sucesivos. La sensación del
protagonista de sentirse acosado y descubierto se incrementa por una
citación de la policía ajena al asesinato, sin embargo, esto incrementa
sospechas de ser perseguido. Decide deshacerse del botín, colocándolo bajo
una gran piedra en una construcción descuidada. Durante su convalecencia
en un mínimo cuartucho donde habita, su amigo Dmitri Prokófich Razumijin
se apersona y lo cuida en diversos momentos.
El abogado exitoso Luzhin es pretendiente de la hermana Dunia. Además de
los celos filiales, Rodion intuye una maniobra perversa del pretendiente y reacciona
agresivo para impedir la boda. Le altera que percibe un sacrificio de su
hermana por beneficiarlo, lo cual le es intolerable, por lo que la visita de
cortesía del pretendiente resulta en un enfrentamiento con Rodia.
Sucede el accidente de Marmeládov atropellado por un carruaje; Rodion se
involucra y conoce más de esa familia; el borracho termina muriendo en esa
jornada, ante lo cual Rodión de modo impulsivo y magnánimo entrega todo el
dinero que recién le envió su madre con un enorme sacrificio. La hermana y
madre llegan a la ciudad quedando hospedadas en un sitio miserable, lo cual
enoja a Rodion y a su amigo Razumijin. Páginas 55 a 123.
- Tercera parte: Centrado en el complejo tramado de
intereses, el protagonista recibe a su madre y hermana, estando
indispuesto y transitando entre emociones que reprime con dificultad.
Revela que enfrentó al pretendiente y que jamás permitirá ese matrimonio,
donde trasluce que si Dunia se sacrifica le resultará insoportable. La
madre y la hermana quedan desconcertadas, aunque Rodión demuestra la
vileza del pretendiente Luzhin. Ante las tensiones y roces del encuentro,
Razumikhin aboga por permitirle descansar solo, con la promesa de que
traerá a un médico y se ofrece a acompañarlas. El amigo queda prendado de
Dunia y a ella le resulta simpático. Vuelve a reunirse la familia, siguen
las discusiones en torno al pretendiente de Dunia y su compromiso
matrimonial, puesto en grave predicamento. Sin previo aviso Sonia visita a
Raskólinikov durante la reunión familiar, para invitarlo al funeral y la
cena que brindarán en honor al difunto.
El juez (fiscal) que atiende el caso del
asesinato de la usurera es tío del amigo Razumikhin y Rodion decide acompañarlo de visita, en un gesto imprudente y retador. La astucia e intensidad del Juez inquieta
profundamente al protagonista, dándose cuenta que está bajo sospechas y que el
encargado maneja una táctica astuta. Cuando Raskólinikov descansa en su
cuartucho, aparece de visita un antagonista Arcadi Svidrigáilov, quien actuó
con villanía y sobre quien hay varias sospechas, las últimas envenenar a su
mujer y continuar el acoso a Dunia, aunque aquí se presenta amistoso. Páginas 123 a 176.
- Cuarta parte: El visitante Arcadio afirma que su motivo
para la visita es impedir la boda de Dunia, para lo cual ofrece ayuda y dinero,
argumentando que la difunta esposa heredó un monto para Dunia. Después el
protagonista visita a su familia para seguir discutiendo el futuro y acude
el pretendiente, quien había condicionado a las mujeres para que no
reciban a Raskólnikov. En la discusión, se revela la vileza del
pretendiente y termina retirándose.
Las culpas y titubeos, más las secuelas de
mala salud, surgen acosando al personaje. Rodion se acerca mucho a Sonia y
hasta le propone huir juntos, en la plática le insinúa argumentos que señalan
su culpabilidad, pero ella no lo rechaza y él comprende que ella está prendada.
En la visita a la policía Raskónikov se
reúne con el juez y vuelve a resentir el peso de la táctica psicológica,
sintiendo un impulso por entregarse para terminar con sus agonías; de hecho
está a punto de rendirse, cuando irrumpe un pintor que confiesa con escándalo
haber sido el asesino, lo cual salva a Raskolnikov. Páginas 176 a 225.
- Quinta
parte: El
pretendiente rechazado se hospeda con un amigo, Andrés que es un radical
que resulta amigo de Sonia, por lo que la invita con una aparente bondad.
Así, Luzhine entrega una modesta caridad a Sonia y ella regresa a la cena
funeraria.
La esposa del difundo, Catalina es madrastra de Sonia y está
alteradísima ofreciendo la cena, queda muy frustrada porque ningún vecino de
alcurnia acudió a su invitación, por ello comienza a chocar contra su casera. Raskolnikov
acude a la cena de modo discreto. El pretendiente Luzhine irrumpe con escándalo
acusando a Sonia de haberle robado la gran cantidad de 100 rublos en un billete
en la visita previa. La acusada queda paralizada, mientras la madrastra hace
escándalo, pero la esculca y encuentra el billete. Sin embargo, el amigo Andrés
acudió al lugar para desenmascarar que Luzhine y también Raskólnikov enfrenta
al mentiroso.
Sonia se aleja de la cena conmocionada y no comprende
que su honorabilidad quedó limpia. Raskónikov la alcanza en su departamento y
busca reconfortarla. Él termina explicándole con claridad que él es culpable de
los asesinatos; ante lo cual ella no lo rechaza, pero sí queda anonadada por la
situación. Durante la revelación, el antagonista Arcadi escucha todo a detalle
pues permanece oculto en un cuarto contiguo.
La cena termina con tal pleito que la casera
echa a la madrastra y los hermanitos de Sonia, por lo que Catalina escandaliza
en las calles pretendiendo que pidan limosna cantando, sin embargo, ella está
terriblemente enferma de tisis. Cuando de la calle rescatan a la madrastra no
tarda en morir y deja desamparados a sus niños. Reaparece el antagonista,
Arcadi que se porta solícito socorriendo a los huérfanos en lo económico, pero
con ironía le da a entender a Raskólnikov que consiguió su terrible secreto y
que podría hundirlo pero que no lo hará. Páginas 225 a 273.
- Sexta parte: Raskólnikov duda qué hacer, mientras la
intervención de Arcadi ha solucionado el problema de los huérfanos; su
propia madre se revela más enferma; su amigo lo inquieta notificándole que
Dunia está alterada por una carta. El juez aparece y lo visita, soltando
argumentos intrigantes y al final afirma que “el asesino es usted Rodion
Romanovich”, por más que haya un reo que confesó el asesinato. Conociendo
los malos antecedentes de Arcadi, Raskolnikov supone que algo trama, así
que lo busca y lo encuentra casualmente en una taberna, donde intenta
sacarle la verdad y lo amenaza para que no se acerque a su hermana Dunia.
Arcadi lo niega todo e insiste que ya tiene un compromiso matrimonial en
esa ciudad; le sugiere a Raskólnikov debería escapar para América antes de
que lo descubran. En realidad, Arcadi Svidrigáilov oculta una cita inmediata
con Dunia, y preparó una celada, para tenerla indefensa. En la cita, con
engaños la conduce hacia un cuarto aislado, la presiona y le revela el
asesinato de Rodion para desmoralizarla, cuando ella lo rechaza en sus
pretensiones amorosas, él intenta violarla. Ella se resiste y guardaba un
arma, dispara un tiro que roza al antagónico aunque no se atreve a
matarlo. Él se arrepiente de su atentado y la prefiere dejar salir sin
tocarla.
Arcadi visita a Sonia para dejarle bastante dinero; luego visita a la
familia de su prometida con el mismo propósito e inventa que hará un viaje al
extranjero; luego deambula por la ciudad, sufre pesadillas horribles y en la
madrugada termina suicidándose frente a un guardia.
Raskólnikov se despide de su madre que parece muy comprensiva. Su
hermana lo visita a él a solas y con una mirada le dice que sabe del asesinato.
Él vuelve con Sonia para avisarle de que se entregará. Aún lo duda pero va a la
comisaría para confesar con un oficial que no sea el Juez que lo ha agobiado;
vuelve su indecisión y deseo de escapar. Está a punto de arrepentirse, pero regresa
a la comisaría y se entrega, dando las pruebas materiales del crimen que
solamente el verdadero culpable tendría. Páginas
273 a 303.
- Epílogo: Raskólnikov termina su juicio condenado a ocho años de trabajos
forzados, los cuales purgará en la remota Siberia. La pena resulta corta
para el doble asesinato y robo por situaciones atenuantes como su
confesión espontánea y sus rasgos de delirio, así como nobles actos que se
revelan durante el juicio. Se informa que cuando estudiante socorría otros
necesitados y que en una ocasión se arriesgó para salvar a unos niños de
un incendio. Su enamorada Sonia insiste en acompañarlo a Siberia, aunque
el protagonista mantiene una actitud distante y hasta grosera. La hermana
de Raskólnikov se casa con Razumikín estableciendo un matrimonio por
cariño y sin presión económica
alguna. El trastorno emocional de la madre crece mostrando rasgos de
locura, hasta que muere. Rodión en la cárcel permanece resignado y no se
queja de las crueles inclemencias, sin embargo, sigue sin una auténtica
redención tras el castigo recibido. Se mantiene aislado emocionalmente de
su entorno y sigue hondamente frustrado. Después de un año en prisión
termina por cambiar su perspectiva, en el desenlace siente íntimamente su
regeneración, hay un regreso a la fe religioso, y sobre todo estalla su
amor por Sonia, a la cual comienza a adorar y a sentir que la adversidad
valdrá la pena. En ese momento irrumpe la redención del protagonista, lo
cual que da sentido a sus luchas interiores y sus arrebatos en el borde
del delirio, incluyendo a su crimen. Al final queda asentado que transcurrirán
los siete años restantes de prisión y Rodión desposará a Sonia para
empezar una auténtica existencia vivible. Páginas
303 a 340.
PERSONAJES DE CRIMEN Y CASTIGO:
- Rodión
Romanovitch Raskolnikov, su apelativo Rodion
o Rodia: el protagonista central; el relato comienza y termina en su
perspectiva, que a repetidamente confunde realidad con delirio. Habita un
miserable cuartucho de San Petersburgo, capital de la Rusia zarista en la
década de 1860. Ha abandonado el estudio de la abogacía, empobrecido y
dependiendo de mínimos recursos que consiguen su madre viuda y su hermana
institutriz. Su actitud vital linda en una hipocondría moral, donde su
inteligencia y energía le juegan en contra, por lo que se hunde entre el
abatimiento y decisiones fatídicas. Comete su crimen imaginando que él es
una persona distinta y que hace un bien al deshacer al mundo de una
usurera nefasta, encarnación de las lacras de su tiempo (avaricia,
crueldad, abuso), pero se engaña y con torpeza también arrebata la vida a
una mujer inocente. La culpa y la frustración se convierte en abatimiento
y paranoica, la comprobación que está mucho peor y es incapaz de
aprovecharse de su acto, en especial, al perder toda su imaginaria
superioridad y quedar separado de su familia por el vacío de la
hipocresía, mientras deba ocultar sus actos. El significado ruso de su
nombre alude a la separación, esa grieta que lo lanza a la soledad atroz
- Sonia Semiónovna Marmeládova: su apelativo Sónechka; es una chica presionada a
trabajar de prostituta desde los dieciocho años, hija de Marmeládov e
hijastra de Catalina, motivada por el sacrificio y salvar de la miseria a
su familia. Su personaje es perseguido por injusticias, mientras ella
siempre se comporta con nobleza; evidenciando que la prostitución no
altera su alma, sino que le pesa como una vergüenza. En cuanto opta por
una línea de acción la mantiene pese a las adversidades. Su
desprendimiento es su manera de redimirse ante la adversidad y su amor
incondicional por Rodion la convierte en la solución para la trama.
- Avdotia Románovna Raskólnikova, conocida por su diminutivo, Dunia,
destaca por su belleza tanto física como espiritual, siendo una mujer
educada para los estándares de la época, trabajo como institutriz. Ella es
el objeto del deseo que mueve varios de los hilos dramáticos provocados
por sus pretendientes. Su vínculo con su hermano la convierte en una
especie de espejo femenino del protagonista, pero sin alcanzar el nivel enfermizo,
que mantiene sus principios y decidida a sacrificarse por su familia o
cometer un asesinato en defensa propia. Como todos los personajes
femeninos está marcada por una cultura de abnegación; acepta sacrificarse
en un matrimonio absurdo, hasta que descubre los alcances de la vileza del
pretendiente y que su hermano ha enfurecido porque no acepta ese
sacrificio.
- Arcadi Ivánovich Svidrigáilov: es un personaje antagonista bastante
complejo. Está referido como trasfondo del relato, al haber provocado la
muerte de su propia esposa y de la primera novia de Raskolnikov, aunque
para los demás esto queda en sospecha, Acosa a Dunia cuando es institutriz
y es rechazado. Además se insinúa que incluye una faceta más depravada,
incluso insinuando torturas y pederastia, encarnando un pervertimiento.
Sin embargo, su actuación es ambigua y también realiza diversos actos
nobles, como socorrer a los huérfanos, a Sonia, etc. Ante Dunia su acoso
se queda en el límite y se arrepiente de violarla, lo cual desencadena su
decepción y pronto suicidio. Es un personaje complejo, que se presenta
sistemáticamente odioso, aunque desemboca en una redención subjetiva,
mediante gestos de generosidad y su suicidio.
- Marta Petrovna Svidrigáilova: es la difunta esposa de Arcadi Svidrigáilov.
Descrita como intrigante y desequilibrada, aunque sin intenciones de
causar daño. Su papel proviene del pasado, pues fue la patrona de Dunia,
la despidió y calumnió al creer los embustes de su marido, pero después
reivindicó su honorabilidad. Incluso parece que le deja una herencia a
Dunia, al menos, el viudo y pretendiente le da esa cantidad.
- Porfirio Petróvich (Порфирий Петрович): es el juez que lleva
el caso del asesinato de la usurera y su hermana, por tanto, investiga a
Razólnikov, y casualmente es tío de Razumikhin. Apasionado de su labor y,
extrañamente caprichoso, en su método para atrapar a los culpables. Por
sus noticias previas del sobrino, mantiene sus sospechas en el
protagonista, al mismo tiempo que disimula y establece una curiosa cacería,
mediante conversaciones con Raskólnikov de carácter filosófico e
intelectual. Descubre con claridad quién fue el asesino, a pesar de que
otro se confiesa culpable y de carecer de pruebas materiales. Su método es
promover la conciencia de la culpa para que Rodión se entregue.
- Dmitri Prokófich Razumijin: también llamado Rasumikhine, Dmitri, o Razumijin,
antiguo compañero de estudios de Raskólnikov, es inteligente y
trabajador, bienintencionado aunque algo ingenuo. Intenta proteger a su
amigo y queda prendado de Dunia. Es charlista y de ánimo servicial. Es amigo
de Raskólnikov, que no alcanza a comprender el abismo en que ha caído. Termina
casándose con Dunia.
- Katerina Ivánovna Marmeládova (Катерина Ивановна Мармеладова): señalada
como Catalina, es la segunda esposa de Semión Marmeládov, y madrastra de
Sonia, madre de tres niños pequeños, enfermizos y desvalidos. Enferma
terminal de tisis y alterada mentalmente por ensueños de un origen aristocrático;
un carácter bastante agresivo, por más que intenta ser una buena
madre, que no se adapta a la
adversidad y sucumbe.
- Pulkeria Aleksándrovna Raskólnikova: es la madre de Rodion. Es ingenua, humilde,
sufrida y dedicada a la felicidad de sus hijos, en especial del varón. Quedó
viuda, recibiendo una pequeña pensión. Sus cuarenta y tres años para el
ambiente social de la novela representa una situación de vejez desvalida.
Desarrolla rasgos de locura como si la desgracia de su hijo la contagiara
de irrealidad, resultando que muere cuando él está en la cárcel.
- Piotr Petróvich Luzhin: Es un abogado en ascenso económico, que
posee habilidad para intrigar. Aunque se le describe como galán, sus
complejos personales lo impulsan para aventajar y aprovecharse de las
mujeres, por lo que desea que su relación con su prometida Dunia, sea
ventajosa, sometiéndola por su dinero. Juega a ostentarse como el salvador
de la familia de su novia. Su vileza explota al organizar una vil calumnia
contra Sonia, pero de inmediato es descubierto y sale de la trama de la
novela con el rabo entre las patas.
- Semión Zajárovich Marmeládov (Семён Захарович Мармеладов): es un
exfuncionario alcohólico, casado y con cuatro hijos, que tiene a su
familia en la miseria y la enfermedad. Es un charlista que genera
simpatía, junto con un patético sentido de culpa, por lo que su mujer lo
golpea. Su adicción orilla a la prostitución de su hija mayor, lo que
resulta intolerable. Muere tras ser atropellado por un carruaje.
- Nastasia Petrovna (Настасья Петровна): Criada del edificio
donde habita el protagonista y a las órdenes de Praskovia Pávlovna. Sirve
constantemente a Raskólnikov para alimentarlo y llevarle correspodencia.
- Praskovia Pávlovna (Прасковья Павловна): Es la casera de
Raskólnikov, a quien tolera a pesar de sus atrasos en el pago. Su hija
muere de tuberculosis. Exige a Raskólnikov, mediante una letra de cambio
ante la comisaría, el pago de la deuda por su habitación.
- Aliona Ivánovna (Алёна Ивановна): este personaje es la
primera antagonista, una anciana fea y vieja, explotadora, que está
arruinando hasta a su propia hermana. El protagonista Raskólnikov la odia
por representar un ser parasitario, aprovechándose de los más débiles. A
ella la asesina Raskólnikov con un hacha.
- Lizaveta Ivánovna: es una mujer buena y afable, bastante
religiosa que sufre por culpa de su hermana mayor, la usurera. Vive con
humildad y ayuda a sus vecinos. Por ella el protagonista siente simpatía y
ternura, aunque por error también la asesina, con lo cual trastorna sus
planes y muestra lo injustificado de sus acciones.
- Catalina
Ivanovna (coincide el
apellido pero no es pariente de las fallecidas): La esposa del borrachín
Marmeladov, luego su viuda, madrastra de Sonia, y madre biológica de los
niños pequeños. Enloquece mientras padece hambre y tisis sin recursos para
dar de comer a sus hijos. De carácter agresivo y soñador, muy locuaz,
golpea y regaña a su marido intentando inútilmente que se ya no emborrache.
Fantasea que proviene de una familia aristocrática y, como nadie la toma
en serio, crece su frustración. Durante la cena funeraria para el marido
termina de perder la cordura y fallece pronto.
- Ilia Petrovitch, “Teniente Pólvora”: uno de los
oficiales de la policía a cargo de la investigación, ante quien decide
entregarse Rodion.
- Alejandro
Grirgorevitcn Zamiotovo Zamiotof: el secretario de la policía, uno de los que interroga a
Raskolikov, se muestra insolente durante las indagaciones. Posee estudios
es el primer actor de las indagatorias sobre el asesinato de la usurera,
primero muestra un estilo pendenciero pero los desplantes y alegatos de
Rodion parecen intimidarlo. Al avanzar la narración pierde importancia
ante el papel de Profirio y resulta despedido antes de terminar la
narración.
- Doctor
Zisimof o Zisimov: Médico
amigo de Rasumihkine y atento con Rodion, lo atiende repetidas ocasiones
durante sus crisis. Intenta aliviar el cuerpo y ánimo del protagonista,
sin comprender el auténtico motivo de sus crisis, aunque sirve como un
factor de alivio.
- Ex
novia difunta de Rodion:
Aparece como referencia y para ilustrar alguna situación. Se señala que
era un mal partido y que incluso era fea,
aunque quizá que su muerte fue provocada por Arcadi, sin que esta culpa
resulte definitiva. La viuda de Zarnitzine, su madre le sobrevive y
declara en el juicio sobre actos nobles de Rodion.